La familia Bueno-Stábile muy cerca de cumplir su sueño
Año nuevo, casa nueva
Luego de perder prácticamente todo en aquella fatídica madrugada del 28 de octubre, en la que un incendio le devoró su humilde vivienda, con todo el mobiliario, la familia Bueno-Stábile inició rápidamente la reconstrucción de la misma.
Fortalecidos seguramente por poder contar con todos los integrantes de la familia sanos y salvos tras el incendio; Walter, Angela y sus familiares, pusieron rápidamente manos a la obra.
Como ellos mismos afirman, sin la solidaridad de la gente hubiera sido imposible levantar la casa nuevamente.
“La verdad que esto no se paga con nada, es el techo de mis botijas y de mi familia…”
P.al Día- Luego de algo más de dos meses, comienzan el año con la casa muy avanzada, le falta el techo y poco más…
Walter- Sí, la verdad que si, por suerte ya nos queda poco… Falta techar, ya tenemos dos ventanas puestas, nos faltarían dos más, y ya techando estaría culminada casi. Por suerte, y gracias a la gente que tanto colaboró, porque la verdad si no fuera por la gente no hubiera tenido ni la mitad de esto, de repente un ranchito… y recuperé la casa a nueva, a cero. Yo no tengo palabras, más que agradecerle a la gente, que dio la colaboración con la gente Adventista, de Progreso, de Montevideo, y a vos que siempre has estado siguiéndonos desde el primer momento, y a través tuyo se logró esto. Porque no quedó en el olvido la fatalidad, que de repente pasa otra cosa en la semana y esto quedó olvidado, y ya no es más noticia… Muchas veces la gente se acerca por la noticia, pero en este caso no fue así, tu volviste cada pocos días, hablaste con la barraca. Además hubo gente que leyó el diario y se acercó, muchas gracias a toda la gente que siguió mirando por nosotros, a los del Padre Pío, siempre está la gente llegando, gente que no nos conocía, yo me sorprendí. La verdad que no encuentro palabras para agradecer. Es más, yo pensé que no existía esto en Uruguay, la gente cuando te pasaba algo daba vuelta la cara y seguía caminando, y en mi caso no fue así, siempre estuvo llegando, trayendo cosas, viendo por nosotros. La verdad que eso no se paga con nada, más si es el techo de mis botijas y de mi familia.
P.al Día- La casa va a quedar mejor de lo que la tenías o no?, con mejores materiales, más terminada…
Walter- Sí, por suerte, nosotros teníamos el baño y la pieza de adelante de material, y lo otro era de madera y tablas de 15, y después el fondo era todo de chapa; por suerte va a quedar una casa más digna y segura. Ojalá que otras familias pudieran tener la ayuda que tuvimos nosotros y que los corazones se abran para algo así. Esto es todo, darle a la familia un techo digno, se puede decir que es poquito, de bloque, sin revoque, pero es un techo digno. Cuántas familias pasan frío en invierno, y tienen que poner calentadores y todo, y eso a veces trae la fatalidad como me pasó a mi.
P.al Día- Ahora, si bien has recibido donaciones de casi todos los materiales; pero todo el esfuerzo de mano de obra lo has hecho tu con tu familia, con dos de tus tíos, no es que ustedes se cruzaron de brazos a esperar que los ayudaran, ustedes le han puesto el hombro desde el primer momento…
Walter- Sí, y mismo me han dado una licencia especial en COSAM, y desde ese momento ya se empezó a derrumbar el mismo día lo que había quedado, nunca nos quedamos quietos, empezamos a hablar con la gente, mis tíos que se han portado de maravilla, uno de ellos hizo todos los hierros desde abajo hasta arriba… Jorge, que ahora empezó a trabajar, porque justo estaba sin trabajo. Y Osvaldo que es el que está sin laburo, está buscando trabajo, yo luego me reintegré a COSAM, y después de salir de trabajar venía para acá y ponía aunque fueran tres bloques, pero hacer algo, no quedarme. Si no en el poco tiempo que ha pasado no hubiéramos podido levantar la casa.
P.al Día- Ya está arriba, levantadas todas las paredes y el material para el techo lo tienen…
Walter- Sí, toda la madera y las chapas están, lo que nos falta son dos ventanas, y algunos bloques y ladrillos para terminar algunas piezas de adentro por la caída.
P.al Día- ¿Y la instalación eléctrica?
Walter- La instalación eléctrica había un muchacho que me dijo que lo llamara cuando tuviéramos techado que el se iba a encargar de venir y hacérmelo, si era por la empresa la empresa iba a poner los materiales e iba a figurar el nombre de la empresa, si lo hacía el y compraba algunos materiales y otros materiales yo, figuraría el nombre de la familia como agradecimiento.
Una de los motivos para que la gente se sintiera identificada con nuestra familia y nos ayudara fue que no bajamos los brazos, sino que venían 50 bloques y la gente pasaba a los dos días y la gente veía que los 50 bloques se habían colocado, era una forma de retribuirles, me están dando, bueno, yo los estoy utilizando, no los dejo amontonados para que me desaparezcan.
P.al Día- Como que se generaba un compromiso más…
Walter- Claro, me sentía comprometido, sentía la obligación no solo porque fuera mi casa sino por la gente que donó y sacó plata de su bolsillo.
