En el domicilio de María Fernanda Espinosa (ubicado muy cerquita del Complejo Educativo), se dieron cita además de la dueña de casa, Wilson Batista (compañero de María Fernanda en las danzas folklóricas y fundamentalmente en Aires del Sur) y Sebastián Rodríguez (actual Director del Ballet Folklórico Nacional e hijo del recordado Prof. Yamandú Rodríguez).
Allí, María Fernanda procedió a entregar a Sebastián todo el material que perteneciera a Inés Boffa, y que desde hace 21 años estuvo en sus manos.
Progreso Al Día tuvo el privilegio de ser testigo de este momento tan especial y dialogó con los protagonistas en los siguientes términos.
“Inés fue una gran orientadora, fue la persona que me marcó un destino…”
P.al Día- María Fernanda, ¿cuál es el motivo de este encuentro que sabemos que para ti tiene una especial connotación?
María Fernanda Espinosa- El motivo de este encuentro es por sobre todas las cosas el pasaje de un patrimonio que ya estuvo en mis manos desde hace veintiún años. Considero que las cosas tienen un ciclo, un tiempo, ese ciclo fue maravilloso, con gente como Wilson que hasta el día de hoy me está acompañando en este momento y parte de su familia, y otros tantos integrantes.
En estos 21 años intentamos hacer lo mejor que pudimos a través de la danza tradicional tanto de campo como de salón, pero bueno, me parece importante que las cosas no queden adormecidas y detenidas en el tiempo y que la gente no las pueda disfrutar, apreciar, es como tener una biblioteca llenas de libros y que no se abra, yo lo tomo de esa manera.
Conocí a Sebastián, y antes conocí a Yamandú Rodríguez y Mary Ravera, sus padres, compañeros de Inés en estas transas y también a Uruguay Nieto que lo quiero incluir porque fue un profesor de la Escuela Nacional de Danzas que los conocía a todos… La vida me fue llevando por personas maravillosas, docentes fantásticos que en este momento no los tenemos aquí en esta tierra pero están en algún lado iluminándome para decirme y orientarme a la necesidad de traspasar todo este legado.
Fue así que pensé en Sebastián, un día lo llamé por teléfono le dije que tenía una inquietud, alguien ya me estaba hablando de él por otros motivos, y realmente pensé que era él el indicado, y bueno, tuvimos una charla, le expliqué mi necesidad, mi motivo, si él estaba dispuesto, si sentía que podía ser útil no solamente para todo su rol y que tal vez me ayude a concretar deseos que yo tenía con este tipo de historias.
P.al Día- ¿En qué consiste el legado de todo este patrimonio que en aquel momento te llegó de Inés Boffa?
María Fernanda Espinosa- El legado consiste en vestuario masculino y femenino tanto de campo como de ciudad más centrado en el siglo XIX, nosotros el conjunto de Danzas Folclóricas Aires del Sur agregó en este tiempo mucho material que no había, ropa de campo, ropa de campesino que tiene su diferencia, calzado, enaguas, en fin, cantidad de cosas que hubo que hacer. Hay detalles muy importantes como son los accesorios de algunas peinetas que se han rescatado, abanicos que también con nuestro tiempo y dedicación hemos tratado de reconstruir, camafeos, guantes, sombreros, galeras, obviamente estamos hablando que en todo eso algunos detalles son auténticos, son del siglo XIX y me animaría a decir del siglo XVIII. Todo eso consideré que no quiero verlo más estancado aquí sino de ver que destino podría tener este tipo de valores, que en lo personal así lo tiene.
“Se da un paso al costado, porque hay otras cosas que atender en la vida… La docencia me hizo muy feliz”
P.al Día- ¿Eso significa que tu estás dando un paso al costado de la danza?
María Fernanda Espinosa- Sí, de alguna forma si porque desde hace algunos añitos tuve una circunstancia de salud, una operación, una lesión y eso fue significando un poco el tomar la recta final como docente, tengo 56 años, pude jubilarme, soy muy joven y me arrepiento de no haber podido bailar mas, pero cuando bailé fui muy feliz. El otro día bromeando con Sebastián, le decía “capaz que algún día me prestas una enagua y salimos a bailar algo”, pero si, se da un paso al costado, porque hay otras cosas que atender en la vida. La docencia me hizo muy feliz, trabajé en muchos colegios, en muchos lugares de cultura, en la Intendencia también y fui muy feliz a través de lo que hice, pero por una situación de salud y de familia, estoy en otro rumbo.
