A base de goles dejó huella en todos los clubes donde estuvo y ahora del otro lado de la línea de cal trata de trasmitir sus conocimientos y aprendizajes. Es hora de hablar con Wilmar Cabrera (60 años), el “toro” de Los Cerrillos.
P.al Día- ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol? ¿Quién te incentivó a practicar el deporte?
Wilmar Cabrera- Viene de sangre, desde niño siguiendo a mi padre futbolista amateur del Club Atlético Cerrillos. Pienso que fue suficiente para que desde pequeño corriera atrás de una pelota.
P.al Día- ¿Dónde jugaste en el Baby fútbol?
Wilmar Cabrera- Primero jugábamos partidos de la escuela y algunos de barrio. Luego empezaron algunas ligas en Santa Lucía y Canelones, jugué en Nacional de Santa Lucía, también jugué en el San Miguel de nuestro pueblo; yo jugaba en Cebollas los días sábados y en Baby los domingos, porque dirigía mi padre y además escaseaban los delanteros. Por último jugué en 3 estrellas de Canelones. Terminé ese año disputando el Campeonato del Sur de baby fútbol en la selección de Canelones.

P.al Día- ¿Quién fue tu referente en el Baby Fútbol?
Wilmar Cabrera- Mi referente fue mi padre, aun jugando en Primera me corregía, era muy inteligente para ver el fútbol; y mi hermano tres años mayor que yo también era un referente para mí.
P.al Día- Tu familia siempre estuvo muy vinculada al futbol…
Wilmar Cabrera- Sí, mi padre y mi madre integraban la directiva de San Miguel, mi padre fue jugador, dirigente, técnico, masajista, hacía de todo porque había que colaborar. El futbol era la fiesta de los domingos.
P.al Día- ¿Dónde fueron tus inicios en cancha de fútbol 11?
Wilmar Cabrera- El primer equipo de fútbol 11 fue la reserva del Club Atlético Cerrillos, al año siguiente pasé a Aguas Corrientes donde debuté en primera con 16 años.
P.al Día- ¿Por qué fuiste a jugar a Aguas Corrientes siendo un juvenil?
Wilmar Cabrera- En aquel entonces Cerrillos estaba en la B donde jugaba gente mayor que se iba retirando y que no tenía lugar en Primera División entonces era duro jugar ahí porque yo tenía 16 años, le planteé la posibilidad a mi padre de irme a Aguas Corrientes y le pareció bien, además yo tenía gente conocida allí, ya me habían visto jugar, fui a entrenar pensando en jugar en reserva y terminé jugando más de diez partidos en Primera División. Fue una muy buena experiencia porque enfrentaba grandes equipos y jugadores.
P.al Día- De ahí fuiste a la selección juvenil de Canelones y luego a Nacional, ¿no es así?
Wilmar Cabrera- Así es estuve entrenando un tiempo y dejé faltando poco para comenzar el campeonato porque me fui a probar a Nacional.

P.al Día- ¿Cómo se dio tu llegada al fútbol profesional?
Wilmar Cabrera- En enero de 1977 leyendo un diario veo que había un llamado a aspirantes en Nacional, le pregunté a mi padre si me dejaba ir, invité a un compañero y fuimos juntos. Él no tuvo suerte, a mi me dijeron “vuelva mañana”, y esa frase se repitió por casi dos meses y medio. Estuve entrenando 3 o 4 prácticas por semana hasta los primeros días de marzo que me manifestaron que me fichaban y me iba a vivir en el Gran Parque Central. Desde ese momento en adelante tuve una escalera entre 5ta y 4ta división, hasta llegar a entrenar en el primer equipo en el año 1979 y ya en 1980 firmo contrato como profesional.
Fue difícil tomar la decisión de ir porque habíamos sufrido la pérdida de un hermano en ese momento pero fue una experiencia diferente porque competía con gurises de mi edad.
P.al Día- ¿Fuiste a probarte como defensor?
Wilmar Cabrera- Fui como media punta o delantero extremo, todavía no había jugado de 9, era más de llegada y todavía no era tan potente, me fui haciendo con el tiempo.
P.al Día- Para poder ir a practicar tenías que salir a trabajar…
Wilmar Cabrera- Sí, para pagarme los boletos hacía cajones en el aserradero, vendía diarios, era costumbre; como toda familia laburadora a veces requería agregar un pedazo de pan en la mesa y con mi hermano mayor William lo hicimos siempre.
P.al Día- ¿Tu hermano mayor tuvo la posibilidad de llegar al futbol profesional?
