En entrevista con la Psicóloga Vanessa Boveri, nos habla sobre el abordaje de la depresión, la prevención de suicidio y la importancia de la salud mental.
“La gente viene teniendo otro nivel de conciencia y le está dando más relevancia a la salud mental; antes ir al psicólogo era visto como que estabas loco y es todo lo contrario…”
P.al día- ¿Cómo abordás el tema del suicidio cuando llega un paciente que manifiesta tener la idea de quitarse la vida?
Vanessa Boveri- Cuando los pacientes trasmiten esta idea de muerte o cuando algún familiar concretó el acto en si mismo la persona siente un gran sufrimiento psíquico, un dolor muy grande que es muy difícil de subsanar, empiezan a sentir que no encuentran la salida, que es difícil poder salir de esta situación y consideran que la salida es la muerte. Cuando dicen que no quieren vivir más lo que a ellos le sucede es que no aguantan más vivir de la manera que están viviendo o de acuerdo a los pensamientos que en ese momento están teniendo entonces lo que persona necesita ante todo es salir de esa situación.
Cuando esto surge yo le digo al paciente que la muerte no es una solución posible porque es irreparable y, a pesar de que todos los adultos tenemos presentes el concepto de irreversibilidad, cuando se pone en palabras cobra otra dimensión.
Lo primordial es empezar a hablar del tema, por eso es muy importante un tratamiento psicológico y hay veces acompañado de ese tratamiento psicológico se requiere una ayuda de tipo farmacológica ya que el hecho de tomar medicación como antidepresivos hace que no aparezcan las ideas de muerte haciendo que se reduzca el riesgo.
Otras veces no resulta porque es muy doloroso lo que está transitando la persona y cuesta mucho que salgan de eso.
P.al día- Imagino que es difícil abordar el tema porque es multicausal y tu tarea es averiguar dónde está el sufrimiento de la persona que hace que aparezca esta idea o estos pensamientos…
Vanessa Boveri- El suicidio es un fenómeno multifactorial ya que está atravesado por varias dimensiones que no solamente tienen que ver con la persona de forma individual sino que la persona transita por diferentes ámbitos ya sean sociales, comunitarios, culturales, recreativos, laborales, familiares, que pueden influir en esta toma de decisiones que tiene que ver con el suicidio. Las personas somos biopsicosocioculturales que significa que estamos atravesados por varias dimensiones y cada una de ellas inciden sobre nosotros de forma positiva o negativa en nuestras vidas y por eso hay que pensar en cada persona de forma individual y de manera integral porque nunca sabemos dónde está el sufrimiento de la persona que hace que aparezca esta idea o estos pensamientos.
P.al día- Según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) referentes al año 2023, se evidencia una reducción leve de casos de suicidio respecto al año anterior pero igualmente sigue siendo una de las tasas de suicidio más altas de la región y del mundo, ¿a qué se puede adjudicar ese descenso?
Vanessa Boveri- Creo que puede deberse a que se han desplegado unas líneas de acción que ha permitido que exista cierto registro y acceso a la información de cuántas personas han intentado quitarse la vida o se han autolesionado y también de alguna forma eso hace posible que exista una aproximación a las personas que han intentado algo de esto porque son evaluadas por un equipo y se puede hacer algo al respecto. Hoy en día han aumentado la cantidad de consultas y eso es importante porque el hecho de que accedan a un equipo de salud mental o de consultar cuando no nos sentimos bien a nivel emocional o psiquiátrico da la pauta de que la gente viene teniendo otro nivel de conciencia y le está dando más relevancia a la salud mental; antes ir al psicólogo era visto como que estabas loco y es todo lo contrario, se trata de tomar conciencia de lo que le está pasando y cuando la persona se da cuenta de eso es genial porque hay posibilidades de intervenir.
Otra línea de acción es que el MSP está apuntando a la prevención del suicidio y a los intentos de autoeliminación entonces se confeccionó un formulario digital que está en todas las puertas de emergencia de todos los prestadores de salud del país y a través de ese formulario se lleva registro de cada una de esas personas que han intentado autoeliminarse que son evaluadas por un equipo de salud y en un plazo no mayor a siete días de alta hospitalaria. En ese caso son personas que generalmente son llevados por un familiar después de intentar autoeliminarse; otras veces sucede que las personas no llegan a la puerta de emergencia porque directamente concretan el acto suicida y no hubo posibilidad de intervenir y ese es el gran dilema, cómo hacer que más personas lleguen a esa puerta emergencia que es la forma de poder incidir sobre ellos.
