“Dichoso el que puede hacer lo que le gusta y hacer un camino, una trayectoria de tantos años…”
P.al Día- Contanos Flora, como comenzó y como ha sido ese proceso con distintos nombres y ubicaciones, pero el mismo servicio y compromiso en la atención…
Flora Vázquez- Comenzamos en el año 71 con mi hermana Esther, compramos la llave de una peluquería que estaba sobre la Avda Artigas, de la Empresa Santos para adelante. No tenemos muchas referencias de fotos porque en aquel momento no eran tan comunes las fotos. Comenzamos juntas, en realidad la que sabía de peluquería era yo, mi hermana fue mi socia y ahi comenzamos. En esa primera etapa el salón se llamaba Zíngara. Ahí estuvimos un tiempo, después Esther por distintas razones dejó, se fue a hacer un curso de manicura, para poder brindar una atención o servicio específico, y retomamos juntas otra vez, pero ya no como socias.
P.al Día- ¿El nombre Zíngara lo pusieron ustedes o la peluquería ya lo tenía?
Flora Vázquez- En realidad el nombre se lo puse yo porque en ese tiempo estaba de moda la canción Zíngara, «tómame la mano Zíngara» y tiene que ver un poco con una gitana, tómame la mano y dime qué destino tendré, ese era el significado del nombre.
Luego pasó a llamarse “Peinados Flora” ya habíamos cambiado de local, estuve en la planta baja de los apartamentos de Cattini acá en calle Rocha, un tiempo más adelante volví a mudarme siempre buscando ampliar. Cuando la “pelu” era Zíngara yo solo tenía a Andrea, ella nació al año de haber comprado, y nosotros en realidad teníamos muy poca comodidad, más que nada el salón grande pero la comodidad para vivir era chica y nos vinimos a los apartamentos. En los apartamentos de Cattini teníamos la peluquería y vivíamos acá, pero ahí nacieron Aldo y Natalia, ahí cuando eran chicos pudimos arreglarnos pero después buscamos algo más amplio y nos mudamos para la casa de Toriño en frente a la Comisaría. Ahí era más amplio, teníamos un salón grande adelante, teníamos mas dormitorios y ahí se siguió llamando Peinados Flora. Hasta que pasaron algunos años, y se volvió a cambiar el nombre porque ya estaba Andrea trabajando conmigo. Ella empezó de 14-15 años, y luego de un tiempo le puse Andrea y Flora. Nosotros luego comenzamos hacer el local propio en calle Florida donde está la casa, terminamos el local, inauguramos, ahí estuvimos un tiempo hasta que Andrea se hizo mucho más grande y quería otras cosas… Me decía “mami estamos acá un poco alejadas que te parece si nos vamos mas a la ruta para captar nuevo público”, y nos pusimos sobre la ruta que en realidad íbamos a ir a la esquina de las dos avenidas, pero se había ocupado y nos quedamos en el local de enfrente por un tiempo, un local de Armellino, hasta que se desocupó enfrente y Nilo Toriño había pedido -teníamos una muy linda relación- si podía ser que yo en algún momento me fuera con la peluquería para ahí. Ahí se siguió llamando Andrea y Flora, hasta que bueno, pasaron muchas cosas, vino la crisis del 2002, una época muy difícil, muy compleja, teníamos empleadas, se nos hizo muy difícil, mantenerse no era fácil, había que achicar el presupuesto, y resolvimos que nos volvíamos a nuestro salón propio para no pagar más alquiler.

Cuando volvimos a nuestro salón ahí se llamó A&F Estilista, ya en nuestro salón nos habíamos librado de todo ese presupuesto por eso también nos pudimos mantener.
Ya habíamos captado lindo público, la gente nos llamaba por teléfono y no teníamos la necesidad de estar en un punto céntrico. Ya nos ubicaban perfectamente.
Luego pasó el tiempo, Andrea se fue superando, cambió la modalidad de muchas cosas, antes yo le enseñaba a ella y ella me seguía, después ella empezó a superarse y ahora la sigo yo, entonces yo quise que tuviera el nombre de ella, ahora se llama Andrea Cassina.
P.al Día- ¿Qué te ha dejado esta impresionante trayectoria en la ciudad de Progreso?