P.al Día- ¿Qué significó Inés para ti?
María Fernanda Espinosa- Fue una gran orientadora, fue la persona que dentro de las que me crucé en la vida, fue la que de algún modo me marcó un destino, yo adoraba estar allá, como tantos de aquel momento, porque fueron décadas maravillosas, y no quiero hablar solamente de mí, yo seguí sus pasos, me decidí a hacer la danza. Ella era una profesora que no solamente abarcaba los liceos de Progreso, de Santa Lucía, Cerrillos, etc., abría las puertas de su casa y tenía un vínculo maravilloso para que los chicos viniesen a su casa y junto con su compañero Nildo Flores los vestían, los recreaban, esos patios se llenaban siempre de música para que pudiéramos tener esa vida sana a través de la cultura. Simplemente poníamos un gato y cada uno bailaba de acuerdo a las indicaciones, creo que fue un modo de que el arte penetrara en nuestras vidas. Y mi vínculo sigue estando, porque yo siento que la sintonía con ella no se ha perdido, hasta en estas decisiones. Al igual que Yamandú que fue mi segundo profesor y allí lo conocí y seguí bailando con él, así que ya te digo fueron dos. Sebastián es como el gajo de Yamandú y yo te diría que fui el gajo de Inés a pesar de que no fue mi madre.
P.al Día- ¿Te cuesta desprenderte un poquito?
María Fernanda Espinosa- Vos sabes que en este momento no, yo quería sentirme feliz desde el corazón, hace unos meses atrás, un año atrás sentía una melancolía, no quería desprenderme de estas cosas, o no sentía que era el momento, pero ahora si llegó el momento porque lo estoy haciendo con felicidad en el sentido de que quiero que esto lo puedan disfrutar otros, que lo puedan ver, que lo puedan lucir, que lo sepan apreciar, que sepan ver la historia a través de esto. Yo por ejemplo en los últimos años de docente fui muy feliz en los colegios y en las escuelas porque allí llevaba accesorios, no llevaba el vestuario, pero los niños se ponían la galera, se ponían las peinetas, entendían el porqué de la historia desde ese ángulo. La historia es una materia que a los niños mucho no les gusta porque creen que es solo fechas, fechas, pero si uno lo muestra desde otro ángulo, a través del movimiento, o porque un espejo, porque la aproximación de los rostros, en fin, lo vivenciaban desde otro ángulo y le busqué la vuelta para que estas cosas vivieran en los niños en los últimos años.
“Papá tuvo la faceta de ser un innovador en el área del folclore y un gran conocedor, es difícil ponerse en paralelismo con él…”
P.al Día- Sebastián Rodríguez, tu eres el director del Ballet Folclórico Nacional, nada menos que el continuador de la obra de tu padre. ¿Qué significa continuar esa labor que lleva casi medio siglo?
Sebastián Rodríguez- Indudablemente una responsabilidad grande, papá tuvo la faceta de ser un innovador en el área del folclore y un gran conocedor, entonces a veces es difícil ponerse en paralelismo e intentar compararse con él, lo que tratamos de hacer es continuar su línea de trabajo, tratar de seguir enseñando las cosas que él aprendió y quizás no le dieron los tiempos necesarios para poder difundirlos. La idea es tratar de volcarle a la sociedad todo aquello que él pudo aprender de otros docentes que también se lo enseñaron de forma totalmente agradecida y él así lo recibió, la idea nuestra es tratar de continuar un poco esa línea y de que más gente pueda acceder a esos conocimientos para que no queden solamente en una herencia familiar o en una línea sanguínea.
P.al Día- ¿Cómo se logra mantener vigente la danza folclórica a lo largo de tantas décadas, en una sociedad que cambia y evoluciona muy rápidamente?
