“Se apunta a personas que salieron de la cárcel y deciden comenzar un camino de rehabilitación, que quieren cambiar sus vidas y volver a estar con sus hijos, disfrutar de la libertad…”
Este centro trabaja en un abordaje múltiple con acompañamiento social como forma de promover la reinserción de estas personas que recuperan la libertad ante el desamparo que sufren tras su paso por el sistema penitenciario, en un ámbito comunitario, de respeto entre pares, en el que se comparten experiencias y talleres, promoviendo el desarrollo integral de la persona.
Esta iniciativa se enmarca en un llamado a interesados a presentar proyectos de innovación social realizado por el ministerio en 2022 en el que se presentaron 52 propuestas, 12 de las cuales fueron seleccionadas por el gobierno y de ellas, nueve abordarán el componente habitacional. Este es el primer centro originado de esas propuestas y los ocho restantes serán habilitados en el transcurso de 2023, para totalizar 208 cupos.
Además del alojamiento, el proyecto prevé la promoción de la inserción sociolaboral y más allá de que el programa está enfocado en las personas liberadas del sistema penitenciario también reciben personas en situación de calle o en riesgo inminente de estarlo.
Julio Alvarado, integrante de la ONG “Nuestros hijos nos esperan”, estuvo privado de su libertad durante mucho tiempo pero logró rehacer su vida y hoy ayuda a otras personas que también pasaron por su situación a reinsertarse en la sociedad. En dialogo con Julio nos cuenta más detalles acerca de la ONG y de este centro ubicado en Progreso.

“La ONG «Nuestros hijos nos esperan» surge de ese deseo de poder retomar los vínculos entre padres e hijos…”
P.al Día- ¿Cómo y cuándo se crea la ONG “Nuestros hijos nos esperan”?
Julio Alvarado- La ONG surge como resultado de un momento crítico de la vida de Gabriel Camilo; él se encontraba privado de su libertad y un día hablando con sus hijas una de ellas le expresa que tenía hambre, que se encontraba mal y que necesitaba a su padre. En ese momento Gabriel se sintió muy mal porque estando privado de libertad no podía hacer nada por ella; fue así que hizo una huelga de hambre durante varios días al punto que hizo un paro cardíaco donde clínicamente estuvo muerto por un minuto pero por milagro de Dios regresó y lo hizo diferente.
Su hija también le había pedido si podía escribirle un cuento y a partir de ese momento se embarcó en la aventura de escribirle un cuento para su hija y fue así que escribió “La ballena Griselda” que hoy en día se encuentra en todas las librerías y a partir de ahí comenzó su vida como escritor.
En ese deseo de poder retomar los vínculos entre padres e hijos decidió crear esta ONG llamada “Nuestros hijos nos esperan” lo cual demandó un largo proceso de rehabilitación y cambios en su vida, yo soy amigo de él, hasta convivimos juntos en la misma celda y me consta que fue un trabajo muy duro porque adentro de la cárcel todo se complica mucho más.
Ese trabajo lo hizo durante mucho tiempo en la cárcel y una vez en libertad lo siguió haciendo; luego el destino quiso que hace un año y medio atrás nos volviéramos a encontrar y me ofreció la posibilidad de participar de esta iniciativa y como yo también estuve privado de mi libertad durante mucho tiempo por ese deseo de poder ser un hombre responsable, volver a vincularme con mis hijos y ayudar al prójimo así como lo hicieron conmigo, me sumé al desafío.

P.al Día- ¿Cómo surge la posibilidad de gestionar este centro?
Julio Alvarado- Camilo hace muchos años que viene soñando con algo así, presentó el proyecto en el MIDES y nuestra ONG salió sorteada junto con otros proyectos y a partir de ahí se pudo concretar ese sueño que tenía Camilo.
Esto es algo que nació en el corazón de Camilo junto con otros que se han sumado y que han sido pilares fundamentales de la causa que apunta específicamente a personas que salieron de la cárcel y deciden comenzar un camino de rehabilitación, que quieren cambiar sus vidas y volver a estar con sus hijos, disfrutar de la libertad. Uno cuando está en la cárcel piensa en estar afuera pero una vez que salís no sabés que hacer porque es difícil conseguir un techo, un trabajo y no hay muchas posibilidades; hay personas que están dispuestas a darte una mano pero desconfían si verdaderamente cambiaste y cuesta mucho demostrar que quieres cambiar y esos avatares muchas veces te llevan a retroceder nuevamente.
P.al Día- ¿Cuántas personas asisten al centro actualmente?
