La Plaza explota de gente.
Tal cual como se podía prever, el domingo de tardecita la Plaza Artigas comenzó a saturarse de gente. La presencia de uno de los artistas uruguayos con mayor popularidad en la actualidad, como es Lucas Sugo, hizo que no solo la población de Progreso y la región de hiciera presente, sino que fue llegando gente de distintos puntos del país.
Aún con algunos rayos solares hizo su actuación Típica Roldán, que deleitó a los más veteranos con tangos y milongas –donde actúa el vecino Sr. Miranda-; para luego dar paso a Las Sandías, que interpretó varios temas clásicos de los años ‘70 y ’80, donde participa en percusión Joaquín Fazio.
Luego actuó Kairo Herrera y su banda –grupo que hace rock y tuvo una presentación muy aceptada por el público-; para continuar con el maragato Sebastián Amaro, artista que matiza el humor con el folklore y que ganara el Charrúa de Oro en el Festival de Durazno 2015.
Luego fue el turno para 4 Pesos de Propina, esa popular banda que el viernes no pudo actuar por la lluvia, y el domingo retrasaron su llegada por un accidente de tránsito que sufrieron cuando venían para Progreso. Finalmente actuaron y deleitaron a su público.
Ya sobre la 0.30 del lunes, subió al escenario el artista más esperado del 2do Festival Nacional de la Empanada y el Vino, Lucas Sugo –quien estaba en Progreso desde las 15 horas, hizo prueba de sonido, se sacó fotos y revolucionó este pueblo tranquilo-.
Prácticamente una hora duró la presentación del popular artista oriundo de Rivera, actualmente residente en Paysandú; pero que vive varios días de la semana acá en el sur del país, de recital en recital, haciendo prensa, etc. y que muy pronto emprenderá una gira por EE.UU.
Es increíble el “feeling” que Lucas Sugo logra con su público, en cada tema, en cada gesto… un artista que está en su punto más alto de popularidad, y que por su carisma seguramente seguirá gozando de la misma por bastante tiempo.
Pasadas la 1.30 de la mañana el conductor Jorge Landi anunciaba el cierre del 2do Festival Nacional de la Empanada y el vino; que marcó sin dudas, un fin de semana que quedará en la mejor historia de nuestra ciudad de Progreso.