Los productores granjeros de nuestra zona de Progreso han perdido prácticamente todas sus cosechas, cuando estaban para comenzar la recolección de peras y duraznos tardíos; así como las uvas de mesa, y muy próximos a cosechar las manzanas, uvas vitiviníferas y membrillos.
En general, se había cosechado buena parte de los duraznos y ciruelas, que no tienen volúmenes tan significativos en nuestra zona.
Las hortalizas a campo también sufrieron daños totales, así como las estructuras de invernáculos, algunos se fueron al suelo, otros se mantuvieron en pie, pero el nylon quedó totalmente destrozado.
También hubo infraestructura dañada a nivel de galpones, sobre todo los que tenían techos de dolmenit.
El fenómeno climático abarcó varias zonas, pero con mayor énfasis en Punta Espinillo, Melilla, El Colorado, Progreso y Canelón Chico, así como parte de Juanicó y Sauce; producto de una mayor descarga de granizo de considerable dimensiones.
A continuación les presentamos los testimonios de algunos productores, que no es más que una muestra, ya que los daños han sido en nuestra zona muy generalizados, y prácticamente todos los productores lo han sufrido en forma dramática.
Los productores que están ubicados sobre Ruta 5, y sobre los caminos Folle y el Gigante, Albatros, Cirefice, Lloveras, Cuatro Piedras, Cipero, Delbono, Pigato, Kent, entre otros, han soportado las peores consecuencias.
Ya hacia la zona de Juanicó se registran daños más asociados a la acción de los fuertes vientos, pero no tanto de la granizada.
Sergio Etcheverry: “Para mi hoy las pérdidas son de un cien por ciento…”
El primer productor que visitamos fue Sergio Etcheverry, el viernes muy temprano, el panorama era desolador.
“La verdad que esto fue impresionante y te deja sin ánimo, porque las quintas las deshizo. Las viñas las dejó totalmente desprotegidas de hojas, y en montes frutales pasó lo mismo, deshizo todo, y lo poco que quedó en la planta en cuanto salga el sol fermenta y se echa a perder. Estamos a un mes de la cosecha pero todavía esta verde. No sé, una situación bastante complicada, en lo que a mi respecta me agarró las tres quintas, las dos del Camino Al Gigante y la de Camino Carrau. Los daños de la quinta se puede decir que son casi totales, en la bodega también me hizo un destrozo bastante importante, portones, techos, un sin fin de cosas que con el correr de los días creo que iremos evaluando e iremos viendo que es lo que vamos a hacer”.
Agregaba que “si bien es difícil de evaluar, en la viña puede haber un cien por ciento de perdida, porque lo que quedó está todo machucado y eso apenas salga el sol va a fermentar, aparte al quedar desprotegida de hoja la va a quemar el sol. Hoy amaneció un día fresco, la temperatura no va a hacer daño, pero con el correr de los días va a aumentar la temperatura, estamos en verano… la va a quemar el sol. No quiero decir tampoco un disparate, pero para mí hoy las pérdidas son del cien por ciento. Estuvimos evaluando con algunos colegas ahora de mañana, alguna conversación en caliente, salir y cortar la uva ahora, y meterla para adentro lo que quedó, y que hacemos con esa uva verde, con una acidez terrible, con una graduación alcohólica desastrosa porque le falta un mes todavía. No sé, iremos evaluando en la medida que pasen las horas y viendo un poco que vamos a hacer, pero al momento totalmente desmoralizados”.
Al preguntarle si esa poda de la viña que está muy destrozada, puede afectar para el año que viene, señaló Sergio Etcheverry: “Sí, puede afectar, la poda que está cortada evidentemente no va a sazonar, entonces no va a ver poda. Esto capaz que en el correr de los días se puede revertir, no creo, quitó la cosecha de este año y parte de la del año que viene”.