Julio Alvarado- Actualmente somos 27 personas. Estamos abiertos a recibir cualquier persona pero ahora por un tema de cupos estamos completos e incluso excedimos el número ya que en principio era para 25 personas. A medida que se vayan recuperando y vayan saliendo irán quedando lugares vacantes para seguir ayudando a otras personas.
P.al Día- ¿Son de la zona o vienen de diferentes partes del país?
Julio Alvarado- Acá vienen de todas partes del país, la mayoría son de Montevideo; incluso tenemos un compañero que vino extraditado de Argentina, no conocía nada y por contactos de otras personas llegó acá y se le dio lugar.
P.al Día- La prioridad la tienen las personas egresadas del sistema penitenciario pero también pueden asistir personas en situación de calle, ¿no es así?
Julio Alvarado- Sí, acá hay personas que llegan por problemas de adicción, gente en situación de calle que nunca estuvieron presas y no tienen antecedentes; obviamente que son los menos porque ponemos foco en los egresados de las cárceles. Igualmente se los ayuda, pasan su proceso normal de abstinencia, las psicólogas que son de MIDES son de gran ayuda y hablan con ellos, los aconsejan, los orientan, les damos contención desde el compañerismo, la hermandad y con el correr de los días ya ves que se sienten mejor, se empiezan a alimentar, se fortalecen anímica, sentimental y físicamente, comienzan su vida nuevamente y cuando querés acordar rehicieron su vida y salieron adelante.

“Los que están acá tienen muchas ganas de salir adelante y están en ese proceso...”
P.al Día-¿Alguno de ellos es de Progreso?
Julio Alvarado- No sé si de Progreso mismo pero sí de las inmediaciones como Las Piedras y Canelones. Hubo algunos que vinieron un tiempo y no se adaptaron, la psicóloga habló con ellos para tratar de convencerlos pero no aceptaron el reto y decidieron irse. En parte es entendible porque es un gran cambio que uno tiene que hacer, yo también me drogué durante mucho tiempo y conozco lo difícil que es el proceso de abstinencia pero es una decisión que debe partir de uno mismo, yo puedo motivarte, darte todas las comodidades pero la decisión es personal, darte cuenta que necesitás ayuda y aceptarla. Los que están acá tienen muchas ganas de salir adelante y están en ese proceso.
P.al Día-¿Qué abordaje realizan desde el centro para poder ayudarlos en ese proceso de rehabilitación y reinsertarse en la sociedad?
Julio Alvarado- Acá tenemos taller de carpintería, queremos implementar un taller de herrería, estoy por abrir un taller de fabricación de chapa de fibra del cual tengo algunos conocimientos, estamos elaborando un invernáculo para poder tener nuestros propios alimentos; no tenemos muchos talleres pero queremos avanzar en ese sentido.
P.al Día-¿Los talleres los brinden los propios internos del centro?
Julio Alvarado- Se ha estado hablando de que pueda venir gente de INEFOP a capacitarlos pero por ahora los damos nosotros mismos de acuerdo al conocimiento que tenga cada uno. Se les pregunta qué saben hacer, qué habilidades tienen y se les va dando confianza y te impresiona las cosas que pueden llegar a hacer. Hay un compañero que hizo una estufa con una heladera vieja, hizo un horno de barro, también hizo una olla con un calefón, está bueno el hecho de sentirse útil y capaz de hacer cosas. Otros tienen conocimiento de cocina y son los encargados de hacer las cuatro comidas del día con los víveres que nos llegan del INDA.
“Estamos muy contentos de lo que estamos logrando y es muy gratificante estar ayudando a otros en ese proceso de reintegrarse socialmente…”
P.al Día- Me contabas que también tienen la posibilidad de conseguir empleo a través de un convenio que tienen con diferentes empresas…
Julio Alvarado- Sí, hay una red que se especifica en privados de libertad y está integrada por varias empresas y por recomendación nuestra y de MIDES de acuerdo al perfil que necesitan van tomando trabajadores. Ya hay tres personas que están trabajando en una empresa de construcción y otros dos que van a comenzar en OSE esta semana y eso está bueno porque son un ejemplo a seguir para los demás. En ese sentido estamos muy contentos de lo que estamos logrando y para uno que fue recluso es muy gratificante estar ayudando a otros en ese proceso de reintegrarse socialmente.
