El pasado martes 23 la Escuela Nº 32 Francisco Delpiano compartió con la comunidad educativa los proyectos llevados adelante por los alumnos a lo largo de todo el año lectivo. Dicha instancia se enmarcó en el tercer encuentro del Consejo de Participación, el cual está legislado por la Ley de Educación 18.437 que establece que todas las escuelas públicas del país deben tener una instancia de reflexión entre las familias, los alumnos y los docentes.
La actividad contó con la presencia de la Maestra CAPDER Mariana Fino que es la coordinadora de todas las escuelas rurales de la jurisdicción Canelones Oeste, estudiantes de las distintas facultades que formaron parte de este proceso y estuvieron realizando aportes a los proyectos a lo largo del año, así como también la ex directora y docente de la institución Tania Belén Fernández, quien presentó su libro llamado “¿Quiénes son ellas?”; asimismo fue invitado el alcalde del municipio de Progreso Claudio Duarte quien también se hizo presente en la jornada.
En primer lugar alumnos de Primer Ciclo expusieron los proyectos en los que estuvieron trabajando durante el año, los cuales giraron en torno a tres ejes centrales: Ecosistemas (terrestres y acuáticos), Bioindicadores (plantas, animales de suelo y agua), y por ultimo el concepto de Agroecología (plantar cuidando la naturaleza).
El primer proyecto presentado se llamó “Alimento y Soberanía”, trabajado en conjunto con las facultades de Comunicación y Agronomía y el agrupamiento “Nuestras manos” en el cual también participaron las escuelas 29, 40, 51, 72, 134, 206 y 208. El segundo proyecto trabajado se denominó “Desarrollo sustentable”, en el cual participaron la intendencia de Canelones, el municipio de Progreso y las escuelas 99, 180, 201, 204 y 233, Jardín 211, Colegio Andares y Liceo Nº 1.

Seguidamente los alumnos de Segundo Ciclo presentaron el tercer proyecto denominado “Bases para el monitoreo participativo de la calidad del agua del Río Santa Lucía” trabajado en conjunto con la Facultad de Ciencias y Comunicaciones, las escuelas 140, 255 y Asamblea por el agua. El monitoreo participativo implica la participación ciudadana en el seguimiento y vigilancia de la calidad de agua de ríos y arroyos observando a sus organismos acuáticos; para poder aprender a monitorear de forma participativa la calidad del agua, a través de los Grupos de EFI (Espacio de Formación Integral) trabajaron junto a docentes de la Facultad de Comunicación y estudiantes de la Udelar. Ese trabajo implicó una salida didáctica al Arroyo El Colorado por ser un tributario del Río Santa Lucía donde se realizaron mediciones de los sitios, se analizó el estado del agua, se colectaron macroinvertebrados y se analizó la zona riparia.
Tras analizar los datos recogidos concluyeron que la ausencia de macroinvertebrados sensibles a la contaminación, el bajo nivel de oxigeno y la presencia de toxicidad confirmada indican que la calidad del agua de dicho arroyo es mala y no es acorde para los usos que se les está dando en la zona (riego de hortalizas entre otros).
Por ultimo como reflexión final expresaron que las aguas de mala calidad son un riesgo para la salud y que a través de planes de recuperación dicha calidad puede mejorar. Lo que procuran ahora es dar a conocer lo investigado principalmente a los vecinos de la zona para juntos poder intentar restaurar (al menos en parte) la calidad del agua del arroyo.
“Esta es una escuela muy linda y estamos muy contentos con todo lo que se ha logrado…”
Al finalizar la exposición por parte de los alumnos el alcalde de Progreso Claudio Duarte expresó unas breves palabras: “Esta es una escuela muy linda, las directoras y maestras se han encargado de fortalecerla, hacernos parte, y estamos muy contentos con todo lo que se ha logrado. Es muy importante que los niños y niñas presenten este tipo de proyectos y tengan la valentía de hacerlo delante de todos lo que es muy valorable. Gracias por la invitación y por más actividades como esta…”.
