En el marco de esta festividad y para conocer más detalles del evento dialogamos con Mirian Pérez, quien comenzó trabajando en el liceo en la década del 70 haciendo suplencias y que a partir del año ´77 lo hizo como profesora en forma ininterrumpida hasta el año 2012. Hoy en día Mirian está jubilada pero igualmente se encuentra colaborando con las distintas actividades que el liceo viene realizando y para ella esta fiesta significa cerrar un ciclo de más de 40 años vinculada a la institución.
P.al Día- ¿Cómo viene la organización de esa Noche del Reencuentro por 50 años del Liceo de Progreso, a llevarse a cabo en el Club Social Progreso el próximo 21 de noviembre?
Mirian Pérez- Hay un grupo de ex alumnos del liceo de distintas generaciones trabajando, se ha sumado al trabajo gente fundadora, gente de la generación ´77, también de generaciones más nuevas… Somos un grupo de personas que estamos organizando una noche diferente, no solo baile sino también actividades como juegos, sorpresas y la gente está muy entusiasmada; fijate que vienen ex alumnas fundadoras desde Montevideo para reunirse, lo estamos haciendo en el Club Social Progreso porque es allí donde vamos a hacer el evento entonces hay gente que está en la parte de decoración que quiere ver las dimensiones del lugar, cómo adornarlo, qué hacer y está saliendo muy lindo.
“Los 50 años del liceo no los podía dejar pasar…”
P.al Día- ¿Esta iniciativa surgió desde el liceo mismo o del grupo de docentes y ex alumnos?
Mirian Pérez- No, en realidad surgió desde la parte docente, yo ya estoy jubilada pero me parecía que los 50 años no los podía dejar pasar, es como que teníamos que estar presentes los ex profesores, especialmente los que viven en Progreso y que tanto trabajamos por el liceo; entonces se nos ocurrió conversar con la dirección actual y esta se mostró muy satisfecha con todo esto que nosotros queríamos hacer; le propusimos hacer una fiesta que no fuera protocolar, una fiesta del reencuentro con los ex alumnos y ex profesores, y a la dirección le encantó la idea. En principio esto lo iban a organizar solo los ex alumnos pero como siempre es difícil el arranque ahora estamos apoyando algunos profesores para poderlo llevar a cabo y también dentro de los festejos de los 50 años se nos ocurrió recopilar todo el material fotográfico que existe y hacer una pequeña película que muestre desde los inicios hasta el 2015. A su vez mi prima Irma Canapá, que fue adscripta fundadora, está escribiendo un libro sobre la creación del liceo popular de Progreso y que además tiene datos de los liceos populares que se crearon en todo el país, que no son tantos ni tan pocos. Con ella también trabajamos la parte del video de los 50 años y ahora estamos colaborando para hacer el evento en el cual pretendemos reunir a la mayor cantidad de ex alumnos y ex profesores del liceo en una fiesta y esperemos que venga mucha gente.
P.al Día- ¿Quiénes son los que están participando más activamente en la organización de este evento?
Mirian Pérez- Hay alumnas fundadoras como Susana Larregui, Cristina Larregui, Graciela Bertolotti, Elena Fernández, después de la generación 77 se sumó Paula Staryi, Verónica López, Bernardo “Naro” Larrategui, el “Flaco” Fernando Fernández, su hermano y también apareció Eduardo Cattini. De otra generación está Fernanda Espinosa, Wilfredo Troche, Alexis Kent y Jorge González que son apariciones más puntuales; también está viniendo Sara y Nicolt Petrocelli. De los profesores que están más al firme está Irma Canapá y estoy yo.
P.al Día- Volviendo a la fiesta del próximo 21, ¿cuánta gente piensan que pueda concurrir y hasta cuándo hay tiempo para adquirir las entradas?
Mirian Pérez- El número de gente todavía es una incógnita, algunos de nosotros tenemos la idea de que serán cerca de 300 personas, otros dicen más, ojalá venga mucha gente porque esto lleva mucho gasto, hay mucha cosa que pagar. La entrada sale $250 en Redpagos y con ella tienen derecho a una porción de torta del cumpleaños de los 50 años del liceo; nosotros le pedimos a la gente que si piensa ir que ya vaya a Redpagos y la pague porque nos viene bien tener dinero para poder hacer todo lo que tenemos que hacer. La gente tiene tiempo de comprar la entrada hasta último en el club mismo, no hay problema, pero sería bueno que la compraran antes por un tema organizativo.
P.al Día- ¿Habrá servicio de cantina?
Mirian Pérez- Sí, la gente podrá acceder a un servicio de cantina, va a haber pizzas, fainá, chivitos, milanesas…
P.al Día-¿Eso lo organizan ustedes o hay alguna empresa encargada?
