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05/02/2018

Jóvenes en Red comienza un nuevo año de trabajo en el territorio

Jóvenes en red, es un programa interinstitucional coordinado por MIDES que busca promover el ejercicio de derechos de jóvenes de 14 a 24 años, desvinculados del sistema educativo (que no estudien y que no hayan culminado el Ciclo Básico) y del mercado formal de empleo pertenecientes a hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza, con un abordaje integral, territorial y en comunidad.
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Durante el primer año de ejecución en 2012, Jóvenes en Red alcanzó a 2.200 adolescentes y jóvenes de varios departamentos del país, y ese numero ha crecido exponencialmente a lo largo de los años.

El trabajo en territorio es realizado por equipos técnicos interdisciplinarios que desarrollan un proyecto socioeducativo individualizado, proponiendo actividades grupales, educativas, culturales, de apoyo pedagógico y orientación vocacional. El programa también cuenta con un equipo técnico especializado para acompañar situaciones de consumo problemático de sustancias, salud mental, dificultades en aprendizaje y violencia basada en género y generaciones.

Cada 20 adolescentes y jóvenes (como máximo) hay un docente u otro técnico con perfil socio-educativo que orienta el tránsito de los y las adolescentes y jóvenes por el programa, con el fin de disminuir los factores de distanciamiento de la propuesta. Cada educador cuenta con un conjunto de dispositivos a los efectos de contribuir al sostenimiento de los adolescentes y jóvenes en el programa, así como contribuir con su proyección educativo-laboral.

En lo que respecta a Jóvenes en Red Progreso el programa plantea tres dimensiones, un nivel individual, uno grupal y un nivel comunitario; a nivel individual trabajan con 60 adolescentes y jóvenes comprendidos dentro del territorio; a nivel grupal se generan diferentes propuestas que tienen que ver con talleres donde se les brindan herramientas educativas y sociales para enfrentarse a una propuesta laboral. Además cuentan con espacios participativos en el que se programan actividades en conjunto donde se trata de potenciar la organización, la capacidad de autogestión, la creatividad y el entusiasmo por hacer.

Para conocer más detalles sobre este programa, la situación de los jóvenes de Progreso, el papel que juega la sociedad en cuanto a la reinserción de los mismos, y los desafíos para este nuevo año de trabajo, dialogamos con Cristóbal, Giovanni y Cecilia, tres referentes del programa que trabajan actualmente en nuestra zona.

 

“No es que no haya juventudes que no quieran soñar sino que sigue faltando gente que acompañe esos sueños…”

 

P.al Día- ¿Qué diagnóstico se puede realizar desde la llegada del programa Jóvenes en Red al territorio a partir del 2012?

Giovanni- Lo primero que hicimos fue dar a conocer los objetivos que tenía el programa, que eran poder trabajar con jóvenes de 14 a 24 años que no estudian ni trabajan formalmente y elaborar con ellos un seguimiento a modo de generar algunos acuerdos en base a los proyectos que los jóvenes anhelan de acuerdo a los recursos y a las posibilidades que genera el entorno o las cercanías así como también las instituciones que participaban.

Una cosa buena que sucedió desde el arranque es que hemos encontrado un montón de jóvenes que se han permitido soñar, acordar proyectos y muchos de ellos incluso llegaron a concretarse y hoy en día eso se sigue presenciando, por tanto no es un tema de que no haya juventudes que no quieran soñar o hacerse cargo de un sueño sino que sigue faltando gente que acompañe desde un lado y de otro esos sueños y que orienten esas mismas intenciones en un aprendizaje que va a ser de ida y vuelta.

 

“Una de las tareas del programa es facilitar la conexión entre el interés del joven con una posibilidad real…”

 

P.al Día- Tú llegaste algún año después, por el 2014, ¿qué has podido captar y trabajar con los jóvenes de la zona en este tiempo?

Cristóbal- Desde el comienzo del programa se tiene la visión de que es necesario trabajar con los jóvenes en un nivel individual, otro grupal y en un tercer nivel que es el comunitario. Estos tres niveles dan cuenta de que hay muchos jóvenes con intereses en poder desarrollar proyectos personales que tienen que ver con el estudio, con el trabajo, con generar lazos entre ellos, aportes a la comunidad, generar actividades deportivas, artísticas, en fin, hay una infinidad de posibilidades de intereses de los chiquilines.

