Graciela, una madre que a seis años de perder su hijo lucha por los derechos de los usuarios de la salud
“Lo que más me duele es ese desprecio a la vida humana que hicieron con mi hijo, siendo una mercancía en el peor de los mercados…”
En los últimos días, a seis años del trágico accidente que le costara la vida a su hijo Santiago (de tan solo 20 años), Graciela se anima a hablar públicamente del tema. Lo hace con mucha fuerza y valentía, repasando cada instante vivido en aquella fatídica jornada del sábado 1º de setiembre de 2007, y también en los seis días que permaneció internado en el CTI, donde su suerte ya estaba echada –luego de haber permanecido varias horas casi sin atención-.
Graciela hoy hace públicas a través de una carta, las denuncias que ya ha entablado por la vía judicial; relacionadas a la permanencia de Santiago tirado en una camilla de emergencia durante unas cuantas horas, con un traumatismo grave a nivel cerebral, por el solo hecho que no se ponían de acuerdo dos corporaciones médicas quien se haría cargo de los costos. A metros de él, había un tomógrafo y uno de los mejores CTI del interior del país.
LA ATENCIÓN DE SALUD… UN DERECHO, UN PRIVILEGIO… UN NEGOCIO?
Hace exactamente seis años que mi hijo Santiago, 1º de setiembre de 2007, volvía de trabajar, era sábado al mediodía (hora 12), un compañero y gran amigo conducía el auto que los traía de la ciudad de Florida, donde habían finalizado un trabajo para la empresa que trabajaban. Dos estudiantes de Ingeniería sorprendidos por el mundo de la electrónica, de los lenguajes, de la física… Dos amigos entrañables. Santiago al pasar Canelones le anunció al amigo que se dormiría esos minutos que faltaban para llegar, pero… en el km 39 de la ruta 5, por causas no claras el auto se sale del camino, colisionando con las columnas de un cartel de señalización de una escuela, la escuela Nº 88 de Las Violetas, una columna (muy fina) impactó sobre el techo del Fiat uno, el cual no volcó en ningún momento y quedó en el campo (en la quinta donde nací). Pero más allá de las casualidades, o causalidades lo que hoy me hace escribir, es lo que sucedió esa tarde. El techo se hundió traumatizando de entidad a Santiago. La emergencia lo trasladó en estado grave a Comeca (Canelones), donde se encuentra (a mi entender) la mejor estructura técnico-médica del sur (interior), ya que es la que centraliza, en esta zona, el instrumental y aparatos de FEMI, a ella convergen pacientes de muchas ciudades del interior afiliadas a mutualistas de FEMI. Pero vaya mala suerte!!! Mi hijo era socio de Médica Uruguaya, por lo que, en vez de ingresarlo a CTI, dada la gravedad de la lesiones recibidas, lo dejan en emergencia (asistido con lo elemental) y llaman a médicos encargados de Médica Uruguaya en Canelones para tomar una decisión. Comienzan las discusiones, mientras mi hijo sigue sangrando internamente por ese traumatismo en la parte frontal. Los médicos de Médica Uruguaya deciden que no se pueden hacer cargo de los costos y mandan a buscar una ambulancia especializada (CTI) a Montevideo, mi hijo sigue sangrando. Yo estaba en Nueva Helvecia, a donde un primo me fue a buscar porque cuando me avisaron recién había salido un ómnibus. Cuando ya venía en el auto, y siempre comunicada por celular, se me dice que va a ser trasladado a Montevideo porque no se hacen cargo de los costos ninguna de las partes, por lo que pido hablar con la neuróloga de guardia, le pregunto que si el traslado implicaba aún más riesgo y aún riesgo de vida y me dijo que sí, pero que ella nada podía hacer. Le rogué que si era así, lo atendieran ahí y luego firmábamos lo que hubiera que firmar, que nos hacíamos cargo de la deuda. Cuando llegué, aproximadamente a la hora, mi hijo seguía en sala de emergencia, junto a más enfermos, con suero, oxígeno, allí como esperando que los directores de las grandes corporaciones se hicieran cargo de su destino, mi hijo, aquel joven lleno de sueños comenzaba a ser divisa de los mercaderes de la salud. Ya eran casi las 15 y 30 hs, y seguía allí, a unos metros de él se encontraba un CTI, uno de los mejores del