Además estuvieron presentes la Directora del Liceo 2 Carolina García, la Directora del Liceo Gilberto Iglesias Sol Urdampilleta, así como también integrantes de APAL.
“Alumnos, profesores y la comisión de APAL se pusieron al hombro rescatar este edificio así como también la historia que tenía…”
“Voy a presentar esta obra y esta investigación que Irma ha hecho en forma exhaustiva y con gran dedicación. Lo que me interesa recordar es la generación de profesores pero más que nada de estudiantes que en el año 1995 hicieron un trabajo de arqueología descubriendo este lugar. El abandono que tenía era algo impresionante pero los alumnos, algunos profesores y la comisión de APAL, algo característico en Progreso, inmediatamente se pusieron al hombro rescatar este edificio, algo que parecía imposible, así como también la historia que tenía…”, comenzó diciendo Pablo Freire.
Luego agregó: “Cuando vine a trabajar al liceo, que después se le llamó Gilberto Iglesias, la tradición y la historia del Liceo Popular de haber nacido con ese esfuerzo se sentía, teníamos esa vivencia y esos muchachos iniciaron ese trabajo junto con Miriam que es una de las profesoras fundamentales en ese proceso. En el ´96 se continúa esa tarea con un rescate de algo que fue fundamental en la historia de Progreso como lo fue su himno. Fue así que un grupo de estudiantes mujeres lograron ubicar a su creador Adolfo Santurio, que en esa época estaba bastante enfermo, y se volvió a cantar el himno de Progreso junto a él con un coro extraordinario.
Voy a utilizar la frase de una canción que se escuchó mucho en Uruguay, sobre todo durante este ultimo campeonato del mundo, que dice “Hay algo que sigue vivo” que se aplica muy bien a esto porque aquel espíritu seguía vigente, luego APAL quiso levantarlo de nuevo, no pudo y hoy llegar a esto es una maravilla, un orgullo y una responsabilidad enorme para los que están al frente de esta institución, que seguramente son pocos en comparación con los que tendrían que ser, tratando de que esto que es algo extraordinario se conserve…”.
Por ultimo concluyó: “Esto nace de algo que no está en ningún plan de estudio que es ese espíritu que no es lo común en un liceo, lo común en todas las clases es el conflicto porque nos juntamos personas de distinto origen social, tradiciones culturales, distintos géneros, diferentes nacionalidades, toda esa combinación sumado a los docentes tomando decisiones buenas y malas todos los días; eso fue lo que unió a esta ciudad y llegó a concretar esto.
Irma y Dalia tuvieron la capacidad de hacer esta investigación que es una hazaña por el trabajo que llevó conseguir datos que eran muy difíciles de buscar pero lo lograron y es importante para fortalecernos en celebrar algo bueno, tan duradero y que seguramente va a seguir; se necesita a alguien que se ponga al hombro esto y que logre contagiar para que todo esto siga vivo como tiene que seguir…”
“Elegimos escribir sobre el proceso fundacional de este liceo porque habíamos sido partícipes de esta experiencia y queríamos contarla…”
Palabras de la autora
Luego hizo uso de la palabra la Prof. Irma Canapá, quien agradeció en primer lugar a Pablo Freire por sus palabras y declaró estar contenta con el hecho de que Pablo haya aceptado estar presente en esta instancia porque según ella “es un referente del Liceo de Progreso” y porque también “fue participe de la época más difícil de esta casona” estando en la dirección, que fue cuando se empezó a tratar de restaurar por el abandono que tenía.
Luego la Prof. Irma contó cómo fue el origen de este trabajo, el cual se remonta a la década del ´60: “Este libro lo empezamos a escribir en 1967 con Dalia Mautone para una monografía sobre educación publica que nos mandaron a hacer en Psicopedagogía cuando estudiábamos en el IPA y elegimos escribir sobre el proceso fundacional de este liceo porque habíamos sido partícipes de esta experiencia y queríamos contarla ya que Dalia había sido profesora de Idioma Español en el liceo Popular y yo adscripta.
Ese trabajo lo guardamos pensando que se podía utilizar en otro momento y pensamos que una buena oportunidad era hacerlo en el 50 aniversario del liceo en 2015 a modo de homenaje para mostrarle al pueblo y a todos los estudiantes que poco conocen del pasado, ya que es importante restaurar la memoria de todos los hechos relevantes que han sucedido en el pueblo. Fue así que empezamos a actualizarlo y la idea era publicarlo para esa instancia pero como no llegamos lo hicimos al año siguiente y lo presentamos en el liceo Gilberto Iglesias…”.
