Carlos Mauricio Dollenart, de 39 años, fue el policía herido de gravedad durante la rapiña al local del Correo en Pocitos. Ingresó junto a Rodríguez (fallecido) a dicho local, y los delincuentes dispararon siete veces sobre su cuerpo. De tres impactos lo protegió el chaleco antibalas pero los restantes le provocaron heridas varias en miembros superiores e inferiores, mejilla izquierda con fractura de maxilar inferior y pequeña contusión en cara anterior de tórax.
En La Española fue estabilizado y trasladado el martes hacia el Hospital Policial, donde fue ingresado a cuidados intermedios. El parte médico de ese día destaca: "al ingreso lúcido, con buena oxigenación, presión arterial normal. Se revaluarán todas las lesiones y se realizarán nuevos estudios. Continuará tratamiento instaurado inicialmente. La situación global es estable, no teniendo en este momento riesgo de vida inmediato".
Dollenart es policía desde hace 17 años. Actualmente cumplía función en Radio Patrulla y antes fue efectivo de la seccional primera. Está casado y es padre de tres hijos.
Su esposa, Marisol, lo acompaña del otro lado de la puerta del CTI. Aunque la tristeza y la impotencia gobiernan en ese pasillo del centro asistencial la mujer tiene la fortaleza para aun reconocer que sabía del riesgo de la profesión de su marido. "Es así, es una profesión jodida", dice con resignación. (en base a Diario EL PAIS)
El matrimonio vive junto a sus tres hijos en la zona rural de Progreso, casi en el límite con Juanicó; por Camino Dodera a unos 3 kms de Ruta 5. Allí tienen una pequeña chacra, desde hace unos tres años, y ambos -además de la función policial de Mauricio- comparten otras tareas para poder llevar adelante la familia.
Sus tres hijos, dos varones (de 6 y 13 años) y una niña (de 10 años) asisten a la Escuelita Rural 206 “Angel Dodera”; a la que volvieron a concurrir este jueves 8, luego de tres días de ausencia por el lamentable hecho que afectó a Mauricio –como es conocido en el barrio-.
Según nos informaba un familiar, se encuentra estable y en Cuidados Intermedios, por estas horas le practicaban estudios para evaluar la situación del brazo derecho, que tiene algo comprometido ya que allí recibió dos balazos.
Se espera que tenga una evolución satisfactoria, aunque difícilmente este policía, vecino de nuestra zona, pueda volver a llevar la misma vida que tenía hasta ahora, de trabajo y familia.
Es un oficial que se jugó la vida junto a un compañero intentando abortar una acción delictiva, ante delincuentes que integraban una peligrosa banda –como tantas-, que poseen armas de grueso calibre y no tienen el menor respeto por la vida humana.