Mirian Pérez- No, eso nosotros lo estamos arreglando con el cantinero del club para que tenga un servicio para la gente que quiera comer y tomar algo.
La idea es recordar, que la gente se encuentre, pueda charlar y además tenemos programados algunos juegos, sorteos, hay una cantidad de donaciones para sortear de diferentes tipos de objetos, queremos terminar con un baile con música de las diferentes épocas, después va a haber un grupo que va a cantar alguna canción de los ´60, ´70 y ´80. Vamos a pasar solamente 15 minutos de la película del liceo viejo, hay algunas personas que van a contar alguna anécdota o algún recuerdo pero que eso sea espontáneo. A su vez la generación ´77 está preparando algún sketch cómico, espontáneamente algunos chicos del coro de aquella época van a cantar una canción y después tendremos alumnos del extranjero que quieran comunicarse en ese momento para mandar un saludo así que estamos tratando de ver si podemos organizar las comunicaciones en el propio club y que saliera en la pantalla grande la imagen de esa persona.
“Esta fiesta para mí es como cerrar un ciclo de trabajo…”
P.al Día- ¿Cuál es el horario de inicio?
Mirian Pérez- El inicio será a las 20:30 horas y no sé hasta que hora va a llegar pero pienso que hasta las 2 de la mañana, eso dependerá de la gente que vaya y la disposición que tengan. Está bueno porque no es solamente baile, hay otras cosas y queremos que la gente participe, queremos llamar a las distintas generaciones y sacarle fotos, que quede un recuerdo de esa noche. Personalmente para mí es como cerrar un ciclo de trabajo porque cuando vos te jubilás y te vas todavía seguís yendo al liceo, querés opinar, querés meterte pero en realidad ya no estás y como que esto culmina una parte de la vida de uno. A Irma Canapá le pasó lo mismo porque trabajó muchísimo y siente eso, como que tiene que hacer ese libro para cerrar su ciclo.
Además si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer? Somos los viejos jubilados, no lo pueden hacer las generaciones que vienen porque se van a ir perdiendo datos así que ahí cerramos el ciclo.
(Desde acá… 2da entrega)
“El liceo viejo es algo emblemático, existe un cariño muy grande por ese lugar…”
P.al Día- ¿En tu caso también fuiste alumna del liceo?
Mirian Pérez- No, cuando el liceo se crea yo estaba haciendo 5º año en Canelones, lo que antes era preparatorio; yo fui al liceo de Las Piedras los 4 primeros años y después 1º y 2º de bachillerato los hice en Canelones.
P.al Día- ¿Y cuándo te incorporaste al liceo de Progreso?
Mirian Pérez- La primera clase que di en el liceo fue una suplencia en el año ´70 y así estuve dando clases salteado hasta que desde el ´77 no paré hasta el 2012.
P.al Día- El liceo de Progreso despierta un afecto especial, tal vez por el hecho de que sea un liceo popular y haya mucho esfuerzo de la comunidad detrás de él…
Mirian Pérez- Claro, en el inicio fueron los vecinos los que lo impulsaron porque en aquel momento no había nada entonces para crear un liceo precisabas un local, materiales, profesores, administrativos, gente de servicios, y fijate que la gente comienza trabajando gratis y los materiales fueron donaciones; realmente le pusieron el alma. Tampoco te olvides que era un liceo pequeño entonces conocías obra y misterio de cada alumno, de su familia, fue un liceo muy familiero. Yo recuerdo que en las fiestas de fin de año los chiquilines lloraban porque se iban del liceo ya que no se les ofrecía preparatoria; hacían hasta 4º año y los que querían seguir estudiando tenían que irse del liceo pero ellos querían quedarse y continuar, estaban muy arraigados; se los atendía mucho y había una relación más allá de maestro-alumno a pesar de que eran épocas donde el profesor estaba un poquito más distanciado, vestía de tal manera, y había un poco de diferencia entre el docente y el alumnado; igualmente el alumno se daba cuenta de que el profesor trabajaba y se preocupaba por él y hacíamos también mucha cosa extra que nadie te pagaba.
No te olvides que desde el año ´76 hasta el ´83 los alumnos que terminaban 4º año eran los que hacían el viaje de fin de año y para llegar a ese viaje teníamos que conseguir dinero y quienes lo conseguían eran los mismos alumnos; se instauraron los famosos Café Concert donde los chiquilines hacían sketches, se vendían entradas y la gente tenía una consumición mínima que estaba incluida con la entrada, o sea que daba un trabajo muy grande.
P.al Día- ¿Dónde se hacían esos eventos?