Sebastián Rodríguez- Indudablemente cambia y cada vez más rápido, sobre todo el compromiso humano, estamos acostumbrados a un mundo que rota permanentemente y así rotan los chicos, pero por suerte hay un empuje dentro de la danza folclórica, si bien se hace difícil mantener los colectivos si hay gente interesada en practicarla.
El elenco del Ballet Folklórico siempre trata de mantener todos los niveles de proyección que él manejaba que es el tradicional, la estilización y luego la obra bailada que es una forma bastante agradable y amena de ver folclore. Tratamos de mantener esos tres niveles justamente para que no solo los chicos sean reproductores de una coreografía sino para que tengan base y conocimiento de que es lo que están bailando, de porque lo están bailando y a quien están representando cuando bailan, más allá de que hagan una reproducción tradicional o se haga en una estilización, eso genera cierto interés y cierto entusiasmo. Por suerte logramos mantener durante todo este tiempo el elenco, la idea es tratar de generar dentro del elenco una academia para poder tener un semillero propio y poder trabajar con los más chicos para que esos conocimientos se incorporen desde la primera infancia.
P.al Día- ¿Dónde funciona y cuantas parejas hay?
Sebastián Rodríguez- En este momento como casi históricamente en sus inicios el Ballet funciona en la Criolla Artiguista de Las Piedras. En este momento hay siete parejas estables y hay tres parejas que están con licencia por estudio, más que por esa falta de continuidad, el mundo los lleva a ir corriendo más rápido de lo que pueden caminar, pero así como en el año 68 cuando se fundó el ballet, ese joven estudiante de teatro que era papá con un grupo de amigos que bailaban en la criolla Artiguista de Las Piedras donde estaba incluida Inés Boffa...
“Inés Boffa fue la gran artífice de uno de los puntos más altos que tuvo el ballet, que fue justamente el vestuario, por eso para mí es una emoción muy grande recibir esta donación…”
P.al Día- ¿Qué significa para ti recibir hoy este legado que perteneció a Inés Boffa?
Sebastián Rodríguez- Yo siempre hago la aclaración, que nosotros el ballet lo sentimos como una actividad familiar, si bien papá era la cara visible habían grandes figuras detrás que capaz nunca tuvieron tanta visibilidad, una por supuesto era mamá Mary Ravera, y la otra indudablemente era Inés Boffa que fue la gran artífice de uno de los puntos más altos que tuvo el ballet durante toda su historia que fue justamente el vestuario, por eso para mí es una emoción muy grande recibir esta donación.
Tengo recuerdos de hace más de treinta y cinco años atrás esa casa casi sub urbana rural donde vivía Inés con esas paredes llenas de enredadera y entrar a esos grandes salones con esos sofá gigantes siempre cubiertos con telas, o vestidos, y verla a ella siempre sentada con una aguja en la mano, siempre retocando algo, siempre haciendo algo… te daba ese beso y seguía en lo de ella. Entonces para mi llegar ahora a lo de Fernanda y ver muchos de sus vestidos y recordar quien los usaba -siendo ya te digo un niño bastante chico- es realmente una emoción, un orgullo y una responsabilidad muy importante de encontrar el destino ideal a cada una de esas piezas.
Hay piezas de muchísimo valor histórico que habrá qué posicionar y que la gente pueda disfrutar continuamente, hay otras piezas que se merecen estar sobre un escenario siendo representadas sobre una danza, ahora vamos a tener toda una tarea interesantísima de aprender de ese vestuario nuevamente, de reconocer cada pieza, de poder darle la mejor ubicación y el mejor uso a este acerbo que tiene esa doble connotación, una connotación de ser un acervo riquísimo y uno de los únicos en el país, si no el único de ese nivel, y lo otro es el nivel sentimental que me retrotrae a esa infancia. Esos empujes de jóvenes que seguramente con menos posibilidades que ahora se juntaron y decidieron ponerle cabeza que es la reconstrucción histórica a nuestras danzas, simplemente con el esfuerzo de salir y buscar piezas, reconstruirlas y trabajar sobre ellas, y meterle horas y horas, cansancio de ojos y de dedos para ver las magnificas piezas que hoy Fernanda tiene capaz que hasta mejor conservadas de lo que estaban originalmente, así que es un placer verlas e indudablemente es un placer recibirlas.
