Entrevista a Carlos Mauricio Dollenart, policía baleado en rapiña al Correo de Pocitos
“Creí que me mataban… pensaba en mis hijos y mi esposa”
Carlos Mauricio Dollenart (39), es el agente policial que recibió 9 impactos de bala en el atraco a la Sucursal del Correo de Pocitos, el pasado 5 de agosto.
Originario de la zona de Melilla, Mauricio –como le llaman sus allegados- reside junto a su familia desde hace casi tres años en una chacra que adquirió en la zona de Camino Albatros, a unos 3 kilómetros de la Ruta 5.
Luego de ser atendido en la Emergencia de la Asociación Española y de estar internado en C.I. del Hospital Policial; fue dado de alta hace unos quince días, permaneciendo con licencia médica, en tratamiento de fisioterapia en policlínica y debiendo abordar una terapia psicológica.
El entorno de naturaleza y la cercanía permanente de su familia; su esposa Marisol y sus tres hijos (Bruno de 13 años, Magali de 10 y Agustín de 6 años), parece ser el sitio ideal para lograr una buena recuperación.
Allí en su chacra, cerca de sus hijos, el campo y los animales, nos recibía este hombre que estuvo muy cerca de la muerte, y nos hablaba de todo lo que le tocó vivir.
P.al Día- Hace poco más de un mes recibió 9 balazos, ¿cómo está actualmente, como ha sido esta recuperación?
Dollenart- Bien, bien, ya estamos bien, recuperándonos, hay que hacer fisioterapia en la mandíbula y en la mano.
P.al Día- ¿Lo más grave fue el balazo en la mandíbula?
Dollenart- Lo más grave si fue el balazo en la mandíbula, el tiro en la cara, y después en el oído una secuela que no tiene cura.
P.al Día- ¿A raíz de ese balazo?
Dollenart- No, a raíz de los estampidos, de los estruendos adentro del local, se rompió el tímpano y tengo un “chiflido” en el oído que no se va, está siempre, está silbando ahí, escuchar escucho pero tengo un zumbido…
P.al Día- ¿Cuánto estuvo internado?
Dollenart- Bueno, el 5 de agosto me llevaron a emergencia de La Española, el día 6 me trasladaron a Cuidados Intermedios del Hospital Policial hasta el 25 de agosto, estuve veinte días, ahí me dieron el alta… Me dejaron venir para mi casa, pero tengo policlínica, tengo fisioterapia y tengo que hacer psicóloga.
P.al Día- Actualmente esta con licencia médica, ¿sabe por cuánto tiempo?
Dollenart- No sé, eso no depende de mí, depende de la cirujana que me tiene que sacar el yeso este, la férula…
P.al Día- Ahí en el brazo qué fue, fractura?
Dollenart- Una bala atravesó la muñeca y cortó un hueso, el radio, y cortó el tendón. Pero estoy bien de bien, la verdad que el traumatólogo y la plástica impresionante. El traumatólogo ya fui con una placa y me dice que no se nota la fractura y la plástica hay que terminar de hacer fisioterapia y que cicatrice.
P.al Día- ¿Y psicológicamente como le afectó, como está?
Dollenart- Y tiene sus secuelas, dormir y soñar todas las noches con el tiroteo, esas cosas, me cuesta para dormir. Tengo que tomar pastillas para dormir, tiene sus secuelas pero está, se irá diluyendo con el tiempo, digo yo.
P.al Día- Cuando sueña con el tiroteo, es el recuerdo que le viene a la mente o son situaciones irreales?
Dollenart- Uno se acuerda de todo, te acordás de la cara de quien te disparó en el piso, ni hablar que te acordás!!! Ayer fui al juzgado y me preguntaron ¿usted se acuerda?, que no me voy a acordar, claro que si. Me pusieron una foto del tipo y dije fue éste, clarísimo.
P.al Día- Me imagino que no declara junto a los delincuentes que estuvieron en el hecho…
Dollenart- En el caso mío, ahora no se dio así, porque yo tenía que haber comparecido la semana pasada y no fui porque estaba convaleciente, y fui ayer; pero generalmente en el Juzgado de Menores vos estás junto con el detenido, declarás junto con el menor. Es lo que se da generalmente, como funcionario defensor sucede así; en este caso como víctima no se si me correspondería, pero igual lo reconocí por foto.
P.al Día- Más allá de que está con licencia médica, piensa volver a trabajar como policía?
