Ola de rapiñas a comercios, hurtos en fincas y una muerte sin aclarar colman la situación.
Comerciantes y vecinos de Juanicó reclaman seguridad en la zona
Desde hace un tiempo atrás se vienen dando una serie de situaciones de inseguridad que preocupan mucho tanto a los comerciantes como a los vecinos de Juanicó que se movilizaron el pasado lunes en horas de la mañana. El reclamo es claro y concreto: se necesita un destacamento policial y móviles que patrullen la zona. Según los vecinos estaba el terreno para construirla, incluso hubo ofrecimiento para donar los materiales pero todo quedó en la nada. También aseguran que Juanicó disponía de un móvil comprado por el pueblo pero nunca se volvió a ver y al parecer se encuentra en Canelones. Todos coinciden en que hay una respuesta policial muy lenta debido a que la denuncia debe hacerse a la comisaría de Canelones, lo que indefectiblemente llevará a que tarde varios minutos en acudir al lugar, minutos que son cruciales.
Hay una necesidad clara de que Juanicó necesita más patrullaje y más policías; quizás aclarar una rapiña no sea tan sencillo pero la presencia policial en el pueblo genera otra tranquilidad para sus habitantes.
Progreso al Día estuvo presente esa mañana y dialogó con varios comerciantes y vecinos de la zona que cansados de los robos, rapiñas y hasta muertes, han decidido movilizarse en busca de alguna respuesta.
“Rapiña con violencia…”
El sábado a la tardecita, la Carnicería “La Familia” fue víctima de una rapiña a punta de revólver. Juan Capote y Andrés Tor relataron lo vivido., mostraron su preocupación por esta situación y la falta de policías en la zona: “El otro día fuimos asaltados, no tuvieron compasión por nadie, había una madre con un bebé adentro y no les preocupó nada. Pasamos un momento terrible, espantoso y no tenemos respuesta de la policía. Vemos que la respuesta policial es muy lenta, llegan siempre tarde…”
Ambos revivieron aquel horrible episodio que les tocó vivir: “Yo estaba en la caja y no los vi pero parece que había uno en moto afuera y llegó otro a la caja con un arma automática como la de la policía y me encañonó. Luego escaparon, fue todo en un minuto pero a nosotros se nos hizo eterno. Estuvo continuamente agrediéndonos, la madre que estaba con su bebé decía que se desmayaba y cuando la quise agarrar el ladrón me decía que no me moviera porque me mataba. Después que se fueron yo le saqué el niño a la madre y como que cayó. Fue un momento espantoso…”.
Tanto Andrés como Juan aseguran que el día domingo después del robo podían haberlos asaltado nuevamente sin ningún problema ya que no había patrullaje de ningún tipo.
“Estamos desprotegidos…”
El “Tato” Montini del comercio La Kincaya, había sido víctima de una rapiña similar pocas horas antes. “Nos sorprendió la situación a punta de revolver. Estamos desprotegidos y es lo mismo. Tenemos un sereno en la zona que es el que más se preocupa, en definitiva es el que los sigue, pero la situación no da para más. Las cosas acá no se hacen porque no se quiere, no hay voluntad. En abril murió una persona y no se que más están esperando…”, señaló indignado, relatando que en este caso “aunque entraron a punta de revolver, no fue engatillado. Este robo fue con solo dos días de diferencia del que sufrieron Andrés y Juan con la particularidad de que fue a la misma hora y también por una persona cubierta con casco y en moto.
“Políticamente no les interesa…”
Por su parte el vecino Cono Gómez manifestó que hay testigos de que el Club Ciclista propuso que se hiciera la comisaría en pleno centro y que incluso el Señor Deicas, dueño del Establecimiento Juanicó, ofrecía los materiales para construirla pero “…no lo hacen porque políticamente no les interesa. Allí no protegen ni una bicicleta, pero les sirve mucho más tenerla en la ruta porque la Intendencia se priva de pagar ese famoso 222…”
“La comisaría en el pueblo…”
El ex agente policial Luis Coelho respaldaba la afirmación anterior ya que dijo haber trabajado muchos años en la comisaría de Juanicó y según él, se recorría y se atendía al pueblo como tenía que atenderse: “El pueblo está acá por tanto la comisaría tendría que estar acá. Allí esta el local que está perfectamente habitable y si no se quiere poner es porque no se quiere. La policía está al servicio del contribuyente por tanto debe ubicar la policía como corresponde y que se recorra como es debido. Antes salíamos a caballo, o como fuera; hoy en día se perdió el amor a la camiseta porque el policía no actúa como tiene que actuar y tampoco hay ningún tipo de respaldo y así no podemos estar…”.
