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17/06/2013

Jóvenes en Red construyen juegos de madera en placita de Eliseo Argentino

El pasado viernes 7 los adolescentes y jóvenes que integran «Jóvenes en Red» e integrantes del Taller Tatú, procedían a la confección e instalación de juegos de madera en el espacio público de Villa Eliseo Argentino, cerca de la Ruta 5 Nueva. Est ...

El pasado viernes 7 los adolescentes y jóvenes que integran «Jóvenes en Red» e integrantes del Taller Tatú, procedían a la confección e instalación de juegos de madera en el espacio público de Villa Eliseo Argentino, cerca de la Ruta 5 Nueva.

Esta tarea es parte del proyecto «Jóvenes en Red», que viene trabajando desde el año 2012 con chicos en situación compleja, que generalmente no estudian ni trabajan.

Para conocer más de esta propuesta dialogamos con el maestro Giovanni, uno de los referentes de «Jóvenes en Red» en nuestra zona; y con Miguel Fernández de Taller Tatú.

 

“Tenemos la intención de una intervención mayor en Progreso, que dure todo un día y que ahí se sume la comunidad…”

 

P.al Día- ¿Cuántos meses de actividad llevan acá en Progreso?

Giovanni- Con este taller se arrancó en marzo, hemos tenido hasta 29 chiquilines en el mismo. Nosotros le anunciamos hoy a la Alcaldesa que íbamos a estar trabajando con esta gente de la Organización Tatú que han tenido un enganche que ni te cuento con la gurisada, lo que tiene que ver en trabajar con troncos, esculturas y poder llevar adelante juegos que sean aportes para diferentes plazas públicas en general.

P.al Día- Estos chicos son del grupo inicial que ustedes tomaron acá en progreso, ¿cómo se ha ido decantando aquel grupo inicial?

Giovanni- Nosotros ya hemos visitado a más de 250 chiquilines, estamos trabajando firme con 60 beneficiarios y con una población de 70 u 80 chiquilines también acompañándolos e invitándolos a talleres, sean beneficiarios o no del programa. Lo bueno de todo esto es que la mayoría de estos chiquilines han sido invitados por los mismos chicos que nosotros estamos acompañando, muchos de esos chiquilines aparecieron por invitación de otros y no porque nosotros los hubiéramos visitado. Lo que nos va sorprendiendo es justamente con el entusiasmo que han ido emprendiendo todos los viernes a las 15 horas, habíamos arrancado en la Alcaldía, ahora estamos en Las Camelias que nos han proporcionado el lugar como para guardar los troncos, y eso ha ido como agrandando y entusiasmando. Tuvimos ahí un bache de receso de chiquilines porque realmente no podíamos cubrir los boletos de quienes querían venir de Villa Alegría, Villa Los Ingleses, Los Manzanos y de Vista Linda. A todos esos gurises hoy por hoy como no podemos bancarle los boletos por una cuestión que no se ha gestionado en forma muy prolija ese dinero, porque lo veníamos cubriendo del bolsillo, hemos hecho todos los trámites, pero bueno, esos chiquilines como no le cubrimos el boleto han dejado de venir. Si no sería un número bastante importante de adolescentes de 12, 13, 14 hasta chiquilines de 20 años a 23 años que ahora están participando en todos estos talleres que te contaba.

P.al Día- Inicialmente ustedes empezaron con chiquilines que estaban en una situación sin estudiar ni trabajar, ¿es así o se ha nucleado gente que tiene alguna otra actividad?

Giovanni- Se arriman chiquilines que tienen estudio también, son los menos, lo que si es increíble es que estos gurises, los supuestamente los “ni-ni”, tiene una respuesta que nos sorprende, porque es simplemente tirar una propuesta y ellos acompañan, y eso ha generado que nosotros nos hemos visto desbordados de poder acompañar y acceder al programa a chiquilines. Una cosa que hemos agradecido es a todas las instituciones de Progreso, porque todas, no hubo una, que no nos haya abierto las puertas, ninguna nos puso trancas, todas nos han dado una mano de una manera u otra… en una instalación, en un favor, en lo que sea, y eso ha generado que nosotros hemos podido acceder a propuestas que a ellos realmente les guste.

