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01/10/2016

Entrevista a Irma Canapá, co-autora del libro Liceo Popular de Progreso

Como lo informamos en nuestra edición anterior, el viernes 16 se realizó la presentación del libro llamado Una experiencia educativa fundacional - Liceo Popular de Progreso “Dr. Gilberto Iglesias”, escrito por la Prof. Irma Canapá y la Prof. Dalia Mautone.
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Este libro relata el proceso de desarrollo desde la experiencia de estas dos profesoras que participaron en su fundación ubicando al Liceo Popular de Progreso en el contexto de la educación pública nacional; su contenido se extiende además al contexto general de la educación secundaria en el interior del país en el siglo XX, ahonda en su historia y descubre la enorme cantidad de liceos creados por las poblaciones que sentían la necesidad de una institución de enseñanza media para sus adolescentes; además dedican otros capítulos al local adquirido por el movimiento popular conocido como “la casona” donde quedaría instaurado dicho centro educativo, reseñas históricas de sus fundadores, y las repercusiones pedagógicas y sociales que tuvo el liceo.

Este notable trabajo fue declarado de interés educativo por el Consejo de Educación Secundaria y además se encontrarádisponible en las bibliotecas de todos los liceos del país.

En una entrevista con Irma Canapá, la co-autora nos relata con más detalles el rol que cumplió durante el proceso fundacional, recuerdos vividos en esa comunidad educativa a la que tuvo el orgullo de pertenecer, así también cómo surgió la iniciativa de escribir el libro y cuáles son los temas que junto a Dalia Mautone desarrollan en el mismo.

 

“La creación del liceo de Progreso constituyó un orgullo para la ciudad, es digno de conocer lo que el pueblo hizo en pro de la educación de sus hijos…”

 

P. al Día-¿Cómo se vincula usted a ese proceso de inicio del Liceo Popular de Progreso hace más de 50 años?

Irma Canapá- Yo me vinculé por mi tía QuintinaPeirano que fue una de las integrantes del Comité Ejecutivo; yo había comenzado a estudiar Educación Cívica en el IPA y me propuso si quería participar en forma honoraria en este movimiento y en la creación del liceo, y acepté. Trabajé con ellos y me adjudicaron un cargo en el comienzo del liceo que fue el de profesora adscripta; yo tenía 21 años, para mí era un desafío muy importante porque realmente aprendí muchas cosas, en el IPA aprendía la teoría y ahí estaba en el campo de batalla. Como adscripta tenía que enfrentarme a la clase, cosa que nunca había hecho, y atender a los chicos cuando faltaba un docente, pero no dando la clase sustituyendo al profesor, porque yo no era profesora de todas las asignaturas, pero sí dábamos elementos de cultura general, se trabajaba sobre todos aquellos conocimientos, hábitos o aspectos educativos que no estaban en determinados programas; es decir, hacíamos la parte de gestor cultural y era apasionante porque yo tenía que preparar la clase, buscar material y cuando faltara un profesor tenerlo todo pronto para poder trabajar con los chicos.

Lo importante de esta experiencia es que los alumnos nunca estuvieron desatendidos, ellos sabían que en el liceo siempre iban a recibir educación aunque faltara el profesor, que de hecho aunque eran honorarios no faltaban muy seguido. Eso me lo enseñaron mis mayores que fueron realmente los que impartieron toda la parte pedagógica en la puesta en marcha del liceo, una de ellas fue Maria Angélica Medina de Odera, que trajo al liceo todo lo que ella había aprendido como Directora de la Escuela Experimental de Progreso, que fue una de las tres escuelas del método Decroly que había en el Uruguay y yo aprendí mucho. Ella era Profesora Adscripta en el Liceo de Las Piedras, se había jubilado de Primaria, y fue mi referente, más allá de que la Directora Isabel Hounié establecía el cumplimiento de las reglamentaciones, porque a pesar de que nosotros hubiéramos asumido el compromiso de trabajar en forma honoraria teníamos que cumplir con la responsabilidad que habíamos asumido. En aquella época la responsabilidad de una adscripta era hasta mayor que la de hoy en día porque había que prepararse en tres asignaturas para dar el concurso, era mucho más rígido y sin embargo intentábamos hacerlo. Para mí fue una experiencia maravillosa donde aprendí muchísimo.

