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06/03/2018

Ángela Furlán, una luchadora con 102 años de vida

Ángela Furlán nació el 24 de diciembre de 1915 en Trieste, una ciudad situada en el norte de Italia. Hija de Antonio y Luisa, tuvo otros cuatro hermanos, Lino, Yolanda, María y Alba -quien tiene la particularidad de ser uruguaya y es la única que aún vive-.
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Condicionados por el contexto político y social que vivía Italia en los años pos guerra y bajo el régimen de Benito Mussolini, en 1929 Ángela y su familia emigraron a Uruguay y se alojaron en un campo que su padre, quien se había venido un año antes, cultivaba como medianero en la zona de Ruta 5 Km 32, propiedad de la familia Burastero.

Pasados los años conoció a Juan Carlos Moreira, su marido, con quien tuvo tres hijos: Lilián (Lilita), Jenny y Carlos. Ángela se dedicó por entero al cuidado de sus hijos y trabajó muy duro incluso ayudando a su marido en varias tareas, como por ejemplo haciendo bloques a mano.

Más adelante tuvo que llevar adelante prácticamente sola la crianza de sus hijos, y desarrolló múltiples actividades y tareas, fundando junto a su hija Lilián la tienda, que primero estuvo ubicada en la zona del km 30 y luego se trasladó al centro de Progreso.

Actualmente “Mamina”, como la llaman sus nietos, posee dificultades auditivas y visuales notorias propias de la edad, lo que según ella le han quitado las ganas de seguir viviendo por no poder disfrutar de pequeños placeres como tejer, leer un libro, escuchar radio o simplemente conocer la casa de sus hijos.

Sin embargo afirma que vive rodeada de seres queridos y con el cariño de sus hijos, nietos y bisnietos que a diario la visitan ellas se siente completa.

El pasado lunes 26 visitamos a Ángela para conocer y compartir la historia de esta luchadora de la vida de 102 años.

 

P.al Día- Primero que nada cuéntenos donde nació; quienes fueron sus padres…

Ángela Furlán- Yo nací en la ciudad de Trieste, en Provincia, pero viví dos años ahí porque nuestro pueblo fue bombardeado durante la Primera Guerra Mundial, y después nos mudamos para el campo, a un pueblito. Mis padres fueron Antonio Furlán y Luisa Zarans.

 

P.al Día- ¿Cuántos hermanos tuvo?

Ángela Furlán- Fuimos cinco hermanos, cuatro italianos y una uruguaya. Somos cuatro mujeres y un varón que era dos años mayor que yo llamado Lino Furlán; Yolanda, María. A la más chica que es la uruguaya le llevo 16 años, hoy es la única que vive, Alba.

 

P.al Día- ¿Por qué se vino a Uruguay?

Ángela Furlán- Mi padre en aquel tiempo tenía caballos y carros para hacer fletes, pero como no estaba de acuerdo con el régimen de Mussolini no le daban trabajo entonces en 1929 decidió vender todo y venirnos para Uruguay; yo tenía 13 años. Cuando nosotros vinimos habían pocas casas en Progreso, era todo campo no había nada.

 

P.al Día- ¿Se vinieron todos juntos?

Ángela Furlán- Papá vino un año antes, se fue a trabajar a la construcción de un puente en Tacuarembó, y llovió todo el tiempo, no le fue bien. Luego papá consiguió un campo donde trabajó como medianero y nosotros nos vinimos a vivir allí, donde ahora está la granja Burastero; allí mi padre tenía una quinta preciosa, teníamos viña y frutales, era un jardín eso. Estaba ubicado en Ruta 5 km 32, frente a donde estaban las avionetas (quinta de Pisano).

 

P.al Día- ¿Cuántos días demoró el viaje en barco?

Ángela Furlán- El barco en el que veníamos de Italia demoró 14 días, no tocó tierra ni en Brasil ni en Uruguay, paró en el puerto de Buenos Aires y desde allí vinimos en un Vapor de la Carrera hasta Uruguay. Yo pasé mal, porque estaba mal del estómago… Lino era peluquero y durante el viaje le cortaba el pelo y afeitaba a los pasajeros para hacer algún peso y con eso comprábamos limonada.

 

P.al Día- Su hermano era un referente en la zona del Km. 30…

Ángela Furlán- Sí, fue muchos años peluquero en Juanicó, después compró el bar del km.30 y después compró la barraca y creció mucho.

 

P.al Día- ¿Qué recuerdos tiene de su infancia en Italia?

Ángela Furlán- Recuerdo que fui a una escuela preciosa que estaba al pie de la montaña. Nuestro pueblo fue bombardeado casi por completo, quedaron solo dos casas en pie; entonces papá alquilo dos piezas mientras hizo la casa, pero pasábamos muy lindo… Italia era muy linda, muy alegre pero se complicó con la guerra y la llegada del dictador Mussolini.