“En media hora me mataron media familia…”
Un testimonio estremecedor fue el de Adelaida Porcal, hermana de Pablo quien fuera asesinado en la puerta de su casa en el mes de abril tras recibir dos disparos: “Soy hermana de Pablo Porcal que hace 7 meses que falleció y no se ha sabido nada acerca de quien lo mató y eso no puede ser. A mi madre la dejaron en silla de ruedas producto de la paliza que le dieron. Esto comenzó desde que mataron a mi hermano; no sabemos el por qué, pero estamos todos jugándonos la vida todos los días a cada hora y a cada minuto porque ya pasó a ser algo muy común y no tenemos derecho de vivir así. Somos ciudadanos y como tales tenemos derechos; exijo que se sepa quién o quienes mataron a mi hermano. Miren a mi madre, una señora que estaba muy bien y la dejaron en silla de ruedas de la paliza que le dieron por querer salvar al hijo. ¿Les parece justo que en media hora me mataran media familia? ¿De qué forma nos consuelan a mí, a mis hijos y a mi madre que día a día lo llora? Un hombre de 43 años, sano, de trabajo, que estaba tranquilo en su hogar con su madre y de repente vienen dos personas a buscar supuestamente una llave para arreglar una moto y le pegan dos tiros. Yo quiero saber qué está pasando. ¿Tenemos que llegar a juntarnos y hacer este tipo de cosas para que alguien nos escuche? Yo no estoy de acuerdo.
“Juanicó no era esto…”
Lucía Espino, que también es comerciante, comentaba: “Juanicó no era esto; teníamos la tranquilidad de andar en la calle; no estamos acostumbrados a todo lo que está pasando ahora y queremos soluciones inmediatas. No es cuestión de que anden unos días en la vuelta y que después volvamos de vuelta a lo mismo…”, expresaba una vecina mientras provocaba el aplauso de los presentes.
Todos están decididos a tomar las medidas que sean necesarias para ser escuchados, incluso se sugirió cortar las rutas si fuera necesario. Asimismo convocaron al Jefe de Policía, al pueblo y a todas aquellas personas que se quieran acercar ya que nadie está ajeno a esta problemática.
“Amenaza a punta de revólver…”
Betina Espinosa, quien trabaja en el ABITAB de Juanicó, hace dos meses sufrió una rapiña a mano armada y nos contó la difícil situación que le tocó vivir: “Nosotros abrimos a las 8 y media de la mañana y había cerca de 7 personas esperando; cuando pasé para el comercio había una moto en la esquina del comercio pero no me llamó la atención porque pensé que estaba esperando a alguien. Supuestamente mucha gente lo había visto desde antes, y esa persona que estaba ahí le preguntó al vecino a qué hora abría el Abitab. Cuando ingresa yo estaba atendiendo a una clienta, se dirige hacia el lado de la farmacia con casco entonces yo del lado del Abitab le grito que tenía que sacárselo para ingresar y en eso saca el arma, amenaza al cliente y después me amenazó a mi pidiéndome que le diera toda la plata. Me hacía levantar los cajones, abrir las cajas y que no hiciera nada porque conocía a mi familia y sabía donde yo vivía; además me dijo que en Juanicó iban a seguir habiendo robos. Se llevó 57 mil pesos que era lo que yo había hecho en ese rato; a esa hora nunca hay plata, pero justo se dio que un cliente pagó bastante dinero. Era día de pagos atrasados pero solo se llevó la recaudación del día…”, contó Betina.
Recordó que aquel momento fue horrible y aseguró que este hecho cambió no solo su forma de atender sino también influyó en su vida personal ya que quedó muy asustada y con miedo de volver a su casa.
“Cuando sacaron la comisaría, el pueblo se atrasó 60 años…”
José Espino, otro comerciante de Juanicó también ha sido victima de la inseguridad, no tanto en el comercio si no más bien a nivel familiar: “El 23 de septiembre a las 18 horas entraron a casa, me llevaron televisores, garrafas y al rato entraron a la casa de mi hermana que había salido y también se llevaron de todo. La gente seguramente conocía o había sido informada porque a un chiquilín que estaba ahí le preguntaron por el nombre mío y el de mi señora y si estábamos en la casa. Andaban en un auto y otros en una moto…”
Espino expresó que como comerciante vive una inseguridad total y señaló que haber retirado la comisaría de lugar fue un mala decisión: “No tenemos seguridad, parece que cuando sacaron la comisaría el pueblo se atrasó 60 años, porque lo que habían conseguido nuestros abuelos de traer la comisaría, ahora retrocedimos años para atrás, siendo que el pueblo está más grande. Perdimos la comisaría, perdimos los móviles, ahora no tiene más nada y para mí fue un retroceso en vez de un adelanto.
