“El único espacio verde que existía en el barrio ha desaparecido…”
La cancha de Huracán se transformó en un depósito de tierra y basura
Vecinos del barrio Villa Progreso se encuentran preocupados por la situación que les toca vivir y dicen sentirse marginados.
Como muchos lectores sabrán, en el barrio Villa Progreso de nuestra ciudad se encontraba ubicada la canchita del Club Huracán de Baby Fútbol; equipo que luego le diera origen al Huracán Progreso de mayores.
Esa canchita era el espacio público del barrio, donde los pibes y muchachos se “juntaban” entorno a una pelota de fútbol, y se armaban aquellos “picados” eternos, que terminaban ya entrada la noche, o cuando algún encontronazo propio del fútbol hacía “calentar los ánimos”.
Hoy en día todo eso es historia y el predio que hace casi diez años se encuentra abandonado, ha pasado a ser prácticamente un depósito de basura. Camiones y camiones de la Intendencia cargados de tierra y escombros vuelcan diariamente allí los restos de materiales de las distintas obras que se realizan no solo en ese barrio, sino también en otros, y allí se van acumulando.
Rosamar Calero, vecina de la zona que reside en la vivienda que se encuentra detrás del predio, hace 9 años que está instalada allí y asegura que el barrio está peor que nunca: “Cuando llueve no tengo salida; mi hija viene de noche de trabajar y a veces no puede entrar ni salir tampoco. Yo hace 9 años que vivo acá y hace un año y medio que no tengo pasada y antes sí tenía; esto es un crimen, es vergonzoso…”. Justamente da la casualidad que hace un año y medio atrás fue cuando se comenzó a traer los restos de materiales hacia el campo donde se encontraba la cancha de fútbol, y al rellenar el campo con tierra el agua corre hacia abajo perjudicando la vivienda de Rosamar. Los vecinos aseguran que esa tierra proviene de la colocación de la fibra óptica que está realizando actualmente ANTEL, cuya obra comenzó también sobre esa época.
El barrio es una zona inundable porque al ser un bajo corre toda el agua del pueblo hacia allí. Además detrás de lo que sería la ex cancha de Huracán, existe un arroyo que cuando llueve demasiado se desborda obstruyendo el acceso a la casa de Rosamar que se encuentra unos metros más abajo y de varios vecinos lindantes: “Yo ya fui a hablar con la Alcaldesa para explicarle la situación y me prometieron que iban a arreglar; después llamé a Canelones y me dejaron un número que tengo que llamar pero estoy en la misma porque nadie hace fuerza, seguirá todo igual…”, indicó Rosamar.
Al caminar por allí, se pueden apreciar claramente los caños rotos por donde corren las aguas residuales provenientes de la casas de los vecinos y el olor es nauseabundo. El camino que va hacia la casa de Rosamar está en muy mal estado y es el que usan los ladrones para escapar de la policía, ya que a los móviles policiales se les dificulta el pasaje por allí: “A mi me robaron dos veces acá y me dejaron sin nada. Entonces yo hablé con el comisario que estaba antes y todas las noches se hace una recorrida porque acá entran los malandros y yo estoy sola...”, expresó preocupada Rosamar.
“Es una maldad lo que hacen; están una semana o dos tirando todos los días tierra que traen de otros barrios…”.
Luis Nelson Larrosa también es vecino del barrio, y aunque vive unos metros más arriba, utiliza el campo para alimentar diariamente sus vacas. Luis al igual que Rosamar, se siente indignado por cómo se encuentra la situación hoy en día: “Es una maldad lo que hacen; están una semana o dos tirando todos los días tierra que traen de otros barrios y lo tiran arriba por lo que se va formando ese terraplén en lo que sería el borde del campito. Después los lunes o martes mandan una máquina a empujar un poquito para adentro y así la van llevando…”. Luis asegura que en el verano es peor porque “…traen los líquidos que limpian de las zanjas proveniente de los baños…”, y añadió que ahora “…hasta tiran los sobrantes de alquitrán en vez de usarlo para reparar otras calles...”.
Luis nos contó que anteriormente existía una pasada hecha de balasto para que los camiones que llegaban a descargar entraran hacia el fondo del campo y allí volcaban la tierra, pero actualmente esa entrada se tapó también con tierra por lo que los camiones al no poder ingresar, van depositando la tierra en el borde del mismo, quitándole espacio a parte de la calle que pasa por en frente; incluso hay veces que son los mismos vecinos los que tratan de acomodar como pueden esa tierra para evitar obstruir el paso de los vehículos.