país, los enfermeros y hasta camilleros mostraban con muecas su indignación, luego de rogar atención, se me dijo que recién habían autorizado una tomografía computada, seguía pasando el tiempo… al ver mi desesperación y mi insistencia un funcionario (no un médico) murmuró, “basta de burocracia” tomaron la camilla entre 2 y marcharon con él. De una sala salían dos médicos que habían discutido más de tres horas sin ponerse de acuerdo Y nunca se pusieron de acuerdo. Recién a las 16 y 50 el profesional competente informaba la TAC, porque la tomografía la autorizaron luego de que el padre de mi hijo y el patrón tuvieron que corroborar que todos los papeles estuvieran bien, para poder proceder con el respaldo del Banco De Seguros Del Estado. Ahora sí!!! COMECA se aseguraba una buena ganancia, el Estado es un buen pagador, además se le pueden cobrar cifras un poco más altas que a un particular. Ahora mi hijo entraba en la calidad de Ser Humano, y recién luego de las 17 hs, con el resultado del estudio, se lo ingresó a CTI, y comenzaron a coordinar la operación. Que por supuesto tuvieron que llamar médico cirujano a Montevideo, porque los Médicos hacen las guardias lejos de los que los necesitan, o en más de una institución a la vez. Recién a las 21 hs mi hijo era intervenido quirúrgicamente.
A pesar de todo luchó casi una semana… y partió. No sé si ese, de todas formas, hubiera sido su destino, pero no me brindaron la chance de saberlo. Todos sabemos que en estos casos cada minuto que pasa es crucial… y pasaron horas!
El terrible dolor de los primeros tiempos me dejó con sólo algo de fuerzas para sacar a mis otros dos hijos adelante, no quería tomar medidas desde el dolor, de la rabia, del desconsuelo, del vacío; por lo que decidí que cuando mi razón pudiera estar más clara haría lo conveniente.
Y es por eso que hace más de dos años comencé con las medidas legales que creí convenientes, en memoria de Santiago y sobre todo porque siempre he sido una luchadora y militante de la justicia social y en nombre de mi hijo hoy lucho por los derechos de todos los usuarios de la salud. Para que las gigantes corporaciones médicas no sigan deshumanizando una profesión totalmente desvirtuada por el capitalismo salvaje.
(El martes 3 de setiembre a las 13 y 30, en el juzgado de Canelones se llevará una instancia importante de la demanda)
Graciela Peraza Bartora.-
“En este caso me toca a mí, yo ya no puedo traer a Santiago, no lo puedo acariciar, no lo puedo besar, no lo puedo tener, pero podría ayudar a muchas mamás a que si los tengan…”
Si bien la carta abierta (publicada arriba) es lo suficientemente clara; esta semana, en entrevista radial con la periodista Cris Richeri de 1410 AM Libre, brindaba algunos otros conceptos o detalles del proceso judicial que lleva adelante.
(Abre el programa con el tema musical Yo vengo a ofrecer mi corazón de Fito Páez, mientras la periodista presenta el caso, la presenta como una mamá que lucha …).
“Con lágrimas en los ojos, sobre todo porque como dice Fito Páez «vengo a ofrecer mi corazón», y a ofrecérselo a todos los usuarios de la salud que se ven afectados diariamente por la negligencia, por las corporaciones que han desvirtuado esa profesión tan digna como es la Medicina, tan digna como es mi Magisterio.
Posterior al accidente Santiago fue trasladado a la mutualista de Canelones, COMECA, pertenece a FEMI; desgraciadamente mi hijo era de Médica Uruguaya, por lo que no podía ser atendido en un lugar que pertenecía a FEMI. Yo en ese momento estaba en Nueva Helvecia en Colonia conectándome continuamente por teléfono, desde que me anunciaron del accidente ya me dijeron que era bastante grave, pero lo que nunca pensé que a mi hijo en todo ese tiempo no lo estaban asistiendo. COMECA no lo asistió, lo dejó en emergencia y lo único que hizo fue llamar a los encargados de Médica Uruguaya en Canelones, que también creo que es algo tercerizado por lo que las perdidas de dinero son garrafales para ellos cuando tienen que asistir a un enfermo en otra institución que no sea la de ellos, cosa que yo en ese momento no manejaba y ni idea tenía.