P.al Día-¿Cuánto tiempo trabajó en el liceo de Progreso?

Irma Canapá- En el Liceo Popular de Progreso trabajé un año y medio porque al año siguiente consideré que tenía que formarme más, me daba cuenta de mis propios límites y quise continuar el IPA porque justamente habíamos perdido el año anterior por una       huelga que hubo en el año ´65. Sin embargo antes de terminarlo la Directora me estaba llamando de nuevo en el año 1968 para que me hiciera cargo de la adscripción en el curso nocturno que se creó ese año. A partir de ahí empecé a trabajar en forma oficial hasta 1989.

P.al Día-Esefue el año que se hizo el liceo nuevo…

Irma Canapá- Sí, yo no estuve en la inauguración porque había hecho el curso de Directores en el año ´87 yme llamaron para trabajar en la Subdirección del Liceo Manuel Rosé, acepté, y me fui de Progreso.

 

“Tengo muchos recuerdos, un grupo inolvidable donde todos queríamos lo mismo, los chiquilines tenían el mismo objetivo que nosotros…”

 

P.al Día-¿Qué recuerdos tiene del grupo que fundó el Liceo?

Irma Canapá- Tengo muchos recuerdos porque realmente son esos grupos inolvidables en muchos sentidos, en el liceo había una afectividad en el aire que se mantuvo mucho tiempo porque todos queríamos lo mismo, los chiquilines tenían el mismo objetivo que nosotros, que el liceo saliera adelante y constituyera un centro de educación secundaria pública, entonces todos trabajábamos por eso, estábamos todos involucrados. Por eso con mi compañera Dalia Mautone en el libro destacamos justamente la comunidad educativa a la que tuvimos el orgullo de pertenecer, no sé si en este momento se podría lograr una comunidad educativa de esa forma, no solamente por toda la cantidad impresionante de alumnos que han ingresado al sistema educativo debido a la política de inclusión que se ha implementado, sino también por la sociedad diferente que tenemos en este momento. Además los buenos recuerdos que tengo me los hacen revivir cantidad de alumnos que se han integrado de nuevo en los festejos del cincuentenario del liceo, han formado una comisión donde hacen cantidad de reuniones y trabajan por el liceo en montones de cosas, yo siempre les digo que tienen que gestar una comisión de ex alumnos porque el liceo lo necesita y porque todo eso tiene que seguir vivo; tengo un vínculo precioso con todos ellos y en realidad somos todos casi de la misma edad porque en ese momento yo les llevaba 6 años.

 

“Los chiquilines cuando no existía el Liceo de Progreso no podían avanzar, fue una necesidad social del momento que llegó a buen fin…”

 

P.al Día-¿Y Dalia Mautone que rol tenía en ese momento?

Irma Canapá- Ella también era estudiante del IPA y en ese momento fue la profesora de Idioma Español, tuvo a cargo varios grupos, las fotos que están en el libro son justamente grupos de ella; Dalia también tiene una gran admiración y un gran reconocimiento por toda esa experiencia que vivió, lamentablemente no pudo estar en este momento por problemas de salud.

En la presentación del libro ella me dio algo para leer que se refería a un ex alumno que se encontró hace poco tiempo que le dijo que vivía en Los Manzanos y que recordaba que iba al liceo por la vía para no embarrarse los zapatos porque era los únicos que tenía y ella lo tomó como símbolo por eso lo dijo en la presentación. En este momento él está jubilado pero tuvo un empleo que justamente consiguió porque pudo hacer el liceo; habían otros chiquilines que cuando no existía el Liceo de Progreso no podían avanzar, o sea que fue una necesidad social del momento que llegó a buen fin.

P.al Día-¿Cómo surge la iniciativa de escribir el libro?