 

P.al Día- ¿Desde el punto de vista afectivo le costó dejar sus raíces?

Ángela Furlán- A nosotros no nos preguntaron si queríamos venirnos, no teníamos otra opción. Extrañamos mucho, sobre todo la casa, tenía piso de tierra y había que colocar un palo detrás de la puerta para cerrarla. Allá teníamos una buena casa, ya teníamos amigos… lloramos mucho cuando llegamos acá.

 

P.al Día- ¿Su padre tenía conocimientos en trabajos de campo?

Ángela Furlán- En Italia teníamos campo con caballos y plantaba maíz, trigo y alfalfa para alimentarlos. Lo demás lo aprendió acá, a plantar y cuidar los frutales y la viña.

Cuando Papá murió a los 54 años el dueño del campo le dijo a mamá que teníamos que dejar la casa porque ya no había hombres para trabajar –mi hermano Lino ya era casado- y tuvimos que dejar la quinta. Pero papá ya había comprado y hecho su casita.

 

P.al Día- ¿Y qué recuerdos tiene de su llegada a Progreso?

Angela Furlán- Me acuerdo cuando llegamos de Italia; nos bajamos en la estación de Progreso, estaba Viña de almacenero y fuimos a tomar café ahí. Estaban haciendo la ruta, y estaba lloviendo, era todo barro, nos descalzamos y vinimos a pie descalzos hasta la quinta de Piñeirúa, donde había unos parientes. Allí pasamos la noche y al otro día fuimos adónde íbamos a vivir. Trabajamos mucho, papá decía que llueva para poder plantar, porque no teníamos pozo para regar.

 

P.al Día- ¿Qué edad tenía cuando usted se casó?

Ángela Furlán- Tenía 27 cuando me casé con Juan Carlos Moreira Harriaga; tuvimos tres hijos, Lilita, Jenny y Carlos Moreira, y ahora tengo cinco nietos y cuatro bisnietos.

 

P.al Día- ¿Por qué se enamoró de Juan Carlos?

Ángela Furlán- Porque era loco (risas).

 

P.al Día- ¿Y usted a qué se dedicaba?

Ángela Furlán- Yo me dediqué a criar a mis hijos y ayudaba mucho a mi marido que tenía una fábrica de bloques; a lo primero hacíamos los bloques a mano, después compramos una máquina. También vendía flores y frutas en Montevideo.

Trabajábamos mucho y con lo que ganaba compraba ropa y salía a vender, así pusimos la tienda acá primero y luego en Progreso junto a mi hija Lilita. Éramos muy compañeras con mi hija.

También me gustaba mucho tejer a mano, con dos agujas, le hice muchos sacos a Nilo Toriño y después a los 80 años empecé a tejer crochet; ahora ya no puedo porque no veo nada.

 

P.al Día- ¿Cómo es un día suyo actualmente?

Ángela Furlán- Todas las tardes juego a las cartas con la compañera que me cuida y camino todas las mañanas media hora.

 

P.al Día- ¿Usted pensaba llegar a los 100 años de vida?

Ángela Furlán- No, no quería llegar, incluso decía que no iba a llegar ni a los 70 años. Después de los 60 tuve muchas operaciones y me hice socia de la funeraria porque creía que me iba a morir.

El mes pasado el doctor me dijo que si no me operaba me iba a morir, yo quería morirme pero después me convenció (fue intervenida sobre fin de año de una oclusión intestinal y se recuperó rápidamente).

 

P.al Día- ¿Por qué quería morirse?

Ángela Furlán- Para qué vivir si no veo ni oigo; cuando dejé de tejer pensé que iba a poder al menos leer libros pero no veo ni lo que como. Es como que no disfruto nada porque no puedo ni siquiera ver las casas que compraron mis hijos.

 

P.al Día- Pero tiene el cariño de sus hijos, nietos y bisnietos…

Ángela Furlán- Sí, con eso tengo todo, no me falta nada. Todas las semanas vienen mis hijos y nietos a comer. Ellos me llaman “Mamina”.

 

P.al Día- ¿Cómo ha cambiado la vida en comparación a cuando usted llegó a Uruguay?

Ángela Furlán- Antes no había tantos crímenes o quizás no se sabía porque no había tantos medios de comunicación. Hoy hay mucha delincuencia, robos, pero creo que la culpa de eso la tienen los padres que no se preocupan por ellos entonces los hijos le pierden cariño a la casa.

Pero por otro lado hoy la gente vive mejor porque hay más comodidades para vivir.

 

P.al Día- ¿Cómo se define?

Ángela Furlán- Como una luchadora de la vida, viví bien, pero trabajé y luché mucho. Mandé estudiar a todos mis hijos, que hicieran Preparatorios (hoy Bachillerato). Muchos años tuve que lucharla sola con ellos.

P.al Día- Muchas gracias por recibirnos en su casa y compartir con nosotros su historia de vida…

Ángela Furlán- Gracias a usted por venir.