La mesa estuvo integrada por Irma Canapá (fundadora del Liceo Popular en 1965 como adscripta) y la directora del Liceo 2 Carolina García quienes fueron las promotoras de la presentación del proyecto de ley en el Parlamento, Ana Ciréfice y Graciela Bertolloti como alumnas fundadoras, Héctor Trabuco que si bien también fue alumno fundador estuvo en representación de la Comisión Amigos del Patrimonio de Progreso, el Presidente del Rotary Club Progreso, Mariano Bentancor, y la Concejala Fiorella Melo en representación del municipio local.
Asimismo participaron alumnos, ex alumnos, profesores, funcionarios y colaboradores que trabajaron en el local inicial así como también en el edificio del actual liceo, las familias que están involucradas con dicho centro educativo y la población en general, destacándose la presencia del nieto de Isabel Hounie José Enrique Iglesias.
Para conocer más detalles del desarrollo de esta jornada dialogamos con Graciela Bertolotti, alumna fundadora del Liceo Popular, quien también forma parte desde hace muchos años de la rueda rotaria de Progreso. Asimismo aprovechamos la ocasión para compartir con nuestros lectores los recuerdos que Graciela tiene de aquella época siendo una niña de tan solo 12 años y una de las 63 alumnas fundadoras de este liceo.
“Fue una reunión muy linda y muy emotiva…”
P.al Día- ¿Cómo resultó esta convocatoria a la comunidad que tuvo la finalidad de considerar el Proyecto de Ley que propone nominar al Liceo 2 como “Liceo Popular de Progreso Prof. Isabel Hounie”?
Graciela Bertolotti- Fue una convocatoria a una especie de asamblea, lamentablemente hubo mucha gente que no lo entendió así y no asistió, lo que me pareció una lastima pero igualmente fue bastante concurrida (unas cincuenta personas), fue mucha gente de aquella época y resultó una reunión muy linda y muy emotiva, al menos para mí que además de alumna fundadora soy rotaria y como la idea del liceo popular salió del Rotary había muchos sentimientos encontrados. Yo siempre digo que para mí ser alumna fundadora es como un titulo nobiliario (risas).
P.al Día- ¿Cómo fue la dinámica de la misma?
Graciela Bertolotti- En primer lugar hablaron todos los integrantes de la mesa donde cada uno se refirió a cosas diferentes y también contaron algunas anécdotas divertidas de aquella época.
Primero comenzó hablando Irma Canapá que como gran disertante que es realizó una breve reseña de lo que fue la vida de Isabel Hounie, donde contó que un día volviendo del liceo de Canelones donde daba clases de Química le dijo a su esposo Gilberto Iglesias que no podía ser que la gente de Progreso tuviera que viajar a Las Piedras o a Canelones al liceo. Gilberto que era rotario lo planteó en el Rotary y así surgió la idea de hacer un liceo popular.
Después habló Héctor Trabuco quien contó que esa fabulosa edificación que fue construida a fines del siglo XIX por la familia Iglesias-Dángelo, que después adquirió García de Zúñiga, que luego pasó a la familia Callebaut y que finalmente la compró el pueblo de Progreso se le va a denominar patrimonio histórico, lo que me parece espectacular porque si bien en aquel momento se restauró se mantuvo la estructura original que tenía la casa.
Seguidamente habló Mariano Bentancor –presidente de Rotary- quien dijo sentirse muy orgulloso de todo esto ya que al ser un muchacho joven desconocía varias cosas, y por ultimo habló la concejala del municipio Fiorella Melo quien destacó que la nominación del liceo simboliza un hito histórico así como también el rescate de la memoria histórica colectiva de la educación pública de nuestra ciudad, homenajeando no solo a Isabel Hounie sino también a ese puñado de hombres y mujeres que lucharon por el primer liceo popular de Progreso.
También estuvo presente el nieto de Isabel que para nosotros fue muy importante, él estaba muy contento y agradecido por todo esto.

P.al Día- ¿Qué se resolvió finalmente en esa convocatoria? ¿La comunidad está de acuerdo con que el Liceo 2 lleve ese nombre?
Graciela Bertolotti- Así es, la comunidad está totalmente de acuerdo en nombrarlo “Liceo Popular de Progreso Prof. Isabel Hounie” pero también de reivindicar el hecho de que nació como liceo popular, uno de los más de 80 liceos en el interior del país que surgieron con esa característica ya que de otra manera no había manera de acceder a la educación.
“Es una idea brillante que el liceo 2 lleve ese nombre porque increíblemente Isabel Hounie es totalmente desconocida para muchos progreseños…”
P.al Día- ¿En lo personal que opinión te merece esta iniciativa?
Graciela Bertolotti- Para mí es una idea brillante porque increíblemente Isabel Hounie es totalmente desconocida para muchos progreseños a pesar de que la inquietud de que Progreso tuviera un liceo surgió de ella que luego se lo plantea a su marido Gilberto Iglesias que era rotario, éste lo plantea en el Rotary y allí surge la idea de hacer un liceo popular.