También creo que hay más accesibilidad en los tratamientos integrales en salud mental, hoy se puede acceder a la atención psicológica con aranceles un poco más reducidos porque en lo que refiere a la consulta particular los aranceles son muy elevados y ahí se pierde la posibilidad de consultar por eso hay que hacerlo más igualitario para todos. Asimismo existen ciertas falencias en el acceso a esos especialistas con esperas de hasta ocho meses que no coinciden con los tiempos de la persona.
Otra de las posibles razones es que los equipos de salud que son los que están en la primera línea se han fortalecido más a través de capacitaciones actualizadas por eso es importante la formación de los mismos haciendo que dispongan de más herramientas para abordar el tema.
Asimismo creo que se está hablando más dándole otra relevancia y visibilidad al tema y en eso hemos mejorado un montón. Ha dejado de ser un tema tabú y pasó a ser un tema de agenda acortando la brecha que existía porque estaba muy estigmatizado el tema del suicidio, había muchos prejuicios y aun así hay muchos mitos que aun todavía circulan y el hecho de empezar a deconstruir ciertas ideas que estaban muy arraigadas ha ayudado a tener otra proximidad con respecto al tema haciendo posible que exista la posibilidad de ayudar e ir cambiando de a poco ciertas cosas entre todos siendo agentes de cambio para mejorar.
P.al día- Respecto a la distribución según edad la tasa de suicidio más alta se sigue ubicando en adultos mayores de 75 a 79 años. ¿Qué lectura se puede hacer de esos datos?
Vanessa Boveri- En adultos mayores lo que sucede es que en la medida que aumentan los factores de riesgo aumenta la probabilidad de que aparezcan las ideas de muerte o que exista el suicidio como tal.
Hay varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que en algunos adultos mayores se concrete el suicidio o estén estas ideas de muerte; por ejemplo cuando aparecen determinadas enfermedades o pierden funciones corporales que antes tenían, el estar en situación de dependencia por algún problema de salud físico o de deterioro cognitivo propio de etapas muy avanzadas de la edad produce altos niveles de angustia en la persona.
El hecho de jubilarse hace que se sientan inactivos, que no son productivos y eso los hace sentirse impotentes y que no están siendo útiles para la sociedad o para las personas que los rodean disminuyendo la autoestima y sumergiéndolos en ciertos niveles de angustia muy altos llegando en muchos casos a la depresión. También depende de cómo haya sido la vida de esa persona adulta mayor, si transitó por otros ámbitos en su vida que no sea solamente el ámbito laboral, por ejemplo hay personas que han transitado por el ámbito social, recreativo, cultural, demás, entonces llegan a jubilarse y no le genera tanto conflicto el hecho de ya no trabajar más, pero una persona que toda su vida solamente trabajó y no transitó por otros ámbitos le resulta muy difícil tener que resignar el hecho de que en este momento su tiempo no pasa por el trabajo y no saben qué hacer, no saben para dónde ir, no saben de qué forma manejarse, y eso les produce mucho dolor, mucha angustia, y puede llevarlos a tener ciertas ideas de muerte o en algún intento de auto eliminación o el suicidio.
La perdida de las interacciones sociales, del intercambio con otros, de transitar por espacios que no sean el ámbito familiar y se aíslan, hay un abandono de su aspecto físico, se van encerrando, metiendo hacia adentro y empiezan a deprimirse.
Asimismo hay adultos mayores que pasan por situaciones de violencia por parte de sus cuidadores, problemas económicos o familiares, muchas veces existe un sentimiento de soledad, hay adultos mayores que no están acompañados por su familia ni por otro tipo de referentes de personas y eso realmente pasa a ser muy angustiante para esa persona.
Todo depende de cuál es la concepción de vejez que tiene internalizada esa persona y cuáles son las condiciones de vida también dependiendo en qué condiciones haya llegado esa edad, cómo haya transitado su vida anteriormente y cómo se encuentre en este momento.
P.al día- ¿Qué sucede con los adolescentes y los jóvenes entre 25 y 29 años?
Vanessa Boveri- La adolescencia es una etapa difícil donde transitan por una montaña rusa de emociones demasiado intensas y a veces les cuesta mucho manejarlas por eso en esas edades existe un índice muy grande de autolesiones que no necesariamente desencadenan en un suicidio pero aumentan las posibilidades de que eso pase; estas aparecen cuando la persona posee un gran sufrimiento psíquico y necesita terminar o aliviar esa carga mental, la angustia que le produce ese sentimiento y se lesionan para subsanar algo que están sintiendo para disminuir el malestar.