Antes había dos o tres policías en cada turno, día y noche y ahora ya no tenemos más nada, perdimos todo…”, expresó.
Agregó que en el comercio se vive muy inseguro, que ve gente “rara” todos los días y la situación le lleva a desconfiar de todo el mundo: “Uno no sabe porque capaz que aparentan ser una cosa y son buenos vecinos, y uno ya los está mirando con desconfianza. La solución es juntarse los vecinos como hicimos en este momento, nosotros cerramos el comercio cosa de apoyar y vinimos con todos los empleados, para tratar de que se nos escuche y tratar de que no pasen cosas más grandes. Juanicó necesita una subcomisaría como tenía antes; date cuenta que para hacer una denuncia tenés que irte a Canelones porque acá no la pueden tomar…”
“Juanicó ha aumentado la población y no tenemos seguridad…”
Enrique Valla, también comerciante de la zona, dijo estar viviendo un momento que nunca pensó que podría pasar en Juanicó: “No tenemos una respuesta rápida a nivel policial porque hay una comisaría pero hay solo una moto con un funcionario y no está las 24 horas. Se consiguió la parte del gimnasio para instalar la comisaría, hay propuestas de una empresa particular, Establecimiento Juanicó quiere donar una cierta cantidad de dinero para instalarla y no encuentran el predio, no encuentran las condiciones y la verdad que no sé como tratar el tema y a qué nivel hay que hacer el planteamiento...”.
Según Enrique los delincuentes ya saben que en Juanicó no hay respuesta policial y es por eso que cometen tantas rapiñas en poco tiempo. Si bien él no responsabiliza a la policía ya que no pueden estar corriendo a quienes cometen los ilícitos, reclama un móvil para respuesta rápida en la zona: “Estamos pidiendo que haya un móvil fijo acá en Juanicó, sea un auto o una moto pero que esté disponible para salir cuando ocurre algún hecho. Juanicó ha aumentado mucho la población y no tenemos seguridad ninguna; es muy amplia la zona que abarca Juanicó, no es solo el pueblo, están todos los comercios de la ruta y aledaños donde hay muchos establecimientos que trabajan con mucha gente…”.
“Plata no precisan…”
Omar Sorgi, presidente de la Comisión Policial de Juanicó, también aseguró que se necesita un destacamento policial como lo había antes. Según Omar ese destacamento se tuvo que cerrar por peligro de derrumbe y se trasladó al Centro Cívico pero la Intendencia no lo quiere allí: “Le buscamos la vuelta para conseguir un terreno donado, la comisión se encargaba de juntar fondos con productores, vecinos y empresarios de la zona, se consiguió la casita y cuando llegó el momento de instalar la comisaría en el Club Ciclista, el comando de Jefatura junto con el inspector Tressa comunica a la Comisión Villa Juanicó que por este mandato no se podía hacer nada en Juanicó por orden del Ministro de Interior y del Intendente de Canelones Marcos Carámbula debido a que no había plata y se debía esperar al próximo presupuesto. Plata no precisan, se precisa un funcionario porque la comisión le compra la casita, consigue el terreno, pero no se que es lo quieren; tenemos un funcionario solo allá abajo pero no puede patrullar todo y además no puede dejar la oficina sola…”.
Sostuvo además que antes había un patrullero que incluso decía Juanicó en la puerta, que era una camioneta que compró la comisión pero nunca más se vio; algunos aseguran que está en Canelones.
Consultado acerca de si cree que los delincuentes son gente de la zona, Omar dijo que “Puede haber alguno de acá pero para mí es gente de afuera; las motos esas no son de acá. Ahora viene la cosecha y no sabemos quien tenemos parado al lado; acá nos conocemos todos pero los que vienen no…”.
Por último Omar agregó que se estarán reuniendo en los próximos días donde también estará presente el comisario Laborda: “El comisario tiene unas ganas bárbaras de hacer cosas, quiere ayudar pero no lo dejan y así no podemos trabajar, tiene que haber una ayuda del otro lado.