A un año del temporal de granizo y viento que castigó a la zona
Este viernes 24 de enero se cumplía un año de aquella terrible jornada en la que una amplia zona, con epicentro en la ciudad de Progreso; se vio severamente afectada por un fuerte temporal de viento y granizo (piedras con tamaño de huevos de gallina).
Primero, recordamos algunos de los textos publicados en la ocasión (ediciones Nº 905 y 906); para luego presentarles el panorama actual, con la palabra de los granjeros que se tuvieron que levantar de aquella situación.
Cuantiosos destrozos en la ciudad y la granja
Este jueves 24 sobre las 21 horas se produjo el fenómeno anunciado por los meteorólogos en el sur del país, con especial énfasis en esta zona, donde el epicentro fue justamente la ciudad de Progreso. Un viento huracanado acompañado de una gran “manga de piedra” con dimensiones inusuales, castigó duramente a nuestra ciudad de Progreso y las zonas circundantes (Canelón Chico, Colorado Chico, Cuatro Piedras, El Gigante, parte de Juanicó, etc.), donde las granjas fueron las más afectadas.
En la ciudad fue impresionante ver como los comercios que tienen sus vidrieras hacia el suroeste sufrían las roturas de casi todos los vidrios, celosías, marquesinas, cortinas de enrollar, automóviles, rotura de tejas, cables en el piso, árboles caídos, etc, etc,
Al introducirnos un poco en la zona rural, comenzamos a ver las plantas destrozadas, las viñas “peladas”, prácticamente sin hojas y con los racimos machucados y sin granos… Las peras y manzanas, con gran parte de sus cosechas en el suelo y lo que quedó en la planta todo machucado, con marcas muy importantes o directamente faltándole un trozo, como si hubieran sido mordidas.
Galpones y bodegas con grandes daños en portones, techos de dolmenit totalmente destrozados, alambrados en el suelo, cables por todos lados… un verdadero caos.
Al estar ya con esta edición del semanario en imprenta, restando ingresar solo algunas páginas finales y con corte de energía eléctrica, nos obligó a que la recorrida este viernes a la mañana fuera muy breve –apenas una hora-, quedándonos muchísimo por recorrer.
Mucho habrá para recorrer en estos días, y conversar con los productores, que son los más afectados, y en una primera evaluación algunos de ellos hablan de un 90 y 100% de pérdidas. Será difícil salir de esta… más aún en tiempos que ya son críticos para el sector. Pero la familia granjera está acostumbrada a los sinsabores, sabe del esfuerzo y la dedicación que requiere el trabajo del campo y con la ayuda del gobierno saldrá adelante.
(Edición Nº 905/26 enero 2013)
Un fenómeno climático que nos afecta a todos
El temporal de viento y granizo, que con inusitada violencia impactó a nuestra zona el pasado jueves 24; dejó terribles secuelas en todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Es evidente que hay dos “sectores” de la población directamente afectados, y en grado sumo.
Por un lado, las más de 300 familias que vieron afectadas sus viviendas en forma importante, con voladuras o roturas de techos en forma total o parcial.
Hay algunos casos dramáticos, porque no solo se quedaron sin techo, se le mojaron y estropearon sus pertenencias, desde ropas, muebles, electrodomésticos, etc. Muchas familias en situaciones precarias, con hijos menores, sin recursos para poder revertir rápidamente la situación… expuestos a que si viene alguna lluvia o temporal, su vivienda se llueva como afuera.
Y en muchos casos, se quedaron sin sus fuentes de ingreso, porque vivían de trabajos zafrales o efectivos en las granjas, y al perder estas sus cosechas, tuvieron que dejar sin trabajo a sus empleados.
Por otro lado, están los cientos de productores granjeros que han perdido sus cosechas, en Progreso no tengo dudas que la mayoría de ellos han sufrido pérdidas entre el 75 y el 100%.
Nos referimos a las cosechas de peras, manzanas, uvas, membrillos, morrones, zapallitos, tomates; que estaban a punto de levantar, y que en el caso de los frutales tendrán que esperar hasta el próximo año para poder cosechar. No obstante las plantas han sufrido daños que pueden perjudicar las cosechas futuras.
