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03/05/2016

Emiliano Darío Denis; el arco le ganó al silbato

Se llama Emiliano Darío Denis, y tiene una historia muy particular, ya que hasta hace apenas un año no tenía claro si su futuro estaba en el arbitraje o de golero. Vive acá muy cerca, en Villa Foresti, actualmente perteneciente al Municipio 18 de Mayo, y solía arbitrar en la Liga Departamental de Fútbol de Canelones.
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Se ha transformado en una de las revelaciones del actual Torneo Clausura del Fútbol Uruguayo, custodiando el arco de Fénix, equipo que viene siendo protagonista del mismo.

“El golero y el juez son de los más insultados dentro de la cancha, es complicado pero te acostumbras…”

 

P.al Día- ¿Cómo vivís el momento actual con Fénix en lo grupal e individual?

Darío- Es un momento especial, tratando de disfrutarlo. Lo que pasó el otro día en la derrota ante Nacional lo empaña un poco pero hay que levantar cabeza rápidamente, el sábado tenemos el partido con Wanderers que está a tres puntos de nosotros y nuestro objetivo luego de salvarnos del descenso es tratar de clasificar a una copa internacional y tenemos varios equipos cerca, por lo que no se puede disfrutar mucho. Nos estamos preparando con todo para estos seis partidos que nos quedan para confirmar todo lo bueno que se ha hecho. A lo que voy es que no hay mucho tiempo para disfrutar.

P.al Día- ¿Cómo llegas a Fénix?

Darío- Yo estuve nueve años en Bella Vista y justo el año que voy a ser titular la institución se funde y quedé en la nada, en ese momento Mauricio Caro era el entrenador de goleros de Fénix y me llevó a probarme a la institución, por suerte quedé pero era el tercer golero, tenía por delante a Luis Mejía y Rafael García fue duro pasar de ser primer golero de Bella Vista a ser el tercer golero. Estaba complicado jugar porque Mejía era muy querido en el club y estaba en gran nivel, estuve atrás de él hasta que en un momento se fue y tuve mi oportunidad.

P.al Día- ¿En algún momento pensaste en dejar el fútbol?

Darío- Se fue dando todo, yo ya tenía decidido que iba a ser árbitro a fin del año pasado, ya me estaba por recibir en Montevideo como árbitro profesional, lo tenía hablado con mis abuelos pero justo se da que Mejía se va a Nacional, al segundo golero que era Rafa García no le renuevan el contrato, Michael Tabares que era un golero juvenil estaba con la selección en el mundial de Nueva Zelanda y el golero de la sub 17 estaba en Miami, a mí no me dejaron libre porque tenía contrato, para Rosario yo era el quinto golero. Me bajó a tercera, no porque anduviera mal sino porque no me conocía, él llegó en las últimas fechas y yo estaba desgarrado, solo me vio atajar una semana y ahí fue que bajé a tercera, yo lo entendí.

Y bueno, de pronto en un momento yo era el único golero para trabajar en Primera, para dar una mano y sabía que amistoso tras amistoso me jugaba la vida, a pesar de que quisieran traer otro golero, yo era consciente que si en los amistosos andaba bien el pensamiento de Rosario Martínez iba a cambiar. Me acuerdo que el primer partido amistoso fue contra el River de Carrasco y ganamos 1 a 0,  por suerte anduve muy bien, ya empezó a hablar con el entrenador de arqueros como que quedó conforme conmigo. En seis amistosos me hicieron un solo gol, los referentes siempre me dieron para adelante, Ignacio Pallas, Martín Ligüera siempre hablaban con el entrenador y le decían que me diera una chance que era buen golero, y así se fue dando, yo tenía a Matías Rolero atrás como golero suplente, sabía que cada partido estaba en la mira. La primer fecha contra River ganamos 2 a 1 y atajé una jugada en la hora, luego ganamos el clásico contra Racing y partido a partido se fue dando hasta el día de hoy. En mi primer campeonato salí golero menos vencido y ahora en la actualidad somos la defensa menos vencida del torneo.

P.al Día- ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?

Darío- Arranqué jugando en el barrio y como veían que me tiraba en el pedregullo me dijeron porque no me iba a probar en algún equipo. Atajé dos años en Florida, un equipo de acá y los últimos dos años del baby los jugué en la Escuelita, es un cuadro de 18 de mayo. Teníamos un equipazo y salimos campeones el último año. Luego mi abuela me llevó a probarme a Peñarol, fui solo a una práctica porque me quedaba muy lejos para ir a entrenar. Al segundo equipo que fui fue a Fénix, me había ido muy bien entre todos los aspirantes que habían en la práctica pero cuándo el técnico dio la lista yo no estaba, me pregunté qué hago ahora, luego salió la posibilidad de Bella Vista, se hizo un partido de prueba y tuve la suerte de quedar… Como te decía, en Bella Vista estuve nueve años, de séptima hasta que dejó de jugar.

P.al Día- ¿Cómo surgió el tema del arbitraje?

