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02/10/2019

Se celebraron los 50 años de consagración de la Hna. María Herminia Prosperi

La Hna. María Herminia Prosperi nació en Italia en un pequeño pueblo llamado Cellino Attanasio, Provincia de Téramo. Allí cursó la primaria y trabajó como costurera en una fábrica, pero a los 19 años comenzó a despertar en ella la vocación por la religión.
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En ese lugar dio sus primeros pasos y luego emigró hacia América latina; a lo largo de su extensa trayectoria recorrió varios países, entre ellos Brasil, Argentina, hasta que finalmente en el año 2002 llegó a Uruguay donde lleva trabajando ya 15 años. Según ella cada lugar tiene su particularidad y asegura que lo que caracteriza a nuestro país es la solidaridad.

A sus 72 años la Hermana María Herminia continúa trabajando y según relató pretende hacerlo hasta que Dios y su cuerpo se lo permitan sea en el lugar que sea.  

El pasado domingo 22 en el marco de la Eucaristía de acción de Gracias el Instituto de las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia invitó a celebrar los 50 años de consagración religiosa de la Hermana María Herminia por lo que días atrás en una agradable entrevista dialogamos con ella para que nos cuente lo que significó cumplir estas cinco décadas de consagración así como también sobre sus inicios en la religión, su trayectoria durante estos 50 años por diferentes comunidades del mundo, su llegada a Uruguay, lo que significó el cierre del Colegio San José y la llegada del CAIF y para finalizar dejó un mensaje a toda la comunidad.

 

“Mis padres no querían que fuese religiosa porque querían que yo siguiera con mi profesión de costurera…”

P. al Día- ¿Donde nació?

Hna. María- Yo nací en Italia en la Provincia de Téramo, en un pueblito chiquito llamado Cellino Attanasio ubicado casi en medio de la montaña; después cuando ya era más grandecita nos trasladamos a la playa cerca de la localidad de Pescara, siempre en la provincia de Téramo.

En Italia hice solo la Primaria porque la economía no daba para mucho y si bien no faltaba para comer no había abundancia.

P.al Día- ¿A qué edad usted decidió que quería ser religiosa?

Hna. María- A los 19 años yo trabajaba en una fábrica de costura y tenía una compañera que quería ser religiosa y como que empezó a despertar un poco en mi esa vocación, pero el momento que me llevó a decir sí definitivamente fue cuando un Viernes Santo estábamos haciendo el Vía crucis y el sacerdote que era misionero leyó una frase que me tocó muy profundamente, la misma decía: “Si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, queda solo; si muere, da muchos frutos”. A partir de ahí empecé a hacer los tramites para ser religiosa.

Recuerdo que mis padres no querían que fuese religiosa, especialmente mi papá, porque quería que yo siguiera con mi profesión de costurera, entonces un día con tranquilidad le dije que cuando cumpla los 21 años me iba a ir de casa y mi papá aceptó.

“He vivido más años en América Latina que en Italia...”

P.al Día- ¿Cómo ha sido su trayectoria durante estos 50 años?

Hna. María- Mi trayectoria es muy extensa porque a lo largo de estos 50 años he pasado por muchas naciones; estuve en Italia, después de un tiempo en 1981 vine directamente a Brasil, más precisamente a Paraná donde estuve durante 11 años. En el ´91 fui a San Martín de Los Andes (Argentina), luego pasé a Bahía Blanca y finalmente el 10 de marzo del año 2002 vine para Uruguay, justo el día del tornado. En 2010 volví a Argentina donde permanecí dos años en Jujuy y posteriormente me llamaron de nuevo para volver acá, por tanto hace 15 años que estoy trabajando en Uruguay. He vivido más años en América Latina que en Italia. 

“Todos los lugares tienen algo positivo, solo hay que saberlo descubrir; acá se destaca la solidaridad…”

P.al Día- ¿Cómo ha sido ese periplo de recorrer tantos lugares y conocer diferentes realidades?

Hna. María- Todos los lugares tienen algo positivo, solo hay que saberlo descubrir. El lugar somos nosotros, lo miramos con los ojos que tenemos, entonces yo siempre en todos lados he encontrado muchas cosas positivas. Acá me encuentro bien y hay una particularidad muy propia del lugar que es la solidaridad cuando pasa algo.

P.al Día- ¿Usted considera que en Uruguay ha disminuido la práctica religiosa?

Hna. María- Ha disminuido en cuanto a la presencia en la iglesia, pero cuando hay una peregrinación de una virgen o a un santuario específico la gente va, entonces no es que se haya perdido sino que yo pienso que la sociedad tiene mucha oferta y cuando uno no está muy firme va atrás de todo y se olvida de lo principal, porque la vida no es solo esta que vivimos acá, esta es la que nos prepara para la otra que es mucho más hermosa y mucho más larga, es eterna.

