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31/10/2013

Sírvame otra copa

Regulación de alcohol: piden que el vino reciba trato diferenciado Desde agosto se viene hablando de un proyecto que presentó el Poder Ejecutivo por el que se busca regular el consumo, distribución y expendio de bebidas alcohólicas. Este planteo ha ...

Regulación de alcohol: piden que el vino reciba trato diferenciado

Desde agosto se viene hablando de un proyecto que presentó el Poder Ejecutivo por el que se busca regular el consumo, distribución y expendio de bebidas alcohólicas. Este planteo ha generado muchas repercusiones y distintos puntos de vista.

El proyecto regula todas las bebidas alcohólicas, quedando dentro de esta norma el vino. Por esta razón, el diputado por Canelones Horacio Yanes se pronunció a favor del proyecto, pero solicitó que se le de un trato especial al vino por considerarlo un alimento dadas sus propiedades naturales. En apoyo a esta intervención, miembros del Instituto Nacional de Vitivinicultura se hicieron presentes en la Comisión Especial de Drogas y Adicciones de la Cámara de Diputados, con el fin de exponer sus motivos por los que solicitan que el Cuerpo modifique algunas estipulaciones del proyecto.

 

En su articulado, el proyecto hace constar su objetivo de reducir los daños asociados al consumo problemático de bebidas alcohólicas y regular las actividades relacionadas con la distribución, comercialización, expendio, consumo, promoción, patrocinio y publicidad de estas bebidas. Además declara de interés general todas aquellas acciones tendientes a minimizar los riesgos y reducir los daños provocados por el uso problemático de las mismas. El proyecto regula todas aquellas bebidas que contengan una graduación alcohólica igual o superior al 1% de su volumen. Se crea además la Unidad Reguladora de Bebidas Alcohólicas (URBA) que se encargará de la definición, coordinación y evaluación de las políticas públicas referidas a estas bebidas. Esta Unidad será financiada por una tasa que se crea por la misma ley, incrementando los impuestos ya existentes a las bebidas alcohólicas.

 

Sin embargo, no toda la bancada de gobierno ve con buenos ojos este proyecto. Hay quienes entienden que el vino uruguayo ya tiene demasiados gravámenes y su venta ha disminuido, lo que deriva en menos ganancias para los productores. Para conocer más sobre esta postura hablamos con el diputado del Frente Amplio Horacio Yanes, quien días atrás solicitó a la Cámara de Representantes un tratamiento diferenciado para el vino uruguayo. “El vino es una bebida alcohólica pero no puede ser considerada de igual a igual con otras bebidas, tiene controles que otras bebidas alcohólicas no tienen”, argumentó el representante de Canelones y señaló que hay quienes consideran al vino como un alimento por sus propiedades, cosa que lo diferencia de otras bebidas alcohólicas.

Yanes está de acuerdo con el objetivo que persigue el proyecto de regular las consecuencias que tiene la ingesta excesiva de alcohol. Por otra parte señala que las ventas de vino uruguayo han ido en descenso, por lo que entiende que si ha aumentado el consumo de alcohol pero la venta de vino ha bajado, las bebidas alcohólicas que se consumen son de otro tipo. “Se mete al vino en una misma bolsa que no corresponde”, subrayó el diputado.

Refiriéndose al aumento en los impuestos al vino uruguayo, Yanes sostiene que no se debe agregar nuevo gravámen: “el vino no merece más castigo”, afirmó.

Por otra parte el legislador se refirió a la falta de control en boliches y locales bailables donde los menores tienen fácil acceso al alcohol, muchas veces mezclando distintas bebidas. Para él, se está siendo muy drástico con el vino, que es una bebida controlada y sin embargo no es la más expandida o consumida, frente a otras bebidas de consumo más frecuente. “Como diputado de Canelones no puedo quedarme de brazos cruzados cuando veo que quieren emparejar al vino uruguayo con una bebida que viene de otro lado y no sabemos bajo qué reglamentos se produjo”, comentó el diputado.

Yanes asegura que, si bien el vino debe ser tratado de forma diferente por este proyecto, “si se nos plantea que es tan dañino como otras bebidas, no vamos a dudar en ser duros con el vino”.

 

Brindo contigo

Siguiendo con la lógica del diputado Yanes, un bodeguero de Progreso apoya esta iniciativa. Según fuera publicado en ediciones anteriores, Sergio Etcheverry asegura que “el vino debería quedar por fuera de esta ley o tener un tratamiento especial” ya que cuenta con una historia y una tradición familiar que no caracteriza a otras bebidas.

En cuanto a la creación de la URBA para regular todo lo referido a las bebidas alcohólicas, Etcheverry sostiene que “ya estamos supervisados por INAVI, por Impositiva, por el BPS, por todos los organismos”, por lo que no sería necesario generar un nuevo aparato regulador.

Refiriéndose al aumento impositivo que fija este proyecto para el sector vinícola, Etcheverry se opone alegando que “el vino lleva un largo tiempo sin aumentar su precio, la situación no es la mejor, si le metemos otro impuesto u otra tasa más, no lo soportaría”. Como el consumo de esta bebida ha bajado, Etcheverry entiende que “el consumidor de vino no es el responsable del aumento de consumo de bebidas alcohólicas”.

