Ganduglia estudió psicología en la Universidad de la República, tiene un máster en Educación Popular, es investigador en temas de culturas populares de Latinoamérica, profesor de Lenguaje y Estética del Sonido en Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República y además ha participado como narrador en el programa televisivo uruguayo Voces anónimas en Canal 12. Además es autor de varios libros y audiolibros que recolectan relatos y tradiciones orales, entre los cuales se encuentran “Historias de Montevideo mágico” (2008), “País de magias escondidas” Tomo 1 (2010), “País de magias escondidas” Tomo 2 (2011), “Historias mágicas del Uruguay interior” (2014).
Una vez que Ganduglia deleitara a los presentes con sus historias y narraciones dialogamos con él sobre varios temas.
“La ciencia no es la única forma de construir conocimiento...”
P.al Día- ¿Cómo se autodefine?
Néstor Ganduglia- Yo me autodefino como cazador de historias mágicas, todo mi trabajo gira en torno a tradición oral de los pueblos fundamentalmente de América Latina, aunque también he tenido la magnífica oportunidad de trabajar en otros continentes. Pero mi pasión, mi verdadero país, más allá de que de soy uruguayo de corazón, es América latina y para mí fue un impacto muy grande escuchar hace más de 30 años por primera vez estas historias con oído atento y darme cuenta que la ciencia no es la única forma de construir conocimiento, que los pueblos tienen la suya propia y no solo de construir conocimiento sino también de recibirlo de las generaciones mayores, enriquecerlo y heredarlo a las siguientes. Los pueblos no escriben libros, las historias orales son sus libros, pero para poder comprender esas historias requiere mucho más esfuerzo que leer un libro, requieren aprender a escuchar, que es un oficio mucho más difícil de lo que cualquiera puede imaginar, porque escuchar no es solamente poner el oído, para escuchar de verdad hay que poner el corazón y la cabeza en juego aunque lo que el otro me está contando me revuelva todo y me ponga patas para arriba.
La gente que vivimos sobre todo en las ciudades hacemos cosas muy graciosas para tratar de defender la racionalidad con la que vivimos cotidianamente, decimos cosas tan taradas como que las luces malas son emanaciones de gases fosforescentes que salen de los huesos de los animales muertos, entonces es como un manotazo desesperado para tratar de salvar la ciencia porque para poder pararme en el mundo. La gente de la ciudad le tiene mucho miedo a lo que no puede comprender, pero la gente de campaña es mucho menos miedosa de estas cosas y convive si ningún problema con lo que no puede comprender, lo respeta y ya. El miedo a la muerte es un miedo muy humano, si escucháramos verdaderamente las historias por ejemplo de luces malas sabríamos que las mayoría de las veces la gente viene por el camino en bicicleta o al trote y las luz mala se le planta al lado y lo acompaña por 2 o 3 kilómetros; yo quiero saber que hueso de animal hace eso. Hay lugares que yo podría señalarte donde se ven luces malas desde hace por lo menos cien años, no hay hueso que aguante, entonces yo creo que tendríamos que dejar esa pavada de tratar de convertir todo en parapsicología o en imitaciones de ciencia trucha que solo sirven para salvar nuestra tranquilidad; debemos bancarnos el miedo, escuchar al otro y dejar que se nos meta adentro y nos revuelva todo. Esa es mi tarea.
P.al Día- ¿Cómo define su forma de pensar en cuánto a los espíritus?
Néstor Ganduglia- Sigo siendo un científico social y no renuncio a eso pero también he permitido que se me metan adentro otras maneras de ver el mundo. Para eso no solo tuve que bancarme los miedos iniciales obvios sino también aprender algo muy difícil que es renunciar a esa herencia imaginaria de los europeos; muchos de los uruguayos y uruguayas nos sentimos europeos transplantados, europeos de segunda, excepto los que se van efectivamente a Europa y ahí descubren que son “sudacas” y nada más, pero debemos aprender a ser latinamericanos y eso implica aprender a ser mestizo, no solo de color sino también de pensamiento y esa es una tarea difícil pero que vamos a tener que emprender antes de que la civilización occidental europea, norteamericana y primer mundista que nos han metido hasta los huesos como si fuese una utopía, nos termine acabando a todos.
Yo creo que el escenario de la historia de los próximos años está en América Latina y somos nosotros los latinoamericanos quienes tenemos que construir las mejores condiciones para crear las respuestas que esta civilización agónica está necesitando desesperadamente.
“Estas historias de tradición oral han servido para que le vayamos perdiendo el miedo a la muerte…”
P.al Día- ¿Qué significa para usted esta noche de Halloween?
