“Hoy es un día muy especial para nosotros, progreseños adoptivos, duraznenses de nacimiento, dado que la ciudad de Progreso está cumpliendo 151 años.
¡Feliz aniversario, querida ciudad de Progreso!
Progreso es una ciudad que ha sido absorbida por las no menos importantes ciudades que la rodean. Digo esto y de inmediato doy un ejemplo. Tuve el gusto de trabajar y de ser hombre de confianza de un polémico economista llamado Fernando Calloia, quien fue interventor del frigorífico Cruz del Sur y, posteriormente, director del Banco República. Cuando era director del Banco República, lo consultamos sobre cuál era la posibilidad de que Progreso tuviera una sucursal de dicho banco, y dijo que era muy difícil. “¿Por qué es difícil?”, le pregunté. “Porque a pocos minutos de Progreso hay sucursales del BROU en la ciudad de Canelones, en Los Cerrillos, en Sauce, en Las Piedras, en La Paz”, me contestó. En ese momento, sentí que las ciudades que nos circundan ―reitero, no menos importantes― le hacen más difícil la vida a nuestra ciudad. Ha pasado el tiempo, y Progreso, actualmente, no solo no tiene una sucursal del BROU, sino que no tiene ni un banco privado.
Ustedes se preguntarán por qué hablo de esto el día de su aniversario. Lo hago porque prefiero hablar del presente y no del pasado. De la historia de la ciudad van a leer en la prensa y escuchar en las radios del departamento, pero a mí me preocupa la ciudad de Progreso hoy.
No menosprecio en absoluto la actividad que lleva adelante el Municipio de Progreso, aunque no sea de mi partido. Como lo he dicho varias veces, no cuento con la estupidez de no ver que se hacen cosas bien, aunque no sea de mi partido o mi sector. El alcalde Claudio Duarte, del Frente Amplio, lleva bien la gestión y se preocupa por la ciudad de Progreso. Sería una buena oportunidad para que se luciera el intendente Yamandú Orsi si contara con algún recurso más, porque hoy Progreso padece de problemas importantes. Estoy seguro de que el alcalde se ha preocupado y ha trabajado, pero las soluciones no han llegado.
Voy a dar algunos ejemplos. A la ciudad de Progreso entran dos calles directamente de la Ruta 5 nueva. En algunas intersecciones con la avenida José Artigas, ya hubo varios accidentes. Oportunamente, ingresamos una nota a este cuerpo pidiendo semáforos o rotondas en las intersecciones de Wilson Ferreira Aldunate y avenida José Artigas, y de Simón Bolívar y avenida José Artigas, que son las dos calles que llegan desde la Ruta 5 nueva. Esta situación tiende a empeorar porque, como todos saben, quizás durante un año la Ruta 5 sea muy transitada por camiones yendo y viniendo de UPM. Por lo tanto, Progreso está necesitando que esas dos calles, en la intersección con la avenida principal, cuenten con alguna seguridad para nuestra gente. Los semáforos tienen un costo de U$S 50.000 más IVA, además de la batería; las rotondas quizás sean más económicas, y en ambas intersecciones son posibles.
A Progreso le cuesta avanzar. Nos sacaron la oficina de OSE, y mediante firmas y diferentes gestiones, se nos devolvió. Nos sacaron la oficina de UTE, y mediante diversas gestiones ―siempre del pueblo, siempre de la gente―, nos devolvieron una pantalla electrónica que está en El Correo, que de vez en cuando funciona y algún trámite se puede hacer.
Progreso padece un problema bastante interesante: el tránsito pesado pasa por el centro de la ciudad. Es cierto que las administraciones municipales se han preocupado por tener las calles lo mejor posible, pero es muy difícil que las calles céntricas soporten camiones extremadamente pesados. Asimismo, la gente, el vecindario del entorno tiene que soportar el paso de camiones a toda hora. Si bien está la Ruta 5 hacia Montevideo, ustedes saben que Progreso es un desvío interesante para otros sectores del departamento de Canelones. Por lo tanto, Progreso necesita que el tránsito pesado sea ordenado y circule por donde no destroce nuestro pavimento y, a su vez, los vecinos sean molestados lo menos posible. Salud Pública en Progreso no tiene ambulancia. Los gobiernos anteriores y este han dicho que no la precisan, porque Las Piedras y Canelones tienen. Así que también por ser vecino de ciudades importantes, Salud Pública en Progreso no tiene ambulancia.
Progreso no tiene un hilo de agua cerca. Está el Arroyo de la Lana, que es poco menos que una cañada, y está lejos. Hasta hace muy poco tiempo, antes de que asumiera Claudio Duarte y llegara el Consorcio de AFE, Progreso se inundaba. En la Comisión Permanente Nº 6 de esta Junta, tuvimos la oportunidad de ver el trabajo que pidió el alcalde, a instancias de algunos vecinos, que le hicieron saber que si no se modificaba el pasaje de agua por debajo de la vía, cuando llueve Progreso iba a seguir siendo una Venecia. Las inundaciones en nuestra ciudad tienden a desaparecer. Hace unos días llovió copiosamente, llamé por teléfono a unos vecinos que viven en la Calle del Medio y me dijeron que, felizmente, no tuvieron la presencia de agua
en sus casas. Hay dos villas más que padecen las crecientes: Santa Rita y Felicidad. Sé de la
preocupación y del esfuerzo del alcalde por el tema. Veremos si los recursos y el apoyo técnico llegan para que esas dos villas no sufran por las crecientes.
Progreso tenía liceo nocturno, pero un día lo retiraron. El pueblo se juntó, empezó a trabajar y logró que en 2004 —ya hace unos cuantos años— volviera a funcionar.
Simplemente, a título de ejemplo, digo que tenemos cosas y nos las sacan, y el pueblo se tiene que encrespar para que las devuelvan. Volvió el liceo nocturno. Se saturó el Liceo Nº 1 y el pueblo comenzó a bregar por el Liceo Nº 2 y, felizmente, en la administración pasada se instaló.
Señora presidenta, me quedan muchas cosas por mencionar, es muy difícil hablar del presente de 151 años en tan poco tiempo. Pero, para terminar, quiero mencionar la actividad de esta mañana en la cual la Comisión de Patrimonio de Progreso hizo reconocimientos especiales, muy dignos y loables, a maestros, a gente que plantó un Ibirapitá, por ejemplo”.