“Algunas piezas seguirán en los escenarios, otras deberían estar en un museo…”
P.al Día- ¿Qué utilidad se le puede dar hoy en día a este patrimonio?, entendí por tus palabras que alguna pieza va a estar sobre un escenario y otras posiblemente en un museo…
Sebastián Rodríguez- Exactamente, mi tarea aparte de dirigir el Ballet, trabajo en la intendencia de Canelones en la Dirección General de Cultura y una de las ideas es reunirnos con el Area de Patrimonio, hay un espacio que ya está dispuesto en el Museo Spikerman donde se verá la posibilidad de que algunas de las piezas puedan estar ahí, y a su vez se está trabajando también en el parque Roosevelt en un espacio museístico que va a existir ahí, se está haciendo un convenio con el Ministerio de Turismo, y quizás también podría ser otro destino interesante ya que ahí la idea es que sea un turismo educativo de las escuelas cercanas pero también un turismo internacional, o sea que de los vuelos que llegan al aeropuerto que están muy cerquita y los cruceros, pasen por ese centro de interpretación que aún está en construcción. Está toda la tarea de los planos, pero la idea es que en el correr de este año quede en funcionamiento y voy a tratar de generar la posibilidad de que alguna de las piezas pueda estar ahí. Si bien trata de la cultura gauchesca, pienso que hay alguna pieza que podría ir muy bien encajada sobre todo por la antigüedad y el valor que tiene justamente al tener tanto tiempo y al mantenerse conservada también.
María Fernanda Espinosa- Cuando Sebastián decía relacionando a su papá y a Inés en otras épocas, que interesante es destacar justamente el rol de ellos que se reunían para hacer la reconstrucción de vestimenta de época, por eso es importante destacar las fuentes vivas.
Los estudios que hacíamos en la Escuela Nacional de Danza era tratar de tener dialogo con gente longeva para que nos enseñaran como bailaban en su época, por eso todos esos registros, que no solamente se quedaban con lo que Lauro Ayestarán había dicho como un gran musicólogo que fue. Sino el hecho de buscar y buscar, y me acuerdo que a ellos les encantaba ver los grabados de época y tratar de reproducir el vestuario de lo que un pintor había realizado con respecto a un vestido de mujer. Ellos trataban de hincarle el diente a lo más verdadero, a lo más real, a lo pueblerino, Yamandú hizo recopilaciones fantásticas, como de repente arqueaba la pierna, o la cadera, un paisano en determinado lugar, era como sabíamos de determinada danza.
P.al Día- ¿Se hacía un estudio profundo de las costumbres de época?
María Fernanda Espinosa- A mí eso me parece fundamental porque no es como ahora que están las cosas resueltas y también pasa eso que las danzas tuvieron un período en nuestro tiempo y una desaparición por otro fenómeno de evolución, el alambrado de los campos, el ingreso de la radio, por ejemplo. Estoy hablando de cantidad de avances que hicieron ya en el siglo XX que la danza vaya desapareciendo y el motivo de encuentro de las familias también. Entonces fue tan maravilloso ese registro de cosas que hacían ellos dos, sumados con otros compañeros como Mary y otros profesores que precisaban eso, de ir a la búsqueda de la fuente viva para ver como se bailaba, como se vestía, que había usado en su casamiento, como era una peineta, como era un casamiento.
P.al Día- Entiendo que en este legado que tu le entregas de Inés hay mucho de Yamandú también, si bien Inés era la que confeccionaba había un estudio compartido…
María Fernanda Espinosa- Yo creo que si porque iban por el mismo lineamiento, estamos hablando de la década del 70, yo conocí a Inés en 1975 en el liceo de las Hermanas aquí en Progreso en la Sagrada Familia de Urgel, ya ella tenía una carrera como docente en diferentes lugares, luego a los dos años conozco a Yamandú y juntos compartían el hecho de lo tradicional que era la proyección en aquel momento, por lo menos es lo que yo recuerdo.
“Seguiremos aportando desde otro lado lo que sabemos, rastreando en la historia tal vez, así que ya no tanto zapateo...”