Dollenart- Mirá, eso no va a depender de mi, va a depender del Comando. Lamentablemente irme de baja no me puedo ir, el trabajo lo preciso, si el comando me autoriza o me da un retiro que supuestamente me corresponde dentro de la ley orgánica policial como acto y servicio. Si ellos consideran que yo tengo secuelas permanentes y me tengo que ir de baja o jubilarme o retirarme, me retiro, y sino voy a trabajar como estaba trabajando.
P.al Día- Pero si sigue en la policía puede tener un trabajo diferente, más administrativo o seguirá en la calle?
Dollenart- Sí, lo que pasa que para hacer un trabajo más administrativo ya no es lo mío, yo hace 16 años que estoy en la policía y he sido siempre netamente operativo, siempre en la calle.
P.al Día- ¿Había participado alguna vez de un hecho así, con tiroteo?
Dollenart- Y siempre se participa, 16 años en la policía trabajando uno participa, no así tan directamente…
P.al Día- ¿Pero le habían tirado alguna vez?
Dollenart- Sí, me habían tirado, en el Marconi, Cerro Norte, te tiran a diestra y siniestra, te tiran piedras, te tiran tiros…
P.al Día- Pero nunca había sido herido de bala.
Dollenart- También le han tirado al patrullero. Nunca me había tocado que me hirieran de bala, es la primera vez.
P.al Día- ¿Qué recuerda de ese día, cómo fue, cómo llega al lugar de los hechos?
Dollenart- Ese día volvía de la licencia anual. Nosotros estábamos con mi compañero por Benito Blanco y Chucarro, en Pocitos y estábamos pasando revista a cuatro “rastrillitos” que estaban para el manoteo. Al móvil de la 10º lo mandan a una alarma en el Correo, no daba para nada el procedimiento que estábamos haciendo nosotros, y dijimos, “vamos a apoyar a la 10º”. Cuando vamos en el camino la frecuencia la radio comunica que de la décima habían llamado que habían gritos dentro del local, ahí calculamos que estaban los rapiñeros o que ya se habían ido. Llegamos al lugar y el policía Carlos Rodríguez ya venía bajando del patrullero, porque ellos llegaron dos segundos antes que nosotros.
P.al Día- Carlos Rodríguez, el policía fallecido no era compañero tuyo…
Dollenart- No, era chofer de la 10º, estaba con Fernández. Entonces el desciende del vehículo y los ve de enfrente a la entrada y ve que es el mayor que tiene un rehén y que lo estaba apuntando en la cabeza. Yo voy bajando del patrullero, me bajo y me voy contra la pared, y me dicen “están adentro, tienen rehenes”, y ahí el rehén empieza a gritar “ayúdenme, ayúdenme por favor”. Y este muchacho Carlos Rodríguez le dice “soltalo, soltalo”, y el delincuente que falleció –apodado «El Porteño»- le tira a Carlos Rodríguez, y yo al ver que empezaba el tiroteo no iba a volver para atrás si tenía un compañero que estaba en la puerta del local a los tiros, que voy hacer, me pongo atrás de Carlos Rodríguez, y empiezo a tirarle al «Porteño» también. Le tiré cuatro o cinco tiros y cuando veo que estoy muy expuesto me tiro por debajo de un escritorio, ahí vuelvo a tirarle al Porteño, y en un momento dado siento que me impacta una bala que me partió un diente y me pega en la boca.
P.al Día- ¿El único que tiraba de ellos era él?
Dollenart- No, cuando miro de costado veo que me están tirando, uno de los menores me estaba tirando de atrás de un mostrador, estaba tirando para todos lados, dos armas tenía en la mano, tiraba, tiraba y tiraba para todos lados. Le empiezo a hacer tiros al loco y en un momento dado me pegan los tiros de las piernas, eso la verdad que no lo sentí, yo el único impacto que sentí fui el de la cara… Me agacho atrás del mostrador, veo que estoy todo ensangrentado, me pongo de rodillas y le empiezo a tirar al muchacho este, y en un momento dado veo que Carlos Rodríguez se había caído y que los otros policías que estaban salieron para afuera del local, y yo me quedé adentro del local solo… Uno de los impactos que me pega en el pecho, como que me sostuvo el chaleco, pero me desnorteó, entre el tiro en la boca y ese en el chaleco me nublaron, me quedé en cuclillas atrás del escritorio, ya no podía tirar más, veía como borroso. Siento como que salen, para mi eran más de dos menores que estaban adentro, intentan salir y los policías que habían quedado afuera impiden la salida a los tiros, y cuando vuelven a entrar, uno de ellos me ve y me efectúa dos disparos a quemarropa, me saca el arma y dicen “que hacemos, vamos por el fondo”.