“La capilla no es no es nuestra ni de los hermanos, es de la comunidad…”

P.al Día- Algo que la caracteriza es la manualidad, incluso en algunas oportunidades ha hecho algunas muestras y también las vende…

Hna. María- Sí, mi especialidad es la manualidad, es algo que me encanta, empecé haciéndolo en Brasil y después seguí acá, antes lo hacía con los chicos y ahora lo hago sola porque ellos no están más, los que están ahora son muy chiquitos y no se puede.

En primer lugar lo hago porque me gusta y en segundo lugar para volcarlo a la iglesia que no tiene como sustentarse, porque hay que tener en cuenta que tiene 100 años y necesita mantenimiento, ahora se necesita pintar el techo, arreglar donde se llueve y eso cuesta dinero que no tenemos. Por eso yo le digo siempre a la gente que la capilla no es no es nuestra ni de los hermanos, es de la comunidad, por tanto hay que mantenerla entre todos; yo buscaré hacer lo que se pueda, los hermanos también ayudan mucho, pero la capilla es de ustedes que son los que están acá siempre; nosotros vamos y venimos.

P.al Día- ¿Qué significó para usted el haber tenido que cerrar las puertas del colegio?

Hna. María- Eso fue muy difícil, más que para nosotros para la gente porque algunos todavía no entienden que últimamente el colegio no daba más para mantenerlo económicamente, entonces se pensó cambiar a cosas que dieran menos gastos y ayudar a la gente quizás más que antes. Yo siempre digo que lo positivo es que nosotros gracias a Dios pudimos quedarnos, hasta cuando no lo sé, el tiempo lo dirá, ojalá sea para siempre.

Lo importante es que todo lo que era el colegio se ha abierto a la nación para que colabore pagando los gastos y nosotros podamos seguir trabajando.  

“Fue muy hermoso, me sorprendió ver a todos juntos...”

P.al Día- El pasado domingo se celebraron sus 50 años de consagración ¿cómo vivió ese momento?

Hna. María- Fue muy hermoso porque los que estaban era toda gente conocida que normalmente viene a la iglesia, también estaban los hermanos, las cinco hermanas que vinieron para la misión que aprovecharon este tiempo para dar una mano, también estuvo el Padre Mateo, el Padre Carlos que es párroco de acá, el Padre Cibis que estuvo acá y el Padre Antonio que es claretiano; después estaban los hermanos de la Sagrada Familia, el Hno. Mario, gente de Montevideo que conozco, gente que tiene casi noventa años y se animó a venir y hasta bailaron así que fue muy lindo, me sorprendió ver a todos juntos.

“Voy a trabajar hasta que Dios quiera sea donde sea…”

P. al Día- ¿Su idea es continuar hasta los últimos días acá en Uruguay?

Hna. María- No pienso en eso porque nosotros tenemos que ir donde se nos necesita, pero no es una obligación, vas si sentís las ganas de ir. Lo que sí sé es que voy a trabajar hasta que Dios quiera sea donde sea y hasta que mi cuerpo lo permita porque hay cosas que hacía hace veinte años atrás que ya no puedo hacer pero lo que puedo lo hago con gusto.

P.al Día- ¿Perdió todo vínculo con sus raíces en Italia?

Hna. María- Tengo una hermana y un hermano, los dos son mayores que yo, y cuando voy a Italia los visito pero no es que haya tanto vínculo; mi hermano es testigo de Jehová, está casado, tiene cuatro hijos, tiene otra religión pero eso no es motivo de división. Mi hermana sí es católica y participa de la Misa cuando puede.

P. al Día- ¿Ellos siguen viviendo en el mismo lugar donde nacieron?

Hna. María- No, mi hermana cuando se casó se fue para otro lado, mi hermano sí vive en el mismo lugar donde vivían mis papas.

P.al Día- ¿Cuándo fue la última vez que viajó a Italia?

Hna. María- En mayo de este año donde también festejé, no con mi familia sino con mi familia religiosa junto con mis compañeras que éramos nueve.

P. al Día- ¿Qué mensaje final le gustaría dar a la comunidad?

Hna. María- Que continúen en esta generosa decisión de estar atentos a los demás y que sean colaboradores de verdadero bien, no acumular, si tenemos que repartir, cuando yo pido nunca pido para nosotras, siempre lo hago para alguien específico como la Capilla, el CAIF, o para el colegio en su momento o para los pobres y tengo que decir que la colaboración siempre fue muy generosa por eso a cada uno le digo gracias por lo que me han brindado hasta ahora y que sigan siendo generosos porque Dios paga el mil por uno.