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06/11/2016

Proyectos de educación social en la Cárcel de Canelones

Estudiantes de 3er. año de Educación Social están llevando adelante varios proyectos en la Cárcel de Canelones; en total son ocho educadoras sociales de las cuales cuatro concurren en la mañana, donde se trabaja más que nada en el tema de la huerta orgánica y la plantación de árboles autóctonos, y otras cuatro lo hacen en la tarde donde se enfocan directamente en el reciclaje, a modo de reducir y reutilizar la propia basura que se genera dentro del centro penitenciario.
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El reciclaje de la basura y la huerta orgánica son espacios de recreación y esparcimiento, donde mantienen la mente ocupada y aprenden…

El proyecto de reciclaje comenzó a realizarse en el mes de junio al cual concurren unos 25 reclusos que lo hacen tres veces por semana con una duración de dos horas y media.

Los reclusos han asimilado muy bien esta iniciativa, tomándola como un espacio de recreación y esparcimiento donde pueden mantener su mente ocupada aprendiendo; dicho proyecto pronto llegará a su fin pero la idea tanto de las educadoras sociales, así como también de los reclusos, es que este espacio se continúe realizando a modo de taller y a su vez ese conocimiento se pueda transmitir a otros reclusos y seguir integrando más personas. Para ello se elaborará otro proyecto para darle continuidad a este grupo, el cual se presentará en el área educativa y luego se elevará a las autoridades correspondientes para que lo aprueben.

Sobre este y otros proyectos que se están desarrollando en el centro penitenciario, dialogamos con varios reclusos que participan de ellos, así como también con Diosma, una de las educadoras sociales que está llevando adelante el proyecto del reciclaje.      

 

Nos ganamos estas dos horas y media de libertad; y no queremos perderlo…”

 

P.al Día- ¿Qué proyecto están desarrollando y cómo surgió esta iniciativa?

Marcelo- El proyecto lo íbamos a hacer nosotros pero cuando fuimos a unirnos al otro grupo vimos que ellos venían más avanzados que nosotros; los quisimos apoyar pero no aceptaron nuestra ayuda pero sí aceptaron que nosotros desde nuestra parte pudiéramos usar lo que ellos reciclaban y no usaban. Fue así que se formó este grupo que trabaja con cosas recicladas de la propia cárcel y es lo que estamos haciendo. Trabajamos con todo lo que se recicla, botellas, tapitas, cartón, papel reciclado, en fin, todo lo que se pueda volver a utilizar; es algo con lo que no gastamos dinero y nos mantenemos aprendiendo.

P.al Día- ¿Cuántos días por semana hacen este trabajo?

Marcelo- Tres veces por semanas unas dos horas y media.

P.al Día- ¿Qué función sienten que cumplen las educadoras sociales que están a cargo de este proyecto?

Marcelo- Para mí son como profesoras porque estoy aprendiendo de ellas, son cosas que de otra manera nunca las hubiera hecho y es un grupo lindo donde se comparte cosas.

P.al Día- ¿Qué te llevó a ti a participar de este grupo?

Dylan- Más que nada el tema de querer aprender y luchar contra lo que luchamos todos los días que es la basura que nos rodea, poder reducirla y tener un proyecto para luego continuarlo. También lo hago para salir un poco del tema de lo que es el encierro, integrarnos a un grupo de compañeros y la idea sería seguir progresando en esto.

P.al Día- ¿Cómo es la dinámica, los profesores tiran la idea y la siguen o ustedes también plantean lo que quieren hacer?

Dylan- Parte de todos los compañeros, un día tenemos una idea, se plantea y si vemos que tenemos los recursos y los materiales lo hacemos y vemos a qué podemos llegar. Hay muchas ideas y el grupo está bueno…

P.al Día- También elaboraron libretas de papel reciclado con fotos a modo de difundir lo que han hecho…

Dylan- Sí, con papel reciclado de carteleras que no estaban siendo utilizadas hemos hecho estas libretas que tienen fotos de lo que hemos hecho en el correr de este tiempo.

P.al Día- ¿En tu caso por qué participás del grupo?

Agustín- Yo estaba participando de otro grupo, conocí a estas muchachas practicantes y formamos un grupo lindo donde tenemos este proyecto que es el reciclaje; trabajamos solamente con materiales reciclados, madera, papel, cartón, tapas, botellas, todo lo que sea reciclable y que podamos usarlo. Es un proyecto muy bueno que lanzaron estas muchachas que nos permite al menos tener algo para trabajar en la cárcel.

P.al Día- ¿Ustedes lo hacen con un fin económico?

