Un nuevo “brote” de delitos al comercio de Progreso genera intranquilidad en los comerciantes y empresarios de nuestra ciudad.
Durante algún tiempo dio la sensación de que la inseguridad a nivel del comercio estaba mejorando, ya no eran tan frecuentes los delitos, y menos aún las rapiñas a mano armada.
En los últimos días, hubo una rapiña a mano armada a una industria confitera del Km 30 (que ya había sufrido una situación similar hace un par de meses); una rapiña y copamiento al propietario de un desarmadero de Ruta 5 Nueva Km 30 (donde se llevaron una suma de dinero importante y alhajas); y ahora, entre viernes y sábado, dos rapiñas más.
El viernes 21 a la tardecita (sobre las 19 horas) tres personas fuertemente armadas rapiñan un salón ubicado en la calle Flores casi Avda. Artigas; y el sábado 22 próximo a las 21.45 horas, dos jóvenes en moto rapiñan nuevamente la Estación de Servicio ANCAP, amenazando y apuntando con armas de fuego a los tres jóvenes pisteros que estaban por cerrar el negocio.
A esto se le suma una seguidilla de hurtos a comercios céntricos registrados en las últimas semanas, mediante la modalidad de forzar o romper rejas y vidrieras (en dos oportunidades a AG, una a Namir Electricidad, otra a Supergas Progreso y otra al ex local donde funcionaba el Juzgado de Progreso, en Durazno casi Avda. Artigas).
“Es jodido, no sabes como van a reaccionar, si se les va a escapar un tiro…”
Como decíamos, el viernes 21 sobre las 19 horas, desconocidos irrumpieron armados en el salón ubicado en calle Flores casi Avda. Artigas, que funciona como kiosco y banca de quinielas. Su propietario, Gustavo Delgado, nos relata lo sucedido.
“Eran cerca de las 7 de la nochecita, estaba atendiendo el comercio y de pronto entraron tres tipos, dos con armas de fuego y uno con un fierro, algo de eso era, no sé… Estaban encapuchados, revisaron todo y se llevaron dos mil y pico de pesos que yo tenía de cambio.”
Al preguntarle si había clientes, agregó que “había un muchacho en ese momento que estaba ahí, lo revisaron, no le robaron nada. Creo que en la mano le pegaron con un fierro, y a mi me encañonaron”.
Relató que “fue todo muy rápido, se fueron enseguida. Hay gente que los vio que supuestamente vinieron en un vehículo y habría otro que los estaba esperando afuera, yo ahí no los vi. Acá afuera no hay mucha luz, esta medio oscuro.”
Al preguntarle si era la primera vez que era víctima de una rapiña, indicó “acá si, es la primera vez y espero que la última”.
Al pedirle que describa ese momento que se vive cuando lo encañonan con un arma, Gustavo Delgado respondió: “Es jodido, no sabes como van a reaccionar, si se les va a escapar un tiro, después gracias a Dios se fueron y no pasó más nada… Pasó eso nada más, fue más susto que otra cosa”.
Sobre la actuación de la policía el comerciante destacó, “bien, muy bien, vino enseguida”.
En cuanto a la dificultad para identificar a los rapiñeros, Delgado manifestó: “Encapuchados era difícil de identificar, eran jóvenes, gente delgada…”
“Acá estamos regalados, no tenemos como poder defendernos ante eso, estamos jugados como quien dice…”
El sábado a la noche era el turno para la Estación de Servicio ANCAP, ARCO Ltda.; a la que llegaban dos muchachos en moto, amenazaron con armas de fuego a los tres pisteros que estaban en ese momento: Néstor Martínez, Luciano Quinteros y Nicolás Cisneros, dos de los cuales ya habían vivido una situación similar hace unos seis meses atrás.
En este caso es Néstor Martínez quien nos relata lo que vivieron el día sábado: “Estábamos por cerrar, yo hacía la caja, cuando lamentablemente volvimos a vivir uno de estos hechos que se vienen sucediendo en el pueblo, por lo que la gente nos comenta está sucediendo bastante seguido”.
Prosiguió su relato: “Vinieron dos personas jóvenes en una moto, una de ellas armadas. Se bajó y arremetió contra nosotros con el arma pidiendo la plata… Estaban medio encapuchados y tenían cascos, nos agarró de sorpresa ya que estábamos al cierre. Tuvimos suerte que no había clientes, estábamos nosotros tres. En el momento como ya habíamos pasado una situación de esas hace seis meses tratamos de estar tranquilos, yo estuve tranquilo en el momento y le di la plata. Le dije «quédate tranquilo, lo que hay es esto», y ahí se puso bravo porque el quería la plata de la caja. Le dije que en la caja no había nada, «quiero la de la caja», me decía. Le dije «en la caja no hay nada, revisá», le dejé el lugar, mi compañero se paró, le mostró la caja y ahí nos dijo «quédense quietos, dense vuelta, dense vuelta», y nos apuntaba con el arma. Ahí nos dimos vuelta y se fueron”.
Néstor indicó que “estaba yo con la plata porque justo me tocó hacer la caja a mi y era yo el que estaba adentro, pero le podía haber tocado a cualquiera. Se llevaron alrededor de 10 mil pesos, aproximadamente”.
Al preguntarle si se va retirando el dinero de la recaudación para que no haya un volumen mayor; el operario señalaba que “sí, se va entregando para no quedar con mucho dinero acá”.
Néstor Martínez reflexionó que “en todo momento nos apuntaron, en algún momento con mayor agresividad, más amenazante…”
Ante la consulta de si tenían aspecto de estar alterados, de estar bajo los efectos de alguna sustancia o algo así, respondía: “No, es muy difícil, yo pienso que cuando ellos te vienen a robar intentan que vos te sientas cohibido, te prepotean, es difícil decirte si estaban bajo algún efecto”.
Sobre como vivió ese momento, señaló que “bastante tranquilo, cuando arremetió me puse las manos en el pecho, traté de estar tranquilo porque esta es una situación que no se vive todos los días, pero como ya la habíamos vivido le quise dar la plata. Después si me puse nervioso cuando me pidió la plata de la caja, porque ahí ya no sabía que era lo que podía hacer él”.
Indicó que “eran dos muchachos jóvenes, flaquitos, y la moto era una Mundial CJ, difícil de poder identificarlos porque se le veían los ojos apenas”.
Al pedirle qué reflexión le deja esto, Néstor Martínez expresó: “La reflexión que me deja esto es que acá estamos regalados, estamos a la buena de Dios, a lo que pase, porque no tenemos como poder defendernos ante eso, estamos jugados como quien dice”.