|
07/07/2013

A un mes de su partida, recordamos a Don Guillermo Perdomo

Este viernes 5 de julio hizo un mes que partió uno de los principales referentes de la comunidad de Progreso -de por lo menos los últimos 70 años-. En forma precipitada, pese a sus casi 85 años; la salud de Guillermo se deterioró rápidamente por una ...

Este viernes 5 de julio hizo un mes que partió uno de los principales referentes de la comunidad de Progreso -de por lo menos los últimos 70 años-.

En forma precipitada, pese a sus casi 85 años; la salud de Guillermo se deterioró rápidamente por una cruel enfermedad, y en tres meses dejó este mundo.

Consideramos oportuno recordar a Don Guillermo con una síntesis de lo que fue su polifacética vida, extraída básicamente de una entrevista que le realizáramos en febrero de 1998, para el recordado espacio «La Nota de la Semana»; y el valioso testimonio del “patriarca” de nuestra ciudad, José Alberto “Nene” Pérez.

 

Sus primeros años…

En aquella nota Guillermo nos contaba que “mis primeros años los transcurrí entre mi hogar, los juegos infantiles y la vieja Escuela Experimental, que estaba a contados pasos de casa. El centro de Progreso, era la querida estación de ferrocarril. Frente a la carretera principal (luego Ruta 5, hoy Avenida Artigas) se encontraba mi domicilio y un comercio de cereales y forrajes de mi padre. Mi papá además tenía dos tambos, de los que enviaba leche a Montevideo desde 1930.

La niñez la pasé en el comercio, en el campo y en el verano en las trillas. Así despacio me fui haciendo en el trabajo, y el resto del tiempo en la escuela.

Mi padre nos hizo trabajar junto a sus empleados y a él mismo. Excepto ordeñar, que nunca lo hice, los demás trabajos del campo los desarrollé. Plantar forrajes, recoger el mismo, enfardar, arar con bueyes, después con el tractor, manejar el camión, preparar raciones para vacas, trabajar con leña de eucaliptos y silvestre, etc, fueron tareas que las realicé desde muy joven, simultáneamente con ir a la escuela.

Desde el año 1934 al 41 asistí a clases, las que me gustaban mucho. Tenía facilidad para la historia, la geografía, el dibujo, y me defendía con los números.

Me deleitaban las clases donde la investigación de diversos asuntos, centraban la atención de los chicos. No en balde éramos alumnos de la Escuela Experimental, con maestros extraordinarios”.

Y agregaba: “Allí en la escuela había una pequeña imprenta, a la que le sabía todos los secretos. Otto Niemann que era nuestro director, hombre serio, recto, pero bondadoso sabía conducir y descubrir a sus alumnos. Y elegía a muchos en el arte de la imprenta… Hacíamos nuestro minúsculo periódico quincenal, llamado El Hornero…”

Destacaba que “la tarea de las maestras era titánica. La experiencia, la dedicación y el talento de Angélica Medina, Alba Niemann, Ofelia Gamundi y Aurea Arrechea, fue maravilloso. La educación recibida en esa casa de estudios fue notable, cosa que pudimos apreciar rápidamente en pleno estudio lineal. Educación que fue complementada por mis padres en nuestro domicilio. Allí nos inculcaron sentimientos cristianos y mucha responsabilidad en todos nuestros actos, donde la honradez y rectitud de procederes marcaba el camino”.

 

Su actividad política…

Ante la consulta por su incursión en la política, Don Guillermo nos contaba: “Fue sin darme cuenta. Acompañaba a mi padre en las campañas preelectorales. Allí uno se iba compenetrando de las necesidades de la gente, de las obras que había que realizar para hacer más placentera la vida, de los logros a los que se debía alcanzar para tener una mayor producción y poder comercializar mejor los frutos de la tierra.

En los primeros años de la década del ’40 también acompañaba a mi padre a las barras del Palacio Legislativo, para asistir a debates célebres entablados entre diversos legisladores.

Recuerdo que concurría al liceo en 1942, tenía 13 años, y ante el golpe de estado del presidente Baldomir, ya acompañaba a papá junto a aquel inolvidable caudillo de Las Piedras, José Torres García, que luego fue intendente de Canelones, en las carrerías casi siempre por caminos de tierra, envueltos en la polvareda o chapaleando barro, en una cachila Chevrolet verde del año 1924.