Agustín- No, el único fin es reciclar la basura que se tira de la propia cárcel.

Marcelo- El fin es poder lograr que cuando ellas el día de mañana ya no estén más nosotros podamos continuar y que esto sea un taller de arte y cultura o como le quieran llamar, pero que esto siga funcionando; como verás no tenemos ningún policía que nos custodie, nos pudimos ganar eso y ahora no queremos perderlo por eso estamos buscando un apoyo.

P.al Día- De alguna manera ustedes se ganaron esa suerte de libertad por el buen comportamiento que han tenido dentro del centro…

Marcelo- Sí, somos bastante seleccionados porque si tu conducta es mala obvio que no podés formar parte del proyecto, pero si viene alguien con problemas tratamos de cambiarle la onda, que se integre y se enrosque con el tema…

P.al Día- Además tienen la mente ocupada en otra cosa y no están siempre pensando en lo mismo…      

Marcelo- Claro, en esos momentos no estás pensando en nada, estas acá, es un momento divertido, entre cada cosa que hacés te llevas una sonrisa y cuando querés acordar se pasaron las horas.

P.al Día- ¿Qué significa para vos ser parte de este proyecto?

Gonzalo- Hoy por hoy gracias a las chiquilinas y a todo lo que se pudo formar nos ganamos dos horas y media de libertad y eso a mí me motiva a poder recomendarlo a todo aquel que se quiera enganchar en esto; si tiene la oportunidad que lo haga porque aprendés cosas que quizás nunca en la vida pensaste aprender.

 

P.al Día- ¿Cuántos integrantes tiene el grupo?

Gonzalo- Alrededor de 25 personas.    

P.al Día- ¿Hay más personas dentro de la cárcel que están en condiciones de participar y no lo hacen porque no quieren o no pueden?

Agustín- No es que no quieran, hay mucha gente que si quiere y no tiene la oportunidad de poder salir; así como hay otros que podrían participar y no les interesa, está en cada uno.

P.al Día- ¿Cuánto tiempo hacen que están trabajando con el grupo?

Diosma- Nosotros empezamos en el mes de junio.

P.al Día- ¿Ustedes son voluntarios?

Diosma- No, nosotros estamos haciendo la práctica de 3er año de educación social y elegimos trabajar acá en la cárcel porque nos interesaba conocer cómo se manejaba la educación social en las cárceles.

P.al Día- ¿El proyecto lo armaron ustedes?

Diosma- Cuando llegamos tuvimos que empezar a conocernos y las chicas del MEC de salud ambiental nos abrieron las puertas, ahí empezamos a conocernos con ellos, surgió la problemática de la basura y quisimos seguir colaborando con eso desde el reciclaje. Somos ocho compañeras, cuatro vienen en la mañana y cuatro venimos en la tarde; en la mañana se trabajó más bien sobre la huerta y la plantación de árboles autóctonos y en la tarde nos enfocamos directo en el reciclaje. La idea nuestra es formar una comisión para que ellos puedan seguir integrando más personas y darle la posibilidad a otros compañeros de que salgan y a su vez transmitir y compartir ese conocimiento que tienen, y este espacio es muy adecuado para eso.

P.al Día- Y que tenga continuidad porque el trabajo de ustedes es temporal pero sería bueno que ellos continuaran realizándolo…

Diosma- Exactamente, nosotros podemos venir hasta la semana que viene y ahora estamos terminando un proyecto que es parte de una compañera para darle continuidad a este grupo que se va a presentar en la parte educativa y se va a elevar a las autoridades para tener una constancia de que este grupo pueda seguir.

Marcelo- Se trata de que cuando el día de mañana no estén las chiquilinas poder tener un delegado o responsable del proyecto que se haga cargo del grupo para que nosotros podamos continuar y que las chiquilinas sigan viniendo al menos una o dos veces por mes para ver lo que estamos haciendo y como marcha el proyecto.

 

“Soy un recluso que hace cuatro años que estoy encargado de la huerta…”

 

P.al Día- Tú estás más que nada encargado de la huerta, ¿no es así?

Adrián- Sí, yo soy un recluso que hace cuatro años que estoy encargado de la huerta, presenté el proyecto por el tema de reciclado de productos orgánicos, con eso empezamos con los fertilizantes y ahora pasamos de una huerta a un vivero. Nos abocamos más al tema de las colaboraciones con escuelas y comedores, somos recicladores natos, reciclar, reducir y reutilizar para nosotros son la base porque acá adentro es muy difícil conseguir los materiales y a su vez estamos muy alineados con esa forma de vida de cultivar, y el cuidado del medio ambiente.