Dentro de Progreso hay una gran diversidad, hay jóvenes que optan por lo deportivo, hay otros que quieren capacitarse, jóvenes que quieren buscar un trabajo para poder sustentarse ellos mismos y tener mayor autonomía, hay jóvenes interesados en lo artístico, en la creación, es decir, hay un montón de intereses que están puestos allí, pero lo que nos encontramos es que muchas veces esas posibilidades no se facilitan por eso una de las tareas del programa es facilitar el cómo conectar un interés y un potencial que existe con una posibilidad real de que los chiquilines puedan desarrollar o al menos intentar hacer el experimento de acercarse a una disciplina, a un oficio, o a una actividad que les guste; para eso nosotros generamos muchos talleres, mucha actividad grupal donde vamos haciendo intentos de acercamiento y a partir de eso los chiquilines también desarrollan habilidades sociales, de comunicación, de expresión con otros y eso va generando que de alguna forma su realidad interna también va cambiando y a partir de eso también su realidad externa con los otros.

El programa nace en un contexto en el cual hay una visión muy discriminadora de la juventud y lo que vemos muchas veces es que los mismos jóvenes interiorizan esa visión y sucede que en muchos casos tienen una autoestima muy baja, creen muy poco en ellos mismos pero cuando empezamos a juntarnos con ellos se empieza a generar confianza, diferentes experiencias y ellos van recobrando algo que de alguna manera estaba ahí pero estaba perdido, es ese amor y esa confianza por sí mismo que le permite intentar retomar el estudio, retomar ser parte de un grupo, participar en una actividad, confiar en que pueden hacerlo.

 

“En el ámbito educativo en Progreso han sido más las experiencias positivas que las negativas; en lo laboral la experiencia ha sido más limitada…”

 

P.al Día- ¿Del otro lado se abren las puertas para que esa reinserción de los jóvenes sea posible?

Giovanni- Esas puertas que tu mencionás se dan en diferentes ámbitos; en el ámbito educativo en Progreso han sido más las experiencias positivas que las negativas; en los centros de estudio hemos tenido una muy buena apertura, estamos hablando del Liceo de Progreso, la UTU de Canelones y la de Vista Linda que son los lugares más próximos, yo creo que hay mucho compromiso en la zona que ha hecho posible que los chiquilines pudieran también tener otros referentes, porque nosotros estamos acompañando desde lo territorial, a veces en el mano a mano pero después en el día a día en la institución hay otros referentes. Por tanto esas han sido las experiencias positivas que han tenido una misma mirada, esto de poder acompañar, como poder marcar en tiempo y en forma y de una manera si se quiere afectiva.

En lo que tiene que ver con el ámbito laboral estamos hablando de una realidad más grande ya que no es solamente de Progreso entonces la experiencia ha sido más limitada. Los jóvenes que nosotros acompañamos no tienen un caudal de formación detrás ni mucho menos, incluso muchos de ellos quizás recién estén arrancando el proceso entonces el fuerte es encontrar algunas capacitaciones laborales ya sea a través de INEFOP o experiencias cercanas en la comunidad que la hemos tenido y ahí sí hay algunos referentes que se han sumado a esto de poder acompañar a esta muchachada con una mirada bastante buena, lo único que las oportunidades no han sido acordes a la cantidad de chiquilines que nosotros acompañamos, son más limitadas por tanto eso sigue siendo un desafío. Cristóbal hablaba de los potenciales que tienen, el tema es que tiene que haber alguien atrás que esté acompañándolos.

Estaría bueno que toda la comunidad estuviera dispuesta a abrir las puertas para brindar esas oportunidades a estas juventudes que tienen mucho potencial. Somos hijos de oportunidades, algunos las hemos aprovechado y otros necesitan otros tiempos.

P.al Día- ¿En tu caso cuándo comenzaste a trabajar en el territorio?

Cecilia- Yo me sumé al equipo el año pasado, trabajaba en territorio cercano, más precisamente en Las Piedras; después conocí Progreso que es un lugar mucho más chico y donde veo un potencial mayor de generar comunidad, en poder desarrollar proyectos donde las instituciones y los diferentes actores comunitarios también puedan trabajar juntos y por ese lado va nuestro interés en poder hacer un énfasis mayor en el nivel comunitario, poder incidir con los jóvenes en la comunidad.

 

“Básicamente lo que hacemos es un nexo entre las aspiraciones de cada joven con las posibilidades que existen en el medio…”

 

P.al Día- ¿Con cuántos jóvenes trabajan y qué periodo de tiempo abarca el programa?