Wilmar Cabrera- No tengo duda que él jugaba mejor, pasa que le gustaba salir a los bailes y yo eso me lo prohibía y esa fue la diferencia; yo salía todos los sábados hasta los 16 años y cuando fui a Nacional se terminó todo. Oportunidades tuvo, papá lo llevó a Peñarol y volaba pero creo que no se planteó jugar futbol a nivel profesional. Sí le sacó jugó al futbol del interior en todos los aspectos, se hizo cotizar, jugó en equipos muy buenos y fue muy querido por la gente que es lo fundamental. Además se casó temprano y tuvo hijos de joven, ya después era difícil porque tenía que trabajar.

P.al Día- ¿Qué recuerdas de aquel equipo de 1980 que tantas satisfacciones le dio a la hinchada tricolor?
Wilmar Cabrera- Es algo que jamás lo vamos a olvidar nosotros como futbolistas y seguramente lo seguimos disfrutando como hinchas. Es muy difícil sacar conclusiones hoy, pero disfrutábamos cada entrenamiento, cada partido y fuimos construyendo algo que se fue amalgamando como grupo y con el funcionamiento debido en la cancha. Era un equipo espectacular, con extremos, con técnica y velocidad, laterales que pasaban al ataque increíblemente, un excelente goleador, volantes que llegaban al área contraria y marcaban goles. Era un cuadro completo defensivamente y ofensivamente, con líderes en el campo y afuera de él. Con futbolistas que vivieron momentos increíbles en su carrera, Rodolfo Rodríguez, Hugo De León, Eduardo De La Peña, Víctor Espárrago, Waldemar Victorino, en fin, un equipazo.
P.al Día- ¿Alguna anécdota que recuerdes de aquel equipo?
Wilmar Cabrera- Primero la felicidad de ser partícipe de ese equipazo. Luego lo que nos tocó vivir fue increíble. Soñar con la Copa Libertadores y luego culminar con el triunfo en Tokio es imborrable. Anécdotas muchas y enseñanzas increíbles. Un ejemplo, me tocaba dormir en concentraciones con Juan Carlos “Cacho” Blanco y Julio César Morales, eran más tranquilos. No se molestaban o no te decían nada si ibas tarde al cuarto, pero en algunas oportunidades me tocó con Víctor Espárrago que era el capitán y cuando él se iba a dormir tenías que acostarte si o si porque no podías hacer nada de ruido (entre risas).
P.al Día- Son muy recordados tus duelos con el “Indio” Olivera, alguna vez salieron los dos ensangrentados…
Wilmar Cabrera- Eso empezó como cualquier duelo profesional, al ser mayor que yo me querían ganar la pulseada y uno tenía que aguantar y no reaccionar. Éramos los dos fuertes e íbamos con todo a cada pelota. Pero terminaba el partido y se terminaba todo, fuimos compañeros de selección, hoy somos amigos, hasta hablamos por teléfono, charlamos de futbol y siempre le deseé lo mejor porque es una persona que disfrutó del futbol con su forma de jugar al igual que me pasó a mí… Al defender la camiseta de los dos grandes dejábamos todo pero siempre con lealtad pero quedó ese mito.
P.al Día- ¿Cuál fue tu mejor época en Nacional?
Wilmar Cabrera- Muchos años de mi carrera los hice de defensa entonces hasta el ´82 como que no encontraba mi lugar, muchas veces fui el primer suplente, era que el que tapaba los agujeros. Pero mi año fue en el ´83 cuando terminé jugando de 9 en el “Nacional de las estrellas” como se le llamaba, había hecho goles en la Libertadores, iba goleador en el campeonato uruguayo, después me fui a Colombia y además terminamos saliendo campeones de América con la selección por tanto fue un año redondo para mí.

P.al Día- ¿Cómo evalúas tu pasaje por el fútbol del exterior? Colombia, España, Francia, México, Argentina… ¿Dónde te sentiste más cómodo o en mejor nivel futbolístico?
Wilmar Cabrera- Pienso que fue normal en todos los países donde jugué. Hice goles en todos los lugares que fui, en Millonarios de Colombia cuando mejor me sentía -futbolísticamente hablando- me vendieron. En Valencia fui goleador del equipo los dos años y falté muchos partidos porque vine a las eliminatorias y al año siguiente al mundial con Uruguay. Igual fueron formas de vivir el fútbol diferente en todos los lugares donde estuve y con formas de jugar distintas. Siempre elegiría jugar en España, es una gran Liga.
P.al Día- ¿Qué sensaciones te dejó ser campeón de América con la selección uruguaya?
Wilmar Cabrera- Ser campeón siempre es increíble, es el premio por cumplir con los objetivos, pero ser campeón con la selección tiene un plus que queda marcado. Todos los títulos en la historia del país o de los clubes se recuerdan, pero con la celeste es especial.
