Luego de algo más de cuatro años de noviazgo, el 22 de febrero de 1958 se casaron y se fueron a vivir a Las Piedras donde criaron a sus dos hijas, Olga Alicia (56) y Ángela Graciela (54). En 1973 se mudan a Progreso, más precisamente al barrio Villa Progreso, donde residen actualmente.
Tras más de medio siglo juntos, hoy Olga (79) y José (81) disfrutan de sus caminatas juntos por la ciudad, aunque últimamente lo hacen con menor frecuencia debido a ciertas dificultades físicas propias de la edad, hacer los mandados juntos, así como también de sus cuatro nietos y un bisnieto, de los cuales se enorgullecen.
El pasado jueves 22 Olga y José celebraron la Boda de Diamantes. Días previos a cumplir sus 60 años de casados, los visitamos en su hogar en Progreso, para conocer y compartir con nuestros lectores esta maravillosa y ejemplar historia de un verdadero amor de más de seis décadas, sin duda un desafío a la cultura moderna, donde parece que el matrimonio es cosa del pasado y el amor aparece como un sentimiento efímero, momentáneo, que termina ante la primera dificultad.
A pesar de que José se recupera de un accidente cerebro vascular que tuvo hace casi dos años y del cual todavía presenta algunas secuelas, a ambos se los ve muy bien de salud, lucidos, felices pero sobre todo enamorados como el primer día.
“Estamos muy emocionados y tenemos la suerte de haber llegado a esta edad y estar lucidos…”
P.al Día- ¿Cómo viven estos días previos a cumplir 60 años de casados?
José Lettiere- Nosotros estamos muy emocionados y tenemos la suerte de haber llegado a esta edad y estar lucidos; desde lo físico tanto mi señora como yo tenemos algunas deficiencias pero nos vamos ayudando entre los dos. Yo tuve un ACV hace un año y medio y todavía no estoy muy recuperado y mi señora tiene dificultades para caminar pero está bien de salud; espero que sigamos así…
P.al Día- Son un matrimonio muy particular porque siempre se los ve caminando juntos por la ciudad…
Olga Ruétalo- A todos los vecinos del barrio les llamamos la atención porque siempre andamos juntos, hacemos los mandados, antes hacíamos la feria pero ahora por las dificultades que te mencionábamos dejamos de ir, estamos caminando poco, a él le vendría bien caminar pero a mí por la cadera me molesta bastante.
P.al Día- ¿Como está conformada su familia?
Olga Ruétalo- Tenemos dos hijas hermosas, cuatro nietos y un bisnieto. Nuestra hija mayor se llama Olga Alicia, tiene 56 años, es fisioterapeuta, trabaja en dos sociedades y tiene dos hijos, Santiago (28) y Camila (23). La menor se llama Ángela Graciela de 54 años, trabaja como Jefe de Compras en el SMI, también tiene dos hijos, Daniel (18) y Nicolás (16). Y nuestro bisnieto se llama Milo, tiene un año y medio y es hijo de Santiago.
P.al Día- ¿Qué edad tenían cuando se conocieron y cómo fue ese momento?
Olga Ruétalo- Yo tenía 15 años y tres meses y él estaba por cumplir los 18.
José Lettiere- Nos vimos de casualidad, no nos conocíamos. Eran las 11 de la mañana, yo estaba trabajando en una empresa que tenía mi primo, la vi pasar y la encaré.
“En la primera cita me llevó un pimpollo de rosas rojas que todavía conservo…”
P.al Día- Digamos que fue un amor a primera vista…
Olga Ruétalo- Así es, y ese mismo día a las 2 de la tarde nos reunimos a charlar y me llevó un pimpollo de rosas rojas que todavía conservo.
Al principio yo no lo le di mucha importancia, me escribió cinco cartas, no le contesté ninguna hasta que nos encontramos en Florida nuevamente. Estuvimos cuatro años de novios y el 22 de febrero de 1958 nos casamos, nos fuimos a vivir a Las Piedras y desde ahí seguimos juntos hasta el día de hoy.
P.al Día- O sea que sus hijas se criaron en Las Piedras…
Olga Ruétalo- Así es, cuando nos mudamos para Progreso ellas tenían 12 y 10 años.
P.al Día- ¿Cuánto tiempo hace que están viviendo en Progreso?