P.al Día- Sería también como algo filosófico de parte tuya…

Adrián- Sí, más que nada es una tendencia porque ahora la gente está muy susceptible al tema de los agrotóxicos que llegan a la comida y esto es una forma de cultivo sano; ataca directamente a la calidad de vida por la salud, y también es muy desestresante porque he comprobado que la gente que se involucra en el proyecto se compromete y va cambiando la mentalidad; es un trabajo duro y por lo tanto rinde más cuando se hace en equipo todos tirando para un mismo lado que cada uno por su parte.

P.al Día- ¿Cuánta gente trabaja en la huerta?

Adrián- Nosotros somos diez personas.

P.al Día- ¿Lo que cosechan se consume en el comedor de este mismo centro?

Adrián- De la producción sale parte para la cocina de oficiales, parte para la cocina de los reclusos, para los residentes de acá que a diario vienen a buscar algo, la gente que trabaja y el excedente para las escuelas. O sea que plantamos 20 o 30 veces más del espacio que tenemos. Tenemos un espacio muy reducido donde el 98% del terreno está cultivado.

P.al Día- ¿Qué variedades plantan?

Adrián- Tenemos unas 40 variedades de hortalizas y de comestibles porque dentro del cultivo orgánico está la variedad, unas plantas cuidan a otras y es una forma de no utilizar químicos para conservarlas, entonces le damos mucha importancia a la diversidad, a la rotación de cultivos y a la fabricación de fertilizantes orgánicos.

 

“Hicimos un compromiso de sembrar valores junto con hortalizas…”

 

P.al Día- ¿Tu realizaste algún curso relacionado a esto para prepararte?

Adrián- Me preparé acá, tuvimos el apoyo del Ing. Agr. Hugo de Melo, una gran persona que nos orientó, nos motivó a elegir este camino, él fue muchos años director y tuvo la paciencia y la humildad de enseñarnos todo lo que sabemos. Es un trabajo duro entonces a contrapelo y a la fuerza es difícil de hacer, es algo más bien voluntario, entonces las cosas se hacen con otra dedicación e hicimos un compromiso de sembrar valores junto con hortalizas, entonces está el compañerismo, el respeto con lo que hacemos y entre nosotros mismos, la solidaridad, compartir con cualquiera de los compañeros que nos venga a solicitar ya sea una planta para la familia o algo para comer; en fin quisimos cambiar la imagen del preso que siempre está pidiendo y sacando cosas.

Además contamos con el apoyo fundamental de huertas comunitarias de Montevideo, ellos vinieron hace tres años a encaminarnos, el Ing. de Melo nos había dejado rumbeados y al ver que estábamos tan avanzados decidieron dar un paso más y hoy son nuestros proveedores de semillas y nosotros los proveemos a ellos de plantines. Ellos son el nexo con la sociedad que nos vincula a estar integrados pero también nos dio un sentido de pertenencia porque los chiquilines al darse cuenta que aparte de ayudarse a ellos podían ayudar a los demás se comprometieron mucho más con el trabajo, y esa gente le dio una seriedad.

P.al Día- ¿Cómo se manejan con el tema de las herramientas?

Adrián- Si bien los de la huerta nos hicieron una donación nosotros estamos comprometidos a compartir las herramientas con otras comisiones para que se puedan desarrollar otros proyectos, lo que hace que las herramientas sean escasas. Nos manejamos como los indios con herramientas rudimentarias, agarramos un alambre, la doblamos, le ponemos un palito detrás y con eso hacemos un escardillo; todo en una base de equipo, tenemos un problema y todos damos nuestra opinión, si bien yo presenté el proyecto no soy líder, las decisiones las tomamos entre todos, escuchamos todas las ideas y el que tenga la más apropiada es la que seguimos.

P.al Día- Si alguien lee la nota y está dispuesto a donar herramientas, ¿cómo puede hacer?

Adrián- Cualquier donación es bien recibida, pero a cambio nosotros quisiéramos colaborar porque somos proveedores de plantines, así que cualquier vecino que esté interesado en mejorar una plaza o lo que sea que se contacte con nosotros para ver que vuelta le podemos encontrar.

P.al Día- ¿Tienen días específicos para trabajar?

Adrián- Las plantas no reconocen sábados, domingos ni feriados por tanto es un trabajo que hay que cumplirlo todos los días. Por reglamento salimos de lunes a viernes por ocho horas pero el cuidado es durante los 365 días del año.

P.al Día- ¿Cómo manejan el tema de las plagas?