Irma Canapá- Cuando nosotras hacíamos el IPA, en el año 1967 presentamos un trabajo en la materia Psicopedagogía donde escribimos sobre el proceso fundacional del liceo; se nos ocurrió hacer esa monografía como trabajo de fin de año porque en ese momento el movimiento estaba muy fresco, pudimos recabar una cantidad de datos, teníamos toda la documentación en la mano y además queríamos contar nuestra experiencia. Ese trabajo quedó guardado en biblioteca, lo hicimos a máquina, y lamentablemente ahora cuando quisimos revisarlo no encontramos los documentos, se perdió el primer libro de cuadernos de acta de las reuniones que llevaba la señora Angélica Medina de Odera, y lo más triste es que hace poco se perdió el primer parte diario y el libro de inscripciones, o sea que si no hubiésemos hecho ese trabajo en el ´67 no hubiéramos podido hacerlo, al menos de la forma que lo hicimos ahora.

En el marco del cincuentenario pensamos mostrar ese trabajo porque realmente era también hacer un homenaje a toda esa gente que ya no está, pero que tuvo esa actitud y ese espíritu de emprendimiento de lograr cosas sociales como fueron los fundadores.

Ahí nos metimos en todo esto que nos llevó bastante tiempo porque había que revisar datos y lo otro que también nos entusiasmó fue ampliar el capítulo 1.El libro está hecho en dos partes, la parte vieja de 1967 y la parte nueva con una sencilla y simple investigación que hicimos el año pasado. 

El capitulo 1 se refiere a la historia de la educación secundaria pública en el interior del país, donde hicimos toda una síntesis histórica de cómo se fue desarrollando, desde qué momento hubo liceos, qué emprendimientos se realizaron, la importancia de los liceos departamentales por la ley de 1912, y después empezamos a buscar otros liceos que se habían formado como este, es decir, liceos populares. El liceo popular se llama así porque lo construye el pueblo, aunque también hay otra denominación de liceos populares de cuando en Montevideo los entes de educación fueron intervenidos y llegaron a una suspensión de clases en 1970 donde los profesores salían a parroquias y clubes a dar clases; a eso también se le llamó liceos populares, pero ambos tienen orígenes totalmente diferentes, nosotros nos referimos a los del interior del país, aunque también encontramos dos en Montevideo creados de esa manera.

El liceo está en el espíritu de todos aquellos que quieran colaborar, se arman comisiones, se proyecta una campaña financiera de cómo conseguir el dinero para solventarlo, se tiene en cuenta la circular que establece Secundaria para crear un liceo privado, sea con fines lucrativos o no; nosotros teníamos que seguir toda la reglamentación y eso tenía que ver con conseguir determinados materiales didácticos, conseguir locales con determinadas condiciones, conseguir el mobiliario, la bibliografía indicada para profesores y alumnos, y todo eso había que hacerlo en las distintas comisiones que se nombraron en el movimiento popular, y se hizo. En 1964 se envió una carta al Consejo comunicando la apertura del liceo detallando las cosas que teníamos con el fin de obtener la habilitación del liceo, que es la segunda etapa.

La habilitación es cuando el Consejo dice que tal liceo privado, sea popular o lucrativo, cumple con determinadas indicaciones que la circular prevé y por lo tanto lo habilita. La habilitación significa que el Estado respetará los derechos de los estudiantes como si fueran de liceos públicos, o sea, que su promoción valiera como si fuera un liceo público evitando así los exámenes libres. Nosotros logramos la habilitación al año siguiente, el 22 de setiembre de 1966 y después continuamos trabajando para lograr que lo oficializaran, cosa que sucedió a partir del ´67. Pero en toda esta investigación encontramos una cantidad de liceos populares al punto de que nos sorprendimos, 84 en total, quizás sean más; eso fue hasta 1990 porque después de ahí cambió la política educativa del Estado y estos últimos 25 años fueron el período en el que se crearon más liceos y construyeron más edificios, además hubo una política de inclusión, las clases bajas integran en este momento la educación secundaria, que por supuesto lo decimos con mucho orgullo y estamos muy contentos de eso.