P.al Día- ¿Cómo definiría jugar un Mundial con su país? ¿Se logra disfrutar o en ese momento no se toma dimensión de lo que se está viviendo?
Wilmar Cabrera- El mundial es como un juego olímpico, es como la culminación o el broche de oro para el deportista. En este caso para mi carrera fue ese broche de oro que faltaba. Todo el trabajo y sacrificio de una carrera se ve recompensada con ese Mundial de México 1986. Años peleando por llegar a jugar en 1ra, jugar en un grande, jugar en el exterior y lógico jugar en tu selección y un Mundial donde cada minuto se vive intensamente.

P.al Día- ¿Cómo te definís como jugador? ¿Cuál eran tus principales características?
Wilmar Cabrera- Cómo comencé siendo defensor tenía cualidades defensivas, toque, salida limpia, era de barrerme fuerte siempre al límite, después empecé a mejorar en el juego aéreo que terminó siendo mi fuerte. El hecho de jugar en varios puestos me fue dando diferentes aptitudes e hizo que me fuera puliendo y al final terminé siendo más jugador de lo que era cuando debuté. Tenía ganas, impulso, buena condición física, siempre fui de tener más potencia que técnica y con ese potencial confiaba en que le ganaba al defensa.
P.al Día-¿Goles que recuerde a lo largo de su carrera?
Wilmar Cabrera- Destaco tres, los tres de cabeza.Uno en un clásico ante Peñarol, otro es en la semifinal contra Perú por Copa América con la selección y por último pasar a la semifinal de supercopa contra Argentinos Juniors donde también me tocó convertir.
P.al Día- ¿Te hubiese gustado jugar en la selección de Canelones a nivel de mayores?
Wilmar Cabrera- La verdad que sí, me hubiese gustado lucir la camiseta de mi departamento; había un plantel con jugadores base que ya venían de varios años, pero quizás se dejaron jugadores afuera que en su momento podían dar una mano. Aquel año 96 creo que pude aportar mi experiencia a la selección…
P.al Día- ¿Qué jugadores te sorprendieron a lo largo de tu vasta trayectoria?
Wilmar Cabrera- Compañeros varios, en Uruguay me enseñaron a crecer y ser profesional, en los lugares donde jugué tuve grandes compañeros como: Carlos Valderrama en Millonarios de Colombia, Ricardo Arias y Miguel Tendillo en Valencia de España, Carlos Curbelo en Niza de Francia, Alex Aguinaga y Ricardo Peláez en México y todos los uruguayos que jugamos juntos en Deportivo Mandiyú de Argentina porque disfrutamos todo lo que te deja el post partido o entrenamiento.
P.al Día- Si tuviera que elegir delanteros o extremos con los que jugó para compartir ofensiva, ¿Cuáles serían?
Wilmar Cabrera- Es difícil, ya que jugué con doble 9 o con extremos de gran calidad, pero por ejemplo se me hizo fácil jugar con Ricardo Peláez en Necaxa de México, con Daniel Oddine en Mandiyú, o Venancio Ramos, Alberto Bica, Julio César Morales, jugadores que te ponían el balón adelante tuyo para hacerlo más fácil.
P.al Día- Qué técnicos te marcaron más en tu carrera?
Wilmar Cabrera- Mujica y Gesto me hicieron crecer mucho.
P.al Día- ¿El fútbol te dejó amigos?
Wilmar Cabrera- Gracias a Dios son muchos los que hoy están, unos más cerca que otros, pero siempre el saludo y la amistad están presentes. Con algunos tengo más contacto, pero siempre trato de estar cerca y a la orden para acompañar.
P.al Día- ¿Qué le dejaron los clubes que defendió en el epílogo de su carrera en Uruguay? Por ejemplo: Huracán Buceo, River Plate, Rampla, Juventud de Las Piedras.
Wilmar Cabrera- Todos dejan algo y seguro que yo también dejé algo en todos los lugares donde jugué. Dar el máximo esfuerzo, ir de frente con hinchas, compañeros, dirigentes, técnicos y cuando ya no tenía esa motivación no jugué más. Pienso que esa fue mi virtud, dar todo en cada uno de los equipos donde jugué y cada club me dio lo que necesitaba en ese momento.

P.al Día- ¿Qué significó volver a jugar a Cerrillos en el año 96, junto a tus hermanos?