Flora V.- Me ha dejado una experiencia muy positiva, en el sentido que he conocido mucha gente, mucha gente linda realmente. La mayoría de las personas que yo conozco y obviamente que me conocen porque en tanto tiempo dicen Flora y todos me identifican. He sembrado mucha amistad, mucho conocimiento, clientas y clientes que realmente hasta el día de hoy siguen, y me ha dejado la satisfacción de que yo hice algo que me gustó hacer. Dichoso el que puede hacer lo que le gusta y hacer un camino, una trayectoria de tantos años manteniéndonos a pesar de que hubo altas y bajas, muchísimas, y más en un pueblo chico que no es fácil.
Apoyada por Pablo, mi esposo, que siempre estuvo allí esperándome, porque no es fácil ser esposo de una peluquera, porque los horarios, los sábados de mucho trabajo.
P.al Día- Incluso días y horarios que para otros son de descanso, son tus días de más trabajo…
Flora V.- Exactamente, y él también adaptarse a esa espera, y ayudar, porque nos ayudó montones tanto en las mudanzas como después en la peluquería, el era un pilar.
P.al Día- Andrea, tu prácticamente naciste en la peluquería; ¿siempre tuviste de niña esa vocación?
Andrea Cassina- Si nací en la peluquería. En cuanto a la vocación, no, la vocación fue creciendo y no me di cuenta hasta hace unos pocos años que realmente amaba mi trabajo, amaba la peluquería. Para mí era fácil porque tenía la manualidad o era autodidacta, estaba ahí en la peluquería, me encantaba conversar con las clientas, me ponía en el espejo y estaba horas con ellas y alguna preguntita le hacía a mamá, “porque hiciste tal cosa”, ella me explicaba, pero yo sin saber. Para mí fue fácil trabajar porque no quería estudiar, no quise estudiar y mamá me dijo “o haces una cosa o la otra”, y me puse de lleno a trabajar.
Para mí fue muy fácil, estaba cómoda trabajando pero yo pensaba que no me gustaba, que no lo amaba, no era una cosa que lo hacía con pasión.
Gracias a una empresa que me invitó hacer un curso en el exterior, en México, ahí hicimos trabajos de crecimiento personal y en esos talleres que hicimos me di cuenta que yo realmente amaba la peluquería, amaba la profesión, y que yo quería seguir creciendo.
De ahí en más vine con una energía totalmente cambiada, me cambió la cabeza totalmente al punto que dije “es esto lo que yo quiero, quiero superarme y tratar de ser siempre la mejor en lo que hago en mi salón”, así que fue increíble el despertar. Así como mamá me crió a mí en la peluquería, yo crié a mis hijos también en la peluquería. Los tenía en el corralito al lado mío, es más tenía clientas que traían a sus propios hijos y los ponían en el corralito a jugar con los míos. Para mí era muy fácil, muy cómodo, hasta que después crecieron. Fue increíble tenerlos ahí.
P.al Día- Necesitabas como ese despegue personal, creciste y te fuiste formando “bajo el ala” de Flora, es algo natural…
Andrea C.- Sí, totalmente, y necesitaba ese despegue personal, además fue increíble porque la empresa no me conocía, yo no compraba los productos de esa empresa y que hayan confiado en mí y que me hayan regalado ese curso en el exterior fue increíble. Ahí la cabeza se me abrió, y de ahí en más traté de no parar, yo quiero seguir por ese camino.
P.al Día- ¿Qué significa ser parte importante de esos momentos o eventos trascendentes que tienen los seres humanos, sobre todo las mujeres?
Andrea C.- Nos ha pasado con muchas clientas que han tenido procesos de enfermedades y las tuvimos que acompañar, no solamente físicamente, porque hemos tenido clientas que han tenido problemas con sus cabellos por enfermedades, y acompañarlas en ese proceso de crecimiento fue increíble, que también nos enorgullece mucho porque lo hemos pasado como familia, también eso fue increíble y nos llena el alma obviamente. Hay otras clientas que tienen otro tipo de enfermedades que son físicas o sicológicas, hemos tenido y tengo clientas que todavía voy a la casa porque no pueden salir, y nos encanta ir y son divinas. Hemos tenido muchísimas clientas tan divinas a lo largo de tantos años, algunas ya no están, obviamente que no están, me acuerdo de montones de clientas que fueron maravillosas.