P.al Día- Esta es una de las propuestas…

Giovanni- Sí, esta es una propuesta. Hay un taller de “Capoeira” que va los jueves a las 14 horas en el Caif San José, el que es abierto a todo público. Eso es otra cosa que hay que tener presente, Jóvenes en Red hace los movimientos necesarios para crear talleres y crear diferentes cursos, pero lo hace abierto a la comunidad, no solamente para los chiquilines de Jóvenes en Red.

P.al Día- Eso genera además una integración…

Giovanni- Genera una integración y además que los chiquilines tienen una habilidad que es el don de la gente, ellos por una cosa o por otra son conocidos. Algunos por una macana, otros por otro motivo, pero la mayoría se hace conocer de un espacio diferente e igualitario a los que vienen, entonces comparte desde el vecino hasta aquel que vive en otra villa que se conocen de verse en la calle, en la parada, de espacios de estudio, lo que sea.

P.al Día- Este proyecto de juegos con palos se hace con la gente del taller Tatú. ¿Quienes son, como se integran?

Giovanni- Sí, los que llevan adelante esto es la organización Tatú. Ellos están instalados en el Pinar, tienen una visión muy clara de lo que son los chiquilines. Viernes a viernes han venido y se han ido enganchando chiquilines que han intervenido por ejemplo en El Dorado, fue un atractivo de la organización que se hizo la otra vez cuando las fiestas Mayas, se había instalado toda la estructura de un pájaro con unos toten que los crearon, los cortaron y los pintaron ellos mismos, fue como la intervención que se tuvo desde acá de Jóvenes en Red.

P.al Día- ¿Después de esta instalación acá en Eliseo Argentino cual es la propuesta que sigue por delante?

Giovanni- Queda pendiente una instalación de gran escala en Progreso mismo, se está estudiando con la Alcaldesa y los miembros del Concejo donde será mejor, pero eso está en dialogo. Estas son intervenciones concretas pero tenemos la intención de una intervención mayor que dure todo un día y que ahí se sume la comunidad. Siempre agradecido a la apertura de un montón de gente vinculada, con servicio, con poder, de la localidad de Progreso que la verdad hasta ahora sin palabras.

 

“Abrir el espacio participativo para resolver juntos ciertas necesidades locales…”

 

P.al Día- ¿Qué es Tatú, es una ONG?

Miguel Fernández- No, Tatú es un taller de artesanos que tenemos unos quince años de experiencia en la parte de la construcción de juegos en tronco y otros menesteres por el asunto de manejar el palo curado. Armamos estructuras, pero en lo que se refiere al trabajo con muchachada o lo que se dice jornadas de participación con la comunidad, en eso venimos hace 15 años desarrollando una experiencia metodológica también, que es abrir el espacio participativo para resolver juntos ciertas necesidades que son locales. Nosotros vivimos en El Pinar y tenemos en nuestra placita un poblado de juegos que son hechos por la vecindad.

P.al Día- Es decir que ustedes se dedican a esto, empresarialmente, profesionalmente, como taller, pero además participan de este tipo de actividades.

Miguel Fernández- Exactamente. Somos convocados de distintas formas. A nivel institución es requerido este servicio porque es de análisis de situación, este taller es una necesidad para reconstruir el tejido entre todos, darnos cuenta para darnos una mano cada uno desde su lugar. Lo nuestro es hacer juegos en tronco y en eso nos ofrecemos a colaborar, evidentemente reconociendo que hay un diseño de trabajo en esto, nosotros trabajamos, este es nuestro trabajo, no somos una ONG, nos sostiene nuestro propio trabajo.

P.al Día- En este caso para esta intervención que tienen con Jóvenes en Red, ¿ustedes tienen un aporte del MIDES?

Miguel Fernández- Sí, es una licitación que nosotros fuimos y nos presentamos, somos una empresa legal.

