P.al Día- ¿Cuándo y cómo surge este hobby de coleccionar calderas?
José Rodríguez- Comencé hace poco más de un año, mi mujer se molestaba porque usaba la caldera que había en casa para otras cosas entonces un día compré una caldera vieja que estaba dañada, le saqué los abollones, la pulí, le cambié los mangos, quedó muy linda y a partir de ahí viendo que hay un montón de marcas, modelos y tamaños se me ocurrió la idea de que estaría bueno coleccionar calderas. Después empecé a comprar de a poco y cuando quise acordar tenía más de 50 calderas pero es un hobby relativamente nuevo.
Al principio mi mujer no estaba de acuerdo pero cuando empecé a colocar una al lado de la otra me dijo que quedaban lindas y ahora no deja ni que las toquen (ríe).
P.al Día- ¿Cuántas tenés actualmente?
José Rodríguez- En el momento tengo unas 95.
P.al Día- ¿De qué material son?
José Rodríguez- Hay de hierro, esmaltadas que se usaban mucho en las cocinas de campaña, de acero inoxidable, y de aluminio que son las que se utilizan comúnmente en las casas. En mi caso la mayoría de las que tengo son de aluminio porque son más fáciles de trabajar. Hay con mango de madera, de chapa, de plástico, de baquelita, son muy variadas en ese sentido.
P.al Día- ¿Cómo las adquirís?
José Rodríguez- He puesto avisos en diferentes grupos de Whatsapp, integro un grupo de coleccionistas del Uruguay, recorro ferias y también las busco en Market Place de Facebook o Mercado libre y después algún vecino que se entera que colecciono y me regala alguna. Por ejemplo hay una esmaltada que se la compré a una señora en Colonia que la vendía por Market Place que supuestamente tiene 40 años; se la había comprado a su hijo el día que se casó y cuando se la fue a regalar le dijo que eso era una porquería como regalo de casamiento y se la devolvió; la tenía guardada en la caja sin uso.

“Yo las compro sin importar el estado porque la gracia es arreglarlas…”
P.al Día- ¿También las reparás?
José Rodríguez- Sí, yo las compro sin importar el estado porque la gracia es arreglarlas; a las que están más dañadas les hago un mantenimiento, le saco los abollones, las pulo, le hago los manguitos de madera, todo ese tipo de trabajos. He comprado calderas que en vez de redondas eran cuadradas de lo dañadas que estaban pero con mucho trabajo y paciencia le vas dando forma, después se le da lija al agua para sacarle las impurezas y luego hay que pulirlas tanto adentro como afuera. He llegado a tener calderas con una gran capa de sarro porque antes se usaba el agua de pozo que es mucho más pesada. Incluso muchas de las que compré tenían los mangos quemados, sobre todo aquellas que se usaban en las cocinas de campaña y en ese caso se los corté y como trabajo en madera se los hice nuevos.
P.al Día- ¿Cuál es la más grande que tenés?
José Rodríguez- Tengo una de 17 litros que se usaba en las cocinas de campaña de las estancias para calentar agua para los peones. Son muy difíciles de conseguir, me llevó mucho tiempo encontrar una de ese tipo.
P.al Día- ¿Son costosas?
José Rodríguez- Depende, en las ferias hay algunas que las conseguís por $100 pero si alguno sabe que sos coleccionista y te interesa alguna en especial te la cobra más caro; a mí me llegaron a pedir $2.500 por una cuando en realidad no valía más de $100; por eso cuando vas a comprar no podés decir que sos coleccionista porque la gente ya se aviva y te quiere cobrar más plata de lo que realmente vale. Las esmaltadas con diseños son un poco más costosas porque no son tan comunes. Si bien no son costosas para mí tienen un gran valor afectivo.
P.al Día- ¿Son todas de origen nacional?
José Rodríguez- Hay de todas partes, tengo una de aluminio de 12 litros que tiene una historia particular, aparentemente tiene como 200 años, la trajeron los ingleses y supuestamente estaba en una estufa a leña gigante que había en una estación de AFE para calentar agua para la gente que trabajaba allí.
P.al Día- ¿Tenés alguna repetida?