P.al Día- Y también en los momentos únicos, el cumple de 15 o la boda de una hija, o de ella misma…
Flora V.- Sin dudas, y sobre todo la responsabilidad porque ellas confían en nosotros en esos momentos importantes y únicos. Así como también escucharlas, interpretarlas, sin hablar muchas veces, solamente escucharlas porque tienen sus propios conflictos, sus propias dudas, entonces el estar solamente escuchándolas para ellas también es un apoyo y nosotros sentimos ese respeto hacia ellas. Darles el apoyo en cuanto a lo que a ellas les gusta, interpretarlas lo que quieren realizarse en esa fiesta tan importante o en ese evento tan importante, poderlo satisfacer, testear que es lo que quieren.
Sinceramente hoy yo estoy acá todavía, en la peluquería, porque al principio yo le enseñaba a Andrea, yo me capacitaba, incluso llegué a concursar, a ganar premios, y ella me seguía a mí, aprendía de mi; hoy lo hace ella, se capacita, y yo aprendo de ella… Y que el alumno supere al maestro debe ser la satisfacción más grande, y es lo que yo siento hoy, orgullo y satisfacción, disfruto montones de los éxitos de Andrea y me siento parte de ellos también.
P.al Día- Y que la confianza de la que hablábamos perdure a través de varias generaciones, también debe ser muy importante…
Flora V.- Muy importante, porque son varias generaciones, tres o cuatro en algunas familias, que habla de la confianza que nos tienen y en eso no las podés defraudar. Yo te diré que tenemos bisabuelas y bisnietas, cuatro generaciones…
P.al Día- Como ha ido cambiando la sociedad, los hábitos, las modas, en el rubro peluquería, maquillaje, manicura, etc.
Flora V.- A mí me parece que hoy por hoy la gente se arregla mucho mas y complementa el peinado, con el maquillaje, con las manos, que antes capaz no lo hacían tanto.
También ha cambiado porque antes la clienta iba a la peluquería porque no tenía las herramientas suficientes y la información suficiente, que ahora vos entras en google, a youtube a pinterest y tenés hasta videos, y la gente está a veces hasta más informada que nosotros. Es un desafío mayor, hay que estar muy preparada e informada, aunque hoy esa información está más al alcance de la mano.
P.al Día- ¿Se torna más exigente también?
Andrea C.- Sí, y eso te hace también seguir avanzando y creciendo. Ha cambiado mucho, porque antes no tenían las herramientas, ahora en cualquier lado te podes comprar una planchita y te podes arreglar, entras a youtube y sabes que hay un tutorial que te enseña hacer hasta rulos. Entonces ahora lo bueno es que muchas clientas lo que optan es que se hacen el servicio en la peluquería pero ellas en sus casas aprendieron o nosotras mismas las hemos enseñado a que se pueden arreglar, que se pueden auto peinarse, eso ha cambiado. Antes iban directamente a las peluquerías, no se sabían peinar porque no tenían nada, ni productos ni nada, y ahora tenés todo al alcance de la mano.
P.al Día- ¿Atienden hombres?
Andrea C.- Atendemos hombres, niños, no tenemos mucha cantidad, los hombres que tenemos son sumamente fieles, no somos barberas pero si hacemos ese tipo de cortes más clásicos. Las niñas y niños me encantan, me divierten estar con ellos, la paso bárbaro, me los voy ganando de a poquito, empiezan llorando y terminamos riéndonos y jugando, me encantan. Es mi futuro, las niñas son mis futuras clientas.
P.al Día- Sin duda que la peluquería, tanto femenina como masculina, tiene mucho de relaciones públicas, de diálogos, de confidencias… tiene otros secretos, no es solo cortar y peinar.
Flora V.- No. Muchas veces vienen a la peluquería buscando más que el corte o el peinado, el ser escuchadas, el desahogo, ser interpretadas. El escuchar a alguien es muy importante por eso hay que tener mucho respeto, mucho sigilo con lo que te cuentan, eso es lo más importante. Creo que se ha logrado todo eso, que nadie piense que se va una persona de la peluquería y que se queda hablando de esa persona, nadie. Ese es el orgullo que sentimos con Andrea, esa persona se fue, contó algo o lo que sea, se fue y no se habla nada, y si hay otras personas nadie habla. Tenemos esa fama las peluqueras pero no es así, yo creo que eso hace también que mantengamos esa clientela, que haya confianza es lo más importante.