Darío- Me costaba mucho ir a entrenar, de familia humilde, entonces iba dos o tres veces por semana por eso el técnico no me tenía en consideración, éramos cinco arqueros y yo era el quinto, entonces en 5ta División hacíamos partidos entre nosotros y el que arbitraba era yo, el entrenador me veía bien y justo salió una posibilidad de la Fundación a Ganar, habían diferentes cursos y yo elegí el de árbitro. A los 17 años empecé con partidos de Baby Fútbol en Las Piedras, y Jimmy Giménez que arbitró mucho años en Canelones me dijo porque no iba a arbitrar ahí, me dijo que era lindo, competitivo, fui y me anoté. Recuerdo que con 17 años hice el primer clásico de línea en Primera Darling – Libertad, para mí era una gran experiencia, era muy lindo. En Canelones estuve cinco años hasta que me fui a Montevideo para ser árbitro AUF. Hice algo de Baby Fútbol en Montevideo pero solo fue un año, era muy estresante, el cansancio mental era muy grande. Además arbitré algún campeonato de barrio y algún torneo de fútbol sala.

P.al Día- ¿Qué expectativas tenés de cara al futuro?

Darío- El primer objetivo que tengo es clasificar a una Copa Internacional. En lo personal seguir con esta buena racha, tener buenos partidos y seguir mejorando día a día, no es fácil, hay que ir semana a semana trabajando serio, es dura la posición de arquero, por ejemplo si llueve los jugadores se van a una sala y el arquero se queda en cancha trabajando, mojarse, engriparse, pero bueno, son los gajes del oficio. Ya cumplimos un objetivo que era salvarnos del descenso.

P.al Día- ¿Hay cosas similares entre el golero y el árbitro de fútbol?

Darío- Sí, el golero y el juez son de los más insultados dentro de la cancha, es complicado pero te acostumbras, algunos me dicen, estás loco vas a ser árbitro, pero una vez que entrás a la cancha te acostumbrás, al que en verdad le gusta ser árbitro le encantan esos partidos por ejemplo en Canelones, Darling-Libertad, Santa Lucía-Wanderers, si me tocaba uno de esos partidos estaba desde el jueves hasta el domingo ansioso por hacer ese encuentro, llamando a los compañeros, planeando, conversando un poco, yo lo vivía así.

P.al Día- ¿Cuándo termines tu carrera como jugador pénsas volver al arbitraje?

Darío- Hoy en día quiero aprovechar este momento, ahora estoy firme en el fútbol, pero sé que lo tengo ahí, en AUF me conocen y tengo las puertas abiertas, arbitré muchos años y si el día de mañana quiero volver tengo que dar una prueba física y teórica para ver en qué condiciones estoy y ya estaría habilitado para arbitrar. Pero como te decía hoy no pienso en eso, quiero ver si me puede salir algo bueno en el fútbol.

P.al Día- ¿Personas que te apoyaron en momentos difíciles?

Darío- El momento más complicado fue cuándo en Fénix Rosario Martínez me bajó a tercera, por suerte los compañeros de tercera y Nelson Abeijón se portaron muy bien conmigo, yo les decía a ellos este es mi último semestre… Abeijón me apoyaba y decía que estaba loco, como iba a dejar el fútbol con las condiciones que tenía, pero bueno yo tenía 23 años y estaba en tercera, era complicado, pero él siempre me dio para adelante con los dirigentes y mismo con Rosario cuándo hablaba, se portó muy bien conmigo.

P.al Día- ¿Algún partido que recuerdes, que te haya quedado marcado?

Darío- Frente a Peñarol, me salió casi todo, no tuve errores además ver la repercusión en la prensa. Fue el partido más importante en mi corta carrera, me quedó grabado, ganamos 2 a 0.

P.al Día- ¿Miras algún golero en particular o tenés algún referente?

Darío- Sí, todos los goleros son diferentes, a mí personalmente me gustaba en su momento Víctor Valdez, era atajador, me gustaba ese estilo, no es que lo trato de copiar, pero me gustaba como golero, cada golero es especial.

P.al Día- ¿Cómo es un día cotidiano de Darío Denis?

Darío- Bueno, me levantó a las 7 de la mañana, 7:40 pasa Raúl Ferro por la esquina de casa, me voy con él hasta el entrenamiento, volvemos 12:30, llego, visto a mi hija y la llevo a la escuela, luego si puedo duermo una siesta, voy a buscar a mi hija a la escuela, después voy a la casa de mi madre, me junto con mis amigos, leo mucho el reglamento de fútbol, me interiorizo en eso, siempre está cambiando y uno el día de mañana nunca sabe. A veces lunes y miércoles por la noche voy al gimnasio.

P.al Día- ¿Te gusta mirar fútbol local e internacional cuando podés?

Darío- Sí obvio, siempre que pueda si no nos coincide con ningún entrenamiento miro mucho fútbol. Los partidos del medio local los miro todos e internacional también, Barcelona siempre que puedo lo miro y ahora todo el mundo está con el Leicester y yo lo sigo a muerte también, quiero que salga campeón.

P.al Día- ¿Algún árbitro que te gustara en su momento?

Darío- Ubríaco, me gustaba mucho, se manejaba muy bien dentro de la cancha, pitar faltas lo hace cualquiera, la diferencia se ve en el trato que tenés con el jugador, la forma de llevar el partido, él en esos aspectos hacía la diferencia por más que se pudiera equivocar o no.

P.al Día- ¿Algo que quieras decir que no te pregunté?

Darío- Agradecido a mi familia que siempre estuvo y al entrenador de arqueros de Fénix Maximiliano Fernández que siempre se queja que nunca lo nombro, en el último partido contra Villa Teresa lo nombré, tuve la suerte de salir mejor jugador del partido, y bueno, agradecerle porque el nivel que tengo hoy en día es gracias a él, me da para adelante, es el que habla con Rosario Martínez, siempre me está motivando y yo ejecuto los trabajos que él me pone.


Por Gonzalo Fontana

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