José Lettiere- Hace 50 años que compramos el terreno y el mes que viene se cumplen 45 años que estamos viviendo acá.
P.al Día- Usted trabajó como ferroviario, ¿no es así?
José Lettiere- Sí, yo entro en AFE en 1953, el mismo año que la conocí a ella. Empecé como limpiador prendiendo y apagando las máquinas a vapor, después fui dando exámenes, llegué a ser foguista, luego maquinista, y cuando tenía 36 años surgió la oportunidad de dar la prueba para Inspector de locomotoras, me presenté y había 36 postulantes de los cuales solo quedamos 9. Posteriormente con el tiempo trabajé como Instructor de máquinas y finalmente me jubilé como Jefe de Inspectores de locomotoras.
P.al Día- Por tanto el ferrocarril para usted siempre fue algo muy especial…
José Lettiere- Fue especial porque fui ferroviario toda mi vida; mi padre tenía un taller de herrería y en 1944 hizo un invento para que no se quemaran los campos de las locomotoras a leña, lo presentó y le dieron trabajo en el ferrocarril; a partir de ahí entró a trabajar mi hermano y yo porque venía recomendado como hijo de ferroviario entonces tenía prioridades. Entré al ferrocarril con 18 años y gracias a eso he recorrido los 19 departamentos.
“He perdido la pasión por el ferrocarril… ahora no existe ese amor que le teníamos antes porque para nosotros era un orgullo ser ferroviario…”
P.al Día- ¿Qué significa para usted la situación actual que atraviesa el ferrocarril?
José Lettiere- Prácticamente he perdido la pasión por el ferrocarril porque ahora no existe ese amor que le teníamos antes, hay gente que creo que no lo quiere, es un negocio para ciertas personas y no sé con que intención lo hacen. Creo que en aquella época si no nos pagaban igual íbamos a trabajar porque para nosotros era un orgullo ser ferroviario y ese amor lo perdí.
P.al Día- ¿Creen que ha cambiado mucho la sociedad en comparación a cómo se vivía hace 60 años atrás?
Olga Ruétalo- Creo que ha cambiado mucho la manera de ser de las personas, sobre todo la mujer; la mujer de ahora no le gusta cocinar, no tiene la paciencia que teníamos nosotras. A mi me encantaba cocinar, preparar la comida con lo que había en la heladera, bordar a mano pero ahora ha cambiado muchísimo.
“Este mundo es mejor que el de antes…”
José Lettiere- También es cierto que antes la mujer no estaba tanto tiempo afuera de la casa como sí lo está hoy. Antes se dedicaba más tiempo a los hijos, a la familia.
Tampoco vamos a pretender que se viva como en la época de antes, hoy la vida es más activa, más rápida, vivimos otro mundo, hoy veo mejores posibilidades para el estudio, nosotros no teníamos la oportunidad de poder estudiar porque teníamos que salir a trabajar porque las necesidades eran otras y ahora los jóvenes tienen la posibilidad de perfeccionarse, educarse, salir, disfrutar. El estudio es fundamental para todo por eso aconsejo a todos los jóvenes prepararse para el futuro.
Creo que ahora se vive mejor que antes, se disfruta más, antes era mucho trabajo, mucho sacrificio y ahora yo veo que la gente joven sale, se divierte, viajan y está perfecto; ir a Europa era solo para gente muy pudiente y sin embargo hoy cualquier trabajador puede viajar. Por tanto este mundo es mejor que el de antes, solo que hay que cuidarse y no descarrilarse como lo están haciendo algunos jóvenes con la delincuencia.
Olga Ruétalo- En ese sentido creo que se han perdido los valores, no tienen la base familiar entonces algunos jóvenes siguen el camino equivocado.
P.al Día- ¿Cómo proyectan el futuro?
José Lettiere- Seguir viviendo lo mejor posible y que la vida nos compense con lo que quiera. No somos muy religiosos pero sí creemos en la firmeza del ser humano de poder llegar a superarse por sí mismo.
“Si no se casan por amor difícilmente terminen con amor…”
P.al Día- ¿Qué consejo le darían a los jóvenes que tienen pensado casarse y formar una familia?
Olga Ruétalo- Yo les diría que si no se casan por amor difícilmente terminen con amor porque no es fácil llevar 60 años de matrimonio como lo llevamos nosotros; deben ser el uno para el otro, por ejemplo si él