En esos casos ellos van al trabajo y vuelven al centro por un tema de protocolo para no volver a relacionarse con personas que los lleven por malos caminos nuevamente; así permanecen durante un periodo de varios meses y una vez que se sientan fuertes, logren ese sentido de pertenencia, que puedan administrar su dinero, que retomen nuevamente los vínculos con su familia y sepan lo que quieren en la vida sí poder dar ese paso de poder irse; una vez que se van se les hace un seguimiento por parte de la psicóloga para saber cómo están y se contacta a las empresas para saber cómo van en su trabajo.
Hay gente que cuando se le da la oportunidad la aprovecha y demuestra las ganas de salir adelante como nos pasó con un compañero que cuidaba coches, dormía en la calle, se sentía mal físicamente, creía que no pasaba este invierno por su estado de salud, le pidió una oportunidad a Dios, se encontró con Camilo vendiendo libros escritos por él mismo y hoy se encuentra saliendo adelante demostrándole a la gente y a sí mismo que se puede.
Por suerte hay mucha gente y muchas empresas que se están sumando y creyendo en este proyecto, no es como antes que se miraba para el costado y está habiendo un poco de empatía en ese sentido.
Ellos están todos expectantes esperando que los llamen de alguna empresa para empezar a trabajar.
P.al Día- Dijiste que pasaste mucho tiempo privado de libertad, ¿cómo fue ese proceso?
Julio Alvarado- Yo tengo 40 años y estuve preso 21 años; salí en el 2011 tras cumplir una condena de 11 años, estaba estudiando, trabajando, haciendo las cosas bien y me volvieron a encerrar siete años más por una rapiña que no cometí; fue un proceso muy difícil, tuve que volver a levantarme, volver a construir mi vida en todos los aspectos, volví a salir de nuevo a enfrentarme a la sociedad a demostrar que cambié y que quiero hacer las cosas pero a veces es difícil encontrar un lugar que te brinde un techo, un plato de comida y que te ayude en el proceso de reinserción.
La familia de uno se cansa porque uno rompe esa confianza y después cuesta volver a conseguirla pero gracias a Dios en mi caso pude conquistar mi familia de nuevo con un verdadero cambio y demostrando que se puede ser honesto, trabajador, hacer lo que cualquier persona hace, trabajar y mantener a su familia y hoy en día nos encontramos en esta posición de poder ayudar a muchas personas para que puedan tener un techo y un plato de comida. Que tu hijo se duerma contigo leyéndole un libro no tiene precio, después de estar encerrado en una celda durante mucho tiempo son cosas que valorás mucho.

“El sistema carcelario no rehabilita…”
P.al día- La superpoblación en las cárceles y las condiciones en la que viven los reclusos hace pensar que la rehabilitación es una utopía y como se dice comúnmente salen peor de lo que entran, ¿compartís esa visión?
Julio Alvarado- El sistema carcelario no rehabilita, lo único que te puede salvar es darte cuenta que no querés estar ahí pero tiene que ser una decisión personal de decidir lo que querés para vos. Muchas veces la cárcel se convierte en una trampa porque están todos los presos juntos entonces capaz que uno que quiere hacer las cosas bien convive con otro que no y esos son obstáculos para esas personas que quieren salir adelante. Yo tengo un amigo que tiene una condena de 24 años, lleva casi 17 años preso y hace diez que está trabajando dentro de la cárcel y esa persona se merece una oportunidad porque se puede encontrar con otra persona en la cárcel que lo haga retroceder. Yo creo que se debe hacer un seguimiento de esas personas que están haciendo las cosas bien y darle una oportunidad; quizás le puedan sacar dos años de pena y que venga a un centro como este monitoreado, con una tobillera donde pueda seguir trabajando, su hijo pueda venir a visitarlo y eso sería un gran logro y contribuye a que el preso se rehabilite. Queremos trabajar con personas que están dentro de la cárcel pero que ya están prontas para salir y que tomaron la decisión hace tiempo de abandonar la delincuencia, la droga, hay mucha gente que está dedicada al trabajo y viene haciendo las cosas bien hace años pero tienen que pelear con la burocracia de la cárcel y se les hace muy difícil, por eso si nosotros tuviéramos al alcance poder ser el nexo para que esa persona tenga la oportunidad sería muy bueno. Entiendo que hay gente que cometió un error y lo está pagando pero hay otros que quizás ya lo pagaron.
P.al día- ¿Algo más que quieras agregar?
Julio Alvarado- Que estamos muy conformes con lo que venimos logrando siempre apuntando a más pero trabajando sobre lo seguro. Obviamente que hay cosas que faltan pero hay que ver el vaso medio lleno y no el medio vacío.
Agradecerle a ustedes por la nota y por venir a conocer el centro.