Asentamiento en Villa Alegría.. Vecinos pretenden regularizar su situación
El MVOTMA define a los asentamientos como un agrupamiento de más de 10 viviendas, ubicadas en terrenos públicos o privados, construidos sin respetar la normativa urbanística al que se le suman carencias de todos o algunos servicios de infraestructura urbana básica o serias dificultades de acceso a servicios sociales.
Mientras tanto, «Un Techo para Mi País» los define como una agrupación de seis o más viviendas en las que habitan ocho o más núcleos familiares, que presentan además carencia de alguno o todos los servicios básicos regularizados.
“Acá no somos gente, no existimos…”
En el barrio Villa Alegría, al fondo, existe un asentamiento donde residen unas 50 familias aproximadamente. Progreso al Día conversó con varios vecinos de la zona que están dispuestos a regularizar su situación y reclaman recibir los servicios esenciales como la luz y el agua.
Dicho asentamiento está divido por una calle donde de un lado existe un terreno municipal y del otro un campo privado; este último según dicen los vecinos fue proporcionado bajo el consentimiento de la alcaldesa aunque ellos desconocen si en verdad ese campo es propiedad privada y si así fuera, aseguran que nunca intentaron sacarlos de allí. Según pudieron averiguar, ese terreno tendría deudas desde el año 1982 y otros dicen que ese campo pertenecería a Acevedo, quien en su momento pretendió desalojarlos de allí.
Ambos terrenos están habitados pero manifiestan que del lado municipal tiende a inundarse debido a su proximidad al arroyo que por allí circula. Una vecina contó que hace 10 años vive allí y que cuando llegó ese terreno municipal era un baldío que de a poco se fue poblando.
El reclamo que ellos plantean es que al ser un asentamiento y no estar regularizados están prescindiendo de los servicios básicos como la luz y el agua: “El otro día estuvieron los de la UTE y le planteamos pagar menos y no estar “colgados” porque cuando se rompen los cables los únicos que arreglan son mis hijos o mi marido y les puede pasar cualquier cosa lloviendo…”, manifestó una vecina. “Yo mismo voy, es un riesgo bárbaro. Los días más peligrosos es cuando hay lluvia, pero uno la precisa…” declaró otro vecino.
Esa situación preocupa mucho y los vecinos aseguran que ya ha habido incendios por cortocircuitos. Además solo en esta cuadra hay 32 niños que corren peligro de ser electrocutados con los cables que se caen los días de tormenta, por lo que los padres deben estar atentos a que sus hijos no salgan afuera.
Nos cuentan que se han movido para conseguir las cosas que hacen falta y están dispuestos a pagar esos servicios que reclaman, ya sea a un costo menor o con algún otro tipo de facilidad: “Nosotros fuimos a pedir el agua y en OSE me dijeron que ellos tienen que venir y ver si nos pueden poner una bomba, porque estamos fuera del plano y lo mismo con la UTE. Yo hice una carta firmada por todos los vecinos, la llevé y nunca vinieron a hacer nada…”, expresó otra vecina de la zona.
“No queremos mucho lujo pero si vivir como gente decente…”
Ellos dicen sentirse excluidos ya que al no estar reconocidos como barrio sus reclamos no se tienen en cuenta; expresiones como: “Acá no somos gente, no existimos”, dan cuenta de ello. “Nos sentimos olvidados porque queremos arreglar pero no encontramos la solución…Hicimos con mil sacrificios lo poco que tenemos y queremos pagar la contribución, arreglar la luz y el agua…”, agregó otro vecino.
Al parecer en un momento estaba todo dado para que sean reconocidos como barrio pero todo quedó en la nada. También les prometieron abrir las cunetas, pero solo lo hicieron hasta cierto tramo, y no en esa zona. Esto lleva a que la zona se inunde fácilmente y cuando eso sucede, tanto el ingreso como la salida del barrio se hace imposible. Ambulancias, camiones lecheros, basureros, son algunos ejemplos de los vehículos que allí no ingresan debido al mal estado de las calles y cuando algún vehículo grande lo hace, hay que levantar los cables ya que estos cuelgan a poca distancia de la calle.
Desde la Intendencia nadie les asegura que la situación vaya a cambiar; solo les dicen que van a investigar el caso para ver si luego lo pueden realizar; dicen que tampoco reciben apoyo de la Comisión de fomento del barrio, aunque alguna persona de la misma ha tenido contacto con ellos: “Acá nadie viene a darnos nada. Juntan firmas y después no aparecen más. Allá arriba sí se soluciona, se hizo la policlínica, se puso luces, se arregla la plaza pero solo esa parte, después más nada…”
En cuanto a la educación, los niños asisten a la escuela 99 y al no haber un centro CAIF en el barrio, muchos deben trasladarse hasta Vista Linda donde sí lo hay. Respecto a los servicios de salud acuden a la policlínica pero sostienen que el médico solo asiste una vez a la semana.
“No queremos mucho lujo pero si vivir como gente decente…”, declaró una vecina que espera que la situación se arregle cuanto antes.
También nos contaron que han escrito una carta para presentarla al intendente y ver si por esa vía logran conseguir alguna respuesta.
Maria Elena Carril, Cristina Álvarez, Jackeline García, Valeria Álvarez y Ruben Soria fueron los vecinos de Villa Alegría que brindaron su testimonio para Progreso al Día.