P.al Día- ¿Por qué creés que su nombre quedó invisibilizado por tanto tiempo siendo que fue ella realmente la de la idea de que Progreso tuviera su liceo?
Graciela Bertolotti- Pasa que en aquella época se estilaba mucho ser la señora de, en este caso Isabel era la mujer de Gilberto Iglesias que era uno de los varios dentistas que había en el pueblo; incluso al día de hoy hay mucha gente de Progreso que desconoce quien era Isabel Hounie cosa que me sorprende mucho. Creo que cometimos el error de no haberla homenajeado en vida por tanto es un debe que tiene Progreso con esta señora pero todavía estamos a tiempo de hacer algo por ella recordando su nombre y que la gente sepa quien era realmente Isabel Hounie que es la finalidad de toda esta movida. Además de esta manera Progreso tendrá su primer centro educativo que lleve el nombre de una mujer.
“Isabel era una persona que imponía mucho respeto pero a la vez era muy recta y muy justa…”
P.al Día- ¿Cómo era la personalidad de Isabel?
Graciela Bertolotti- Isabel era una persona que imponía mucho respeto pero a la vez era muy recta y muy justa. Era química farmacéutica pero en realidad amaba la docencia y a pesar de ser una persona políticamente muy comprometida con la izquierda, de hecho afiliada al partido comunista, en los cuatro años que fuimos al liceo ni ella ni ningún otro profesor nunca nos hablaron de política y eso para mí tiene un valor agregado muy grande. Yo no pensaba seguir estudiando pero recuerdo que cuando estábamos terminando 4º año ella pasó por todas las clases a decirnos que los que pudiéramos termináramos bachillerato y eso para mí fue un detonante, me propuse continuar estudiando y fui a Canelones a hacer 1º y 2º de bachillerato de Derecho; me hubiese gustado ser abogada pero eran años complicados y por distintas circunstancias de la vida no lo hice.
P.al Día- ¿En tu caso concurriste a ese liceo por un tema económico de no poder costear los traslados hacia Canelones o Las Piedras?
Graciela Bertolotti- Fue un poco de todo. Yo siempre digo que mi papá no era machete, era conservador del dinero entonces cuando yo termino la escuela mi familia se encuentra con que yo tenía que viajar a Las Piedras o a Canelones siendo que nunca había viajado sola y además había que pagar un boleto estudiantil que si bien era económico había que tener la plata para pagarlo. Recuerdo que se armó una lista con todos los egresados de la escuela en ese año para hacer un relevamiento y cuando vinieron a mi casa a vender bonos para hacer el liceo fue como la solución, entonces mi padre compró uno y de esa forma se evitaba pagar pasajes por cuatro años y que viajara sola porque yo vivía en una quinta y la inseguridad siempre existió, quizás no con los niveles de violencia que se ven hoy; por tanto había un tema económico pero también de seguridad. Igualmente me tenía que atravesar toda la ciudad para ir a la escuela que en ese entonces estaba en la zona de lo que hoy se conoce como la proa de Progreso pero en aquella época no me importaba caminar.
P.al Día- En aquel entonces tenías 12 años y quizás no eras conciente de lo que significaba todo ese movimiento popular que se había generado en pro de un liceo público…
Graciela Bertolotti- Nosotros veíamos que se estaba construyendo un liceo popular pero no éramos concientes de todo lo que eso significaba; ahora dimensionándolo después de tantos años me parece una obra faraónica porque en cuestión de cuatro meses salieron a pedir el mobiliario, los libros, los materiales didácticos, se armó todo y comenzó a funcionar el liceo, algo totalmente impensado en el día de hoy; incluso tengo recuerdos de haber ido a jurar la bandera al liceo de Las Piedras ya que al ser un liceo popular no estaba habilitado.
P.al Día- ¿Cómo era aquella vieja casona que se utilizó en forma provisoria para dar clases?
Graciela Bertolotti- Era una casa de familia con cuatro habitaciones, como yo estaba en primer año me tocó en lo que era el comedor que daba para la calle. Los otros salones eran los dos dormitorios que daban para el fondo. Después había una cocina y un solo baño para los 63 alumnos y tenía un pequeño patio donde salíamos al recreo y hacíamos gimnasia.

“Hay que destacar la calidad humana tanto de los profesores como del personal administrativo y de servicio que trabajaron en forma honoraria durante esos años…”
P.al Día- A pesar de que quienes dictaban las clases no eran docentes en sí y lo hacían en forma honoraria la educación era de muy buena calidad…
Graciela Bertolotti- El nivel de educación era muy bueno porque al hacerlo en forma honoraria como apoyo al pueblo lo hacían desde otro lugar; la mayoría eran estudiantes que estaban iniciando sus respectivas carreras y nos daban clases con mucha dedicación. Entre ellos estaban Miriam Gentieu que era mi profesora de Historia, Dalia Mautone que estaba estudiando el IPA y nos daba Idioma Español, José Monti que era Veterinario era nuestro profesor de Biología, Alicia Robledo estudiaba arquitectura y era nuestra profesora de Dibujo, Olga Olveira estudiante de Abogacía nos daba clases de Historia, Milton Espinosa que era diplomático nos daba Geografía y así con todas las asignaturas. Después que se oficializó el liceo vinieron otros docentes porque Secundaria ya tenía otro tipo de exigencias de al menos ser estudiantes de IPA. Sin duda hay que destacar la calidad humana tanto de los profesores como del personal administrativo y de servicio que trabajaron en forma honoraria durante esos años.