Mirian Pérez- Normalmente en el Club Social Progreso porque se buscaban lugares amplios para recibir más gente y se hacían rifas y todo tipo de beneficios para poder salir. Los paseos eran realmente lindos, íbamos a las termas del Arapey, las del Daymán, íbamos a Salto, una vez fuimos a Rivera, otro año fuimos a Artigas, Cabo Polonio, Santa Teresa y también una vez viajamos al exterior a Córdoba y Carlos Paz en el año ´82. Es decir, eran paseos largos, lejanos, costosos y siempre iba un grupo de profesores acompañando que éramos los que trabajábamos con los chiquilines, los que hacíamos todo ese trabajo donde el alumno tenía que hacerse responsable de hacerlo bien entonces también tenía su parte educativa, no era cualquier cosa, se armaba y se hacía como parte de la labor docente hacia el alumno.
P.al Día- En estos 50 años del liceo está muy marcado lo que es el edifico antiguo que está junto a la estación, hay un afecto especial por ese lugar que en un tiempo estuvo abandonado pero que significa mucho para los ex alumnos que allí concurrían…
Mirian Pérez- El liceo viejo es algo emblemático, los chiquilines que hicieron el liceo de 1º a 4º en ese edificio tienen un cariño muy grande por ese lugar porque les marcó su época de estudiante, entonces hoy el liceo viejo sigue siendo ese edificio que uno le tiene mucho cariño y que no queremos perderlo porque además el pueblo hizo colectas para pagar ese edificio.
P.al Día- Sí, y después se lo entrega a Secundaria porque era casi una obligación…
Mirian Pérez- Pero se lo entrega para que Secundaria lo siga usando como liceo, incluso hay una cláusula que establece que la donación se realiza con ese fin pero en un momento no se sabía para donde iba a ir ese edificio. Con toda la locura de cuando el liceo se muda para el nuevo local en el ´89 como que todo el mundo se olvida de ese edificio, un edificio que además tiene su historia como una casona antigua de fines del siglo XIX. Allí se instalaron familias y creo que había alguien que le cobraba un alquiler por las piezas, y después llega un tal abandono que los inquilinos tiraban la basura dentro de lo que antes era la biblioteca del liceo, era una cosa increíble. Cuando los chiquilines quieren rescatar ese edificio en el año ´95 te encontrás con todo abandonado, partes muy deterioradas y un montón de basura en la biblioteca; después se pueden restaurar las 4 piezas de adelante y ahí se instala el Museo de Geociencia, luego se consigue una familia que se queda a vivir ahí para que cuide porque tu pintabas, arreglabas y al otro día estaba roto porque se metía gente y gracias a esa familia que se instala allí a vivir se acabaron los actos vandálicos y se pudo empezar a mejorar.
Posteriormente la directora Mónica Barbazita se da cuenta de que no se podía cuidar ese lugar desde el liceo nuevo porque no había presupuesto para eso, entonces a Mónica se le ocurre hacer un comodato con la Intendencia para que esta lo utilice como Casa de la Cultura y ahí por un tiempo también siguió estando cuidado, se van los inquilinos que estaban antes y la Intendencia es la que se encarga de cuidar el lugar. Pero la Intendencia no lo cuidó ni tampoco el Municipio de Progreso, antes llamada Junta, y ahí empieza a deteriorarse y en el 2009 desaparece el Museo y después ya no se hizo más nada. Quedó cerrado, abandonado y luego vino algo mucho peor que fue el ingreso de muchachos que están en una situación de vida difícil y eso quedó más destrozado aun, se robaron la puerta que estaba muy linda y desaparecieron las rejas que tanto arreglamos nosotros y que tanta gente colaboró, porque si bien trabajamos con los chiquilines para restaurar 4 piezas, el pueblo también ayudó, se limpió el terreno y se arreglaron los muros. Ahora los profesores de Secundaria y la dirección se han movido para sacar la gente que estaba viviendo ahí y comenzaran las obras con la idea de mantener la estructura de la casona pero las mismas no continuaron, o sea que ese liceo 2 no va a empezar a funcionar en el 2016.
P.al Día- En el 2016 recién se hará la etapa de obras, lo único que se hizo hasta ahora fue el muro perimetral.
Mirian Pérez- La última vez que fui con 4 ex profesoras que querían ver el liceo viejo había gente durmiendo en lo que nosotros llamábamos el salón 3, había una mugre espantosa, estaba todo roto. Esa no es la imagen que nosotros queremos tener del liceo, fue como que todo lo que se hizo no sirvió para nada porque no estaban las rejas, no estaba la puerta, todo sucio, roto, es feo.
P.al Día- Recuerdo que en el año ´96 Isabel Hounié fue invitada a cortar la cinta por haber sido la primera Directora, quien además había cumplido un rol muy importante en los inicios del Liceo Popular…
Mirian Pérez- Es probable que la idea la haya tenido Isabel y el “Bebe” (Gilberto Iglesias), que era un gran trabajador, haya proclamado esa idea del liceo; eso nunca se va a saber ahora pero lo importante es que salió de esa familia.