Néstor Ganduglia- Significa una oportunidad que pueblos muy antiguos nos legaron de reflexionar sobre que cosa es verdaderamente la muerte. Será que cuando uno deja de funcionar deja de existir como suele decirse o será que aun después de que deje de funcionar se puede existir por mucho tiempo. Yo soy de los que creen que mientras yo siga contando la historia de alguien, alguien de alguna manera seguirá vivo metiéndose adentro tuyo y ayudándote a vivir cotidianamente de una manera más rica que la que haríamos solos. Entonces estas noches no son para comprar caramelos y máscaras, son para reflexionar porque quien le tiene demasiado miedo a la muerte, como le suele pasar a la gente de las ciudades, se torna conservador porque todos los cambios implican miedos y todo miedo alude en última instancia a la muerte. Entonces si queremos cambios de verdad vamos a tener que enfrentar ese miedo y desde el principio de los tiempos estas historias de tradición oral han servido para eso, para que le vayamos perdiendo el miedo a la muerte y encarándolas como parte esencial y fundamental de nuestras vidas cotidianas.
“Estamos dedicando cada vez más tiempo a mirar pantallas y menos tiempo a mirarnos a los ojos y contarnos cosas…”
P.al Día- ¿Cree que se va perdiendo la tradición de comunicar esas historias que existen en todos los pueblos del interior?
Néstor Ganduglia- Yo creo que las historias no se pierden; yo renegué hace muchos años de palabras como rescate de la memoria colectiva o recuperación de historias de tradición oral, porque ni bien salí a escuchar a la gente me di cuenta de que lo que yo trataba de recuperar en realidad estaba en perfecto estado de salud. Cuando uno habla de recuperar es como si alguien se estuviera muriendo y si no intervienen los señores científicos se va a perder para siempre y eso es mentira. Las historias de tradición oral han sobrevivido a embates y combates muy duros a lo largo de toda la historia y sin embargo han probado que son lisa y llanamente imborrables por más represión brutal y desprecio que haya contra ellas por parte de muchas comunidades científicas y cosas por el estilo. Mi miedo no es que estas historias se pierdan o se extingan en el olvido, mi miedo es que estemos dedicando cada vez más tiempo a mirar pantallas y menos tiempo a mirarnos a los ojos y contarnos cosas, y eso no es responsabilidad ni de las generaciones más jóvenes ni de los aparatos con pantallas; es responsabilidad tuya, mía y de todos los que estén leyendo esto.
P.al Día- ¿Cuántos libros tiene?
Néstor Ganduglia- Sobre estos temas para el gran público ya son cinco, uno de ellos es “Historias de Montevideo mágico” que acaba de salir que es una edición aniversario magnífica…
P.al Día- ¿Contiene solo historias de Montevideo?
Néstor Ganduglia- Sí, en ese libro todas las historias centrales son solo de Montevideo pero cada historia tiene una introducción con historias de toda América latina que apuntan para ese lado, a ir desarmando desde la introducción nuestra racionalidad y metiéndonos en la comprensión del cuento.
“Jamás inventé una historia…”
P.al Día- ¿Todas las historias que usted cuenta son verídicas?
Néstor Ganduglia- Absolutamente, jamás inventé una historia, lo único que invento y lo encuentro absolutamente legítimo porque es lo que se ha hecho desde la primera generación humana, es la manera de contarlas. Todas las historias que yo cuento son realmente tomadas de la memoria colectiva de los pueblos.
P.al Día- ¿Qué le diría al lector sobre estas fechas y sobre su historia?
Néstor Ganduglia- Le diría que más allá de mirar el mundo por TV deberíamos esforzarnos por entender por qué una celebración como Samhain que a la fuerza y por obligación del imperio romano primero y de la iglesia católica después fue barrida, aplastada y tapada con una celebración católica sigue hoy absolutamente vigente en muchos lugares; no es cierto que los niños celebran Halloween como los norteamericanos porque lo ven en televisión, porque que yo sepa los niños no comen pavo el día de Acción de Gracias, por tanto si adoptaron Halloween es porque sienten dentro una necesidad que no pueden explicar pero la expresan con el cuerpo. Deberíamos tener la necesidad de reflexionar y perderle el miedo a la muerte y a los miedos mismos y eso es una tarea muy importante que tendríamos que abordar. Será con Halloween, será con Mast´aku como los Aimaras, será con Inti Raymi como los quechuas, será con nuestras propias maneras de hacerlo alrededor de un fogón o alrededor de una mesa contándonos cosas, pero de alguna manera hay que restituir esas cosas que la lógica occidental nos robó. Eso es lo que me gustaría que la gente tomara en cuenta más allá de mirar la superficie de las cosas que es lo que puede aparecer en el cine o en la televisión.