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17/03/2018

8 de marzo; Día Internacional de la Mujer

El pasado jueves 8 de marzo miles de mujeres y hombres se movilizaron en el Centro de Montevideo en el marco del Día Internacional de la Mujer, exigiendo igualdad de género y derechos, reducción de la brecha salarial, además de reclamar contra la violencia doméstica y de género.
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Fueron distintos los sucesos en el siglo XX que han derivado en la conmemoración que conocemos hoy, uno de ellos, quizá el más simbólico pero no el único, se produjo en 1911, cuando unas 146 mujeres trabajadoras murieron en el incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York. El suceso reveló las penosas condiciones en las que trabajaban las mujeres, muchas de ellas inmigrantes jóvenes que rondaban los 20 años de edad y muy pobres. Esta tragedia fue uno de los mayores desastres industriales en toda la historia de Estados Unidos donde las trabajadoras textiles fallecieron debido a las quemaduras, los derrumbes y la inhalación de humo; otras se suicidaron al no ver escapatoria debido a que los dueños de la fábrica habían cerrado las puertas de las escaleras y sellado las salidas para evitar robos. Este desastre hizo que se produjeran cambios legislativos importantes en temas laborales y provocó la creación del Sindicato Internacional de Mujeres Trabajadoras Textiles.

 

Pero volviendo a la actualidad, esta masiva marcha por la Avenida 18 de Julio, se inició en la Plaza Libertad con un minuto de silencio ya que la jornada había comenzado con la triste noticia de otro femicidio, el asesinato de la salteña Olga Costa Izaguirre a manos de su expareja, hecho que conmocionó a todo el país.

Había una mayoría de mujeres, como marcaba la consigna, pero también acompañaron los hombres. Entre ellos varios conocidos como José Mujica, Daniel Martínez, Yamandú Orsi, Mariano Arana, Alberto Curiel, Rafael Michelini, y tal vez cientos de anónimos. Las mujeres políticas también se hicieron presentes, entre ellas la ministra de Educación, María Julia Muñoz, la senadora del Partido Nacional, Verónica Alonso y senadora del Frente Amplio, Mónica Xavier.

Si bien hubo reivindicaciones concretas que partieron de la Intersocial Feminista uruguaya, que nuclea a 20 colectivos, cada participante o grupos de personas que asistieron a la marcha tradujeron sus posiciones en carteles.

Las proclamas más radicales estaban en la cabecera de la marcha, más atrás la manifestación iba siendo más heterogénea.

No fueron muchos los que se apartaron del color violeta o el negro. Hubo un grupo que vistió de blanco y otro colectivo estaba de naranja, el color de la lucha por la despenalización del aborto. No faltaron quienes hicieron de su cuerpo su propio cartel; algunas optaron por pintarse en el vientre frases como "¡Quiero nacer libre!" o "¡La biología no define mi maternidad!", mientras que las más "liberadas" se mostraron con los pechos al aire e inscripciones al estilo: "Ni dios, ni patria, ni maridos".

Asimismo la denuncia de los femicidios fue una constante durante toda la movilización portando carteles en los que se leía el nombre y la fecha de mujeres asesinadas al grito de "Nos queremos libres".

Las Mujeres de Negro, colectivo emblema de la lucha contra los femicidios, marchó en la mitad de la columna, a paso lento, frenando de tanto en tanto, en silencio y con rostros serios.

"Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente", "Mujer, escucha, únete a la lucha", eran las rimas que se coreaban acompañada de palmas a lo largo de las más de 13 cuadras de extensión que tenía la marcha.

Si bien se caracterizó por ser una marcha pacífica, los grupos más radicales causaron algunos incidentes que desentonaron, quienes al llegar a la iglesia del Cordón lanzaron bombas de pintura roja sobre la fachada del edificio, grafitearon en violeta la vidriera de un negocio de ropa: "Acá explotan mujeres" y también una de las sedes del Banco República con la inscripción: "Que arda el capitalismo y el patriarcado". Para Andrea Tuana, integrante de la Intersocial Feminista, se trató de casos "puntuales", "casi irrelevantes" y que no pueden ser calificados como vandalismo.