Pero además, se han registrado daños importantes en galpones, cámaras frigoríficas, invernáculos, estructuras de plantíos (filas de viña o espalderas en frutales, con rotura de palos y alambres).
A nivel productivo, si bien todavía no hay datos precisos; no dudamos que solo en la zona de Progreso las pérdidas son de varios millones de dólares…
Sumado a eso, los trabajadores que pierden sus jornales. Algunos, podrán mantener sus empleo efectivos, aunque verán reducido su salario por la pérdida de las “extras”; pero cuantos jornales se pierden los zafrales.
Hablamos de varios millones de dólares que no van a estar “en la vuelta”, se va a resentir la actividad comercial, desde el pequeño al gran comercio….
Acá todos nos vamos a ver afectados, más allá de la actividad que desarrollemos… Por eso nos duele escuchar en la calle o ver en las redes sociales, comentarios tales como “acá siempre se piensa en los granjeros, que están llenos de plata”, o a “los pobres que nos parta un rayo”… “a mí no me ayudaron porque no soy del partido de gobierno”.
Acá hay un gran impacto que es colectivo, más allá de las pérdidas individuales de cada uno… y como sociedad tenemos que ser capaces de ver “el monte” más allá del “árbol”. Con espíritu solidario y mirada amplia, tenemos que ser capaces de ver más allá de nuestras “chacritas”… para una vez más levantarnos como sociedad.
(Editorial de la edición Nº 906/2 de Febrero de 2013).
Dramática situación dejó la tempestad…
Cientos de familias quedan sin techo; los granjeros sin cosechas
En la edición pasada dábamos un pantallazo de lo que eran las consecuencias de la tormenta de viento y granizo que azotó el sur del país el jueves 24 a la nochecita.
Una breve recorrida del viernes a la mañana nos permitía tener una primera impresión del fenómeno ocurrido y sus consecuencias; sin embargo, con el paso de las horas fuimos recorriendo predios productivos y casas de familias, y la situación cada vez era más dramática.
Las consecuencias del temporal están claramente divididos en dos aspectos: por un lado las viviendas que vieron sus techos totalmente o parcialmente dañados; y por otro, la producción granjera –frutícola, hortícola y vitícola-, que en la mayoría de los casos sufrió una pérdida entre el 75% y el 100% de las cosechas.
Como un tercer aspecto podríamos describir lo que sufrieron comerciantes, centros educativos, clubes, que tuvieron daños muy importantes a nivel de vidrios, cartelería, estructuras livianas, automóviles, etc.
Sin duda, todas las pérdidas son lamentables y muy costosas, pero lo más grave y urgente lo atraviesan las familias que quedaron sin techo, y los productores que perdieron todas sus cosechas cuando estaban a punto de ser levantadas, luego de invertir todo el año.
Familias sin techo…
De acuerdo a las denuncias efectuadas, serían unas 300 familias que vieron sus viviendas seriamente afectadas; la mayor parte de ellas ubicadas en Villa Felicidad, Villa San Pedro, Eliseo Argentino, Barrio Norte, Barrio Rigau y Villa Perdomo.
El mayor impacto fue generado por la fuerte granizada –con piedras de gran tamaño- que perforaron las chapas de dolmenit y de fibra, y los propios cielos rasos, además de dañar algunas chapas de zinc. También se vieron afectados prácticamente todos los vidrios que estaban hacia el lado suroeste, de donde se produjo el vendaval.
El sábado a la tarde, personal de la Comuna Canaria ya estaba distribuyendo chapas de zinc entre las familias afectadas en la zona de Villa Felicidad; tras una rápida coordinación con el SINAE (Sistema Nacional de Emergencias).
Allí se hizo presente el propio Intendente Marcos Carámbula, acompañado por el Pro Secretario de Presidencia Diego Cánepa, la Alcaldesa Cristina Castro y varios jerarcas de la Comuna Canaria.
En esa edición (906) también publicamos testimonios de productores damnificados (solo a manera de ejemplo porque el temporal afectó al cien por ciento de los granjeros); y ya se estaba trabajando en la cuantificación del daño.
Luego vendría la rápida respuesta del gobierno departamental y nacional, para atender la emergencia social (viviendas) y productiva, con una asistencia que permitió a los granjeros seguir en carrera.