P.al Día- ¿Qué experiencia rescatan ustedes del trabajo con los chicos, cual es la respuesta que ustedes obtienen?

Miguel Fernández- Es bien diversa según las barriadas, según los lugares, la convocatoria es diferente, pero en realidad cuando prende la participación que viene con la carga de voluntad que trae cada persona de participar potencia la experiencia en el sentido de que el que participa se va con una riqueza. Se alimenta de una experiencia que es bastante puntual y recogida en el tiempo, no es una cosa de largo aliento, es una experiencia puntual. Nosotros somos pasajeros en los lugares, venimos, visitamos.

P.al Día- Ustedes esperan dejar su semillita…

Miguel Fernández- Exactamente, un aporte, también la experiencia de este trabajo, no tiene ni pretende una impronta personal, ni del taller, ni de ningún participante, sino que tenga consideración a lo colectivo. Por eso se vincula al arte popular que es una expresión que tiene esta tierra de siempre, la cultura americana, tiene historia milenaria en forma y color, forma abstracta, geométrica, y color bien de paleta alta, puro, no pretende imitar ni a un caballo lo que hacemos, ni una jirafa, simplemente es un tronco con cuatro patas. El imaginario construye de eso, uno le puede aportar el color para darle carácter de jaguar, de venado, pero no es que sea algo moldeado. No tiene pretensiones escultóricas, más allá de la que cumple, por eso un bicho es un banco.

P.al Día- ¿Qué virtudes, que ventajas tienen estos juegos de madera con respecto a otro tipo de construcciones, por ejemplo en hierro?

Miguel Fernández- La madera habilita la participación en el sentido de que las herramientas que usted habrá visto son formones, hachas, maceta, la misma moto sierra, que es lo más complejo que tenemos, en este tipo de circunstancia, el hierro ya pide otra experimentación, es un material más duro, pero también se puede hacer en otro marco. Acá nosotros llegamos, desembarcamos y en un par de horas ya nos ponemos en la maquina y en tres horas hay algo pronto. Tiene una gestualidad muy inmediata.

P.al Día- El cambiar el escenario, el paisaje, ¿y en cuanto a duración?

Miguel Fernández- La madera es curada, nosotros ahora estamos trabajando con una donación de palos que son de Antel, que son de columnas, son materiales de 20 o 30 años.

P.al Día- Y con el tema de las herramientas, ¿a los chicos les enseñan a trabajar primero?

Miguel Fernández- Exactamente, nosotros hicimos para llegar aquí un proceso de dos meses, de talleres de participación en un local contenido, ahí fuimos conociéndonos, generando una trama de confianza entre todos, presentando las herramientas, haciendo ensayos en miniatura. Cuando llegamos a este momento los gurises ya saben, cuando decimos “un bicho” ya saben de lo que es, cuando decimos “muecas” saben de que estamos hablando, cuando hablamos del formón, de la escofina, pasaje el martillo, la maceta, la uña y la pretensión máxima es que ellos esto lo sientan propio para que quede con esa defensa de lo propio, producto de su propio trabajo.

P.al Día- ¿En el taller tienen demanda, hay gente interesada?

Miguel Fernández- Nosotros gracias a Dios tenemos siempre trabajo, varía, los inviernos son los más duros, porque es como cíclico el trabajo, y más como artesano. Nosotros en lo particular tenemos una demanda equis, también publico, esta oportunidad para nosotros es de las más fuertes que hemos tenido en el sentido que tiene una continuidad. Por lo general a nosotros se nos convoca para actividades puntuales, un día, dos días, ahora estamos haciendo un proceso, hemos hecho otros pero este es en el que más podemos profundizar, el dejarle algo a los muchachos.

P.al Día- ¿Quiere dejar algún número de contacto por si algún lector está interesado en contactarse con ustedes?

Miguel Fernández- Te dejo el correo electrónico, tallertatú@gmail.com, pueden mandar un mensaje por ahí, una solicitud.