Al llegar a la explanada de la Universidad de la República se leyó una proclama en el marco de los actos por esta emblemática jornada de celebración mundial en reclamo por los derechos femeninos y las luchas que se deben realizar para poder llegar a los objetivos mientras que la movilización gritaba y aplaudía.

La jornada terminó con el lanzamiento al aire de globos violetas que fueron símbolo del 8M.

 

En Progreso, proclama y escasa movilización.

En otros puntos del país también se desarrollaron diversas actividades, movilizaciones y reivindicaciones, que se centraron fundamentalmente en la violencia de género. En lo que refiere al plano local, en Progreso un grupo de mujeres y unos pocos hombres se congregaron en la explanada del municipio, donde se leyó una proclama que se compartió con los presentes, la cual fue emitida por la propia Intersocial Feminista a nivel nacional.

La misma fue leída por Leni Rodríguez (maestra jubilada), quien se mostró contenta por estar junto a este grupo de personas aunque lamentó ser tan pocos; el citado texto decía lo siguiente:

Las mujeres del mundo entero estamos de paro, las que trabajamos en la fábrica, en la oficina, en los centros educativos, en el campo, en las calles, en la casa, en el Estado. Paramos las sindicalizadas, las cooperativistas, las estudiantes, las artistas, las desocupadas, las mujeres afro, las indígenas, las migrantes, las lesbianas, las trans, las heterosexuales, las gordas, las no tan gordas, las flacas y las nos tan flacas.

Paramos las viejas y las jóvenes y todas las demás; todas las mujeres estamos de paro. Paramos y vamos a la marcha porque queremos transformar las relaciones de poder que nos hacen ciudadanas de segunda clase porque la desigualdad produce feminización de la pobreza e injusticia social y hace que sigamos cobrando menos dinero que los hombres aunque hagamos el mismo trabajo.

Paramos para decir basta a las múltiples discriminaciones que sufrimos las mujeres afro, las indígenas, las mujeres rurales, las trabajadoras domésticas, las niñas, las jóvenes, las mujeres viejas, las mujeres trans, las mujeres lesbianas, las mujeres con discapacidad, las mujeres migrantes, la mujeres y adolescentes privadas de libertad. Paramos por la discriminación que sufrimos todas las mujeres, paramos para denunciar la violencia racial y de género que sufrimos las mujeres afrouruguayas y migrantes.

Las mujeres paramos porque somos la mitad de la población, pero somos la escandalosa minoría en las direcciones de los partidos políticos y en el Parlamento, así como en los cargos de responsabilidad de los sindicatos y en nuestra carrera funcional en las empresas; exigimos paridad.

Paramos porque esa desigualdad genera la cultura machista que produce violencia sexual, acoso, trata, prostitución forzada y violencia institucional. Vamos a la marcha para parar a los fundamentalistas que fomentan la misoginia, el racismo y la discriminación a quienes generan fobia contra las personas.

Paramos para parar los feminicidios, los asesinatos de mujeres en manos de hombres que se creen sus dueños. Paramos porque en 2017 asesinaron a más de 30 mujeres y ya vamos 8 en lo que va de este año; marchamos por Nazarena, Daniela, Etel, Julia, Vanesa, Shirley y todas las demás mujeres que nos faltan.

Paramos y vamos a la marcha para que la ley integral garantice a las mujeres una vida libre de violencia basada en género tenga el presupuesto que permita su implementación real. Exigimos que se continúe con el sistema de tobilleras y que el sistema judicial cumpla con las medidas establecidas.

Paramos para que se apruebe la ley integral para personas trans; paramos y vamos a la marcha para que haya educación en igualdad de género, en derechos humanos, diversidad sexual y antirracismo en las escuelas, los liceos y los institutos técnicos.

Paramos y vamos a la marcha para exigir servicios de aborto en todo el país, accesibles y respetuosos para todas las mujeres. Paramos para solidarizarnos con nuestras compañeras de todo el continente.

Paramos para parar a quienes creen que pueden seguir dictando nuestra conducta, a quienes pontifican desde cualquier iglesia en contra de la autonomía de las mujeres.

Se acabó lo que se daba, las mujeres estamos de paro y convocamos a toda la ciudadanía a reflexionar con nosotras.