Las gestiones para su concreción las llevó adelante durante varios años una comisión Pro Cementerio que estuvo presidida por Hugo Delgado; que tuvo un arduo trabajo, llámese asambleas, cartas, notas, expedientes, presencia en la Junta Departamental, entrevistas con directores e intendentes, etc.
El Cementerio de Progreso fue inaugurado el 29 de enero de 2010, bajo el primer gobierno de Marcos Carámbula como Intendente de Canelones, con Walter Argüello como Secretario de la Junta Local (en esa época aun no había Municipio).

En aquel momento se presentó como un proyecto innovador, semi parquizado, con muchos espacios verdes y un entorno más amigable para las personas (familiares) que concurren a despedir o acompañar a sus deudos; además de un sistema de criptas novedoso.
Más allá de que tuvo algunos problemas en las criptas, con aguas subterráneas y plazos de reducciones que no se pudieron cumplir de acuerdo a lo previsto; hoy visualizamos la Necrópolis de Progreso de una forma muy prolija, muy cuidada, con detalles que la realzan, con un entorno de naturaleza muy amigable y que en cierta forma permite apaciguar ese sentimiento negativo y doloroso que inevitablemente provoca la muerte.

En ocasión de un nuevo Día de los Difuntos, el pasado lunes visitamos el Cementerio de Progreso, y debemos destacar que encontramos ese lugar de paz y de encuentro espiritual tan necesario, sumamente cuidado y prolijo, con sombra, mucho verde, caminos naturales, un aljibe y detalles difíciles de describir.
Felicitaciones a quienes tienen a su cargo la gestión y el cuidado del mismo, porque demuestran compromiso por lo que hacen y empatía con quienes llegan para visitar o despedir a sus seres queridos.

Como un dato adicional, les podemos informar que desde aquel 29 de enero de 2010 a la fecha (2 de noviembre 2020) se llevan 1274 sepulturas en la Necrópolis de Progreso.