P.al Día- ¿Esos balazos te impactan?
Dollenart- Sí, impactan, uno en el hombro y el otro no se bien donde fue. Ellos se van por el fondo, mi compañero viene, me saca, me sube al patrullero y me lleva a la Española, fue así el procedimiento.
P.al Día- ¿Tu siempre tuviste conciencia de todo, a pesar del difícil momento?
Dollenart- El único momento que perdí el norte fue cuando me tiró en la boca y después cuando me tiró en el pecho, ese si me desnorteó.
P.al Día- Ahí pensaste que no salías?
Dollenart- Sí, en ese momento pensé que quedaba ahí, pensé que me mataban…
P.al Día- ¿Tenés algún otro recuerdo, en que pensaste?
Dollenart- En mis hijos, cuando el me efectúa los dos disparos para sacarme el arma y que yo me tiré atrás, en el piso, me agarré la cabeza y pensaba en mis hijos y en mi mujer, en mi familia… pensé que mi vida terminaba ahí. Cuando después se terminó todo el barullo, todo el estruendo impresionante de los tiros, el local estaba oscuro, se sentían tiros, tiros y tiros, era una cosa impresionante.
P.al Día- Eran todas armas de grueso calibre…
Dollenart- Sí, las nuestras y las de ellos eran todas 9 milímetros… Cuando se paró todo el ruido y ellos intentaron salir, no pudieron, se dieron vuelta y uno me sacó el arma. Ellos se fueron por el fondo, vino un móvil de apoyo, bien clarito me acuerdo que vi el móvil, vi entrar a los policías y mi compañero me agarra del chaleco y me dice “vamonos, vamonos”, y está.
P.al Día- ¿Podías caminar ahí?
Dollenart- Sí, estaba herido pero caminaba, esta pierna la tenía herida, pero el dolor lo tenía en la cara. Nunca pensé que tenía tantos agujeros, yo lo que sentía era el de la boca que era lo que más me dolía, después el resto cuando llego a la española que los médicos entraron a mirar y no podían creer.
P.al Día- A ti quien te llevó, un particular manejando?
Dollenart- No, mi compañero, el acompañante mío, yo era el chofer del patrullero.
P.al Día- ¿Pensás que hubo errores en el procedimiento?
Dollenart- Evidentemente que estuvo mal encarado el procedimiento, el problema fue que Carlos Rodríguez se apuró, ese fue el problema. Cuando llegamos al procedimiento, nosotros sabemos, no hace dos días que estamos en la policía, hace 16 años… Cuando nosotros entramos es por la pared, te vas cubriendo por la pared. El entró de frente e intercambió disparos, yo ya no podía volver para atrás, no iba a volver yo para ponerme atrás de un árbol sabiendo que mi compañero estaba ahí a los tiros, que iba hacer… Tuvimos que ir para delante, no iba a dejar a mi compañero solo ahí, yo no iba a estar atrás de un árbol parapetado viendo que mi compañero está cayendo ahí.
P.al Día- Pero no eran delincuentes comunes…
Dollenart- No, no eran ningunos niños, es evidente que venían haciendo rapiñas en locales importantes a comercios grandes, eran ellos… Estaban bien armados, estaban jugados, jugados. Ya habían rapiñado hasta policías.
P.al Día- La muerte del policía te afecta también, si bien no era tu compañero de trabajo? Lo conocías?
Dollenart- No, yo no tenía relación con él, nos habremos visto en la calle trabajando pero yo no tenía una relación con el como con otros compañeros de la unidad. Yo estaba en Radio Patrulla, nunca había trabajado en la 10ª.
P.al Día- Evidentemente has vivido un episodio muy complicado y estás en una recuperación, con secuelas que nunca sabes hasta donde pueden llegar…
Dollenart- Espero que las secuelas no sean muy permanentes, que se vayan. A mi no me molestaría salir a trabajar, si me dicen “mire usted está en condiciones de trabajar, la verdad que no me molestaría”, pero si no me gustaría quedarme con secuelas permanentes, que espero no quedar.
P.al Día- Con respecto a algún integrante de esa banda, ¿temes por alguna represalia o eso no se da?
Dollenart- No, no creo, que ellos vayan a tomar represalia hacia mi, no creo.
P.al Día- Estás en un lugar ideal para recuperarte, en el campo, mucho aire, rodeado de tus hijos; me imagino si tuvieras que estar encerrado entre cuatro paredes y la cabeza trabajando…
Dollenart- No, no puedo, a mi ya de por si no me gusta vivir en la ciudad, es que ya no podía estar más en el hospital.