Pero antes de 1990 descubrimos una triste realidad que se desconocía porque no hay muchos libros sobre el tema, estuvimos buscando libros que hablen del tema pero encontramos solo algunos párrafos, ni siquiera un capítulo, entonces empezamos a investigar y contactarnos con los distintos liceos y nos basamos en dos libros sumamente importantes; uno de ellos ya lo habíamos usado como apoyo en 1967 que es el libro de Alfredo Castellano que fue un trabajo que ganó un concurso que hubo en 1962 cuando se cumplieron los 50 años de los liceos departamentales. El libro se llama “Contribución de los liceos departamentales al desarrollo de la vida nacional”, que fue el que nosotros encontramos primero como base para trabajar sobre los liceos populares y tiene la nómina hasta 1962, pero después no encontramos más. El otro libro que nos sirvió mucho, aunque no tuviera datos exactos, fue el que coordinó el Prof. Benjamín Nahum en el 2008 en el que también trabajó el Prof. Jorge Bralich y ese libro nos sirvió de cabecera porque realmente ahí están todos los liceos del país con sus características. Cuando teníamos alguna duda entre los dos libros llamábamos por teléfono, y lamentablemente encontramos un desconocimiento grandísimo de la historia y no solo eso, tampoco había material, los documentos no estaban en los liceos.

P.al Día-¿No le parece que se está perdiendo el interés por lo histórico?

Irma Canapá- En este momento se pierde cada vez más, pero eso es característico de la sociedad postmoderna, yo te estoy hablando de cosas que se han perdido incluso antes; yo creo que en Primaria no debe haber pasado lo mismo porque allí todos eran maestros, pero en Secundaria los archivos están a cargo de determinados funcionarios administrativos que no son docentes, entonces quizás no valoran o no saben valorar un archivo como lo haría un docente.

Pero por otro lado usted tiene razón en lo que dice, la sociedad postmoderna con esto de los soportes digitales nos ha llevado a que el papel no tenga tanta importancia. 

Frente a eso negativo de perder la memoria encontramos algo muy positivo que fue la buena voluntad de la gente; hubo directores que no tenían la menor idea de la historia del liceo y sin embargo nos conectaron con personas que tenían vinculación y así fue que pudimos empezar a tejer toda la trama de esta búsqueda y hemos llegado hasta encontrarnos con hijos de fundadores de otros liceos que nos han mandado material, que no son documentos oficiales, pero sí información incluso que han trabajado los alumnos en las clases de historia. Hemos recibido con muy buena expectativa todo eso, por eso le digo que tuvo un lado negativo y otro positivo.

 

“La gente trabajaba con un gran espíritu para lograr una meta, eso es lo que le falta a la juventud ahora, que tengan metas, sueños…”

 

P.al Día-¿A qué se refieren los otros capítulos del libro?

Irma Canapá- Los otros capítulos se refieren al liceo de Progreso, contamos cómo fue la iniciación del movimiento popular, todas las comisiones que se formaron, cómo trabajaba la gente y cómo empezó a ponerse en marcha el liceo. Están las listas de los fundadores, de los profesores honorarios, cómo estaba dirigida, cómo se organizaba, cómo estaba organizado el Comité Ejecutivo que era la cabeza de todas las comisiones, y también nos referimos a las actividades extracurriculares. Todo eso demostraba la comunidad educativa que había dentro del liceo, la gente trabajaba con un gran espíritu para lograr una meta, eso es lo que le falta a la juventud ahora, que tengan metas, sueños, tienen que aprender a soñar.

Los gurises se integraban, no era solo la educación dentro del aula, había toda una actividad posterior que les encantaba y eso redundó mucho con el correr de los años en los grupos de viaje. Era increíble ver como se trabajaba en estos grupos, se hacía todo de forma honoraria, pero los chiquilines trabajaban de tal forma que a uno le daban ganas de hacerlo; eso se notó también en las distintas generaciones que siguen reuniéndose todos los años, ojala pudiéramos desparramar todo ese cariño entre adolescentes y profesores en este momento en muchos liceos, pero son tan grandes que no se puede lograr.

Después pasamos a hablar todo un capítulo entero sobre la casona, que la compró el movimiento popular y la donó a Secundaria pero esta nunca la aceptó. Después vino la dictadura, nunca la regularizaron, en el ´80 intentaron hacer algo pero el dueño ya se había ido para Bélgica, y recién en el 2011 la casona pasa a integrar el patrimonio del Consejo de Educación Secundaria que era lo que quería el movimiento popular y para lo cual lo compró.

