Limitadores de velocidad donados se aflojan.
Se construyeron reductores de velocidad de asfalto en el Km 30
La semana anterior, sobre el cierre de la pasada edición; veíamos que personal de la División Ingeniería de Tránsito de la Comuna Canaria estaban instalando los “famosos” limitadores de velocidad que habían sido donados por la empresa Rotoplast.
Decimos “famosos” porque mucho se había hablado de ellos, desde la promesa de donación, la presentación el día de la entrega y la posterior demora en su colocación; lo que generó cierta polémica y diversas opiniones. Lo cierto es que la cantidad de tramos donados solo alcanzaban para uno de los cuatro limitadores que se iban a instalar, y de cualquier forma habría que buscar la solución para los otros tres.
El jueves 13 se instaló esa estructura donada por Rotoplast, y al otro día varios tramos se aflojaron y hubo que retirarla totalmente.
Esta semana, con cierta sorpresa, vimos que el día martes 18 estaba nuevamente el personal de la División Ingeniería de Tránsito de la Comuna Canaria; pero en este caso construyendo cuatros reductores de velocidad de asfalto, lo que comúnmente se denominan “lomos de burro” o lomadas, aunque son de menor dimensión que las habituales.
Evidentemente, en las primeras horas se sucedieron varias frenadas bruscas, ya que los mismos no han sido pintados (se debe secar totalmente el asfalto); y si bien es cierto que hay una muy buena señalización vertical, la misma tiene ya casi dos meses de colocada, por lo que los conductores se acostumbraron a que hubiera carteles indicadores sin que haya lomadas.
En definitiva, más allá de esos detalles o vaivenes que tuvo esta historia de los limitadores o reductores de velocidad; hoy se puede decir que se ha solucionado el tema de “bajar la velocidad” en el Km 30.
Ordenar el tránsito y la parada de los ómnibus.
Creemos que luego de esta primera etapa, que era la más urgente, de frenar la velocidad en ese tramo del Km 30 de la Ruta 5 vieja; habrá que encarar otras mejoras para ordenar el tránsito y seguir reduciendo los factores de riesgo de accidentes.
En ese sentido se hace imprescindible implementar algunas acciones tendientes a que los ómnibus bajen de la calzada cuando se detienen a subir o bajar pasajeros, con una adecuada señalización para tal fin también hacia quienes esperan el ómnibus, que hoy lo hacen parados al borde del asfalto.
Por otra parte, se debería establecer mejor los carriles o sendas de cada avenida (Avda. Artigas y Simón Bolívar), para que solo se transite por la derecha de la calzada y se gire de acuerdo a las normas del tránsito, y no como allí se hace actualmente, muchas veces por la izquierda, por detrás de la parada del ómnibus, etc.
Otro detalle, es que en el último lomo de burro cuando se transita hacia el norte, hay un espacio lateral por fuera de la calzada (en la explanada de la Ex Barraca Furlán), lo que muchos vehículos ahora utilizan para evitar el obstáculo, generando un riesgo para los peatones (tal cual se aprecia en la fotografía).
El destino de los limitadores donados.
De acuerdo a lo que pudimos averiguar; la instalación de los limitadores de velocidad donados por la empresa Rotoplast fue ineficiente debido al material de base de la ruta (pavimento asfáltico), que no tiene la firmeza adecuada para que se introduzcan los tornillos o pernos que fijan la estructura. Al no quedar bien fijados al suelo, el continuo tránsito pesado que allí deben soportar, hacen que los mismos se aflojen y suelten de la ruta.
No se descarta buscarle otra ubicación a esa importante donación; ya que está probado que son de buen material y eficientes en otros sitios que están colocados.