Sobre los daños en la bodega, precisó que “lo que es dolmenit está todo molido, ventanas, vidrios del lado sur no dejó uno. Todo lo que es vidrios, persianas, ventanas, pero bueno, ya está, nos tocó esta vez… La verdad que las inclemencias del tiempo se van haciendo cada vez más cercanas, cada vez son más fuertes, estos ciclones antes los veíamos por televisión una vez cada tanto, y esta vez nos tocó a nosotros y fue grande, agarró las zonas de Canelón Chico, El Colorado, gran parte de Progreso, Juanicó creo que salvó bastante en esta oportunidad. Es grande la zona, es una zona toda de viñedos y frutales”.
Con relación a si hay seguros, indicaba que “yo tengo seguro de los inmuebles, lo que es viñedo no, tenemos un seguro de protección de granizo en INAVI que aportamos todos para él, que en algo va a palear, pero al haber una zona grande se va a repartir entre todos, le tocará alguna porción pequeña a cada uno. Es mejor que nada, ya hablamos con algunos colegas tempranito, esta tarde vamos a ir a INAVI y nos ponemos a trabajar porque esto hay que evaluar enseguida, y máxime que estamos a veinte días de la cosecha”.
Juan Pedro Ayphassorho: “Nos podemos levantar y seguir… pero hasta cuándo?”
El mismo viernes hablábamos con el productor Juan Pedro Ayphassorho, productor de la zona de Camino 4 Piedras quien manifestaba: “Recorriendo la quinta no precisa hablar mucho, como ves el daño es cien por ciento, no hay nada sano. Vamos a ver como seguimos esto, porque sinceramente uno está en un momento que no sabe lo que hacer…”
Con el dolor acentuado en su propia voz, seguía expresando: “Estábamos a días de cosechar la mayor parte de las producciones, plena producción de duraznos, con la uva de mesa para cosechar, morrones… se ha hecho todo el gasto, una inversión tremenda y a la hora de producir no se puede producir nada…
Y está el tema social de la granja, porque tenemos gente trabajando que no sabemos que vamos a hacer con ellos, si los seguimos tomando como empleados, si los vamos a suspender, estamos en una incertidumbre total, no sabes donde estás parado…”
Juan Pedro nos explicaba que “en producción aproximadamente tenemos unas veinte hectáreas; el rubro más fuerte es la uva de mesa, que estuvimos viendo recién. Hay manzana y durazno -que ya habíamos cosechado-, y en horticultura cebolla que capaz que nos quedó un tercio sin cosechar, también dañado”.
Con respecto al personal que emplean, nos decía que “en este momento efectivos hay cuatro personas, mas toda la gente que se toma zafral para recolección de la cebolla y esas cosas, y además los integrantes de la familia, que somos unos cuantos…”
Al comentarle que el productor está acostumbrado a caer y levantarse, porque desde siempre las granjas han estado expuestas a los problemas climáticos, heladas, granizos, vientos, pero que esto ha sido un episodio fuera de lo común, porque arrasó todos los rubros; el “Vasquito” Ayphassorho expresaba: “No es normal, pero con lo que pasó hay que entrar a pensar que esto puede pasar más seguido, porque está cambiando el clima, esta vez nos pasó a nosotros, pero vos sentís que asiduamente pasa algo fuerte, si no es en la zona pero cerca pasa algo. Esto te lleva a pensar… nos podemos levantar y seguir, pero hasta cuando? Es lo que a uno le tira sinceramente abajo el ánimo, y aparte pienso en mi hijo que está comenzando…”
Justamente, en la granja son familias que pasan de generación en generación, «chacarero se nace no se hace» se dice; por lo que es un riesgo cuando los jóvenes por falta de estímulo optan por alejarse del campo…
“Es así, y venimos en tiempos complicados, aún siendo trabajadores y ordenados estaba difícil para salir adelante… Esto ya se viene arrastrando de un par de años, donde los precios fueron un desastre, apenas daba para cubrir costos. Este año pintaba un poco mejor, pero viste lo que pasó y sinceramente hoy ganas de trabajar no tengo ninguna, y si pudiera decir cierro con llave y no hago más nada de esto, lo haría, sinceramente es así…”
Respecto a que es necesario que haya una acción de apoyo de parte del gobierno para poder palear la situación, manifestaba que “pienso que sí, algo va a tener que salir; igualmente hay muchos daños que no se arreglan con plata acá, lógico todo lo que sea ayuda del gobierno bienvenido sea, y espero que apoyen, pero hay cosas que son sentimentales, esfuerzo, orgullo, la mente piensa mil cosas y eso no se arregla con plata…”
Gonzalo Bentancur: “Está la producción y la inversión de los invernáculos…”
La familia Bentancur tiene un establecimiento hortícola en la zona de Colorado Chico, camino Cipero casi Delbono; con gran parte de su producción bajo invernáculos.