“Lo hicimos en homenaje no solamente a los fundadores del liceo de Progreso y a todos los que trabajaron en el movimiento popular, sino también a todos los movimientos populares que hubieron en el país en el siglo XX…”
Investigación
El objetivo de este trabajo en principio fue mostrar una experiencia docente ya que tanto Dalia como yo tuvimos el privilegio de poder participar en la creación del liceo Popular en 1965. Cuando empezamos a trabajar sobre lo que ya habíamos hecho en el ´67 nos dimos cuenta que había que darle un marco a esta experiencia porque no era la única realidad la que nosotros vivimos, habían muchas más realidades
Fue así que empezamos a actualizarlo, modificarlo, nos entusiasmamos y lo hicimos en homenaje no solamente a los fundadores del liceo de Progreso y a todos los que trabajaron en el movimiento popular, sino también lo hicimos extensivo a todos los movimientos populares que hubieron en el país en el siglo XX porque nosotras mismas nos sorprendimos de la cantidad de cosas que encontramos en la historia de la educación pública que no se conocían o que no estaba en muchos libros y aprendimos muchas cosas que no sabíamos…”.
Según relató Irma, comenzaron con una investigación muy elemental y sencilla ampliando el primer capítulo del libro que se trataba de los liceos populares en el interior de la república. Allí realizaron una breve síntesis de la educación Secundaria en el interior del país y buscaron fuentes para establecer un marco teórico, pero se encontraron con que había pocos libros que dedicaran tiempo al estudio de los movimientos y liceos populares.
Igualmente había un libro que sí les fue de mucha ayuda para esa monografía hecha en 1967: “Para la investigación nos basamos en un libro que estuvo editado en 1962 que ganó el premio de un concurso que se realizó conmemorando el cincuentenario de los liceos departamentales escrito por el historiador Alfredo Castellanos llamado “Contribución del liceo departamental al desarrollo de la vida nacional”. Es el libro que más trabajó sobre los liceos populares, hubo mucha investigación, es un libro muy vasto y nos sirvió muchísimo como base.
Además de este libro no encontramos más que dos o tres párrafos en alguna historia de la educación que hablaba sobre los liceos populares. Una de las personas que nos estimuló mucho en este trabajo de seguir rescatando de la memoria todos los otros movimientos y los liceos que se fundaron con fecha de fundación y de oficialización fue el profesor Benjamín Nahum.
Otro libro que nos sirvió mucho fue un trabajo realizado por varios profesores en el 2008 bajo la supervisión del propio profesor Benjamín Nahum llamado “Los liceos del Uruguay” donde se daban características de cada uno de los liceos, se contaban experiencias de los docentes que trabajaban allí pero no encontrábamos datos del origen de estos liceos entonces teníamos que llamar por teléfono a las diferentes instituciones y en todas las que consultamos encontramos muy buena voluntad.
En todas las entrevistas que hicimos con los liceos del país nos hemos relacionados no solamente con los profesores y los directores sino también con gente fundadora de otros liceos y hemos encontrado cantidad de anécdotas que nos han comunicado que no la pudimos poner todas en el libro.
Lamentablemente no encontramos datos en documentos porque se pierden como sucedió en el liceo de Progreso, es una lastima que no tengamos la conciencia de guardar nuestra memoria…”.
“De 135 liceos que se fundaron hasta 1990 en el interior del país, 82 fueron por movimientos populares…”
Posteriormente confesó que para la investigación de este primer capítulo se llevaron una gran sorpresa por la cantidad de liceos populares que se encontraron entre 1962 y 1990: “De 135 liceos que se fundaron en esa época en el interior del país, 53 fueron por iniciativa oficial y 82 por movimientos populares. Esto quiere decir que nuestra educación pública en el interior estuvo muy decaída durante mucho tiempo y si no hubiese sido por esta gente que se unió y que se constituyó en un movimiento para poder sacar adelante un liceo, no podríamos tener lo que tenemos ahora. Los liceos departamentales tuvieron una influencia muy importante pero no podían albergar a las distintas poblaciones que iban creciendo demográficamente.
El liceo de San Carlos que fue el primer liceo popular fundado en 1921 estuvo 8 años sin ser habilitado y el liceo de Solís de Mataojo estuvo 17 años como liceo popular…”.
Camino a la fundación
La segunda parte del libro se refiere a la fundación del Liceo Popular de Progreso que es la experiencia que Irma y Dalia quisieron compartir: “En 1964, Gilberto Iglesias junto con su señora, Isabel Hounié quien era química farmacéutica y profesora de Biología, pensaron que Progreso tenía que tener un liceo.