“Este libro es de ustedes, yo solamente reuní el material con todo lo que hicieron y hoy vengo a presentarlo…”
Luego la ex directora y docente de la institución Tania Belén Fernández, presentó su libro “Quiénes son ellas”, el cual se gestó allá por el 2017 ante la inquietud de los alumnos por conocer mujeres que se desempeñen en el diferentes áreas de al ciencia y la tecnología: “Esta escuela es muy importante por todo el trabajo que realiza no solamente de parte de los docentes sino también de los niños y niñas y las familias que están siempre apoyando y ese es el diferencial con que cuenta este centro educativo...”, comenzó diciendo.
“Para mí es una alegría enorme estar acá, verlos y venir a contarles en qué se transformó algo que ellos vieron nacer y gracias a ellos existió porque este libro que hoy vengo a presentar surgió en el año 2017 ante la inquietud de uno de los alumnos de no conocer mujeres uruguayas que se desempeñen en el área de ciencias y tecnología. Fue así que empecé a investigar para empezar a conocer más sobre el tema, ellos formaron una brigada, visitamos la facultad de Ciencias donde conocimos varias científicas, algunas de ellas vinieron acá, y toda esa información que junto con ellos fuimos recolectando se transformó en un libro cuya finalidad es dar a conocer referentes femeninos de nuestro país…”, explicó.
“Este libro es de ustedes, yo solamente reuní el material con todo lo que hicieron y hoy vengo a presentarlo…”, concluyó.
Posteriormente mostró un video donde presentó a las doce mujeres que son las protagonistas del libro.

Por último estudiantes de la UdelaR expresaron lo que significó para ellos formar parte de este proyecto que llevaron adelante en conjunto con la comunidad educativa de la Escuela 32.
“El salir del aula y desestructurar más lo que es la formación forma la cabeza de tal manera que el niño está planteándose preguntas y maneras de responderlas…”
“En lo personal esta fue mi primera experiencia en el contexto de EFI que es un espacio donde varias disciplinas se integran para el estudio de una problemática que en este caso fue la calidad de agua en la cuenca del Santa Lucía que abastece a gran parte de la población uruguaya. Estoy muy contento y agradecido por esta oportunidad, por haber conocido la escuela, me gusta mucho la forma de trabajar que tienen, el salir del aula y desestructurar más lo que es la formación forma la cabeza de tal manera que el niño está planteándose preguntas y maneras de responderlas…”, dijo Pedro, estudiante de Biología.
“La problemática ambiental es muy real y nos concierne a todos y no hay otra manera de abordarla que no sea con este tipo de trabajos de forma integral que vincule conocimientos…”
“Está muy bueno ver como trabajan acá, agradecer a los padres y madres que nos acompañaron en este proceso, hay un trabajo comunitario con la escuela, con los niños y la universidad que está muy bueno, la problemática ambiental es muy real y nos concierne a todos y no hay otra manera de abordarla que no sea con este tipo de trabajos de forma integral que vincule conocimientos. Gracias y a seguir trabajando así…”, señaló Mateo, también estudiante de Biología.

“Trabajar con los niños y el equipo docente fue una experiencia muy enriquecedora…”
“Trabajar con los niños y el equipo docente fue una experiencia muy enriquecedora, desde el primer momento mostraron interés y curiosidad que es el motor que ayuda no solamente a interesarse y a hacer ciencia sino también a aprender un poco más de las cosas cotidianas que nos rodean y si eso se refleja en la comunidad y hay un acompañamiento de las familias vale la pena mucho más ese esfuerzo. Agradecer al equipo docente que nos permitió ser parte de este proceso y a los grandes protagonistas de todo esto que son los niños que han estado preguntando, curioseando y aprendiendo un montón y a seguir adelante…”, indicó Facundo, estudiante de Geografía.
Como en todo Consejo de Participación para concluir la actividad se realizó una instancia de evaluación donde los padres y madres presentes calificaron en forma lúdica en primer lugar la presentación de los niños y luego lo que les pareció a su juicio el año de trabajo.
Una vez finalizada la jornada dialogamos con la Directora de la Escuela 32, Nancy Rodríguez.
“El proceso fue altamente significativo porque permite que los pequeños desde muy chicos comiencen a plantearse preguntas que son investigables…”
P.al Día- ¿En qué se enmarca esta instancia que se llevó a cabo hoy en la escuela?