Gonzalo Bentancur nos comenta que “es un establecimiento hortícola, hay cebollas a campo, habían 400 mil plantas de morrón a campo, y como tu pudiste ver lo que es morrón a campo no quedó nada. Lo que quedó esta todo picado y lo que pueda producir ya no va a llegar, no le va a dar el tiempo, es un cultivo que se plantó y no se le va a sacar absolutamente nada. Después tenemos casi tres hectáreas de invernáculos, está todo el nylon picado, se llueve todo, ahora viene el invierno, el agua va a entrar, va a hacer hongo, y de otros tiró la estructura”.
Agregó que “el nylon está todo para cambiar, si te pones a mirarlo detenidamente está todo picado por todos lados, y es una inversión que es muy difícil de enfrentarla… Es muy difícil hacer un cálculo de las pérdidas, porque está la producción por un lado y la inversión que son los invernáculos por otro, llega un momento que si vos te pones a sacar cuentas reales no se si vale la pena. Pero uno vive de esto, entonces tenés que seguir haciéndolo, una vez que estás metido en esto tenes que continuar…”
Con respecto a la comercialización, nos decía el joven productor que “esto va al Mercado Modelo, a un vendedor que es Vitola, nosotros tenemos la boca de salida y es necesario producir para no perder al cliente...”
En relación a la inversión que se debe hacer para armar un invernáculo, Gonzalo decía: “ Estos invernáculos que son todos nuevos y que ves todos picados, estos salen alrededor de 7 dólares el metro armarlo. No llegaron a producir, el sábado se terminaron de armar y ya hoy no sirven para más nada, acá hay tres mil metros y allá arriba hay cinco mil metros más que son nuevos –ahí solo suma 56.000 dólares-.
Después hay unas estructuras más viejas, que lógico, uno las mantiene pero también tiene su costo para cambiar todo el nylon, maderas que tiró…”
Con relación al tema de los seguros, nos decía que “hay un área solamente asegurada que es la del fondo, porque son ocho galpones; los nuevos estos no alcanzamos a asegurarlos, no dio el tiempo porque cuando terminamos e íbamos a hacer el trámite ya lo agarró la piedra, imagínate que de 39 galpones hay solo 8 que están asegurados, es casi nada, la quinta parte. Lo que está asegurado es lo más nuevo porque las estructuras más viejas no vale la pena, porque es mucho dinero y no lo podés pagar, no da rentabilidad pagar un seguro para lo viejo…”
Al preguntarle si tienen expectativas que pueda haber algún tipo de paliativo, Gonzalo Bentancur expresaba: “Yo pienso que un mínimo de solución aunque sea para ayudar a recuperarse debe haber; no te voy a decir que te recuperen el total porque lógico que no lo van a hacer, y la rentabilidad tampoco, pero por lo menos que le den una mano que a uno lo ayuda para recuperarse…”
Destacó al final que “esto más que nada es una empresa familiar, en mi familia somos cuatro, están mi padre y mi madre, y mi hermana con su familia que son cuatro personas más. Después siempre alguna persona que ayuda, algún empleado, ya te digo entre ocho a diez personas siempre estamos trabajando, después zafrales para la cebolla y la gente que viene a hacer la carga, pero permanente entre 8 a 10 personas. Y vamos a ver como continuamos con todo esto, como lo encaramos… Es duro.”
