Artesanas de Juanicó y el logro de la cocina propia
El pasado lunes 21 de julio, realizamos una visita a la localidad de Juanicó para conversar con un grupo de mujeres trabajadoras y emprendedoras que desde hace muchos años vienen realizando una gran labor, con mucho esfuerzo, en el rubro gastronómico.
Hablamos de las Artesanas de Juanicó, que además hace poco tiempo tienen su nueva cocina que durante mucho tiempo anhelaron y hoy es una realidad.
Susana López, Mabel Presa, Estela Rodríguez y Beatriz Aída son parte de este grupo de mujeres que día tras día agasajan los paladares de sus clientes preparando ricas comidas al plato pero también alimentos envasados, tanto dulces como salados. Con ellas conversamos para recordar cómo surge Artesanas, sus comienzos, hasta llegar al sueño de la cocina propia que con mucho esfuerzo y trabajo lograron conseguir.
“La cooperativa es de todas y de toda la comunidad; esperamos que jóvenes también puedan sumarse…”
P.al Día- ¿Cuándo surgió Artesanas y con qué finalidad lo hace?
Estela Rodríguez- Artesanas se conformó hace más de 20 años como grupo, donde se convocó a mujeres de la zona para elaborar productos, envasar las frutas y verduras que había en la zona para aprovecharlas y también tener una remuneración extra. A mi me convocó Inés Espino, una de las pioneras del grupo que hace unos años falleció, otras de las que comenzaron fue Yenni, María, Marta y Coca; todas ellas tenían esa inquietud y querían que se vayan sumando otras mujeres y así fue que llegó a conformarse un grupo hasta de 20 integrantes. Tuvimos mucho asesoramiento por parte de Junagra y del LATU, porque queríamos ir mejorando y a la vez que los productos siguieran teniendo esa tradición pero con las aprobaciones de Bromatología y del LATU, que nos daba un asesoramiento más técnico.
P.al Día- ¿En esa época donde elaboraban los productos?
Estela Rodríguez - Había sí un lugar físico, pero cada una tomaba un par de productos de lista que había y los hacía en su casa, pero tenía que tener el control bromatológico; más que nada eran productos envasados, duraznos, boniatos, mermeladas, y también salados como morrones, hongos, etc.
P.al Día- ¿Dónde se realizaba la venta de esos productos?
Susana López- Primero se vendía de persona a persona, en una oportunidad se compró un quiosco que se puso en la ruta y también teníamos muchas personas que venían a comprarnos pero eran clientes personales. Quienes pasaban por la Ruta no se detenían mucho. Además se realizó en Montevideo la venta en instituciones públicas, en ferias…
Estela Rodríguez- En el LATU que se hacía la Mesa Criolla, en la Intendencia mismo que organizaron muchas veces exposición y venta de productos, en ferias de ciertos balnearios, en el Prado, en Minas, Maldonado.
Susana López- Fue el tiempo en que los productos naturales ingresaron en esos lugares turísticos y a Montevideo, y la gente estaba deseosa de tener productos con un sabor natural, fue como algo novedoso. Las primeras ferias fueron después de la crisis del año 1981, donde el grupo empezó con las frutas y verduras pero luego las que coordinaban llamaron a las que teníamos nuestros clientes particulares para unirse y formar un grupo más estable, y ese fue como la explosión de los envasados. Ahora en el invierno los envasados se venden pero en el verano bajan las ventas.
P.al Día- ¿Cuándo es que el grupo comienza a elaborar otro tipo de alimentos, como por ejemplo comidas al plato?
Mabel Presa- En el 2003 Inés llama a todas las artesanas para ver quién quería integrar el grupo de pastas y yo entré. Estaba tu mamá (Olga), estaba Susana, Ester y ahí comenzamos el grupo de la pasta donde al principio comenzamos a trabajar solo los domingos y así empezamos de a poquito y ya le hemos agregado más comidas y es una linda fuente de trabajo.
P.al Día- Durante años funcionaron en lo que es la casona vieja frente al velódromo, ¿cómo fue esa etapa?
Mabel Presa- Sí, era un pequeño galponcito alquilado que se acondicionó para la cocina pero era muy precario. Era al lado de la casa de Inés Espino, pero lamentablemente ella estuvo poco tiempo porque al año siguiente falleció y era un pilar importantísimo para nosotros; ella soñaba con formar un grupo de pastas y así fuimos comenzando y se fue ampliando un poco más los productos que vendíamos.
P.al Día- ¿Cómo surge el proyecto de la cocina propia, cómo se logra concretar?