Nancy Rodríguez- Esta instancia se enmarcó en lo que es el Consejo de Participación que está legislado por la Ley de Educación 18.437 que establece que todo centro educativo debe tener un espacio para la reflexión entre familias, las redes que componen y conforman la escuela a través de los distintos proyectos, los alumnos y los docentes.
P.al Día- ¿Cuáles fueron los proyectos que trabajaron durante el año?
Nancy Rodríguez- Nosotros llevamos a cabo tres proyectos con el objetivo de trabajar la participación y la sustentabilidad, es decir la utilización adecuada y eficiente de los recursos. Con la facultad de Agronomía trabajamos en un proyecto que va de la mano del agrupamiento “Nuestras manos” llevado adelante por nuestra maestra CAPDER Mariana Fino. Después trabajamos el proyecto “Desarrollo Sustentable” en conjunto con el municipio de Progreso, la intendencia de Canelones y otras instituciones educativas de la ciudad. Allí trabajamos todo lo que es la parte de recolección de material sustentable para reciclado y la elaboración de composteras con productos orgánicos que salen de nuestro comedor escolar con el objetivo que el niño desde pequeño vaya tomando conciencia de la importancia de reutilizar los recursos para hacer un uso eficiente de los mismos.
El tercer proyecto fue llevado adelante junto con la facultad de Ciencias y dos escuelas más del departamento (140 y 255) de la mano también de la Asamblea por el agua que es la encargada de monitorear la calidad del agua del Río Santa Lucía. Nosotros nos planteamos como objetivo el Arroyo El Colorado por ser un tributario del Río Santa Lucía y desde allí trabajamos en el monitoreo participativo que significa controlar y vigilar el curso de las aguas y procurar el mejoramiento de las mismas a través de la aplicación de varias técnicas.
P.al Día- Allí se hizo todo un trabajo de campo junto con docentes y estudiantes de Udelar y tras analizar los datos recogidos llegaron a ciertas conclusiones…
Nancy Rodríguez- Así es, lo que se hizo fue una recolección de muestras de agua, también trabajamos el estado de la zona riparia y la recolección de macroinvertebrados que los clasificamos por el nivel de sensibilidad marcando si las aguas estaban contaminadas, poco contaminas o muy contaminadas. Fue así que Primer Ciclo por un lado y Segundo Ciclo por otro llegaron a algunas conclusiones, lo que permitió el cruzamiento de datos con otros arroyos que también son tributarios del Santa Lucía para sacar una conclusión más generalizada. Para que una investigación sea considerada como tal se tiene que componer de tres muestreos y de eso se encargaron los más grandes que son los encargados de poder graficar y tabular datos como la turbiedad, el oxigeno en agua, la profundidad, la temperatura, algo que para los más chicos es más complicado hacer.
P.al Día- ¿Cómo respondieron los alumnos a todo este proceso de aprendizaje?
Nancy Rodríguez- Nosotros consideramos que el proceso fue altamente significativo porque permite que los pequeños desde muy chicos comiencen a plantearse preguntas que son investigables y traten de sacar algunas conclusiones que no podemos aseverar que sean cien por ciento fieles pero sí paulatinamente vamos haciendo ciencia.
P.al Día- ¿Van a seguir trabajando en este tipo de proyectos de acuerdo a la experiencia adquirida en estos años?
Nancy Rodríguez- Sí, el objetivo es continuar el año que viene con nuevos EFI por tanto la escuela está abierta para seguir construyendo en colectivo y enriqueciendo a nuestro alumnado ya que este es un buen lugar para sensibilizar a los alumnos en cuanto a esa problemática que debe ser responsabilidad de todos.
P.al Día- ¿Qué balance hacen de este año que finaliza?
Nancy Rodríguez- Pese a ser un año marcado por la pandemia la comunidad educativa permitió que se pudiera aprovechar ese tiempo de virtualidad ya que mientras la escuela estuvo cerrada las familias se encargaron de preparar todo lo que es la parte de canteros, las camas altas y demás al tiempo que nuestros niños a través de clases de Zoom aprendían a clasificar semillas, hacer germinadores, y poder preparar los plantines que luego terminaron en la huerta de la escuela.

