En la madrugada del miércoles 3 la naturaleza volvió a descargar fuertes lluvias sobre el sur del país, lo que provocó diferentes complicaciones en nuestro departamento, no escapando Progreso a esa realidad.
La situación no se puede catalogar como dramática, pero si pone una alerta sobre las carencias que tiene nuestra ciudad en cuanto a obstrucción de desagües, canalizaciones, etc.
La búsqueda de las causas que llevan a generar estas irregularidades debe tener el objetivo de poder disminuir en el corto plazo los riesgos que se produzcan estas situaciones, o peores, en el caso de que el clima descargue mayores volúmenes de agua en poco tiempo.
En ese sentido, son muchos los factores que se complementan o actúan en forma negativa, para terminar planteando una situación de riesgo, y en ocasiones no es fácil establecer que factor es de mayor incidencia.
Es que todas las lluvias son distintas –en volúmenes y período en que se producen-, por lo que son poco comparables entre sí.
De cualquier forma, hay aspectos que podríamos catalogar como naturales o geográficos; ya que generalmente las zonas inundables son muy llanas, sin pendientes o desagües naturales, están cerca de un arroyo o están en un punto donde van a desembocar todas las aguas pluviales de una amplia región.
Hay otros aspectos que tienen que ver con la intervención del hombre, y allí muchas veces hay responsabilidades compartidas.
Vemos por ejemplo cunetas, desagües y cañadas totalmente o parcialmente obstruidas.
En algunos casos la obstrucción la efectúa la propia naturaleza, con la proliferación de cañaverales, totoras, pajonales, etc., y allí debería ser la maquinaria estatal (Comuna y Municipio mediante) que efectuara la limpieza correspondiente.
Es frecuente ver la obstrucción que generan los residuos domiciliarios que se arrojan en las cunetas o se dejan en basurales que luego las propias aguas pluviales trasladan hacia los cursos de agua. Bolsas de nylon, botellas de plástico, ropas viejas y latas son los más frecuentes, pero en una breve recorrida que hicimos este miércoles a la mañana vimos de todo: sillas de plástico, una valija de gran porte y la carcasa de un televisor, son algunos ejemplos.
Hay otra modalidad de intervención humana que es frecuente, como es la interrupción de los cursos pluviales con rellenos de terrenos, represas, nuevas construcciones o colocación de caños inadecuados.
Recorrida por nuestra ciudad…
El horario en que se produjo la caída del mayor flujo de agua –entre las 2.00 y las 3.00-; determinó que la situación de desborde e inundaciones se produzcan en la madrugada, y por lo tanto, cuando salimos a recorrer –sobre las 7.30 de la mañana- las aguas ya había bajado considerablemente.
De cualquier forma, pudimos apreciar parte de las consecuencias de esos desbordes, y hablar con algunos vecinos sobre la problemática existente.
Santa Rita y Barrio Norte. Comenzando por Santa Rita vimos algunos terrenos todavía anegados, en un barrio que siempre fue complicado con la salida del agua, cobre todo en las calles Arazá y Araucaria próximo a la Ruta. Además recibimos el testimonio de vecinos respecto a una situación que no es nueva, ya que hay una denuncia en el Municipio local y ante la propia Justicia respecto a lo que sería la obstrucción de un desagüe por parte de un empresario, que impide el normal escurrimiento de las aguas pluviales. Sobre el tema la Alcaldesa Cristina Castro señaló que: “tenemos algún problema en Santa Rita, donde lamentablemente un comerciante que tiene automotora tapó un curso de agua y se inundan todas las casas de la calle Araucaria para abajo, entrando hasta 50 centímetros de agua adentro de las casas. Todo por tapar un curso natural de agua donde van todos los desagües de Progreso y muere todo eso que va por el campo en el Arroyo La Lana. Ahí nosotros tenemos un expediente que ya está en la intendencia, incluso una denuncia penal que hicieron los vecinos. Con eso estamos trabajando ahora con la gente de la intendencia, vamos a ver si pedimos una servidumbre de servicio para poder entrar con las máquinas y sacar lo que se tapó con relleno y pedregullo el cauce, porque realmente es una situación de emergencia. No es fácil, son terrenos privados, pero nosotros tenemos que actuar si o si”.
En la misma zona, pero del lado opuesto de la Ruta 5 vieja (Avda. Artigas), también hay una compleja situación en el Barrio Norte, donde las aguas se estacionan, las cunetas están obstruídas por la totora y por la basura existente. Es cierto que hay muy poca pendiente que favorezca la salida del agua, aspecto que parece no haber sido considerado cuando se urbanizó esa zona. Allí la situación más compleja está en la calle Petiribí, a media cuadra de Avda. Artigas (próximo a Supermercado El Chino), donde el agua corta la calle y permanece allí bastante tiempo.
Calle Palmas, Colonia y Rca. Argentina. Otra zona históricamente compleja es la de calle Palmas (detrás de Automotora Acevedo), la calle Colonia y Rca. Argentina. Es un sitio adonde van a parar gran parte de las aguas pluviales de la ciudad, y pese a que se realizó una importante obra de canalización hace algunos años, siguen habiendo algunos problemas.
La vía férrea resulta un obstáculo para las aguas pluviales, que van hacia el lado este de la misma para luego de pasar el Camino que lleva al Cementerio darle nacimiento a una cañada que luego se transforma en un importante curso de agua que atraviesa las granjas de la zona sur de Progreso y Juanicó. Además esa canalización –de hormigón- tiene dos o tres ángulos rectos donde el agua tiene que “doblar”, lo que enlentece la salida de las mismas. La basura allí existente también es notoria.
Villa Tálice, Villa Progreso y Maich. Otro punto crucial de nuestra ciudad es la cañada que pasa al fondo de Villa Tálice, Villa Progreso y Villa Maich, que cruza Ruta 5 vieja y el Camino de las Tropas (vía de acceso desde Ruta 5 Nueva).
Allí también se inundan varias fincas cercanas al arroyo, además de deterioran visiblemente las calles porque hay una gran pendiente y las aguas corren con mucha fuerza. Agrava la situación la suciedad –natural y artificial- que tienen las cunetas, canalizaciones y el propio arroyo.
Allí, en una zanja profunda que corre paralela Camino Las Tropas, observamos por ejemplo una gran valija –que no entendemos de donde salió-; y por si esto fuera poco, al final del camino, se comenzó a formar un “cementerio” de autos, dejando en la vía pública cinco chasis de camionetas –de una misma marca y modelo-.
Para algunos, también el relleno que se ha estado volcando en la antigua canchita del Huracán obstruye la salida del agua, haciendo de represa (ver nota aparte con el vecino Edison Moreira).
En la zona de San Pedro, calle Canelo, parecen haber disminuido los problemas más graves luego de la obra de canalización realizada en el primer gobierno de Carámbula; así como en Villa Felicidad, aunque al fondo de la villa siguen habiendo algunos problemas de inundaciones –en esta oportunidad no fuimos hasta allá-.