P.al Día- Wilson, que sentimiento te genera esta instancia?
Wilson Batista- La verdad que estoy feliz también por todo lo dicho aquí por Fernanda de que este patrimonio no quede archivado, que se muestre, me gustaba lo que decía Sebastián de que tal vez alguna pieza pueda estar en un museo.
Se fue dando de a poco de no poder seguir haciendo lo que hicimos al principio con Aires del Sur. Hay que ver que hay bailarines que están en España, las muchachas se han casado todas, si queremos entrar en un traje de esos lo más probable es que lo rompamos, entonces ya fue… orgulloso de la etapa que vivimos, mostrando cosas que hoy no se muestran, porque hoy vas a un festival y son todas chacareras y no se ve ni siquiera un gato, una mazurca, todas cosas que nosotros si hacíamos. En ese sentido yo veía que era muy diferente y me encantaba. Pero últimamente más de dos parejas no nos reuníamos a hacer algo y entonces había muchas danzas que no las podíamos hacer, y no queríamos como decía Fernanda que esto quedara ahí. Feliz entonces y seguiremos aportando por otro lado lo que sabemos, rastreando en la historia ese va a ser el aporte nuestro, así que ya no tanto zapateo y más de historia.
P. al Día- ¿Cómo nació Wilson tu gusto por la danza folclórica?
Wilson Batista- Nada, un paisano que le gustan las tradiciones, nos encontramos un buen día con una sociedad criolla, un grupo de danzas, aparece Fernanda como profesora de ese grupo de danza, tirar la idea en casa y ver que las tres hijas se prenden, la señora que es modista también se puso a arreglar cosas y cuando quisimos acordar estábamos todos metidos en esto.
P.al Día- ¿Algo más que quieras agregar María Fernanda?
María Fernanda Espinosa- Desearle a Sebastián mucha suerte, que tenga la energía y la luz que yo siento que en determinados momentos de la vida te guían. Así que suerte en todo esto, que la gente lo acompañe, porque el también va a precisar gente que lo acompañe, que lo apoye, que lo ayude a continuar, a mantener estas cosas, tiene todo nuestro apoyo, cuando guste.
No es solamente el vestuario sino que yo seguía conservando la música, los cassettes, coreografías pautadas, apuntes, libros, que le pueden servir, espero, en caso de que él quiera retomar esa línea de desfiles, de festivales de cosas que hacía Inés, yo lo guardé todo.
P.al Día- ¿Cómo evaluarías este patrimonio?, evidentemente es invaluable desde el punto de vista material o económico…
Sebastián Rodríguez- Como te decía antes, para cuantificarlo o ponerle un valor sería imposible, pero ya te digo es una de las muestras más importantes del país indudablemente, creo que solo comparable y no lo he visto recientemente al acerbo de Fernando Assuncao. Hay una gran extensión de tiempo en material, en variedad de vestuario, una riqueza y piezas únicas, lo que lo conlleva a ser sin temor a equivocarme una de las muestras más importantes y valiosas, sobre todo por el trabajo minucioso de la recopilación de cada reproducción que se hacía que fuera lo más fiel posible, que es una tarea bastante difícil. A veces es simple tomar una imagen actualizada y tratar de acomodarla pero cuando uno va a la fuente viva y va a la consulta, es distinto. Yo los recuerdo, salían con un grabador más grande que una valija de 23 kilos de los aeropuertos, y con eso entrevistar a personas de 93-94 años cuando ellos tenían 20, y obviamente todo ese material, todas esas consultas fue volcado a lo que luego proyectaban en el escenario que fue maravilloso y que siempre fue uno de los puntos más altos del elenco mientras fue San Felipe y Santiago en sus inicios, después cuando pasó a ser Ballet Municipal y posteriormente siendo Ballet Nacional.
El agradecimiento público a María Fernanda Espinosa por invitarnos a ser testigos de esta instancia; así como dos décadas atrás documentamos el momento en que ella recibía ese legado, tras el fallecimiento de Inés Boffa. En tiempos que todo parece desechable, el saber valorar y mantener un patrimonio tan importante de nuestra cultura es realmente destacable.