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28/07/2021

Alumna del Liceo 2 que sufrió discriminación racial volvió al centro educativo

A mediados de marzo del corriente año publicamos una nota en la que una mamá de una alumna de 2do año del Liceo 2 de Progreso que reside en el barrio El Dorado Chico, perteneciente al Municipio 18 de Mayo, denunció públicamente en nuestro medio una situación de racismo y acoso del cual su hija estaba siendo víctima, recibiendo constantes expresiones malsonantes que hacían alusión a su color de piel así como también había sufrido episodios de acoso y amenazas por parte de otros alumnos. Esa situación que la menor venía soportando incluso desde el año pasado la afectó psicológicamente y según declaró su madre había manifestado su deseo de no concurrir más a dicho centro educativo.
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Su madre denunció esta situación en los ámbitos correspondientes e incluso inició acciones judiciales contra los otros menores involucrados en el episodio. Asimismo realizó la denuncia policial entendiendo que también estaba en juego la integridad física de su hija.

A raíz de toda esta situación la adolescente dejó de asistir a clases e incluso le pidió a su mamá que la sacara de ese centro educativo, a lo que al principio su madre no estaba de acuerdo porque creía que con esta decisión se estaba penalizando a la victima y no a los responsables, pero como ese era el deseo de su hija terminó accediendo y además entendía que no estaban dadas las condiciones para que su hija volviera a ese centro educativo.

Finalmente la madre solicitó el pase y la menor comenzó a concurrir al liceo 3 del Obelisco en Las Piedras pero el alejamiento de sus amigos y profesores le afectó demasiado y según contó su mamá cayó en un pozo depresivo.

Luego de varios meses gracias al apoyo recibido y al trabajo silencioso, cauteloso, protegiendo a las partes involucradas y buscando entre todos la mejor solución, se dieron las condiciones para que la menor volviera nuevamente a su liceo anterior a reencontrarse con sus amigos y docentes demostrando sus ganas de reconstruir los vínculos y limar asperezas.  

Cuatro meses después volvimos a dialogar con la mamá de la adolescente, quien contó cómo fueron aconteciendo los hechos luego de aquel lamentable episodio; como lo hicimos en la nota anterior se mantendrá el anonimato de las personas involucradas.

 

“Me siento feliz porque todo ese trabajo dio sus frutos y mi hija ha demostrado que tiene ganas de reconstruir los vínculos…”

 

P.al Día- ¿Qué sucedió desde aquel 15 de marzo al día de hoy?

Madre- Luego de sucedido aquel triste episodio donde mi hija sufrió un ataque racial verbal hicimos el pase del Liceo 2 al Liceo 3 del Obelisco al cual solo asistió tres días porque en seguida se cortó la presencialidad y vino la virtualidad. Mientras estaba estudiando virtualmente ella no extrañaba el no estar con sus amigos del Liceo 2 pero cuando se enteró de que volvían a la presencialidad cayó en un pozo depresivo, las terapias con el psicólogo tuvieron que ser más intensivas porque no quería regresar a su nuevo centro educativo argumentando que era un liceo grande donde iba mucha gente, lo que le daba miedo. Asimismo tras ese alejamiento de sus amigos y profesores ella sufrió mucho, lloraba todo el tiempo, no sabia como canalizarlo y eso nos estaba preocupando por tanto estuvimos siempre en contacto con el psicólogo de Secundaria, con Derechos Humanos del Codicen y con otras instituciones ajenas a la institución educativa.

Fue así que desde marzo hasta la fecha comenzamos a trabajar en forma silenciosa, muy cautelosa, siempre protegiendo a las partes involucradas en ese episodio para no dañarlos más, el poder conversar entre adultos, sincerarnos y buscar entre todos la mejor solución hasta que un día significativo como el de hoy 20 de julio, Día del Amigo, mi hija regresó a su liceo de origen con sus amigos y profesores.

Hoy me siento feliz porque todo ese trabajo de hormiga a todo nivel para que el impacto no fuera más dañino de lo que implicó el hecho en sí y que ella tuviera la seguridad y las garantías para poder comenzar a convivir sanamente dio sus frutos y mi hija ha demostrado que tiene ganas de reconstruir los vínculos, que apuesta a que esta etapa de su vida sea una de las mejores, que va a poder limar asperezas con las personas involucradas en el triste episodio. La adolescencia es una edad muy bisagra donde lo mínimo te daña mucho y donde lo más tonto te hace muy feliz y ella quizás en su momento por su corta edad no supo manejar la situación porque no lo esperaba pero hoy la vi contenta, estaba muy ansiosa pero feliz.

P.al Día- Recién decías que tu hija está dispuesta a reconstruir los vínculos; ¿los menores involucrados en este episodio han tenido una actitud de acercamiento hacia ella?