Yo llego aproximadamente 15.30 a Comeca, me fueron a buscar hasta Nueva Helvecia, en el camino con el celular siempre abierto, me comunican que lo único que podía hacer Médica Uruguaya era llevar una ambulancia, que es más, estuvo en la puerta, por lo que yo pedí hablar con la doctora Legnani en ese momento de Comeca y preguntarle si un traslado aparte de la gravedad que tenía implicaba mayor riesgo de vida, y me dijo que sí, por lo que dije que lo atendieran que yo firmaba lo que fuera cuando llegara, que lo atendieran ahí mismo que se pagaba con lo que se pudiera.
No sé como siguió la cuestión entre ellos, se que dentro de una habitación hay un testigo que escuchó todo, un señor que yo no conocía, que apareció al tiempo y se ofreció a salir de testigo, porque quedó muy indignado con esta situación. Allí lo que discutían era quien lo atendía. Teníamos el mejor CTI del Sur del país a metro; en el norte está Tacuarembó –que es el mejor-, y en el sur tenemos el de COMECA, ahí se atiende toda la gente de las distintas filiales de FEMI de la parte sur, Flores, Florida, San José. El CTI estaba a unos pasos de donde estaba mi hijo, y un tomógrafo… una tomografía -por Dios- cuesta mil quinientos pesos, en ningún momento se nos preguntó nada. Ellos discutían quien se hacía cargo de todo ese costo de internación, de operaciones que iban a venir o de lo que fuere sin atenderlo. Fue desgarrador… Yo tres y media llegué, él seguía sangrando internamente por supuesto en ese golpe frontal en el cráneo que tenía, y sabemos que cada minuto es vital. Y ellos seguían discutiendo de quien se hacía cargo del dinero, quien se hacía cargo de pagar. Fue lamentable, recién cuando alguien se dio cuenta que podían hacerlo por el Banco de Seguros, allí enseguida aprobaron la primera tomografía. El accidente fue a las doce del medio día y la primera tomografía se la informan a las 16.50, y eso está documentado. Hay documentos que por más que ellos hayan omitido un montón de cosas en la historia clínica, hay documentos que no los pudieron fraguar, como es la hora de una tomografía, y recién ahí se pusieron en contacto con un cirujano que por supuesto no estaba cerca. Yo pensé que los médicos especialistas de guardia en este tiempo debían estar, pero sabía que siempre los tenían que llamar y más adelantecreí que con el tema de FONASA iba a mejorar, y hoy observo que es peor, ellos no están en los lugares donde los necesitan los enfermos, como yo maestra estoy en un lugar donde me necesitan los niños…”
Y agregaba “ahí recién se empezó a coordinar una operación que se llevó a cabo a las 21.00 horas aproximadamente. Desde las 12.00 a las 21.00 horas mi hijo estuvo casi inasistido. Como hay una asistencia primaria que es el estar tirado en una emergencia como cuatro o cinco horas, la demanda que yo inicié no se puede caratular como de negligencia, pero si no me dieron la chance de saber, quizás el destino hubiera sido el mismo, pero no nos dieron la chance de saber esto.
Esto yo no lo hago porque quiera dinero, lo quiero hacer porque soy una trabajadora social de toda la vida y estoy formada en una familia de agentes sociales muy arraigados y muy comprometidos, y ese compromiso me llevó que pasado un tiempo y cuando yo le pude poner un poco de razón a todo esto, dijera bueno, yo he luchado toda la vida por la justicia en todos los planos, yo soy una educadora porque siento que la sociedad tiene que ser mejor cada día, y cuanto es mejor en el concepto de equidad y que tengamos iguales derechos. En este caso me toca a mí, yo ya no puedo traer a Santiago, no lo puedo acariciar, no lo puedo besar, no lo puedo tener, pero podría ayudar a muchas mamás a que si los tengan…, y no sé, y que por lo menos alguien tome cartas en este asunto que estamos cada vez peor.