En lo que refiere a personas entre 25 y 29 años creo que ha habido un aumento en el diagnóstico de trastornos de ansiedad y depresión y eso aumenta el riesgo de que aparezcan ciertas ideas, sobre todo cuando no reciben tratamiento sea psicológico o farmacológico, o que el mismo no sea el adecuado porque la medicación no es la que corresponde o porque están sobremedicados o que lo comienzan y luego lo abandonan. A la hora de dejar la medicación siempre deben consultarlo con su médico psiquiatra y que sea el profesional quien valore si realmente es pertinente que dejen la medicación o no.
En la pandemia por ejemplo aumentó el miedo, el estrés, la tristeza y se agravaron los trastornos de salud mental como los de ansiedad y depresión. Fueron tiempos de mucha incertidumbre que el ser humano no está acostumbrado porque necesitamos de certezas para sentirnos seguros y eso aumentó el índice de personas que hayan tenido intentos de suicidio.
En esta franja e incluso antes también se ve mucho el consumo problemático de sustancias psicoactivas aumentando la probabilidad de que aparezcan ideas de muertes o mismo el suicidio. Estos trastornos de salud mental como depresión y ansiedad entre otros trastornos que pueden llegar a desplegarse así como el consumo problemático de sustancias psicoactivas es algo que puede repercutir de forma negativa y aumentar la probabilidad de las ideas de muerte o de los intentos de autoeliminación; el consumo o la enfermedad mental puede hacer que la persona vaya dejando de lado ciertas actividades o vaya disminuyendo cada vez más su interés o su motivación por llevar adelante las actividades que quizás antes hasta incluso las hacía con mucho entusiasmo y el hecho de perder el interés aumenta la probabilidad de que abandone ya sea los estudios, el trabajo o algún tipo de actividad que se encontraba haciendo inclusive cuando son actividades recreativas o más en el ámbito social, por ejemplo el encuentro con pares, reunirse con amigos y eso también aumenta el riesgo que aparezcan las ideas de muerte, las autolesiones o el suicidio propiamente dicho.
“Hay muchas falencias y carencias en distintos aspectos y como sociedad estamos fallando…”
P.al día- A pesar de las acciones que se están implementando y que mencionaste anteriormente igualmente seguimos teniendo una de las tasas de suicidio más altas de la región y del mundo, ¿en qué creés que estamos fallando como sociedad?
Vanessa Boveri- Sin duda que hay muchas falencias y carencias en distintos aspectos y como sociedad estamos fallando. Por ejemplo, los servicios de ayuda psicológica son escasos y entiendo que sería muy pertinente aumentar la cantidad de servicios y la cantidad de profesionales que trabajan en los distintos centros de salud porque es una realidad que existe mucha demanda y poca oferta y eso es un debe a nivel del sistema nacional de salud y es un indicador de que se está pensando poco en la importancia que tiene la salud mental. También lo que veo es que el sistema nacional de salud contrata personal profesional de salud mental tercerizado que ganan muy poco y en definitiva la demanda muchas veces que reciben dentro del centro de salud en el que trabajan es mucha y no pueden abarcarlo. En definitiva creo que no se están poniendo suficientes recursos económicos para esto y esa es otra de las grandes falencias que tenemos.
Otra cosa que veo que pasa muchísimo es la demora en las respuestas lo que hace que no se llegue a tiempo para intervenir; está comprobado que la gente por lo general ha intentado buscar ayuda para terminar con el sufrimiento psíquico que trae consigo pero cuando llega ya es tarde. Los tiempos institucionales no están acordes a los tiempos internos de las personas y a las necesidades que tiene cada una de ellas y eso es un problema porque más allá de que en algún momento se va a dar respuesta desde el punto de vista institucional la persona ya pasó por diferentes etapas y seguramente no tuvo las herramientas necesarias y suficientes como para poder sobrellevar el dolor que sentía y decidió quitarse la vida por eso es necesario establecer líneas de acción de forma eficiente y rápida.
P.al día- ¿Qué políticas se deberían implementar para comenzar a revertir esta situación?
Vanessa Boveri- A mi entender es fundamental acortar los tiempos institucionales para que exista una respuesta más rápida hacia la persona que va a consultar, aumentar el número de profesionales en los centros de salud va a ayudar a que sea más ágil el sistema y también que haya respuesta a la demanda y seguir brindando capacitaciones y formación permanente a los profesionales de la salud mental; creo que va por ahí.