José Rodríguez- No, si encuentro alguna repetida la cambio o la vendo para comprar otra; pueden haber modelos que son similares pero de distintas marcas. Por ejemplo las que tienen diseños son esmaltadas y he encontrado muchas que son iguales pero que tienen distintos dibujos.
P.al Día- ¿Tenés preferencia por alguna en particular?
José Rodríguez- Tengo una línea que yo les llamo “las raras” que son modelos extraños que no son comunes, son más gruesas, más anchas, más pesadas, los picos son más grandes...
P.al Día- ¿Eso tiene que ver con la antigüedad?
José Rodríguez- Antiguamente eran más redondas y más explayadas porque a lo que se usaban en las cocinas a leña aprovechabas más el calor; las más nuevas son más parejas en su forma, son modelos más estilizados.
P.al Día- ¿Sabés si hay muchos coleccionistas de calderas en Uruguay?
José Rodríguez- En Uruguay no conozco a ninguno, de hecho yo integro un grupo que se llama Coleccionistas del Uruguay donde hay 2.500 coleccionistas de todo tipo de cosas y el único que colecciona calderas soy yo; a nivel mundial no lo sé pero tampoco es algo muy común. Hay una señora de Paysandú que estaba asombrada de que coleccionara calderas y me dijo que quería venir a ver la colección porque no lo podía creer.

“Al principio decía que quería llegar a las 100 y ahora que tengo 95 me doy cuenta que ni siquiera he llegado a completar una colección entera de una marca…”
P.al Día- ¿Pensás seguir agrandando la colección?
José Rodríguez- Al principio decía que quería llegar a las 100 y ahora que tengo 95 me doy cuenta que no tengo nada, ni siquiera he llegado a completar una colección entera de una marca. Yo calculé que para poder llegar a tener una colección completa de cada marca, modelo y tamaño debería tener unas 400; por ejemplo de la marca Aluminio Mariposa que es una marca conocida en Uruguay tengo siete modelos y donde cada modelo tenga cinco medidas diferentes ya tenés una gran cantidad de calderas solo de una marca. Tengo la limitante del espacio porque además es algo que ocupa bastante lugar; ahora estoy empezando a colocarlas en un galpón que tengo en el fondo peo la idea en un futuro es hacer una barbacoa, comprar una cocina a leña antigua y exhibir todas las calderas en repisas. Por lo pronto la idea es llegar a la cien que me queda poco y después nos fijaremos otra meta para ver hasta donde llegamos. 
P.al Día- ¿Creés que la caldera está en vía de extinción?
José Rodríguez- Creo que sí porque la mayoría de la gente hoy día utiliza la jarra eléctrica y ha tirado a la basura o regalado las calderas que tenía en la casa.
“Nunca le disparé a ningún animal en mi vida pero me gustan las armas de caza deportiva, los arcos, las flechas, las ballestas…”
P.al Día- ¿Sos de coleccionar otras cosas?
José Rodríguez- También me gustan los artículos de caza deportiva, nunca le disparé a ningún animal en mi vida pero me gustan las armas, los arcos, las flechas, las ballestas. La sfabrico yo generalmente, arcos he fabricado decenas. De hecho tengo una ballesta americana que cuando la compré valía más de mil dólares porque son muy difíciles de encontrar acá en Uruguay.
P.al Día- Además de la madera también sabés trabajar el metal, ¿no es así?
José Rodríguez- Sí, siempre me gustó ese tipo de trabajos, en una época me dediqué a hacer cuchillos artesanales, llegué a tener unos 70 pero me quedé solo con tres o cuatro y los demás los regalé todos. Un tiempo también hice lo que se llama arte chatarra que es hacer esculturas con metales y fierros viejos pero nunca estudié nada relacionado a eso, simplemente me gusta y soy autodidacta.
P.al Día- ¿Nunca pensaste en dedicarte a eso?
José Rodríguez- Siempre tuve la idea de poner una carpintería pero por falta de tiempo nunca lo hice, solo hacía alguna cosa puntual. He hecho juegos infantiles, muebles, etc.
P.al Día- Felicitaciones y gracias por compartirnos tu hobby…
José Rodríguez- Gracias a ustedes por la nota y a todos aquellos que quieren colaborar con alguna caldera para seguir agrandando la colección serán bienvenidas.