Gilberto Iglesias, un hombre de pueblo, muy sociable, quien integró distintas instituciones deportivas y sociales, fue quien dio el punta pie inicial para comenzar a movilizarse planteando la idea al Rotary Club, que fue bien acogida por la institución que se puso a las órdenes en todo lo necesario para comenzar a reunir al pueblo. Primero se reunieron en el Club Social, después en el cine y comenzaron a formarse las distintas comisiones dirigidas por un comité ejecutivo pro liceo liderados por personas que se habían puesto al hombro este movimiento popular que comenzó su tarea en el ´64…”.
En ese sentido reveló que los liceos populares se crearon por la misma circular que rige a los liceos privados, que a diferencia de estos la finalidad era integrarse a la educación publica del Estado, mientras que el liceo privado es una empresa que tiene fines de lucro, por tanto había que sacar el dinero de algún lado para cumplir con todo los requisitos para poder oficializar el liceo, los cuales eran tener un local, tener mobiliario, equiparlo, poseer determinado material didáctico, bibliografía para profesores y alumnos.
“Isabel Hounié tomó las riendas, asumió el compromiso con los padres, con los profesores, se relacionó excelentemente con los alumnos y puso en marcha este liceo popular de Progreso que comenzó a funcionar en marzo de 1965 con funcionarios, profesores y dirección en forma totalmente honoraria. Se compró la casa, el mobiliario, algunas cosas eran prestadas, se compraron todos los libros que se necesitaban, el microscopio, cosas de mucho valor pero solamente duró dos años como popular y honorario. El 22 de septiembre de ese año se aprobó su habilitación y la oficialización se realizó a partir del ´67.
En ese sentido mencionó a una persona que también se puso al hombro el hacer y participó de este movimiento que fue María Angélica Medina, maestra jubilada de Magisterio en ese momento y Prof. Adscripta en el liceo de Las Piedras, con mucha experiencia educativa y con conocimientos pedagógicos increíbles: “Esta señora fue directora de la Escuela Experimental de Progreso, una de las tres escuelas experimentales que tuvo el país en una época en la que se pretendía manifestar de alguna forma la escuela activa, donde se trataba de mejorar la educación tradicional ofreciéndole al alumno centros de interés, no la educación rígida en una clase sino moviéndose, pudiendo lograr aprender haciendo cosas…”.
La casona
El libro incluye además un capítulo entero sobre la casona que el movimiento popular de Progreso adquirió en 1964 por $130.000 para lo cual se entregaron 50 mil pesos, mientras que los otros 80 lo fueron pagando al año siguiente con una cantidad de dificultades, con préstamos, se hicieron rifas, beneficios, espectáculos, etc. Asimismo en el ´65 la edificación no pudo usarse porque estaba alquilada entonces se consiguió otra casa que queda ubicada en el Camino Al Gigante y recién en octubre de 1966 el movimiento pro liceo toma posesión de esa casona y se mudan allí, donde permanecerían una cantidad de años. Ese año también se da la donación del local liceal y de todos los bienes al Concejo de Educación Secundaria por oficio, pero nunca regularizó la situación de este inmueble. Después de la dictadura intentaron regularizarla, habían hecho solo el compromiso compra venta y las personas que habían firmado fueron falleciendo hasta que el dueño se fue para Bélgica y tampoco se pudo regularizar.
Igualmente profesores y vecinos se siguieron moviendo en la medida de sus posibilidades para que esto no se destruyera. Debido a que en 1967 comenzaron a incluirse otros grupos de otros liceos para 1969 el edifico ya quedaba chico por lo que se iniciaron obras de ampliación. Fue así que en 1970 se construyen dos salones donde ahora están ubicados los hermosos laboratorios que tiene el liceo y en 1982 se construye los tres salones de arriba. Asimismo en el año 1989 queda construido el liceo 1 de Progreso, muy impulsado por la APAL de ese momento, y ese mismo año se inaugura. A partir de ese día comienza el abandono de este local: “Cuando crearon el edificio donde está el actual liceo 1, aquel quedó prácticamente abandonado y muchas personas trabajaron aun fuera de ese movimiento popular para restaurar esa casona para que no entraran intrusos. En 1995 para poder reestablecer ese edificio surgió la idea de crear allí un museo de Geociencias por lo que Miriam Pérez con sus alumnos intentaron acondicionar dos piezas del liceo. Luego la directora de ese momento impulsó que el CES firmara con la intendencia de Canelones un comodato por el cual se usaba el local como Casa de Cultura además de museo pero ellos se encargarían de mantenerla.