“A veces son 10 o 12 y hasta 14 camiones que vienen por día, según el barrio que están limpiando. Viene todo para acá…”, expresó Luis. Esos camiones llegan a toda hora, tanto de mañana, al mediodía, como también en la tarde. Incluso han dialogado con los chóferes, que en algunos casos vienen acompañados de sus capataces, para saber por qué usan ese campo como depósito, pero la respuesta que les dan es que ellos solo tienen la orden de traerlo allí.
“Las ratas juegan carreras acá… La vecina de la esquina tiene un montón de chiquilines que jugaban todos ahí y ahora ya no hay donde jugar, donde estar…”
También pudimos apreciar que además de tierra y escombros hay basura acumulada en ciertas partes del predio, pero tanto Rosamar como Luis, aseguraron que son los mismos vecinos de la zona que arrojan esos desechos allí: “La basura que se tira en el campo es responsabilidad de los vecinos; eso ya escapa a la Intendencia. No hay necesidad de tirar basura eso la gente lo hace de mugrienta que es nada más…”, agregó Luis.
La acumulación de basura trae a su vez otras consecuencias, como por ejemplo, las ratas. Luis nos cuenta que ver a decenas de roedores caminado por el campo es una imagen cotidiana que se repite todos los días: “Las ratas juegan carreras acá. Yo no tengo problema porque vivo más arriba, pero ella que vive acá abajo es peor. Acá hay niños, la vecina de la esquina tiene un montón de chiquilines que jugaban todos ahí y ahora ya no hay donde jugar, donde estar. Es una chanchada lo que hacen…”.
También notamos que en algunas partes del predio existen pequeños pozos con agua estancada, lo que preocupa a los padres por el miedo a que allí se críen larvas de mosquitos del dengue. Obviamente que toda esta situación hace que los niños estén expuestos a contraer algún tipo de enfermedad.
Ver a los niños corriendo, jugando y divirtiéndose en la cancha, es imagen del pasado; el único espacio verde que existía en el barrio ha desaparecido: “Acá hay cerca de 200 gurises y fijate que no tienen donde jugar. La gente está muy desconforme con la Alcaldesa porque vas a hablar con ella y es como que se te ríe en la cara, y en la Junta no está nunca, dirige desde la casa…”, subrayó Luis.
Aseguran que están cansados de hacer las denuncias correspondientes, pero no reciben respuesta alguna. Además los vecinos están desesperanzados y no creen que se les de una solución al tema, al menos en el corto plazo. Incluso en un momento determinado se realizaron las gestiones correspondientes con la Intendencia de Canelones para que allí se construyera una plaza, pero nunca se concretó: “Yo pienso que esto ya no tiene vuelta atrás. Ariel Acevedo que andaba en la política había conseguido todo con Carámbula para hacer la plaza pero no le dieron pelota; se juntaron firmas, ya estaban las hamacas, pero todo quedó en la nada…”, dijo Rosamar.
Cuentan los vecinos que allí también existía una casa muy bonita que era la sede del club Huracán Progreso, pero por orden de la Alcaldesa se derribó para que los “pastabaseros” no se quedaran adentro.
“Vos no te imaginás lo que era esto, era divino; en el tiempo que yo conocí la cancha, estaba cerrada con dos muros y tenía todo tejido alrededor…”, recordó Luis añorando aquellos tiempos.
“Este es el peor barrio que hay, lo han abandonado de una manera impresionante. Nosotros no existimos…”
Los vecinos de Villa Progreso se sienten marginados por la situación que les toca vivir y aseguran que es uno de los peores barrios que existen en la ciudad: “Este es el peor barrio que hay, lo han abandonado de una manera impresionante. Limpian todas las villas, ¿y nosotros qué? Nosotros no existimos…”, dijo Rosamar.
Luis afirma que todo sucede por “falta de voluntad” pero también por cierta ignorancia por parte de la Alcaldesa Cristina: “Ella no entiende que esto pertenece al Estado y no al dueño del campo. Pasa que no conoce, no entiende de estos temas, precisa un hombre al lado suyo que entienda...”.
Esperemos que se encuentre una solución rápida a este tema que tanto preocupa a los vecinos de Villa Progreso, para que los niños vuelvan a tener un espacio verde donde poder hacer deporte y divertirse, sin poner en riesgo su salud.