P.al Día- ¿Cómo llegas a esta chacra en los límites de Progreso y Juanicó, hace tiempo que estás acá?
Dollenart- Sí, nosotros compramos acá hace dos años y medio, éramos de Melilla, mi padre tiene quinta en Melilla, zona rural. Mi padre tiene chacra, frutales, y la idea era dejar la policía y dedicarme a la chacra, pero como tenemos la cuenta del banco y estábamos medio apretados no podía dejar. Estaba esperando más o menos poder pagar la cuenta del banco, siempre tuve intenciones de dejar la policía…
P.al Día- ¿Así que acá tenés animales y además frutales plantados?
Dollenart- No, todavía no tengo frutales plantados, esa es la idea.
P.al Día- Además junto a tu esposa hacen ferias…
Dollenart- Sí, hacemos ferias, sobre todo ella, nosotros empezamos a hacer feria con productos de granja, quesos, dulces, viviendo allá en Melilla.
P.al Día- En el caso de tus hijos, ¿cómo ha sido la respuesta, han tenido algún tipo de secuelas?
Dollenart- No, hemos tratado de irlo llevando bien, explicándoles con la verdad que esto ya está, yo gracias a Dios estoy bien, dentro de todo lo que pasó estoy bien. Hablando lo más naturalmente posible, y que es una realidad que la estamos viviendo todos los días… Lo que le pasó al niño de 8 años en la 5ta., con un tiro, hay una violencia, una agresión, no sé si es la droga o lo que es, pero es impresionante.
P.al Día- ¿El hecho de que tus chicos estén en un medio rural ayuda también?
Dollenart- Sí, sacarlos de la ciudad, de esa violencia que hay, sobre todo en Montevideo.
P.al Día- Como has visto la evolución de la sociedad, de la violencia en estos 16 años en la policía?
Dollenart- Cuando yo entré a la policía en el año 97 vos escuchabas una rapiña por la radio, por la frecuencia, y era una locura. El tipo que metía una rapiña, los patrulleros se enloquecían, era algo extremo, si vos hacías la detención de un rapiñero era un ascenso. Ahora, yo en el patrullero si no agarraba cinco o seis rapiñas por día era un día tranquilo, es impresionante, todos los patrulleros que hay en la calle si no agarrabas cuatro, cinco o seis rapiñas, y arrebatos ni hablar, arrebatos con agresión. Hoy por hoy, vayas a Parque Batlle, Parque Rodó, Pocitos ni hablar, es impresionante.
P.al Día- ¿Crees que la droga ha incidido en eso?
Dollenart- Mirá, yo acá calculo que no es un tema drogas, acá es un tema de mano dura, acá hace falta mano dura. No puede ser que la gente esté caminando por la calle y ve las barritas en las esquinas y la gente se cruza de senda o da vuelta la manzana para no pasar por enfrente de donde están las barritas, porque los locos si no te piden plata te roban, es así, es una realidad.
P.al Día- Ahora se está por instaurar el Código de Faltas, te parece que puede mejorar?
Dollenart- No sé, acá cuando yo estaba en la policía había una tipificación que se ponía cuando vos hacías una detención a una persona en la vía pública, y vos decías “por averiguación de un hecho”, vos lo privabas de libertad y al tipo no lo veías en la calle, porque sabían que pasaba el patrullero y lo podían llevar. Ahora pasa el patrullero y te escupen, están tomando y te gritan “milico botón, alcahuete”, entendés… Y que tenés que hacer? parar, bajarte y llevarlo detenido, si vos vas a la comisaría con un tipo de estos y te preguntan ¿por qué lo trajiste?, porque me gritó “milico botón, alcahuete”. Te dicen “no podés”, te apedrean los patrulleros y tenés que hacerte el gil, es así… porque no tenés apoyo de la justicia.
P.al Día- Mauricio, que tengas pronta recuperación, esperemos que sea algo anecdótico, aunque nunca te vas a olvidar que un día recibiste 9 balazos y estuviste al borde de la muerte… Que tu familia pueda vivir tranquilamente en esta zona de chacras. Como medio local agradecerte la atención, y si tenemos la posibilidad de ayudarte en algo o ayudar a tu familia, decirte que estamos a la orden.
Dollenart- Muy bien, muchas gracias.
En la foto, Mauricio junto a sus hijos Agustín (6 años), Magalí (10 años) y Bruno (13 años), que posa con su yegua, “Milonga”. A lo lejos, una cabrita y el campo… el lugar donde puede encontrar la recuperación definitiva.