Luego vino otra época de abandono, la casa quedó en un deterioro total que era imposible restablecerla. Sin embargo surgió algo desde punto de vista jurídico que no esperamos, las autoridades de ANEP a través de sus asesores jurídicos hicieron lo necesario para poder regularizar la situación y quedarse con el bien. En 2011 hicieron la prescripción treintenaria donde fuimos todos los profesores a firmar y la casona finalmente pasó a ANEP y a partir de esa fecha ya se comenzó a proyectar el futuro Liceo 2 por lo que nos sentimos muy contentos de que realmente se haya cumplido el fin para lo cual los integrantes del movimiento popular de Progreso habían comprado esta casa. En fin, esa casa tuvo toda una historia que la contamos en este capítulo que por suerte tuvo un final feliz…”.
Satisfacción
Para finalizar Irma dijo sentirse satisfecha por varios motivos, los cuales pasó a detallar cada uno de ellos: “La primera satisfacción fue la creación del liceo 2, la segunda fue el reconocimiento de las autoridades actuales que nos convocaron a realizar una recorrida por el edificio antes de inaugurarse, lo que fue muy importante para nosotros.
Asimismo en el marco del mes de la nostalgia junto con Miriam se nos permitió contar a los alumnos esta historia y mostrarles un video que se hizo para el cincuentenario con todos los estudiantes y las actividades que se hacían en esta casona, lo que nos recordó tantas veces que tuvimos en estos salones de clases donde pasamos gran parte de nuestra vida y tuvimos grandes satisfacciones así que agradecerle a la Directora Carolina el haber creado estas instancias.
Por otra parte me alegra saber cómo esta trabajando la APAL de este liceo, que además de haber dotado de cortinas algunas aulas, aires acondicionados y demás, trajeron un televisor para cada salón de clase. Esto que hicieron los padres es algo muy importante porque estamos en la época de la tecnología, en la era de la imagen y ojalá todos los liceos del país pudieran tener un plasma en cada salón de clase porque es la forma de trabajar con la tecnología así que felicitarlos porque nunca pensé que iba a volver a encontrar una comisión de padres integrados como antes con el grado de colaboración que ustedes tienen; además las actividades que plantean no solo tienen la finalidad de recaudar dinero sino también la participación activa de los propios chiquilines en cuidar su propia casa. Por ultimo tengo la enorme satisfacción de saber que este liceo está dirigido por una excelente ex alumna del liceo de Progreso la cual llegó a ser directora a través de una brillante carrera docente y supo devolver a este lugar la calidez que habíamos tenido…”.
“Siento la responsabilidad y la carga sobre mí de afrontar lo que requiere dirigir una institución educativa como corresponde…”
Por su parte la directora del Liceo 2 Carolina García, expresó: “Es un momento de aprendizaje y responsabilidad para todos. Este es mi primer año como directora y siento la responsabilidad y la carga sobre mí de saber afrontar lo que requiere dirigir una institución educativa como corresponde además de mantener el cuidado del lugar que ya es habitado por más de 300 estudiantes.
El haber compartido con Miriam y con Irma las coordinaciones con los delegados de clase nos ayudó a acercarles a los chiquilines un poco de la historia de esta casa…”.
“Hay que destacar la energía positiva que hay entre ambas instituciones…”
En tanto la Directora del Liceo 1, Sol Urdampilleta, subrayó: “Es un centro educativo muy querido por toda la comunidad tanto de los fundacionales como de los profesores de liceo 1 y está bueno destacar el trabajo en conjunto de los chiquilines con los docentes y esa energía positiva que hay entre ambas instituciones lo que es muy constructivo, sin que hayan estereotipos ni cuestionamientos, ni conflictividades y eso hay que celebrarlo.
“Es un placer colaborar y lo vamos a hacer con todo lo que podamos…”
Asimismo de parte de la comisión de padres hicieron uso de la palabra José y Fernando, Presidente y Tesorero de APAL respectivamente.
“Todo lo que se ha ido logrando es un trabajo de todos los gurises que han ido colaborando con los sobres mensualmente sumado a las actividades que hemos venido realizando de nuestra parte como la venta de ravioles, también hemos hecho una cazuela y estamos tratando de organizar una futura matiné, más el apoyo de algunas firmas importantes como James, una distribuidora de alimentos y algún organismo publico que también ha colaborado. Para nosotros es un placer colaborar y lo vamos a hacer con todo lo que podamos; el último objetivo de este año es hacer un parrillero y el año que viene la comisión se puso como meta crear un espacio para que los gurises hagan deporte dentro del liceo…”, reveló José.
“Hemos formado un equipo junto con los docentes y los propios alumnos tratando de integrarlos para que sean partícipes de todo esto…”
“Es un gusto trabajar con esta comisión, hemos formado un equipo junto con los docentes y los propios alumnos tratando de integrarlos, de que sean partícipes de todo esto y la idea también es hacerles un llamado a la responsabilidad procurando que cuiden, respeten y valoren que hay otros centros de estudio que tienen muchas carencias…”, concluyó Fernando.