Cecilia- El programa tiene un tiempo promedio aproximado que es de 18 meses con cada joven, pero ese tiempo es flexible. Es decir, cada joven empieza su proceso en momentos distintos y dentro de esos 18 meses puede que se logren los objetivos planteados o puede que no; en ese caso se lo acompaña un tiempo más. Simultáneamente estamos trabajando con 60 jóvenes, nosotros tenemos un sistema donde cada educador referencia individualmente a 20 jóvenes pero en los espacios grupales no es tan estructurado; esto facilita poder hacer un seguimiento más individualizado de cada proyecto, de las necesidades que surgen, cuestiones concretas como tener la documentación necesaria y vigente para estudiar o trabajar, que puedan tener atención adecuada de salud, necesidades básicas de alimentación cubiertas y demás. Básicamente lo que hacemos es un nexo entre las aspiraciones y las necesidades de cada joven con las posibilidades que existen en el medio para que puedan tener condiciones básicas para poder desarrollar todos los proyectos que todo joven tiene.

P.al Día- ¿Cuáles son los desafíos para este nuevo año que comienza?

Cristóbal- Estamos en un nuevo proceso de incorporación de jóvenes al programa por tanto si hay chiquilines de entre 14 y 24 años que en este momento por diferentes razones no se encuentren estudiando o trabajando formalmente y tengan el interés por retomar algunas de estas actividades o al menos tengan el interés de acercarse y buscar un proyecto personal que se arrimen; también es importante que se acerquen aquellos chiquilines que estén interesados en hacer actividades con otros jóvenes.

Para ello estamos proyectando hacer semanalmente propuestas grupales y talleres de diferentes actividades para jóvenes como talleres de ajedrez, año a año también hacemos alguna salida educativa, conocemos diferentes partes del país, hemos tenido la posibilidad de hacer campamentos.

Este año vamos a hacer un intento en el tema gastronomía que va a ser una experiencia pre laboral, queremos generar un proyecto donde la idea es pasar por una experiencia piloto en ese tema y a partir de eso según los intereses de quienes participen continuar.

Son anhelos, están dentro de los sueños de la planificación, después hay que ver como se van concretando.

P.al Día- Si algún joven lee esta nota y está interesado en acercarse, ¿cómo puede hacer?

Cristóbal- La forma más sencilla de contactarnos son los días lunes de 13 a 18 horas en el Colegio San José que es donde tenemos nuestra base, o al teléfono 099 057 361.

Giovanni- Otro lugar de reunión es el salón que nos cede la Parroquia San Antonio María Claret una vez a la semana pero todavía no hemos determinado qué día.

Nosotros tenemos una planificación de verano y después ya una planificación pentamestral que va renovándose durante el año. Los talleres tienen diferentes temáticas como sexualidad, de orientación recreativa, deportiva, educativa, laboral, y además el programa cuenta también con referentes temáticos para la mirada grupal o para un acompañamiento de orientación a los chiquilines tanto en consumo, en dificultad de aprendizaje, salud mental y situaciones de violencia, por tanto hay una mirada profesional desde el acompañar mano a mano a los chiquilines como también en lo grupal.

Cristóbal- Es importante destacar que sabemos que hay muchos jóvenes que están viviendo situaciones de violencia, jóvenes que tuvieron dificultad de aprendizaje y muchas veces no fueron diagnosticadas en su momento o se diagnosticaron y no hubo intervención, también situaciones de consumo de alguna sustancia y existe el interés de preguntarse sobre eso, situaciones de salud mental que muchas veces pueden ser preocupantes y eso para nosotros no es un impedimento para que una persona participe del programa, al contrario, queremos apoyar los procesos de los jóvenes que estén en esa situación así que en ese sentido si hay una dificultad es bueno diagnosticarla, ver qué pasa y nosotros estamos ahí para acompañar ese proceso. Frente a eso la invitación está hecha y ninguna de estas situaciones es impedimento para que un joven pueda participar del programa.

 

“La idea es que este programa llegue a las juventudes que lo puedan estar necesitando…”

 

Giovanni- Aclarar que cuando hablamos del territorio nos referimos a todo el Municipio de Progreso que eso incluye no solo la ciudad y las villas sino también la ruralidad. La idea es que este programa llegue a las juventudes que lo puedan estar necesitando o a las familias que puedan visualizar que también sea una oportunidad para el hijo, el hermano, el primo o el amigo. Por eso también agradecemos que este medio sea un facilitador para conocer y apropiarse del beneficio de un programa que es para toda la juventud que lo amerite.