Adrián- Eso fue todo un desafío, hubo que aprender todo eso porque cada plaga tiene una solución diferente siempre dentro de lo orgánico. Usamos ajo, nicotina, picante para proteger algunas plantas, arroz para combatir a las hormigas, nada que tenga químicos. A través de todo este tiempo fuimos desarrollando la técnica de combate a las plagas.

P.al Día- Nos contabas que además de la huerta también hay otros proyectos…

Adrián- Sí, el proyecto de las educadoras sociales nos impulsó a desarrollar un proyecto de árboles autóctonos que está muy menospreciado a nivel nacional y no se le da la importancia que realmente brindan este tipo de especies.

Con otro participante también hicimos un desarrollo de cultivo urbano que es una tendencia que trata de llevar el campo a la ciudad para que quien tenga una terraza de 2x1 pueda proveerse de sus alimentos básicos, como por ejemplo los condimentos; se trata de mostrar cómo en una terraza o un espacio cerrado también se puede cultivar.

Y el tercer proyecto que creo que es el más trascendente de todos apunta a hacer una escuela, o sea, transmitir la información que nosotros recogimos durante estos años al aprendizaje y transportarlo a otros reclusos, lo que abriría las puertas para diez personas tres veces por semana y también le daría herramientas para el día de mañana cuando salgan no estar obligados a delinquir y al menos proveerse el alimento ellos mismos. Estamos convencidos de que el tema del alimento en unos años va a ser radical y pretendemos enseñarles a la mayor cantidad de gente posible la autosustentabilidad, si bien quizás no completás todo lo que necesitás en tu casa pero gran parte no vas a tener que ir a gastarla al supermercado; además entretiene mucho porque es una forma lúdica de distraer la mente y produce alimentos, tiene el sabor de comerte lo que vos plantás.

 

“En dos años esta cárcel cambió mucho gracias a que la policía empezó a escuchar al preso…”

 

P.al Día- ¿Hay muchos proyectos de este tipo que los que estamos afuera no conocemos o no se difunden?

Adrián- Hoy por hoy tenemos la casa de donas, tenemos un parrillero, un supermercado, peluquería, casas de productos de higiene, cursos de galletería, tenemos los chicos que hacen los telares, se pudo construir la iglesia que está casi pronta, hay muchas cosas; en dos años esta cárcel cambió mucho gracias a que la policía empezó a escuchar al preso y a darle la mínima posibilidad; este taller de reciclaje también se formó gracias a ellos porque si la policía no nos da ese poquito de confianza esto no sale, así que en parte también habría que agradecerles.

P.al Día- ¿Ustedes sienten que deberían tener más apoyo de los medios de comunicación para que se difundan este tipo de actividades?

Adrián- Sí, fundamentalmente comunicación, en base a eso podemos concretar nuevos proyectos y nuevas plazas laborales. Acá hay mucha mano de obra parada por lo tanto concretar esos nexos puede ser importante para todos, mostrar una delincuencia más colaborativa y una sociedad más tolerante.

Marcelo- El viernes hicimos un evento deportivo a beneficio de Teletón, hoy en la cárcel existen áreas deportivas que antes no había; se practica boxeo, Muay Thai, se hace mucha gimnasia, tenemos un peleador que es Víctor Silva que fue uno de los participantes de ese evento que peleó, estuvo “El Tonga” Reino, Chris Namus, muchos deportistas. El gimnasio hace un año que se abrió y este es el quinto evento que hacemos.

P.al Día- O sea que están surgiendo nuevas perspectivas…

Marcelo- Por suerte nos están dando la posibilidad de que demostremos que más allá que muchos somos delincuentes también somos personas y eso está bueno.

 

Es importante toda esta parte de difusión que acerca el recluso a la sociedad, lo hace sentir parte de ella…”

 

P.al Día- Está claro que no deben ser excluidos sino al contrario, se debe buscar la manera de integrarlos para que el día que salgan puedan reinsertarse en la sociedad…

Marcelo- Ese es el objetivo nuestro.

Adrián- Por eso es importante toda esta parte de difusión que acerca el recluso a la sociedad, lo hace sentir parte, porque si lo hace sentir que está fuera nunca se va a reinsertar.

P.al Día- ¿Algo más que quieran agregar?

Marcelo- Agradecer a las chiquilinas (educadoras sociales) y a todas aquellas personas que pusieron su granito de arena en esto y tratar de seguir para poder transmitirlo. También agradecerte a vos por haber venido porque esto es muy importante para nosotros.

Diosma- Agradecer también a Jorge Barreiro y a Bruno Velásquez que son los coordinadores de la parte educativa que nos habilitaron este espacio y tienen la apertura siempre con los chiquilines para todo lo que ellos puedan progresar.