Madre- Sí, desde el momento que sucedió el episodio se empezó a trabajar en el tema, el psicólogo se encargó primero de mi hija, luego de ellas y afortunadamente han manifestado la intención de sanar esas heridas y llegar a un acercamiento con ella. Incluso hemos acordado trabajar a nivel de comunidad educativa, a su vez el municipio está apostando a implementar talleres para abordar el tema bulling de forma que todos los jóvenes sepan y sean concientes de que ser diferente no te hace delincuente, el ser diferente es poder convivir en armonía, ser diferente nos hace tener posturas diferentes hacia la vida. Tal vez no serán amigos porque el daño ya está hecho pero sí van a tener un vínculo fortalecido y van a empezar a respetarse porque somos personas que estamos en la misma comunidad y esas cosas no deben pasar. Si sos afro, gay, lesbiana, todos tenemos las mismas posibilidades en el mundo de hoy, está en nosotros y en el entorno el poder tener herramientas suficientes para poder manejar esas situaciones, no con violencia, no con atropellos, sino empoderarnos, fortalecernos, sacar lo mejor de todos tanto de los agresores como de las victimas. Todos en algún momento pasamos por situaciones de bulling y acoso en dimensiones más pequeñas pero el daño es muy grande.

P.al Día- Tu hija pudo superar esta situación en gran parte gracias a tu apoyo y además tenías las herramientas para hacerlo pero quizás hay muchos casos ocultos que se repiten día a día y que no se conocen…

Madre- El tema del racismo lo vivimos a diario y en muchas ocasiones sucede que nosotros mismos los afro lo llegamos a normalizar y no debemos hacerlo, debemos levantar nuestra bandera, debemos levantar nuestro puño, resistir, y romper las cadenas emocionales que deben existir. Hoy tenemos leyes que nos amparan, que dan la posibilidad a los afro a trabajar en empresas públicas, desde el inicio de nuestra Constitución el delito racial estaba sancionado pero no hay que apostar solo a castigar, hay otras formas de solucionarlo como una ronda de amigos con profesionales porque hay que darle la chance a que los involucrados se expresen. Decir “negro” no es una mala palabra pero hay que tener en cuenta el contexto en el que se dice, a quién se dice y si tenés vínculo con esa persona; si no lo tenés estás cometiendo un grave error.  

Me consta que hay situaciones ocultas y que no todos los que sufren discriminación tienen la posibilidad de hablarlo o tener un referente que pueda escucharlo y ayudarlo en tiempo real porque una palabra a tiempo puede evitar un daño mayor. En mi caso soy miembro de Mundo Afro, recibí capacitación por parte de ellos para hacer talleres, dar charlas pero en este caso en particular preferí quedarme al margen porque emocionalmente estoy muy involucrada.

P.al Día- ¿Estás conforme con la respuesta que has recibido desde las diferentes ámbitos?

Madre- Sí, quedé muy satisfecha y agradezco el apoyo del municipio, de toda la comunidad educativa a nivel de secundaria del Liceo 2, la Comisión Honoraria contra el Racismo y toda otra forma de Discriminación, Derechos Humanos del Codicen que están llevando adelante el caso de mi hija porque en todos esos lugares encontré respuestas y mucha gente involucrada que no sabía que estaban tan comprometidos con el tema, solo que me hubiese gustado que no demorara tanto porque cuando ves sufrir a un hijo sufrís mucho y los padres no estamos preparados para ver un hijo llorar; asimismo encontré gente que me contó que le estaba pasando lo mismo en el trabajo, o con su hijo en la escuela y no sabía donde podía acudir, gente que lo sufrió y no se estaba dando cuenta o lo normalizó tanto que ya se hizo algo cotidiano. Hay formas de solucionarlo y no siempre es la violencia, tan bien se puede apostar a la sanación.

“Si esto camina bien está la posibilidad de dejar sin efecto la instancia judicial…”

 

P.al Día- ¿El tema queda terminado o todavía resta alguna instancia?

Madre- Las instancias continúan porque el hecho de que mi hija se reintegre al liceo y seguir trabajando con toda la comunidad educativa es el primer paso, después está la otra parte paralela que es la judicial pero si esto camina bien está la posibilidad de dejar sin efecto esa instancia porque tal vez la sanción no sea ejemplarizante y haga un daño mayor y si en la comunidad se encuentran consensos o fortalecimiento de vínculos está bueno no seguir machacando sobre la misma herida. Eso es lo que pienso yo pero no quiero influenciarla, ella solo tiene 13 años pero tiene voz y puede decir las cosas que piensa y si bien eso la dañó mucho y el daño va a seguir por muchos años ella está muy plantada en lo que quiere defender y yo como mayor de edad y madre debo protegerla, apoyarla y llevarla por el mejor camino.

Es una edad muy difícil y para nuestra justicia son imputables y eso es lo que más me amarga porque el hecho de no conocer la ley no nos excusa de cometer delitos y yo no quiero que esas chicas sean penalmente sancionadas, lo que busco es que mi hija sane y pueda plantarse en la vida para lograr sus objetivos.