Vale destacar que de dicha instancia surgió como iniciativa espontanea la recolección de firmas como forma de mostrar la adhesión de la comunidad a esta causa y darle más fuerza al proyecto. Las planillas están disponibles en el Municipio de Progreso y en Casa Pérez; sin embargo vale aclarar que las firmas no son un requisito para que se apruebe el proyecto de nominación del Liceo 2 como “Liceo Popular de Progreso Prof. Isabel Hounie”.
Un poco de historia
Teniendo en cuenta el panorama socio económico educativo de Progreso en la década del ´60, era una necesidad imperiosa la creación de un liceo para que los egresados de la escuela pudieran continuar con su educación. Cómo gran parte de la población de aquel entonces era de clase media a baja y no podían solventar los gastos que originaban mandar a sus hijos a Las Piedras o Canelones, en el seno de la familia Iglesias-Hounie surge la idea de crear un Liceo popular en Progreso. El Dr. Gilberto Iglesias, presentó la idea en el Rotary Club de Progreso en 1964, dicha institución apoyó la iniciativa y ese mismo año surgió entonces un movimiento popular en pro de un liceo público.
Es así que en una reunión en el Cine Progreso ubicado en el local del actual BPS, se designaron los miembros de la llamada “Comisión de los Tres” integrada por el Dr. Gilberto Iglesias, la ex directora de la Escuela Experimental Maestra María Angélica Medina de Odera y en representación del Rotary Club, el Sr. Juan Alberto Gaydón, la cual tenía como meta que el liceo comenzara a funcionar al año siguiente.
Meses más tarde se vuelve a realizar una reunión abierta al pueblo en el local del Club Social Progreso donde asisten más de cien vecinos de la localidad; allí se resuelve crear una Comisión de Padres y Amigos del Liceo de Progreso cuyo objetivo era formar una asociación que tuviera por finalidad obtener de las autoridades nacionales la creación y funcionamiento de un liceo de Enseñanza Secundaria en este pueblo.
Toda la población de Progreso apoyó esta iniciativa, como así también el Presidente del Concejo Departamental de Canelones, Sr. Guillermo Perdomo y el Inspector Coordinador zonal de Enseñanza Primaria de Canelones Don Luis Albernoiz.
El Liceo Popular empezó a funcionar en 1965 en un local provisorio cedido por la Agrimensora Quintina Peirano en nombre de su familia y por la familia De León que eran inquilinos. Se trataba de una vieja casona con cuatro habitaciones, tres se utilizaron para las clases y una para la administración. El lugar era muy pequeño e incómodo, tenía poca ventilación y el mobiliario era en parte prestado y en parte donado, así como también los libros y los materiales didácticos.
Mientras tanto se resuelve comprar un predio de 2.330 m2 con una casona antigua que tenía 10 piezas, tres baños y un gran patio. Ubicada frente a la Estación de AFE. La misma se adquirió pagando $50.000 al contado y $80.000 al año siguiente, con donaciones y préstamos de la comunidad de Progreso. Esta casona les fue entregada en octubre de 1966. En sus inicios el liceo contaba con 63 alumnos distribuidos en tres grupos.
Los funcionarios docentes y no docentes trabajaban en forma honoraria; se seleccionaron aquellas personas que tenían conocimientos y una preparación en la asignatura a dictar.
La primera directora fue la Profesora y Química Farmacéutica Isabel Hounie de Iglesias, con 14 años de ejercicio como docente, quién junto con su esposo tuvieron la idea de crear un liceo. Fue acompañada en la tarea de dirigir el liceo por la Maestra Angélica Medina de Odera, que ocupó el cargo de secretaria, constituyéndose en un pilar fundamental en el inicio de esta odisea.
En 1966 el Liceo popular es habilitado por Enseñanza Secundaria y a partir de 1967 el liceo es oficializado y se integra a la Enseñanza Pública. En 1967 el liceo funcionaba en tres turnos y se habían habilitado los cursos hasta 4° año.
En 1968 se crea el turno nocturno y en 1969 se construyen nuevas aulas ya que la matricula iba en aumento. De esta forma el liceo sigue creciendo y se constituye en un gran centro socializador.
(Basado en el libro “Una experiencia educativa fundacional – Liceo Popular de Progreso «Dr. Gilberto Iglesias »” escrito por Irma Canapá y Dalia Mautone).