También conversamos con la Maestra de Segundo Ciclo, Andrea Araujo, quien contó lo que significó para sus alumnos el haber trabajado en estos proyectos en conjunto con la UdelaR.
“Con este proyecto a lo que apuntamos es a empoderar a la comunidad…”
P.al Día- ¿Cómo fue ese proceso de trabajar en estos proyectos con la participación de docentes y estudiantes de la UdelaR?
Andrea Araujo- El proyecto apunta a lo que se llama recursividad, es decir, aprovechar la forma en la que estamos trabajando para ampliar el conocimiento. El año pasado por una iniciativa de los niños que derivó en conocer lo que era el estudio de los bioindicadores llegamos a un resultado de investigación y luego participamos en una feria de ciencias donde sacamos cuatro menciones; lo bueno que tiene esto de las investigaciones es que uno conoce hacia dónde deben apuntar las metodologías para llegar a una investigación completa pero no conoce qué es lo que va a pasar y esa incertidumbre desarrolla un montón de habilidades en los niños.
Yo participo de Asamblea por el agua donde tenemos un proyecto de laboratorio popular donde hacemos muestras periódicas del río Santa Lucía y a través de eso teníamos contactos con personas que trabajan en la Facultad de Ciencias hasta que nos llega una invitación del grupo de EFI para aprender a monitorear de forma participativa la calidad del agua. A esta altura el año pasado el proyecto estaba en pañales, teníamos que ver cómo lo íbamos a elaborar y gracias a la ampliación de criterios que emplea la universidad a partir de 2007 donde empieza a trabajar en problemas complejos y que su resolución sea con la colaboración de distintas facultades provoca un cambio en lo que es la interdisciplinariedad y a su vez en nuestro programa de educación primaria que también tuvo una reforma por ese entonces hace que coincidan los mismos objetivos a través de la pedagogía critica con ese niño que ya queremos formarlo participativo.
P.al Día- Estos conocimientos en ciencias adquieren otra relevancia cuando los niños trabajan en el lugar, que es diferente a cuando ellos adquieren un conocimiento de algún libro que leyeron y que sucede en otro país…
Andrea Araujo- Totalmente, la universidad se enfoca en que los problemas sean en el territorio, es decir, detectar alguna problemática en un lugar y poder resolverla con los conocimientos que se tienen apelando a saber que hay una universidad que está a nuestra disposición para ayudarnos a poder resolver esos problemas. Todavía persisten publicaciones para niños que pueden afectarlos a nivel emocional porque queremos educarlos pero les hablamos de basura, de cambio climático, problemáticas profundas que ni siquiera la ciudadanía uniéndose puede resolver y además las soluciones son muy complejas por tanto si formamos a los niños en ese enfoque lo que hacemos es generarle un deseo de no ver ese problema, algo que se llama ecofobia. Nosotros trabajamos siempre a partir de un problema donde haya alguna posibilidad de restauración, de cambio y sobre todo contactándolo con la naturaleza. En este caso fuimos a un lugar donde había un cierto nivel de contaminación de las aguas que los niños pudieron percibir y además realizaron prueba que puede hacer cualquier persona en su casa como es colectar macroinvertebrados.
A su vez también intentamos darle un enfoque legal estudiando con ellos por ejemplo la reforma del artículo 47 de la Constitución a partir de 2004 que incorporó el derecho al agua, al saneamiento y la no mercantilización del agua.
Hay muchas posibilidades de restauración a través de incentivos, de la recuperación de las riveras, de intentar que haya un plan de ordenamiento territorial que respete la distancia de los cultivos con los cursos de agua; por eso con este proyecto a lo que apuntamos es a empoderar a la comunidad.
P.al Día- Esa forma de adquirir conocimientos y habilidades en ciencia es una forma también de sembrar en ellos una semilla y quizás a futuro en algunos de ellos despierte el interés de especializarse en esa materia…
Andrea Araujo- Uno como maestro hace lo que no recibió y le hubiese gustado recibir, en mi caso nunca había atravesado por un proceso de investigación completo, ellos ya lo habían atravesado el año pasado y éste y hoy están capacitados para redactar una pregunta investigable que no es nada fácil y la saben aplicar al agua o a lo que sea por tanto eso es un indicador para nosotros de que le dimos una herramienta y estamos generando en ellos habilidades científicas.
