Día Internacional de las Mujeres Rurales
Camperas
“Debemos respetar y proteger los derechos de las mujeres rurales. Cuando las mujeres tienen acceso a la tierra, hay mejoras en el nivel de vida de la familia, en la productividad agrícola y en la igualdad de género”. Este fue el mensaje que dio la Directora Ejecutiva de la Organización de las Naciones Unidas para las Mujeres, con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales.
Desde 2008, el 15 de octubre de cada año se reconoce “la función y contribución decisivas de la mujer rural en la promoción del desarrollo agrícola, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.
Las mujeres rurales desempeñan un papel fundamental en las economías de los países desarrollados y en vías de desarrollo. Participan en la producción de cultivos y el cuidado del ganado, proporcionan alimentos, agua y combustible para sus familias y participan en actividades no agrícolas para diversificar los medios de subsistencia. Además, llevan a cabo las funciones vitales en el cuidado de los niños, los ancianos y los enfermos.
Según cifras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) correspondientes a 2012, las mujeres rurales representan más de una cuarta parte de la población mundial y 500 millones de mujeres del medio rural viven por debajo de la línea de pobreza. Las mujeres producen del 60% al 80% de los alimentos básicos en el África subsahariana y el Caribe, realizan más del 50% de los trabajos relacionados con el cultivo intensivo de arroz en Asia y el 30% de las labores agrícolas en los países industrializados.
En América Latina y el Caribe, 46% de las mujeres rurales no tienen ingresos propios y el 54% de las trabajadoras agrícolas están bajo la línea de la pobreza.
Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística muestra que en Uruguay el 5,3% de la población es rural (175.613 personas), y dentro de éstas el 43.7% son mujeres.
Trabajar en el campo
Ester es una progreseña que ha dedicado su vida al trabajo rural. A sus 42 años nos cuenta que su día se divide entre su casa, sus dos hijos y su trabajo. “Ayudo a mi esposo en el campo, atiendo a mis hijos, los llevo a la escuela, cuido la casa, hago la comida… Es un trabajo como cualquier otro”, afirma Ester, y asegura que si bien para algunos su vida puede estar llena de sacrificios, para ella es normal.
Ester no tiene un horario y tanto ella como su esposo trabajan hasta que ya no quede nada más por hacer, “pero cuando podemos tratamos de salir a pasear, porque si no vivimos enfrascado en el trabajo y al final no disfrutas”.
Al preguntarle por qué se dedicó al trabajo rural en lugar de prepararse profesionalmente, Ester alegó que “antes era diferente, era más difícil estudiar”. Al terminar la escuela estudió corte y confección, pero nunca trabajó en este rubro. “Siempre le digo a mis hijos que estudien, no saben el privilegio que tienen”, expresó. Ester siente orgullo de que sus hijos estudien y, si bien asegura que le gusta su vida en el campo, confiesa que le gustaría ver a sus hijos preparándose formal y profesionalmente, y dedicándose a otra cosa; “quiero que hagan algo que les guste de verdad y que puedan vivir de eso, que no tengan que sacrificarse”, opinó.
A pesar de las largas horas que trabaja junto a su esposo, los ingresos de Ester no son regulares y depende del mercado; por eso, todos los meses varía el dinero que entra a la casa: “al no tener un sueldo fijo tengo que hacer malabares con todos los gastos que hay”. Ester señala que esa irregularidad permanente en la cantidad de dinero que ingresa se debe, entre otras cosas, a los cambios que ha sufrido el concepto de la producción en Uruguay: “ya no se ven tantas empresas agrarias familiares” y sostiene que ahora el país apunta a otro tipo de producción, como lo son la forestación o los megaproyectos. Si bien provocan un aumento en las exportaciones y en las inversiones, estos proyectos irían en detrimento de la producción agrícola local y familiar.
Los derechos
Este martes la ONU emitió un comunicado en el que destaca que son muchas las mujeres que no tienen acceso a la tierra y "muchas mujeres rurales, especialmente las que poseen pequeñas parcelas y son cabeza de familia, dependen de la agricultura de subsistencia, pero ellas siguen teniendo un acceso limitado a la tierra, el agua, los fertilizantes y las semillas, el crédito y la formación". Esto se acentúa aún más cuando se señala por parte del organismo que en los países donde las mujeres no tienen derechos a la tierra ni acceso al crédito, existe un promedio de 60% y 85% de niños malnutridos.
Además, ONU Mujeres considera que debe existir "una mayor participación de los hombres y de los niños en el cuidado de la familia" para que las mujeres y las niñas tengan "más tiempo para dedicar a la educación, la formación y las actividades económicas". Por ello, se enfatizó en que "es el momento de pasar a la acción con reformas legales de modo que las mujeres, inclusive las viudas, puedan ser dueñas de la tierra que trabajan".
En Uruguay, el Instituto Nacional de Mujeres (INMUJERES) presentó un material audiovisual para la difusión de los derechos de las mujeres rurales. El video recuerda que las mujeres rurales tienen derecho a obtener créditos y préstamos agrícolas, así como acceder a las tecnologías apropiadas. Pueden ser titulares de tierras en el Instituto Nacional de Colonización. Asimismo, toda mujer tiene derecho a recibir el mismo salario y gozar de los mismos derechos que los varones que realizan tareas similares.
Deben exigir que se valoren como trabajo las tareas domésticas, de cuidado de niños y personas dependientes, así como la colaboración en las actividades productivas.
Por otra parte, las mujeres rurales tienen derecho a participar en todas las actividades comunitarias, ser escuchadas y que su opinión sea valorada en el hogar y las organizaciones donde participa. Estas mujeres se encuentran en igualdad de condiciones para participar e integrar las directivas de las organizaciones a las que pertenecen.
Desde aquí vaya un saludo muy especial a todas las mujeres de Progreso que se dedican al trabajo rural, promoviendo la producción local y haciendo crecer cada vez más a nuestra ciudad.
|