P.al Día- Así que en este año nuevo, en pocos días más van a volver a contar con su casa propia…
Walter- Sí, por suerte si, y desde ya te invito para que vengas a sacar fotos cuando estemos instalados, que veas, poco o mucho vas a encontrar una gran sorpresa. Hay una mudanza de Montevideo que traer, y en esa mudanza que viene de Montevideo viene el ropero para el cuarto de las nenas, el ropero para el cuarto del varón, viene un esquinero, vienen unas cuantas cositas que fue todo donado mismo, cosas que mi madre y mi hermana fueron consiguiendo, más otras cosas que ellas pudieron darme. Vienen ventiladores, roperos, un esquinero, un mueble que ya lo traje para la cocina con la mesadita, vienen unas cuantas cosas. Vas a notar que va a quedar equipada, por suerte, gracias a Dios.
P.al Día- ¿La familia está expectante, después de lo que fue el bajón de la perdida de la casa, tus hijos, tu esposa, están motivados?
Walter- Sí, por parte principalmente de mi señora, los gurises no asimilan tanto las cosas. Mi hijo empezó a trabajar ahora en COSAM, entonces no tiene mucho margen, porque está laburando hasta los descansos, hoy vino y me ayudó un poco… Pero la gran ayuda que he tenido acá ha sido de mis tíos, y mi señora está muy motivada porque allá donde estamos se nos llueve mucho, ayer inclusive se levantó el varón con los pies empapados porque le llovió arriba de la cama, entonces estamos deseando poder mudarnos. Hay una realidad, por más buena que sea la familia que nos ha dado donde vivir, lo de uno es lo de uno, y con tanto sacrificio que se hizo para lograrlo más la gente que nos ayudó muchísimo. Y tampoco espero todo de la gente, yo teniendo un pesito voy y compro ladrillos, o compro Pórtland o compro bloques, lo que se esté precisando. Lo que pasa que mi sueldo tampoco es muy alto, y también hay que sobrevivir, se vive con el sueldo haciendo maravillas.
P.al Día- En un último esfuerzo, ¿qué están necesitando?
Walter- Ahora en concreto lo que me estaría faltando para poder terminar son dos ventanas con urgencia para cerrar la casa, un metro de arena fina, 4 bolsas de portland y 50 bloques, y todo lo que sea de materiales para la electricidad.
Espero que no piensen que es un abuso de mi parte o de parte de mi familia faltando tan poco para terminar nuestra casa, y la casa de todas las personas que colaboraron en menor y mayor grado.
Ahí ya terminaríamos, porque tenemos que hacerle de aquel lado de allá todo bloque acostado porque las chapas están medidas para que lleguen hasta la mitad del bloque, si no le ponemos va a filtrar el agua, entonces para hacer una cosa bien.
P.al Día- ¿El techo lo van a colocar ustedes también?
Walter- Sí, todos nosotros, ya bastante nos han colaborado, no pretendo abusar, sino que la gente ya ha dado lo que no tiene, la verdad que es más de lo que yo esperaba. Días pasados vinieron siete miembros de la congregación Adventista que donaron dos horas de albañil cada uno, que es como si un albañil hubiera trabajado 14 horas, y más lo valoro porque ellos venían de su jornada de trabajo.
P.al Día- ¿Algo más que quiera decir?
Walter- No, que te espero cuando se inaugure la casa, cuando nos mudemos, voy a invitar a unas cuantas personas también que vean que fue lo que lograron ustedes, poder volver a darle un techo digno a una familia. Esto es de ustedes, tuyo, de la gente que donó, de lo mínimo un bloque a la donación como la de los Adventistas se sientan identificados con mi casa, que no fue en vano, que no fue para venderlo, ni para que desaparecieran los materiales, todo lo que donaron está acá a la vista.
Lo que la familia Bueno-Stábile saca en limpio es que tuvimos que vivir un momento amargo de perder todo y solo quedar con lo puesto, para aprender que en Uruguay quedan personas de muy buen corazón, y si hemos logrado tener nuestra casita es exclusivamente gracias a ustedes que nos dieron esperanza con las donaciones que fueron llegando, nos embarcaron a hacer nuestra casa lo más rápido posible. Solo me resta desearles un muy feliz Año Nuevo, prosperidad, metas alcanzadas, y así como nosotros que estamos a un paso de cumplir nuestro sueño todos puedan alcanzar su sueño. Lo mejor para este 2014 les deseamos de corazón Angela, Hugo y nuestros tres hijos Genny, Jessi y Angel.
Agradecimientos:
Agradecimiento a la Intendencia, sector Gerencia, Sector Social, Coordinación Socio Territorial Sra. Mónica Hernández, a la señora Susana Da Costa, a las familias que colaboraron con su granito de arena. Nuevamente a los Adventistas 7mo. Día., que han estado constantemente con nosotros desde el primer momento, incluso siete miembros de la congregación que donaron dos horas de albañil.
Al Sr. Milton (Goncalvez) que el otro día vino, sacó las medidas de las chapas y tirantes que faltaban y me los compraron, no tengo palabras para agradecerles todo lo que han hecho por mi familia. A la donación del Padre Pío, que por segunda vez tuvo la gentileza de venir a preguntarme que me estaba faltando y me lo hizo llegar con la barraca. A la familia Duarte que donó 100 bloques, nueve tablas, tres bolsas de portland, ½ de pedregullo y un ropero, y también a mis dos tíos que sin ellos no hubiera podido avanzar tan rápido.