Hace un mes aproximadamente llamé a la sociedad médica mía de la ciudad de Progreso porque estaba con un ataque de vesícula, pienso yo que era de vesícula, que vinieran a mi hogar porque estaba muy mareada y no podía manejar, y la doctora de guardia me dijo que tomara unas gotitas que tuviera y fuera, le dije que ya lo había hecho, me dijo que eso no era una emergencia… Todo, todo, está mal, no solo casos graves o de muertes, cosas cotidianas, somos seres humanos, se ha desvirtuado una profesión.
Estuve en Cuba dos veces y no podía creer… Primero que los maestros ganan lo mismo que un médico, pero no por una cuestión de quien es más o menos importante; las dos carreras son humanitarias. Un día se sintió mal una de mis hermanas allá en Cuba, y también a mi me pasó, estamos acostumbrados que acá la asistencia es una mercancía y vamos con asistencia al viajero, con asistencia médica, la tarjeta, la tarjeta de crédito. Nos fuimos a una policlínica de una esquina allí, nadie nos conocía y el cubano que nos atendió allí al ver que nosotros mostrábamos tanta tarjeta nos dijo con una sonrisa como hacen ellos, «oye chica, acá la medicina no es una mercancía», y yo me sentí avergonzada, me sentí con una vergüenza propia por mi país y de mi misma por haber asumido, haber interiorizado que la medicina es una mercancía, y eso si es lamentable.
También hablaba la otra semana, yo milito en distintos ámbitos, en política, sindicalmente, entonces siempre salen estos temas, y conversaba el tema del Hospital de Paso de los Toros, y me decían «que mal el hospital de Paso de los Toros», y les digo «no, es que ahí la gente se animó a protestar», se animó a decir “este es mi derecho”, y yo con esto lo que pido es que todos nos animemos a protestar, a pedir nuestros derechos y que no se nos trate como si estuviéramos locos”.
“Quiero que estos médicos accionistas de corporaciones no midan más en dinero la vida de las personas…”
Ante la consulta de la periodista sobre la instancia judicial de este martes 3 de setiembre, Graciela respondía: “Sí, yo no tenía fuerzas nada más que para sacar adelante a mis otros dos hijos que eran chicos, mi hijo tenía 20 años, y entonces lo que dije fue «no quiero hacerlo desde la locura, desde la rabia esa de llamar a todos los medios», si lo hubiera hecho desde ahí quizás ya hubiera ganado porque traigo todos los medios, pero no quería hacer eso con Santiago. Santiago se merecía dignidad y se merecía razón, entonces yo dije «lo voy hacer cuando la razón entre un poquito en mi ser» y dejé ese tema de costado… Aparte es tan doloroso transitar este camino, que también removerlo y remover cada instante es muy grave, y hace unos tres años empecé esta instancia en el Juzgado de Canelones, y hay un expediente que estuvo perdido más de un año.. Pensamos que ya no podíamos hacer nada, en el Juzgado de Canelones estuvo perdido un expediente, desde abril del año pasado que tuvimos la primera instancia con una jueza que tampoco nos trató demasiado bien, eso se perdió. Las abogadas tienen la documentación que tres veces solicitaron, y recién ahora apareció. El martes la instancia es la declaración de mis testigos, son cuatro testigos que declaran el martes, y bueno, veremos. Lo que yo sé es que las corporaciones estas están sobre el bien y el mal, que este juicio se hace en la ciudad donde COMECA es reina y señora, donde los médicos son intocables, pertenecen a una casta de gente como intocable. Pero también digo que hay grandes médicos, maravillosa gente, por nombrar uno Jorge Veiga de Canelones, entonces no quiero emparejar a todos los médicos en esto. Quiero si que estos médicos dueños, accionistas de corporaciones no midan más por favor en dinero la vida de las personas, si van a pagar, si no van a cobrar. Que hubiera pasado si mi hijo hubiera ido indocumentado y no supieran quien era, hubiera sido mejor porque lo hubieran atendido, no sé, me quedaron mil dudas. Tuve que escuchar disparates, como que si hubiera sabido que era tu hijo, un poco después no…, porque los Peraza acá en Canelones somos bastante conocidos, somos seis hermanos que trabajamos a nivel social, y mi hijo era Acosta, entonces yo le dije «que tristeza lo que me estás diciendo, me seguís reafirmando que hay ciudadanos de primera, segunda y tercera y yo soy ciudadana del mundo y mis hijos también».