En 1946 pronuncio mi primer discurso. En esa elección de noviembre de 1946 –con apenas 18 años- voto por primera vez, y actuó en una mesa receptora de votos…

En 1951, ya muerto papá, mi partido me distingue con el cargo de Edil del Concejo Local Autónomo de Las Piedras. En ese momento Progreso dependía de Las Piedras. Ese cargo honorario lo ejerzo por tres períodos consecutivos.

Por esos años de mi juventud, era un asiduo lector de la prensa blanca: El Debate y El Plata. Creo que la lectura y los hechos de posteriores al golpe de Estado de Baldomir me marcaron un poco.

Dejo el herrerismo en 1953, ingreso al Movimiento Popular Nacionalista (MPN) que tenía como líder a Daniel Fernández Crespo, de quien guardo los más cálidos recuerdos.

Ya con mucha experiencia municipal en el Consejo de Las Piedras, mi grupo político me postula en las elecciones del 62 para el Concejo Departamental, cargo al que llego como Presidente el 15 de febrero de 1963 en representación de la UBC, con 34 años y mucho entusiasmo”.

Respecto a su actividad parlamentaria, el advenimiento de la dictadura militar y el retorno a la democracia, Don Guillermo manifestaba entre otras cosas: “En 1966 salí electo diputado por Canelones por el MPN. Muerto Fernández Crespo soy de los fundadores de Por la Patria. En 1971 con Wilson Ferreira Aldunate a la cabeza, obtengo por segunda vez la banca de diputado por este departamento.

El 27 de junio de 1973, vino el golpe de estado dado por el Presidente Bordaberry y el ejército, arrasando las instituciones…”

Luego del retorno a la democracia Guillermo Perdomo se desempeñaría como Director en la ANP (Administración Nacional de Puertos).

 

Su participación en el Cine de Progreso…

Otras de las facetas que destacaron a Guillermo Perdomo fue la incursión en el cine, y lo recordaba de esta manera: “Por el año 1948, con mis primos José Alberto y Asdrúbal Pérez y mi hermano Manuel, instalamos un cine en Progreso. Fue en el viejo local de José Icasuriaga, el mismo que anteriormente albergó a una casa de ramos generales de Don Pedro Arrechea. Con suerte variada dimos películas hasta mediados de 1956 y de allí en adelante hasta febrero de 1974, en el local donde funcionó el Super Progreso (hoy local del BPS)”.

Sobre otras actividades que desarrolló, indicaba: “Siempre estuve ligado a la tierra. Hasta el año 1988 enviamos leche a Conaprole. Integré gremiales de productores, fui tesorero de la Asociación de Remitentes por varios años. Simultáneamente a todo esto fui directivo del Club Social Progreso y aporté toda mi vida al afecto futbolístico de la zona: estar siempre «pegado» al Club Atlético Progreso.

La actividad de la granja también ha deparado mi atención. Desgraciadamente año tras año la situación es tensa, han desaparecido más de la mitad de los productores y los que quedan están luchando por subsistir”, expresaba allá por 1998.

 

Su incursión en el periodismo…

Al preguntarle al respecto manifestaba: “Mi afición a las imprentas me hizo estar ligado a los periódicos. El Hornero trazó el camino. Se dice que la prensa es el 4to poder, y es cierto. Allá por 1961 y años siguientes con un grupo de amigos políticos sacamos primero el periódico «Democracia», que salía todas las semanas y luego «Jornada», también semanal. En las dos oportunidades, cerraron luego de vivir pocos años, por falta de rubros para mantenerlos. La propaganda es algo imprescindible…

Últimamente ejercí en este periódico (Progreso Al Día) tareas de periodista. Realicé la Historia del Club Atlético Progreso y además teníamos a nuestro cargo el Rincón de la Nostalgia, que se refería a hechos, personajes y acontecimientos vividos por esta población”.

Cabe agregar que Don Guillermo Perdomo también participó en el equipo editor de la Revista Conmemorativa del 125 Aniversario del Proceso Fundacional de Progreso (1996); y tuvo otra etapa escribiendo para Semanario Progreso Al Día un espacio histórico bajo el título «Acontecimientos vividos en Progreso, a lo largo de 140 Años», durante 81 capítulos, presentados entre agosto de 2011 y mayo de 2013.