Dino Ballauri: “No sé lo que hacer, si seguir o bajar los brazos…”
El productor Dino Ballauri, que sufrió daños totales en la producción y en un galpón de su establecimiento, expresaba: “La verdad que en los años que tengo yo en la granja creo que es el daño más grande que he conocido, yo digo que es de un cien por ciento y está a la vista acá, acá no quedó nada… Hablando con mi hijo el jueves a medio día, comentábamos la sanidad que tenía, lo bien que estaba todo, impecable y en seis horas quedamos en cero, porque prácticamente no quedó nada, y no sé lo que hacer si seguir o bajar los brazos”.
Nos contaba que el fuerte de la empresa “es la manzana, pera y durazno… de pera habíamos alcanzado a juntar 10 bins, 100 cajones, es lo único que cosechamos”.
Al preguntarle sobre el volumen de producción que se perdió y en cuanto puede evaluar las pérdidas, Dino Ballauri señalaba: “Yo pienso que acá fácil se perdieron ochenta o noventa mil dólares entre manzana, pera y durazno, acá de manzana habían unos cinco mil cajones… Había una muy buena cosecha, había plantas que tenían quince cajones de manzana y no queda nada, lo poco que queda no sirve porque está toda picada, y no solo eso sino que la madera está lastimada y es un problema para el año que viene porque la planta lo va a sufrir por las yemas para el año que viene.
Y en peras no había mucho, habían unos mil quinientos cajones más o menos…”
Con respecto al destino de la mercadería, manifestaba que “se abastece más que nada para Colonia y el Mercado Modelo”.
Sin embargo, tiene un respiro con la gran ubicada en Juanicó. Señala que “honestamente no me animaba a ir a verla, fue primero mi hijo, porque pensé que fue era el mismo destrozo que acá y no sé si lo toleraba. Mi hijo vino bastante conforme porque dice que allá es mucho menos, pienso que no llega a un diez por ciento de daños”.
Al preguntarle si tiene algún tipo de seguros, Ballauri respondía: “No, yo no tengo seguro. Es un tema muy complejo el seguro de la granja, por eso no se ha hecho. Es caro, de repente pasan diez años y no te pasa nada, y después te cuentan que una planta tenía, que la otra no tenía, que tenías tantos cajones, siempre tenés la de perder y por eso es que no se hace el seguro”.
Finalizó diciendo que “yo pienso que el gobierno si ve este desastre algún tipo de apoyo tiene que dar, porque si ha dado en otras cosas yo pienso que deben ver este desastre. Que verifiquen bien la gente del Ministerio, mi idea es que fuera con un productor de cada zona donde fue el desastre, porque siempre está la viveza criolla, que eso no es justo, que de repente le dan mucho al que no le hizo nada y al que le llevó todo no le dan nada. Gente que entienda, productores que sean neutrales”.
En una época que se está a punto de cosechar, se hizo el desgaste de todo el año, la inversión, las curas, el experiente productor reflexionaba: “Fijate que esto es un proceso de 365 días, y llevamos 330 días con curas y todo el laboreo, nos faltaban 30 días para cosechar y nos encontramos con este desastre, es algo que no nos podemos convencer.
En mi caso estoy como un boxeador en el último round cuando lo están por tirar, la verdad que no se lo que hacer… habrá que seguir por los hijos, por la familia.”
Con sus 75 años, toda una vida de productor y una gran fortaleza anímica, seguramente Dino Ballauri, como tantos otros productores seguirán en el trillo… trabajando y dando trabajo a mucha gente.
Nelson Ferrando: “Fue algo nunca visto, nos llevó todo…”
Otro de los establecimientos tremendamente castigados, el de la familia Ferrando-Vázquez, en el Km 31 de la Ruta 5.