Otro punto similar con Yanes refiere al escaso control en la producción de ciertas bebidas. Etcheverry asegura que el Instituto Nacional de Vitivinicultura controla todo el proceso de producción, “desde la uva, el viñedo, la elaboración, no se puede utilizar ningún tipo de alcohol ni de azúcar que no sean las propias del vino o de la uva”. Sin embargo sospecha que otras bebidas alcohólicas son preparadas con cualquier tipo de alcohol y no necesitan de infraestructura especial ni presentan controles de calidad.

 

Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura José María Lez se hizo presente la semana pasada en la Comisión Especial de Drogas y Adicciones de la Cámara de Diputados. “Quiero manifestar no solamente nuestro compromiso con la problemática que existe a nivel del alcohol, sino también la preocupación del sector vitivinícola con respecto al proyecto de ley”, comenzó diciendo Lez. En su presentación, el presidente de INAVI señaló la caída en el consumo de vino. A su vez, alegó que la producción de esta bebida está considerada como la más higiénica y que, aunque reconoce que se trata de un producto que contiene alcohol, entiende que el vino posee determinadas propiedades.

Lez ratificó el papel de la familia, los valores y la tradición en la producción de vino, que según él “involucra a mucha más gente que otras producciones, incluso del sector industrial”.

Todos los excesos son malos, beber vino en exceso también es peligroso. Por lo tanto, al hacer un análisis de este proyecto de ley no queremos que se nos considere en contra de esta iniciativa; por el contrario, queremos ser socios” aseguró el presidente del Instituto.

Lez continuó señalando las propiedades naturales con las que cuenta el vino y aseguró que en otros mercados esta bebida es considerada un regulador del alcoholismo: “en algunos lugares donde se consumen bebidas destiladas se está inculcando tomar vino para regular la problemática del alcoholismo” señaló. Ratificando la presencia del vino como un regulador del alcoholismo, Lez entiende que “el consumidor de vino no va por el bajo precio y por el alcoholismo en sí mismo, sino por un comprometerse de a poco, de vuelta, con una cultura”.

 

La copa rota

Sin embargo el diputado Felipe Michelini, miembro de la Comisión Especial de Drogas y Adicciones, se mostró a favor del proyecto de ley que regula el consumo, distribución y expendio de bebidas alcohólicas.

Para Michelini este proyecto da a conocer que el abuso en la ingesta de alcohol es uno de los problemas más graves de salud en Uruguay, ya sea por su relación con los accidentes de tránsito, accidentes de trabajo o violencia doméstica, entre otros. Por otro lado encuentra que el nivel accesibilidad a las bebidas alcohólicas es exponencial: “cualquier kiosco puede ofrecer bebidas que tengan alcohol” señaló el legislador. Según Michelini, “desde esa perspectiva, para mí no es central si el vino es un alimento”.

Para el diputado, el espíritu del proyecto es crear un sistema que ordene la autorización de licencias, que sean revocables, que se generen mecanismos de contención y de no incentivo de ingesta de este producto. “Apostemos a la educación de la ingesta, me parece que esa es la clave” puntualizó Michelini.

Para el representante de Montevideo por el Frente Amplio “la cuestión impositiva es accesoria”, y subrayó que no se pretende “hacer fundir a nadie”, sino que se busca cambiar pautas culturales muy fuertes en Uruguay que conllevan daños a la salud y a la convivencia social.

 

Ideas añejas

Parece paradógico que se esté tratando un proyecto de ley que promueve la carga impositiva a la bebidas alcohólicas, entre ellas el vino, como método de regular su consumo, cuando en agosto de este año el diputado nacionalista Daniel Peña proponía declarar al vino uruguayo como Patrimonio Cultural y Bebida Nacional. En ese proyecto el representante de Canelones designaba el segundo sábado de marzo de cada año como el Día Nacional del Vino.

Hace un año el diputado José Carlos Mahía (Frente Amplio) también proponía un proyecto de ley por el que se declaraba al vino como Bebida Nacional y se fijaba el 25 de marzo de cada año como el Día Nacional del Vino Uruguayo, con el objetivo de fomentar su protección y difusión nacional e internacional. El diputado Mahía expresaba los motivos que le habían llevado a plantear ese proyecto, alegando que el vino es un producto de consumo masivo con cualidades nutricionales y que si se consume de forma moderada y responsable, constituye una práctica cultural a ser destacada. El legislador pretendía contribuir no sólo a la promoción del vino como bebida nacional, reforzando así la identidad nacional dentro de fronteras, sino también marcar la presencia de esta bebida como embajador representante de identidad y calidad uruguaya en el extranjero.

Si nos trasladamos aún más en el tiempo, en enero de 2007 se aprobó una ley por la que se declara de interés turístico el Turismo Enológico, destacando el valor cultural que tiene no sólo la fabricación, producción y comercialización del vino, sino los aspectos culturales y que tienen que ver con la identidad nacional que esta bebida y su entorno generan, lo que fue acompañado por la marca país “Uruguay Natural”.

 

El proyecto de ley que regula las bebidas alcohólicas continuará siendo discutido por Diputados las próximas semanas y no se descartan modificaciones al articulado.