P.al Día- En la tardecita-noche de este domingo 15 realizaron una celebración especial…
Andrea C.- Si celebramos los 55 años, era una fiesta que se pospuso por la pandemia, porque en pandemia cumplíamos los 50 años y lo íbamos a celebrar, pero la pandemia nos puso un stop, pero gracias a Dios ahora en los 55 lo pudimos hacer. Mamá en diciembre me dijo que lo quería hacer y yo obviamente ya empecé enseguida a organizar y pensar, y salió soñado, más de lo que esperábamos.
P.al Día- Colmó las expectativas…
Andrea C.- Sí, y las superó.
Flora V.- Aparte Andrea es muy creativa, su cabeza vuela a mil y ya quedó organizando todo, todo el detalle que ustedes pudieron ver fue craneado por ella, los colores, las combinaciones, todos los detalles pasó por las manos de Andrea. Yo la sigo, si podía ayudarla en una manualidad lo hacía, pero todo lo demás fue craneado por ella. Natalia está en un emprendimiento muy lindo de tarjetas, que saca las fotos instantáneas y los sobrecitos para las fotos luego, que son preciosos, también eso ayudó montones y me sentí muy orgullosa de las dos, entonces entre las dos fue maravilloso.
P.al Día- Para ustedes dos y para Esther -que ha sido parte de este proceso tan importante- fue muy emotivo, sobre todo para ti Flora que eres quien estuvo los 55 años…
Flora V.- Sí, estuve muy emocionada, en muchos momentos estuve emocionadísima, de recibir a la gente, divina todas, y después cuando el momento de la torta, me puse a mirar la torta, que estaba maravillosa, la persona que la hizo interpretó y mucho mas lo que queríamos, y cuando vi las 55 velitas dije “pa cuanta vida”, me puse a mirar, se me caían las lagrimas, y yo decía “cada velita es un año”, de repente de sacrificios, de esfuerzo, un año también de muchas alegrías. La torta representaba como un camino en la historia, el camino recorrido, y si ese momento fue muy emocionante. El video que pasaron de sorpresa donde al final estaba Aldo y su familia que están afuera, siempre tenemos un pedacito del corazón ahí, eso era algo que yo no esperaba, Andrea lo puso de sorpresa y me encantó porque sentí que estaban ahí presentes. Ellos hubieran querido estar pero todo no se puede, la distancia es muy grande, pero me llenó el alma por más que me emocionó mucho, pero me encantó.
P.al Día- ¿Se puede cuantificar la clientela, o es difícil, tienen número o estadística?
Andrea C.- Sí, capaz llegamos a las trescientas clientas, lo que pasa que se va moviendo mucho, tenés la clienta que viene semanalmente, tenemos clientas que vienen mensualmente, trimestralmente, anualmente, o algunas pasan años que no las vemos pero si tienen algún acontecimiento especial vienen a nosotros. Entonces es difícil cuantificar la clientela, pero más o menos andan ahí, de hecho anoche en la celebración tuvimos más de cien clientas, más de ciento cincuenta personas.
Flora V.- En realidad se habían invitado muchas más, por distintos motivos no confirmaron, no pudieron venir, otras que estaban enfermas, pero estuvieron presente de todas maneras.
La clientela es realmente maravillosa y como dice Andrea depende del ritmo de cada una pero siempre tenemos trabajo.
P.al Día- ¿Algo más que quieran expresar a través de Progreso Al Día?
Flora V.- Yo a través de este semanario tan querido, porque ustedes son una familia muy querida para nosotros, y a través de este medio agradecer, agradecer, agradecer a Progreso todos estos años que nos dio la oportunidad de poder seguir adelante, el poder superarnos, el poder conocer gente tan linda, porque la mayoría son gente de unos valores impresionantes, eso yo lo agradezco infinitamente y como siempre primero lo agradezco a Dios y después todo lo demás.
Andrea- Por supuesto que a nuestras clientas que siempre decimos son muestras reinas, siempre tratamos de dar lo mejor y que se sientan que realmente están ahí, que son únicas, siempre lo tratamos, a veces no se puede pero lo intentamos. Y a la familia que siempre está, siempre, siempre, porque nos mudamos y la familia siempre estaba ahí, siempre uno iba a dar una mano en lo que fuere, así que a ellos siempre nuestro agradecimiento.