Entonces es lamentable que hasta eso, que la salud sea un privilegio para algunos. Lo único que pido es que no solo apoyen esta instancia, sino que se digan las cosas, que se digan, si no somos atendidos que se diga, si somos atendidos como ganado que se diga, porque las emergencias en este momento son cientos de personas, cientos de números. Yo tuve un accidente después de eso, volqué en el auto, me salió un caballo y estuve tirada en la calle dos horas y media, hace dos años, hasta que unos amigos decidieron llevarme porque no era competencia de ninguna de las emergencias móviles cerca de Progreso, porque ese día era día de transición entre una y otra, y parece que no se habían puesto de acuerdo, entonces no puede suceder más esto. No se quien tiene que tomar las riendas en esto, que controles, pero sobre todo el control pienso que lo tiene que hacer el pueblo. Somos pueblo, el pueblo es el soberano, la sociedad tendría que ser soberana y tendríamos que animarnos en la protesta, en esta y en todas, yo lo hago por los que vienen atrás, quizás mucho más humildemente son despreciados. Lo que más me duele es ese desprecio a la vida humana que hicieron con mi hijo siendo una mercancía en el peor de los mercados. Era un cuerpo tirado allí, subido a una camilla,” lo subo a la ambulancia”, “lo bajo”, sin hacer lo que tenían que hacer. Si cuando supieron que el Banco de Seguros, el seguro del estado siempre paga y paga bastante bien, y a veces le pueden cobrar algún pesito más todavía, bueno, ahí tomaron cartas en el asunto… Entonces si había que operarlo y hacerle todo, ¿porque no lo hicieron desde un principio?, como yo digo «la chance no me la dieron», quizás el desenlace hubiese sido el mismo, no lo sé...
Yo tengo mucha paz por la forma en la que fueron criados ellos y por la forma feliz que vivía mi hijo, era un estudiante de ingeniería, estaba en segundo año y le encantaba, era muy amigo de los amigos, en un momento en COMECA hubieron más de 200 personas, siento mucha paz, (a pesar del terrible dolor), los que no tendrían que sentir paz serían ellos. Lo único que me saca la paz es esta injusticia que se sigue repitiendo y todas las injusticias que atentan contra los derechos elementales del ser humano,
No soy paranoica para nada, soy una persona que sigo creyendo mucho en el ser humano, pero el capitalismo nos está haciendo un daño tremendo, le está haciendo un daño tremendo al ser humano…”
SOBRE LA AUDIENCIA
El martes 3, a las 13 y 30 me presenté, junto a la Dra que me representa, los cuatro testigos, en el Juzgado de Canelones. Luego de haberme enfrentado a cada detalle, a leer expediente, a revivir lo más terrible que una madre puede vivir, pero con la firme convicción que siempre hay que seguir luchando por lo que me parece justo, para mí pero sobre todo para toda la sociedad. Y el Juez actuante en el caso estaba con licencia. No se nos informó previamente como tendría que suceder, tampoco dejó fijada fecha de nueva audiencia. Volví con las manos vacías, cuatro personas dejaron sus puestos de trabajo, se trasladaron, pasamos momentos de mucha tensión por lo que implican estas instancias. Y otra vez enfrentada a hechos lamentables. Indignante!! No sólo la Salud no funciona bien en nuestro país.
AGRADECIMIENTO
Por este medio quiero agradecer a las cientos de personas que me han apoyado en estas últimas semanas, esa red de afecto que hace falta para no caer y siempre lograr levantarse. Pero sobre todo a todos los que han estado en estos seis años junto a mí y a mis hijos. A mis cinco hermanos y sus familias, a la gran familia de amigas/os, compañeros de trabajo, amigos de Santiago, y a toda los vecinos de Progreso y de Juanicó que siempre, siempre con pequeños-grandes gestos me han demostrado todo su afecto y me dan energía para que, a pesar de los pesares, pueda decir diariamente : “GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO”