Compartieron esta rica experiencia, además de los integrantes de Rotary Progreso, algunos jóvenes de las ruedas rotarias juveniles, así como tres integrantes de Ciclo Grupo Progreso, que fueron especialmente invitados para la ocasión.
Cabe destacar que la gestión para contar con la visita de Milton Wynants fue del integrante de Rotary Club Progreso, Gustavo Toledo.
También fuimos invitados los medios de prensa locales, Radio City y Progreso Al Día; quienes previamente le hicimos una entrevista a Milton Wynants, ex ciclista de elite, quien además de ser Medallista Olímpico en Sidney 2000, fue doble Medalla de Oro en los Panamericanos de 2003, Medalla de Plata en Panamericanos 1995 y Bronce en 1999 y 2007.
“Llegar a un podio Olímpico era tocar el cielo con las manos, sinceramente fue una experiencia muy linda para mí…”

P.al Día- ¿Qué es de la vida de Milton Wynants hoy?
Milton Wynants- Primero que nada agradecido por el reconocimiento acá en el Rotary de Progreso. Ya hace bastante tiempo que hemos dejado el ciclismo activo, pero no nos hemos retirado del todo, porque siempre algo de ciclismo hacemos, estamos vinculados a la Escuela Departamental de Ciclismo en Paysandú. Ya hace cinco años que estamos dedicados a eso, antiguamente teníamos un comercio, una bicicletería, pero seguimos vinculados a la bici a través de toda esta actividad, la escuelita, y estamos contentos con lo que tenemos hoy.
P.al Día- ¿Te llaman a hacer alguna charla motivacional, alguna conferencia?
Milton Wynants- Sí, justamente este año también en Paysandú con mi señora -que estamos los dos en esto-, tenemos la idea de recorrer algunas escuelas, liceos, para atraer más chicos a la actividad del deporte, el ciclismo. Motivarlos y que se alejen un poquito de la tecnología, que si bien hoy es algo importantísimo para toda la juventud, para toda la sociedad, también entendemos que la actividad física es importante y el exceso de estar con los celulares termina siendo nocivo.
P.al Día- En setiembre del 2025 se cumplieron 25 años de la medalla de plata en Sidney. Si bien Milton Wynants era una figura reconocida ya a nivel internacional, ¿cómo te impactó eso en tu vida?
Milton Wynants- La verdad, uno se pone a pensar y vuelve el tiempo atrás cuando uno se inició en esto… yo tenía 13-14 años cuando empezamos el ciclismo, fue un poco por la familia que también nos vinculó a este deporte, mis parientes, mis tíos, mi padre…
P.al Día- ¿Es cierto que un tío te regaló una bicicleta porque hiciste dos goles en un partido de fútbol, y terminaste dedicándote a la bicicleta?
Milton Wynants- Sí, así fue, de parte de madre, mi tío, Vázquez de apellido, fue el que me regaló una bicicleta porque hice dos goles, y de ahí también la familia de mi padre vinculados al deporte, ellos fueron ciclistas. Hoy veníamos hablando de lo que fue esa iniciación que me costó bastante, no fue de un día para el otro, persiguiendo, persiguiendo, viste ese que no llega adelante, ese que llega persiguiendo, bueno, ese era yo.
“La dedicación, la constancia, el no bajar los brazos, me llevó a empezar a ganar carreras y llegar a la élite…”
P.al Día- ¿Te costó entrar en la elite?
Milton Wynants- Me costó llegar a ganar una carrera por ejemplo, me costó varios años, y luego empezaron las vueltas a las juveniles, vuelta de la juventud, y todo eso me llevó a ir mejorando en cada competencia… La dedicación, la constancia, el no bajar los brazos, el decir quiero seguir entrenando, quiero seguir corriendo, me llevó a mejorar y de golpe ya estaba en la elite y llegaba a correr una Vuelta del Uruguay con 18 años. Poder largarla y llegar al final ya era un éxito.
Ahí al otro año pude venir a un club de Montevideo donde fue también una buena temporada, fue todo de a poquito, fue uno creciendo y vinculándose en este deporte, mejorando de a poco, sin bajar los brazos, hasta llegar a la selección. Todas esas cosas uno las fue asumiendo y canalizándolas cada vez más, y de ahí a lograr más triunfos.
P.al Día- Te fue formando en el deporte pero también en la vida, eso de ser persistente, de no bajar los brazos, de tener una disciplina…
Milton Wynants- Exacto, es lo que más te enseña el deporte cuando lo asumís con responsabilidad, tener continuidad, ser constante, tener la disciplina para mejorar porque no es solo que tenés que entrenar, sino que tenés que cuidarte, la buena alimentación, el cuidado personal, el descanso… En esto del deporte uno tuvo que dejar salidas, dejar de ir a cumpleaños de amigos o familiares, porque uno tenía que entrenar al otro día, cosas así…
Uno puede decir cuántas cosas se perdió, pero bueno, también ganó muchas otras cosas; y la familia también estuvo ahí atrás. Yo recuerdo que mi viejo, mi padre, fue uno de los que me inculcó el habito, el horario del desayuno, el horario para almorzar, el horario para cenar, el descanso, ese tema fue fundamental. Uno decía, «otra vez mi padre me está llamando para comer», porque el recalentaba la comida del mediodía para cenar y no le gustaba recalentarla de vuelta, entonces a las 20.30 había que estar cenando, el venía de trabajar, cansado, y había que comer, y había que cumplir ese horario. Esas cosas me fueron inculcando un horario, un hábito, para lo que fue luego la carrera deportiva mía.
P.al Día- ¿Qué recuerdo tenés de aquel momento cuando ganaste la Medalla de Plata en lso Juegos Olímpicos de Sidney?
Milton Wynants- Uno siempre todas las competencias las tomó con responsabilidad, compromiso y uno quería dar lo mejor. Lógicamente al haber estado en otros Juegos Olímpicos o en otras competencias internacionales, Panamericanos, uno fue puliéndose, fue mejorando, participamos en mundiales en el año 1995, los Juegos Panamericanos, los Olímpicos de Atlanta, entre otros.
El gran desafío era mejorar lo que había sido Atlanta, que había entrado en el puesto 11; por eso queríamos mejorar, estar bien, descansar, no ir al desfile de la ceremonia de apertura por ejemplo, cuidar todos los detalles nos llevó a estar más arriba.
Uno fue con la idea de mejorar lo que había sido Atlanta 1996, por lo tanto salir entre los diez primeros ya era un logro muy importante para nosotros, para Uruguay. Y eso me llevó a estar más arriba porque las sensaciones eran buenas, estaba bien, sentía en esos días previos a la competencia que estaba bien, pero no sabía cómo me iba a ir.
Había grandes ciclistas, corredores que habían corrido un Tour de Francia, los campeones olímpicos, yo era uno más que estaba en el pelotón pero no tenía los logros que tenían esos deportistas, si teníamos esa ambición de estar más arriba, esas ganas de correr, de estar ahí, de sentirse bien, y de buscar algún resultado mejor de lo que fue Atlanta. Para nosotros ese era el anhelo, y bueno, más que contento y agradecido por lo que conseguimos.
P.al Día- ¿Qué te dejó la carrera?
Milton Wynants- Me dejó la satisfacción de decir que se puede, que no hay nada imposible, que se pueden conseguir objetivos superiores cuando uno se lo propone, cuando le pone empeño para lo que sea, si bien uno era un ciclista de acá de Uruguay, si bien corría a nivel de selección, a nivel Panamericano habíamos conseguido cosas, participamos en mundiales, pero llegar a un podio Olímpico era tocar el cielo con las manos, sinceramente fue una experiencia muy linda para mí.
P.al Día- ¿Algo que quieras decirles a los chicos de hoy, a los jóvenes con respecto al deporte y los valores que el deporte deja para la vida?
Milton Wynants- Que la dedicación que le pongas te va a llevar a conseguir cosas, esto aplica para cualquier deporte, en cualquier disciplina. Yo creo que la dedicación, las ganas, el hacer caso a los más grandes, escuchar, yo creo que son cosas que suman para seguir mejorando y después el respeto hacia los mayores, a los referentes, que no se pierda.
Habría mucho para hablar con este fenómeno del deporte uruguayo -único en ganar una medalla olímpica en más de 60 años-; y que sin embargo tiene la humildad y la sencillez de los grandes.
Milton Wynants no nació con un don especial para alcanzar lo que logró; lo construyó desde abajo, en base a esfuerzo, dedicación, disciplina… un ejemplo de vida y superación, en tiempos que se buscan las cosas fáciles, sencillas, no hacer un gran esfuerzo para lograrlas.
Felicitaciones a Rotary Progreso por esta iniciativa !!