“Hablar del tema no aumenta ninguna tasa de suicidios sino todo lo contrario…”
P.al día- Hoy decías que hay muchos mitos y prejuicios en torno al tema que aun todavía circulan, ¿uno de ellos es que no se debe hablar del suicidio porque eso incentiva a la gente a suicidarse?
Vanessa Boveri- Así es, hablar del tema no aumenta ninguna tasa de suicidios sino todo lo contrario, yo creo que el hecho de hablarlo da la posibilidad de hacer algo y es lo que también nos permite “salvar” a la persona en sentido metafórico. Cuando no se habla del tema, cuando no hay palabra, es como un mecanismo de negación, es como hacer de cuenta que nada está pasando, que el tema no existe y eso aumenta el malestar y también aumenta el riesgo enormemente. Hay que poner en palabras eso que tanto duele porque hablar del tema reduce el riesgo de seguir aumentando las tasas de suicidio.
Otros de los mitos y prejuicios es cuando se dice que cuando intentan quitarse la vida están llamando la atención porque el que realmente se va a matar lo hace sin avisar; está más que comprobado que no es así, detrás de ese acto hay un sufrimiento psíquico.
P.al día- Además el suicidio es una muerte que se puede evitar y en la medida que todos nos involucremos podemos prevenir un suicidio; si bien no se puede obviar en ningún momento el aporte profesional de quienes están formados, a veces alcanza con cosas simples como escuchar a la otra persona, empatizar, darle un abrazo, que el otro sepa que no está solo…
Vanessa Boveri- Sí totalmente, en la medida que hablemos se va disminuyendo el riesgo y cada uno de nosotros como parte de la sociedad podemos hacer algo al respecto. A veces son esos pequeños pero grandes gestos como dar un abrazo, esto de una mirada sensible, una escucha activa y respetuosa, darle a entender a la persona que estás para escucharla, entenderla y todo eso lo que hace es generar un vínculo de proximidad para que esa persona se sienta mucho más cómoda y se pueda abrir.
Creo que lo que la persona más necesita en ese momento es que no se lo juzgue, a veces se hacen comentarios que si bien no son malintencionados pueden llegar a entorpecer mucho la posibilidad de ayudar a esa persona o hacer que se encierre más en sí mismo y ahí perdemos la posibilidad de ayudarlo. También aumentamos el riesgo por eso hay que ser cautelosos con lo que uno le vaya a decir.
P.al día- Y no hay que olvidarse que esa muerte impacta en el entorno de la persona (familia y amigos) quienes también deben recibir contención para poder sobrellevar esas pérdidas y el dolor que implica la misma…
Vanessa Boveri- Sí, claramente afecta a los diferentes entornos que la persona transita sea familiar, comunitario, laboral, entre otros porque es una muerte no deseada para nadie. Yo creo que incluso la propia persona no hubiera deseado llegar a eso, cuando la persona siente la necesidad de hacerse daño o de quitarse la vida es porque hay un nivel tan alto de sufrimiento que lo único que quiere es acabar con lo que está sintiendo, es cómo ponerle ese punto final a lo que le está pasando internamente que se vuelve insoportable e insostenible.
El suicidio muchas veces produce también sentimientos de culpa en el entorno, otras veces pasa que genera mucho enojo hacia la persona que se suicidó y hacia la persona que se está cuestionando. Creo que ahí lo que hay que tener presente es que quedan muchas incógnitas.
P.al día- ¿Cómo debemos actuar cuando tenemos un familiar, un amigo o un conocido que está pasando por una situación así?
Vanessa Boveri- Lo fundamental es orientar a la persona a un espacio de tratamiento psicológico para trabajar esto que le está pasando y cuando están las ideas de muerte es muy importante también la medicación que viene a ajustar de alguna forma estos pensamientos que la persona por sí misma no va a poder hacer. Entonces cuando el tratamiento es psicológico y farmacológico la persona va a poder lograr buenos resultados en torno a eso.
P.al día- Tu decías que generalmente las personas que se han suicidado han dado por lo menos algún tipo de señal antes de cometer el acto suicida. ¿Cómo podemos decodificar esas señales?
Vanessa Boveri- Obviamente que no siempre son tan claras. Es decir, a veces pensamos que la persona tiene que ser explícito o decir “me quiero matar” o “me quiero quitar la vida” y no siempre es de esa forma. Yo creo que hay que estar atentos a indicadores que notemos que empiezan a verse en esa persona que llaman la atención de que hay algo que no está bien, por ejemplo una actividad que antes les gustaba mucho y lo motivaba dejó de hacerla de forma repentina o dejan su trabajo o el estudio.