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12/05/2019

Lo que el agua se llevó

Pasó la tormenta… un fuerte temporal con muchas horas de descargas eléctricas (algo cada vez más frecuente), y abundantes lluvias. Entre 150 y 200 milímetros (*), lo que debería llover en dos meses (*) Difícil de medir con exactitud porque se desbordaron los pluviómetros en la madrugada.
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El tiempo está loco, dicen algunos, sin analizar demasiado… Otros piensan y se ocupan del cambio climático y las acciones del hombre que originan el mismo.

Una mirada posterior al temporal y las inundaciones de algunas zonas cercanas, nos permite entender parte del problema. Los “rastros” que quedan luego de la creciente son sorprendentes e inexplicables, y una señal clara de la nefasta conducta del hombre.

Basta con observar con cierta detención la orilla o ribera del arroyo El Colorado a la altura de la Ruta 5 Nueva, donde el cauce del mismo hace una cierta curva, además está el alambrado de ley y comienza una zona de monte indígena; por lo que se produce un efecto de red donde quedan depositados parte de los elementos más pesados que trae el agua. Otros, los más livianos, seguirán su curso, quedando campos adentro, y parte de esos residuos pueden llegar al Río Santa Lucía y al propio Río de la Plata, donde desagua finalmente.

El arroyo El Colorado viene arrastrando lo que recoge en la zona urbana y sub urbana comprendida hoy en Municipio 18 de Mayo, bordeando barrios como El Santo, San Francisco, San Francisco Chico, Vista Linda, El Dorado y Villa Foresti, entre otros.

Una mirada general y de media distancia, desde el puente existente sobre la Ruta 5, nos permite ver el volumen de “resaca” que queda depositada allí, afectando y contaminando el agua, la flora y la fauna del ecosistema.

Cuando acercas el lente de la cámara o te arrimas personalmente hasta el lugar, que aún permanece anegado por el desborde del cauce; comienzas a identificar el detalle de los elementos que el agua se llevó porque el hombre arrojó en algún sitio inadecuado.

Botellas, bidones y recipientes plásticos de distinta capacidad y diversos contenidos (agua, refrescos, vino, productos de higiene, desodorantes, insecticidas, agroquímicos, etc.). Bolsas de nylon (en menor cantidad que en otras oportunidades), trozos de nylon, telas y lonas.

Restos de electrodomésticos y equipos de tecnología de los más variados; carcasas de televisores y computadoras, parte de heladeras y lavarropas, aires acondicionados. Waters, cisternas, piletas, tanques, trozos de madera, plástico, aluminio… cajones de plástico, sillas. Partes de autos y ciclomotores, neumáticos, llantas, etc, etc.

Y lo más sorprendente para nosotros, una valija abierta colgada de unas ramas a más de un metro y medio de altura, y en su entorno, varias prendas de vestir, telas y mantas colgadas, como si fuera un campamento.

Imágenes elocuentes de cómo se contaminan los cursos de agua; cañadas, arroyos y ríos que ya prácticamente no tienen peces, de los cuales ya los animales en sus costas no pueden beber sus aguas y mucho menos pegarse algún chapuzón los gurises, como en otras épocas.

Lo que el agua se llevó es ni más ni menos lo que el hombre arroja o deja abandonado en sitios inadecuados. Basurales, cunetas, calles… Seguimos sin adoptar los hábitos necesarios para vivir en comunidad, respetándonos y respetando al vecino, al barrio.

Seguimos sin tomar conciencia de lo que implica ser parte de una sociedad civilizada.

Lo que el agua se llevó es parte de las miserias humanas, aunque nos cueste y nos duela reconocer. Pero todo vuelve y lamentablemente estamos pagando las consecuencias de nuestras propias conductas.