Susana López- El tema de la cocina surge porque una compañera, Rina Espino, levanta una cocina en su casa pero le faltaba un poco de equipamiento, mesas, la cocina, y demás; Rina está integrada al grupo y en ese momento trabajaba para Delicias Criollas que era una cooperativa de mujeres rurales a nivel nacional. Un día me manda un diario local donde había un proyecto para mujeres emprendedoras y yo me fui al MIDES donde me atiende un ingeniero agrónomo y nos presenta algunos proyectos. Doris Aída, que es técnica en administración, nos ayudó a organizar el proyecto porque justo había tenido su bebé y estaba en su casa, lo presentamos y nos visitó la economista del Ministerio de Industria con un delegado de las cooperativas. Cuando tenía la hoja en la mano que nos habían dado no podía creer porque es una gran responsabilidad tener todo ese dinero.
Mabel Presa- Ellos nos dieron algo de dinero porque vieron que nuestra cocina era muy precaria y necesitada de muchas cosas; en un primer momento hablamos de arreglar la cocina pero al ver que era alquilada, no podíamos invertir mucho dinero en un lugar que no era nuestro y tampoco era fácil de arreglar. Entonces allí fue que surgió la idea de conseguir el terreno para hacer la cocina nueva, avalado por el Ministerio aunque sabían que en un principio la idea era solo para arreglar la otra cocina. Así comenzamos con la lucha del terreno municipal que fueron como 3 años hasta que se pudo realizar con los fondos del Ministerio de Industria.
P.al Día- ¿Cuál fue el monto de ese fondo?
Susana López- Eran unos U$S 24.000; con ese dinero primero se compraron todos los útiles que precisaba Rina para la elaboración de las mermeladas y otros productos envasados, una cocina, dos mesas, balanzas, una juguera y otras cosas que se precisaron y pensando en guardar el resto del dinero para el nuevo local.
Estela Rodríguez- Parte de ese dinero lo pusimos en la barraca para los materiales y la otra parte la habíamos dejado para los albañiles y todo el tema de la mano de obra; en un principio la íbamos a hacer de material, pero se nos iba demasiado dinero y la hicimos prefabricada; es muy higiénica y económica en todos los sentidos.
Susana López- Igualmente la construcción de esto salió más de U$S 30.000, se había ahorrado dinero
(hasta acá)
con el tema de la pasta que permitía dejar un margen todos los meses. Ahora todavía estamos pagando deudas en la barraca que eran unos $ 100.000. También tuvimos que pedir un préstamo al fondo Raúl Sendic que todavía lo estamos pagando, para no sacar dinero de los bancos donde que hay que pagar mucho más de intereses.
Es un aporte que hacen varias autoridades de gobierno donde vuelcan parte de su sueldo a ese fondo y entregan préstamos sin costo a diferentes emprendimientos.
P.al Día- ¿Cuándo fue la inauguración de la cocina y cómo la misma contribuyó a su trabajo?
Mabel Presa- La cocina se inauguró el 27 de abril. La verdad que cambió muchísimo porque es otra comodidad, el aire, la luz, es todo. Todo está limpio, cambió mucho incluso hasta para la gente que viene contenta al local y también para trabajar más porque ahora estamos abriendo de tarde todos los días a excepción de los lunes. Otra cosa a favor es que ahora tenemos más lugar para hacer las cosas.
P.al Día- ¿Qué variedad de comida tienen?
Mabel Presa- Todos los días tenemos un menú diferente y a veces tenemos más de uno; por ejemplo los lunes es sopón con tallarines caseros hecho por la compañera Beatriz, los martes guiso de pollo con arroz, los miércoles milanesas con ensaladas, los jueves es pasta y a veces viene la compañera Olga que son los días que se hacen los ravioles frescos.
Tenemos menú hasta los días domingos porque en esta época a la gente le gusta comer comida caliente, este fin de semana hicimos cazuela de lentejas y para el próximo domingo estamos pensando en un mondongo. Susana también está con un proyecto de empanadas, queremos seguir ampliando y agregando cosas.
P.al Día- ¿Trabajan con empresas también?
Mabel Presa- Sí, tenemos una empresa que hace 3 años que trabajamos para ellos y además vienen particulares a comprar comida, gente que trabaja en la UTE o en la OSE, en la bodega Juanicó siempre están pidiendo también.
P.al Día- ¿Y los fines de semana es más para la familia?
Mabel Presa- Sí, sobretodo con la pasta, porque es casera y todo hecho a mano y además no contamos con maquinaria, solo con la amasadora.
P.al Día- ¿Desde cuando mantienen el logo de Artesanas y cómo surgió?
Estela Rodríguez- Yenni (Coates) fue la que lo diseñó, hace muchos años.
Susana López- Se llamó a concurso para las etiquetas de los bollones donde fue Fabián Montini quien hizo el diseño, pero la idea de la “pajarita” del logo como le decía ella, fue Yenni.