Wilmar Cabrera- Fue una experiencia única, y se dio porque era una arreglo que hicimos con la dirigencia de construir la cancha, se empezó a trabajar en ese tema, se logró la venta del campo que teníamos frente a la escuela y se construyó el complejo que aun hoy tenemos que es el orgullo nuestro como futbolista. Fue una contribución que hicimos varios del pueblo en beneficio del deporte y se llegó a refundar el club en un lugar diferente con las instalaciones que disfrutan hoy los niños y los grandes que va a quedar de por vida.
P.al Día-¿Cómo surge la posibilidad de ser entrenador?
Wilmar Cabrera- Ser entrenador lo decidí por el año 1992 y los lugares que me tocó trabajar siempre expuse lo que pretendía de mis jugadores, quizás en el arranque me costó un poco más pero después logramos jugar el futbol que me gusta. En Atenas de San Carlos por ejemplo mostramos un gran nivel, lo que tengo claro es lo que me gusta, también es cierto muchas veces depende de los futbolistas con los que contas, o en ocasiones no tenés tiempo para plasmar una idea o proyecto. Diferente es dirigir inferiores, ya que tenes el tiempo y eso te da soltura para la enseñanza y un mejor aprendizaje.
También es cierto muchas veces las condiciones para poder entrenar bien en algunos lugares no son las adecuadas.
La experiencia en la selección de Canelones me pareció buena, se jugó muy bien en algunos partidos y pienso que mostramos un gran potencial. Llegamos diezmados a los encuentros de definición producto de que se fueron jugadores importantes en gran momento. Mi última experiencia en Wanderers fue muy mala, un equipo ya armado por otro entrenador, con cambios de preparador físico y técnico siempre es difícil. En algunas ocasiones los futbolistas se motivan y en otras no, o no se puede encontrar la vuelta, con algunos jugadores lesionados y la necesidad de resultados es complicado. No fue una buena apuesta. Entiendo que teniendo buenos jugadores no encontramos la forma para poder jugar mejor.
P.al Día-¿Cómo observas y analizas el fútbol de Canelones actual?
Wilmar Cabrera- Canelones es un futbol competitivo, con buenos futbolistas. Siempre hay peros y son las posibilidades que le brindas al futbolista, entrenas en horarios complicados, después de trabajar, con climas complicados y además le agrego las canchas, que en invierno pocas están bien, igual es un fútbol donde siempre salen muy buenos proyectos de futbolistas.
P.al Día-¿Qué diferencias visualizas entre el fútbol de los años 80, 90 y el fútbol actual?
Wilmar Cabrera- Durante años que me tocó jugar en muchos equipos, yo entendía lo que el entrenador me pedía y la idea era cumplir con su pedido, después uno se aplica y puede desarrollar lo que mejor sabe hacer. Tuve la suerte de jugar en equipos que salían a ganar y tenías herramientas para hacerlo, además la evolución del equipo te llevaba a lograr lo que manejaba el entrenador y agregarle eso que cada jugador tiene en su juego. Ya en los años 90 cambió, fue diferente porque la comercialización del futbol empezó a modificar todos los proyectos, ya no fue lo mismo. Modificó todo y también afectó al futbol uruguayo de forma negativa. En clubes no competimos y a nivel de selección tenemos solo las Copas Américas de 1995 y de 2011.
P.al Día-¿Qué delantero uruguayo o del exterior le gusta observar en la actualidad?
Wilmar Cabrera- Sin dudas Luis Suárez, si está bien físicamente es un monstruo.
P.al Día- En algunos momentos has incursionado en el periodismo deportivo. Te atrae o es meramente un posibilidad laboral?
Wilmar Cabrera- Me atrajo, comencé en el año ´93 haciendo una dupla con Fernando Morena en La Hora de los Deportes y dejé porque comencé a dirigir; después he comentado algún partido en particular y me gusta porque hablamos de lo que sabemos. Sin duda que todos aquellos que pisamos una cancha sacamos ventaja en cierto sentido en cuanto a explicar al espectador cómo fue la jugada, quizás se dificulta tener un léxico adecuado, pero entendemos el juego.
P.al Día- ¿Qué es de la vida de Wilmar Cabrera actualmente?
Wilmar Cabrera- Trabajo en la Secretaría de Deportes, doy cursos de ONFI, trabajo en Plaza de Deportes de Cerrillos, tengo Escuela de Futbol en verano, me divierte y es algo sano y cuando pase esta pandemia estaremos atrás del alambrado mirando algún partido y si es posible también del lado de adentro, pero para eso hay que esperar una oportunidad.
Las dos oportunidades que tuve en Canelones me fueron diferentes, a veces armás un equipo y no se juega con el destino que vos querés, hoy pasa que se juega a la pelota y no se juega al futbol.
P.al Día-¿Algo más que quiera expresar?
Wilmar Cabrera- No, nada más. Muchas gracias por la entrevista.