Sobre los daños de este fenómeno climático que azotó la zona de forma terrible, Nelson Ferrando señalaba: “Sí, fue algo nunca visto por nosotros, hemos pasado la turbonada del 2002, aquello fue grande pero esto fue superior. Esto nos llevó todo, primero que cuando el tornado ya habíamos cosechado gran parte, fue el 10 de marzo, otra época, y además esto quebró todo, rompió, me acuerdo que había tirado un poco de manzana, la juntamos y la pudimos llevar a la sidrería, esto no sirve para nada, se pudre todo”.
Consultado al respecto, indicaba que “acá efectivas, sin contar caminos ni nada son 24 hectáreas, es una empresa familiar. Vivimos los patrones, que somos yo y mi señora, y mi cuñado y mi hermana; y después tenemos tres hijos de mi familia y el hijo de mi cuñado que es el técnico, todos trabajamos acá en la empresa, y personal contratado que está todo el año en un total de seis empleados.
Nosotros tenemos unas 10 hás de manzana, 6 de pera y 6 de uva de mesa, y el resto es un poco de carozo, más que nada ciruela…”
Al preguntarle si en todos los rubros afectó igual, manifestaba que “sí, no siendo en la ciruela porque la habíamos juntado, eso y la uva Cardinal casi toda, demás no habíamos juntado nada. Empezábamos el lunes a juntar pera, una buena cosecha, una pera preciosa, sin sarna, sin roña”.
Sobre el destino de sus frutas, Ferrando expresaba que “actualmente el destino es el Mercado Modelo, tenemos un puesto en el mercado en el que estamos vendiendo muy bien. Nosotros fuimos feriantes por muchísimos años, tenemos una clientela que ya la teníamos antes, nos compran mucho los feriantes”.
Al comentarle que además fuer afectada infraestructura, señalaba que “todo lo que es techo de dolmenit, la casa de mi hijo, la casa de un empleado que vive acá, no quedó nada. Los techos de los galpones ya los viste tú, pudieron sacar fotos, las cámaras que tienen techo de dolmenit también pasó el agua, o sea que ya el aislante fue…”
Con relación a si evaluar hoy por hoy las pérdidas en dinero es muy difícil, señaló Nelson Ferrando: “Sí, en producción un 90 % por lo que ya habíamos cosechado, pero calcula que nosotros producimos de 500 a 600 mil kilos de fruta a un promedio de $ 10, posiblemente sea más… (de 5 a 6 millones de pesos, es decir, entre 250 mil a 300 mil dólares).”
Al preguntarle cómo se sale de esto, Ferrando nos decía: “Si no nos dan dinero no salimos, con qué… Es muy claro, tenemos que vivir, comer, tenés que pagar seguro, pagar la UTE, pagar caja, eso va a venir… En la granja en las últimas décadas la rentabilidad es mínima, no hay márgenes como para sacar un préstamo y poder pagarlo. Desde el año 73-74 eso no se da, en aquel momento pudimos hacer cámaras, galpones, y después se terminó. Son pequeños años que tenemos de alce y después cinco, seis, siete que pasas justito, pelando, con mucho orden y tratando de tener la tecnología mejor para producir bien, para no producir 10 mil kilos sino 35 o 40 mil kg/há”.
Sin dudas que la empresa de Ferrando y Vázquez ha sido de avanzada en todo lo que es incorporar tecnología, integrar grupos CREA y Producción Integrada. Recordamos que en esos mismos galpones, hoy deteriorados por el granizo, se recibieron premios de Excelencia Granjera, a fines de los años 90.
Nelson Ferrando terminaba diciendo, “espero que las autoridades por lo menos piensen un poco más, no seguir ayudando al que no hace nada, sino ayudar al que hace. Estamos ayudando tanto al que no hace nada, al que se queda en la casa le damos de todo y a los que estamos cinchando y pagándole a todos esos nos tienen que dar una mano, sino no van a tener para pagarle a ellos tampoco…”