Después dedicamos varios capítulos a algunas reseñas históricas de su fundador, de su señora, que fue la primera Directora, de Angélica Medina que fue la que le dio el tinte pedagógico, la que trabajó mucho en el liceo y también de unas personas que las pusimos de representante de todas las que se acercaron a trabajar por el liceo y que además fueron integradoras de todo el vínculo, fuera y dentro de la institución, ese fue el papel que desempeñó el matrimonio Toriño. Después hablamos de las repercusiones pedagógicas y sociales que tuvo el liceo y también las conclusiones donde pusimos algo de nuestra opinión.

P.al Día-¿Quedaron conformes con el trabajo?

Irma Canapá- Quedamos muy conformes y después de los estímulos del ProfesorNahum quedamos más conformes aún; pensamos que es una realidad histórica de la educación pública que se tiene que conocer.

 

“El liceo de Progreso fue creado por su propio pueblo y eso es un valor inmenso en todo accionar humano que tiene que conocerse…”

 

P.al Día-¿Por qué considera usted que el ciudadano de Progreso, el lector del semanario, debería comprar este libro?

Irma Canapá- Primero porque el libro ubica al Liceo Popular de Progreso en el contexto de la educación pública nacional, hay datos de determinados acontecimientos de la educación pública que no se pueden dejar de conocer, que pertenecen a la memoria y a la realidad de nuestro país en el siglo XX.

En segundo lugar porque creoque la creación del liceo de Progreso constituyó un orgullo para la ciudad, es digno de conocer lo que el pueblo hizo en pro de la educación de sus hijos, reconocer el trabajo que todas esas personas realizaron sin ningún interés porque todos sabíamos que íbamos a ser sustituidas por cargos obtenidos por concurso y sin embargo todo ese objetivo se hizo realidad. Además para los jóvenes va a ser muy importante que se sepa que cuando uno se propone un determinado objetivo social y se trabaja por ese objetivo es hermoso ver lo que se logra, hay que tener metas, proyectos y ese es el mensaje más importante que hay que dar a las nuevas generacionesy para esta sociedad que a veces nos resulta tan individualista, que las cosas comunes y colectivas se pueden lograr con la fuerza de todos como Progreso logró su liceo; a Progreso no se le creó un liceo como se le crea ahora el liceo 2, este liceo fue creado por su propio pueblo y eso es un valor inmenso en todo accionar humano que creo que tiene que conocerse.                                                                                     

P.al Día- ¿Dónde se puede adquirir el libro en Progreso?

Irma Canapá- El libro está disponible en Casa Pérez y vale destacar que el Consejo de Educación Secundaria lo declaró de interés educativo; eso no lo pudimos incluir en el libro porque dicha declaración se conoció luego de que el mismo ya estuviera impreso, y además Secundaria compró libros para todas las bibliotecas de todos los liceos del país que eso nos parece muy importante para que se conozca y también para que otros profesores tengan también el impulso de ponerse a buscar nuevos acontecimientos y rescatar del olvido cosas como estas que son muy importantes y que estaban abrumadas en las estanterías de los liceos y no se conocía.

P.al Día-¿Cuánto tiempo demandó esta etapa?

Irma Canapá- En realidad la base la teníamos hecha en ese trabajo que hicimos en 1967, lo que llevó más de un año fue todo el armado y la investigación de la ampliación del primer capítulo.

P.al Día-¿Con este libro dio por terminada una etapa o por el contrario despertó su interés para hacer otro libro?

Irma Canapá- A mí siempre me gusta hacer cosas, no sé si será un libro; yo aprendí una cosa del geriatra de mi padre que me dijo que él tenía muchos proyectos, y mientras él tuviera proyectos iba a seguir viviendo; vivió cien años.Eso lo aprendí de mis padres que fueron muy trabajadores, yo me jubilé joven porque entendía que no podía hacer bien una gran cantidad de actividades que tenía en ese momento , por eso decidí jubilarme joven y seguir trabajando después, reintegrándome adocencia directahasta el 2013; además de eso, escribo, presento cuentos en concursos, hago muchas cosas…  

P.al Día-Muchas gracias por tu tiempo…

Irma Canapá- Gracias a ustedes.