P.al Día- ¿Aquellas personas que se encuentran en una situación similar a la suya y no saben a quien acudir dónde deben dirigirse?

Madre- Si se trata de una discriminación ya sea racial, de sexualidad, o de obesidad pueden comunicarse con Mundo Afro que se encarga de todos esos temas, asimismo en la mayoría de los municipios del departamento hay comisiones trabajando que los van a recibir y apoyar y después existen instituciones como Derechos Humanos y la Comisión Honoraria contra el Racismo y toda otra forma de Discriminación. Mi teléfono personal no lo puedo dejar porque es el que uso para trabajar pero yo les aconsejo que no se queden callados porque el silencio lastima mucho más, van a encontrar muchas puertas cerradas pero hay que saber golpear y ser perseverante porque lo que hace el sistema cuando uno hace este tipo de denuncias es desgastarte y si sos ansioso y ves que pasa el tiempo corrés el riesgo de abandonar pensando que no vale la pena. Tampoco lo vean como un castigo hacia el otro, que lo vean como una posibilidad para ellos de fortalecerse y dar enseñanzas de que eso no debe pasar, que no está bueno que te digan que eso siempre pasó, la sociedad evolucionó, hoy tenemos leyes que nos amparan, lugares a donde recurrir, no debemos normalizar esas situaciones porque no tienen que seguir pasando y hay que atacarlo para solucionarlo, buscar ayuda, sobre todo psicológica que juega un gran papel porque cuando sufrís ese tipo de episodios la depresión está muy latente y el suicidio es uno de los desenlaces más tristes.

P.al Día- ¿Tu hija llegó a ese punto de querer autoeliminarse por este episodio?

Madre- Ella llegó a lastimarse los brazos y también los puños de darle golpes a la pared pero afortunadamente pude lograr evitar que llegara a ese punto. Ella pasaba muchas horas encerrada en su dormitorio y tenemos que estar atentos cuando eso sucede porque es una señal, que era lo que estaba pasando con mi hija y yo no me estaba dando cuenta.

Yo consideré que después del episodio de cuando tenía cinco años donde también sufrió discriminación en la escuela ella tenía las herramientas suficientes pero me equivoqué y el trabajo nunca se termina, ahí está la falla, damos por descontado que ya está todo el trabajo hecho, que les dimos todas las herramientas para defenderse pero no porque el mundo te sorprende día a día entonces los referentes tenemos que estar siempre atentos pero no con la finalidad de ser controladores sino de hacerles la vida mas fácil. Después viene el trabajo de lograr eliminar de su cabecita ese pensamiento de “no quiero ser afro” o “no quiero vivir más” y ahora que se volvió a la presencialidad comienza el otro trabajo porque no hay peor pandemia que la discriminación y el aislamiento sobre todo en la adolescencia que es una edad muy complicada porque en un instante pueden cambiar las cosas.

 

“No se queden callados porque el silencio duele mucho más...”

 

P.al Día- ¿Algún mensaje final que quieras dejar?

Madre- Estoy a las órdenes para lo que sea y recuerden que hay instituciones para pedir ayuda y les pido que no se queden callados porque el silencio duele mucho más. Yo como mamá tuve que sacar fuerzas de debajo de las piedras y también tuve que pedir ayuda sicológica porque solo no lo podés manejar y eso es importante que la gente lo sepa porque cuando te rompen el alma es muy complicado. Rodéate de personas con buena energía que te den siempre para adelante, que te vayan guiando, y no cometer el error que hace mucha gente de hacer ruido porque eso les hace más daño a los involucrados y no siempre es lo mejor. Lo mejor es sacar las cosas positivas de todo este episodio como pasó ahora donde llegamos a un consenso y el compromiso de empezar a trabajar todos los temas, raciales, sexuales, de obesidad, de clases sociales y ayudar a otras personas, no llenarnos de rencor como me pasó en su momento hasta que me di cuenta que eso no te lleva a ningún lado y pedí ayuda, me ayudaron a canalizarlo, orientarme y finalmente se logra porque cuando te toca de cerca y dos veces la mente te puede jugar en contra.

P.al Día- Gracias por dar tu testimonio y ojalá que tu hija pueda comenzar de nuevo, superar todo lo que le ha tocado vivir y no se vuelva a repetir este tipo de episodios…

Madre- Agradecer a toda la gente que nos ayudó, los profesionales de secundaria que se pusieron este tema al hombro para que estas cosas no vuelvan a suceder, a la Dirección de Derechos Humanos del Codicen que siempre estuvieron atentos al caso, incluso fueron uno de los primeros en darme la noticia de que las cosas estaban dadas para que mi hija se reintegrara a su liceo de origen y también a ustedes porque la entrevista fue muy cuidada en cuanto a proteger la identidad de los protagonistas que era lo que yo quería.