Por su parte la Maestra CAPDER Mariana Fino, coordinadora de las escuelas rurales de la jurisdicción Canelones Oeste, también dialogó con Progreso al Día sobre su rol, la importancia de estas instancias así como también evaluó el trabajo que viene realizando la Escuela 32.
“La escuela 32 es una de las pioneras en esto de vincularse con la comunidad en sus múltiples aspectos buscando generar alianzas educativas…”
P.al Día- ¿Cuál es la función del Maestro CAPDER?
Mariana Fino- Este es un cargo que surgió hace 20 años, nosotros respondemos al Centro de Apoyo Pedagógico y Didáctico para Escuelas Rurales (CAPDER), y en mi caso represento a la jurisdicción de Canelones Oeste pero existen 18 compañeros más a lo largo de todo el territorio. Nuestra función es hacer de nexo entre la gestión de las direcciones escolares, la inspección departamental, y las comunidades educativas buscando fortalecer el rol docente, profesionalizarlo, apoyarlo, y en ese trabajo queremos generar alianzas educativas múltiples y variadas para que la escuela trabaje en conjunto con la comunidad y vinculada con lo que hace a la sociedad actual.
P.al Día- ¿Cómo evalúas el trabajo que se viene realizando aquí en la Escuela 32?
Mariana Fino- La escuela 32 junto con las 46 escuelas que nuclean la jurisdicción de Canelones Oeste en el ámbito rural es una de las pioneras en esto de no trabajar a puertas cerradas sino que vinculándose con la comunidad en sus múltiples aspectos busca generar alianzas educativas que promuevan a los docentes como profesionales de la educación, a los alumnos con igualdad de oportunidad y en clave de derechos y también a la comunidad creciendo juntos y en forma continua para hacer una sociedad que se construya en comunidad.
P.al Día- Algo que caracteriza a esta escuela es el trabajo que se realiza en conjunto con otras instituciones lo que es muy positivo…
Mariana Fino- Así es, el trabajo en agrupamientos escolares hace que se mitigue la soledad del maestro trabajando a puertas cerradas, hace que se amplíen las miradas de los colectivos docentes y hace que se puedan generar proyectos más ampliados donde todos se beneficien de la mejor manera. Puntualmente la escuela 32 integra el agrupamiento “Nuestras manos” que está conformado por seis escuelas (51, 134, 206, 208, 72 y 32) y este año ha crecido mucho en el proyecto de “Alimento y soberanía” que se cogestionó con la UdelaR.
P.al Día- ¿Esta instancia que presenciamos hoy es exclusiva de las escuelas rurales?
Mariana Fino- No, estas instancias están reguladas por normativas y es deseable que todas las escuelas sin importar su categoría tengan un Consejo de Participación; cierto es que se está en el proceso de llegar a la totalidad, no todos lo han conformado a la fecha pero es una orientación que se nos baja como línea de política educativa y es lo mejor que le puede pasar a cada centro educativo porque de esa manera vamos caminando en esto de la construcción colectiva y practicando el ejercicio de ciudadanía.
P.al Día- ¿Hay una tendencia a que las escuelas rurales desaparezcan?
Mariana Fino- Yo te puedo hablar de lo que es Canelones Oeste donde actualmente hay 46 escuelas rurales, dos menos que hace 10 años que por un tema de matricula fueron cerradas pero a pesar de eso se puede decir que el numero se mantiene estable y lejos estamos de disminuir el numero; incluso en este contexto de pandemia se ha visto incrementada su matricula, de hecho la escuela 32 es un claro ejemplo de ello ya que actualmente cuenta con 64 alumnos siendo que el año pasado terminó con 48 por lo que existen grandes posibilidades de que el año que viene comencemos con un nuevo cargo docente y eso para una escuela rural es muy significativo. No sé si ese aumento de matricula generalizado dará para crear nuevas escuelas pero con que nos podamos sostener, reconocer, y trabajar en colectividad ya nos alcanza.