P.al Día- ¿Cuántas conforman el grupo actualmente?
Susana López- Diez personas, porque además de las que estamos más vinculadas a la cocina, yo más que nada soy la vendedora y un apoyo para los trámites porque es lo que me gusta y me sale más fácil que cocinar.
Estela Rodríguez- En este proyecto nuevo que presentamos en el Ministerio, entre otras cosas, había un emprendimiento para elaborar algo distinto, y en eso está Empanadas congeladas.
Susana López- Yo por experiencia familiar veía que uno de mis yernos les traía a mis otros hijos que le encargaba de su trabajo, empanadas congeladas; ellos las tenían en su freezer y cuando estaban apurados las ponían en el horno y ya estaba pronta la comida, entonces me pareció que es algo que uno lo puede elaborar teniendo un freezer con capacidad para muchas empanadas; hablamos con el LATU para que vengan a asesorarnos y puede ser un emprendimiento nuevo también para el grupo. Si camina, después va creciendo solo.
P.al Día- Para finalizar, quisiera que cada una exprese una reflexión acerca de lo que significa para ustedes la importancia de integrar Artesanas de Juanicó.
Susana López- Mi experiencia de tantos años es que siempre un grupo te da la posibilidad de abrir tu cabeza, de escuchar el aporte de cada miembro, a veces no es fácil coordinar porque todos pensamos diferente, pero se siente el apoyo, el acompañamiento, si una un día tiene un problema, o un paseo, queda otra en su lugar; una cooperativa es importante para poder seguir adelante el trabajo y la cooperativa es de todas y de toda la comunidad. Esperemos que jóvenes también puedan sumarse, no es fácil porque en alguna oportunidad hemos tenido que sacar dinero del bolsillo nuestro para poder enfrentar la terminación de la obra y sacrificar a veces nuestros ahorros, pero espero que recuperemos lo que pusimos; a veces hay que dejar mucho de parte de uno para conseguir el bien de todos.
Estela Rodríguez- Además de un ingreso de dinero, está eso de que si decaes tenés un grupo que te apoya, podés pedirle a una compañera que te suplante, también desde el punto de vista social ya que hemos hecho paseos, yo hace muchos años que estoy y ha ido cambiando mucho el grupo, pero siempre tratando de rescatar la parte positiva, porque también ha habido diferencias, crisis, pero todo se ha superado gracias a que cada una también cede, se habla, se trata. En este momento yo soy la secretaria, y otra cosa que tuvimos que hacer para sumarle cosas es el cambio de estatutos, porque era una exigencia que se dio el año pasado en las cooperativas por lo que ese fue otro gasto de escribanos y demás que tuvimos que agregarle a todo esto que ha sido trabajoso y costoso. Yo estoy conforme, contenta.
Mabel Presa- Desde que entré en el 2003 ha sido muy lindo; primero porque todos los días hay algo para aprender, no es fácil porque todos los días se nos presenta un problema diferente pero sí tengo muy en cuenta todos las compañeras que ya no están, por ejemplo Inés Espino que dio muchísimo por nosotros, que siempre nos dio para adelante, tu mamá (Olga Bartora) también, Yenni, recordar todo lo que hicieron por el grupo. Es como nuestra obligación seguir, continuar, luchar mientras podamos para sacar las cosas adelante. Por supuesto que a mi me sirve porque mi jubilación es muy pequeña y es una ayuda para mi casa y mi familia, y hago todo lo que puedo de mi parte. Como yo recién arrancaba y a mi me gustaba esto, Inés me dijo que yo me iba a encargar de la pasta y empecé con el respaldo de ella, y a medida que fueron faltando como que me quedó esa responsabilidad a tal punto de que no solo vengo yo, sino que traigo a mi marido y a los gurises; cuando los preciso aparecen todos.
Beatriz Aída- Ahora lo tengo como una rutina, como ya estoy veterana, tengo poca fuerza y lo estoy haciendo porque estoy acostumbrada a venir, a estar, a hacer las cosas. Si no existiera Artesanas estaría en mi casa pero como que me faltaría algo porque ya estoy acostumbrada a venir acá tantos años. Yo fui una de las primeras, hace más de 20 años que empecé, siempre me gustó el tema de la cocina. Además me encanta porque yo tengo mi dinero que me permite comprar cosas para la casa y salir a pasear.
Lo que te da más fuerza para seguir es cuando la gente halaga la comida que vos preparaste.
Hasta acá la nota con Artesanas de Juanicó; esa cooperativa que se ha ido renovando e innovando con el paso del tiempo, pero que tiene un camino trazado en la comunidad y en las organizaciones de mujeres rurales de todo el país. La cocina propia ha sido su último gran logro, para poder brindar cada día un mejor servicio y elaborar sus productos con los máximos estándares de calidad.