P.al Día- ¿Cuál es el gran desafío de las escuelas rurales de cara al futuro?
Mariana Fino- El gran desafío es conocernos, que nos reconozcan y que haya una mirada más incisiva en el marco de la política educativa pero también en esto de dar a conocer los trabajos potentes que se hacen dentro de las aulas y tal vez por ser comunidades más pequeñas no toman la relevancia y el estado publico que merecen pero con jornadas como estas podemos habilitar esas miradas más allá de las escuelas puntualmente porque cada una tiene sus proyectos propios.
Por ultimo quisimos tener también la palabra de una de las protagonistas de la jornada como lo fue la Mtra. Tania Belén Fernández, quien habló sobre cómo surge el libro, que la motivó a escribirlo, a quien está dirigido y con qué se va a encontrar el lector que quiera adquirir este material.

“Para mí es una gran alegría estar acá, es como devolverle a ellos lo que hicieron porque esto es una construcción colectiva…”
P.al Día- ¿Cómo surge el libro “Quiénes son ellas”?
Tania Fernández- Yo comencé a trabajar en esta escuela en 2017 y de a poco y sin saberlo se fue generando un proyecto donde cada año iba profundizando a través de cada curso que hacía, conociendo más sobre la temática que tiene que ver con género y educación; en el 2019 el proyecto cobró otro sentido porque empezamos a trabajar con mujeres de STEM (Ciencia, Tecnología, Matemática e Ingeniería) donde fuimos conociendo distintas uruguayas que trabajan en esas áreas, ellas venían a la escuela, nosotros íbamos allá, y de a poco se fue creando un material que hasta el momento no existía y en el 2020 se presentó a los fondos concursables del MEC y finalmente nos financiaron la propuesta. Por lo tanto estamos a poco tiempo de publicar este libro que nació acá en la escuela y que sigue implícito porque los chiquilines siguen trabajando en esto de la investigación, curioseando y trabajando en grandes proyectos.
P.al Día- ¿Qué te motivó a escribir este libro?
Tania Fernández- En el 2017 nosotros hicimos una lista para trabajar sobre personalidades científicas y nos impactó que eran todos hombres, al año siguiente hicimos nuevamente la lista y vimos que seguía esa ausencia de mujeres que se repite en el programa de educación entonces la idea era buscar referentes femeninos para que los niños vean los distintos lugares que pueden ocupar las mujeres de nuestro país pero además instalar la idea de que en Uruguay cualquiera puede ser científico, no tiene por qué ser hombre; esa curiosidad me la transmitieron a mi y yo comencé a profundizar más sobre esa ausencia que había de mujeres.
Por eso para mí es una gran alegría estar acá, es como devolverle a ellos lo que hicieron porque esto es una construcción colectiva. Lo único que hice fue escribirlo y movilizar la parte de difusión para que la gente conozca lo que se puede crear en la educación publica
P.al Día- ¿El libro está destinado a los niños y niñas en edad escolar o también a todo publico en general?
Tania Fernández- La idea es presentar a estas 12 uruguayas con propuestas para trabajar con niños y niñas dentro y fuera del aula; hay preguntas, experimentos para hacer pero también contiene entrevistas que les hice a cada una de ellas y una ficha donde van a encontrar información importante de cada una. Por tanto si bien el público objetivo son los niños y las niñas la idea también es poder brindar un material para que la mayor cantidad de personas pueda conocer a estas mujeres que están contribuyendo a nuestro país pero también al mundo.
P.al Día- ¿Cuándo sale a la venta?
Tania Fernández- La idea es que salga la primera semana de diciembre.
P.al Día- ¿Dónde se puede adquirir?
Tania Fernández- Una parte va al MEC para distribuirlo de forma gratuita a los centros educativos y también estará disponible en las principales librerías del país y además vamos a estar vendiéndolo a través de las redes sociales.
P.al Día- ¿Ya está estipulado que costo tendrá el mismo?
Tania Fernández- Según el registro de la Biblioteca Nacional tiene un costo estimado de $700 pero después dependerá de la distribuidora a qué costo real quedará en las librerías.