Las aeroaplicaciones agrícolas es una de las actividades en las que incursionó con mayor énfasis, entre otras zonas del interior se vincula a una región arrocera por excelencia como es Cebollatí, allí se termina instalando y es hoy un productor arrocero más.
De hecho, la semana anterior, se llevó a cabo en su establecimiento de Cebollatí la inauguración de la Cosecha de Arroz 2026, con la presencia de las máximas autoridades de gobierno y del ámbito productivo.
Sobre toda su trayectoria empresarial y su visión del Uruguay de hoy, dialogamos con Néstor Hugo Santos.
“En Progreso hubo grandes valores que trabajaron muchísimo y que nos dejaron muchas enseñanzas…”
P.al Día- En los últimos días fue noticia a nivel nacional el inicio de la cosecha de arroz 2026, actividad realizada en tu establecimiento en Cebollatí. ¿Qué significó para ti?
Néstor Hugo- Realmente es un merito muy importante porque que te designen como productor de lanzamiento de cosecha es realmente relevante. Un poco también lo hicieron porque uno está vinculado a la directiva de la ACA, estoy siempre trabajando con ellos y lo fundamental es que el establecimiento nuestro allá es muy diversificado, y es lo que se está tratando de buscar para el productor arrocero, otros ingresos, porque es muy complicado mantenerse solo con arroz.
P.al Día- ¿Cómo evalúas el mismo? ¿Salió todo de acuerdo a lo planificado?
Néstor Hugo- Salió espectacular, fíjate que estuvieron todos… Como dijo el Ministro Fratti cuando empezó la oratoria, “nunca vi tanto gobierno en un acto así”. Había siete ministros, había senadores de todos los partidos, tres intendentes, realmente la participación de gobierno fue muy pero muy buena, y ahí es donde vos evalúas… algunos me decían, “el presidente no fue”. No fue porque se complicó, el mundo está complicado, tenía previsto estar, de hecho estaba protocolo de presidencia y toda la seguridad, y secretarios suyos porque estaba previsto que estuviera. Tuvo que adelantar el viaje a Chile y no pudo acompañarnos, pero realmente la presencia de gobierno fue muy importante.
Todos los bancos estaban presentes, me animo a decirte que no faltó ningún banco, eso es un apoyo muy fuerte para el productor, estaba el directorio de ANCAP, el directorio de UTE, el directorio del Banco República, del Plan Agropecuario, todas las INIAS, instituciones paragubernamentales estaban todas. Eso ya es un apoyo muy grande, a veces sucede que te dan o no te dan luego un apoyo real.
P.al Día- ¿Está difícil la situación del productor arrocero?
Néstor Hugo- La situación del productor arrocero está muy compleja, es muy difícil entender los negocios del arroz. El 28 de febrero este que pasó se empezó a cerrar el precio definitivo, pero del arroz que entregamos el año pasado. El 30 de junio del año pasado nos dieron una plata a cuenta que se considera que eso es precio, se considera pero no es, puede ser más o menos, casi todos los años es más… incluso este año dieron un préstamo porque no estaban muy convencidos, y todos los productores pensaron que ese préstamo de 45 centavos (de dólar) por bolsa era parte de la cuenta, del precio final, pero no es así y nos van a descontar ese adelanto o préstamo.
En los próximos días todas las cuentas van a quedar con arqueo en rojo cuando nos cobren el préstamo, y la baja de precio. Pero eso no termina ahí porque de los famosos 17 dólares de hace tres años, empezó una bajada vertiginosa de precios y el mundo se apretó. Había salido India del mercado, eso hizo que los precios subieran, pero ahora cuando volvió bajaron nuevamente. Además pasa como siempre, cuando hay buen precio todo el mundo aumenta las áreas, acá aumentó casi el 10 %, aumentó en Argentina y Paraguay es infernal… Paraguay que casi no existía en la producción de arroz, hoy producen lo mismo que nosotros, si bien en calidad les llevamos mucha ventaja.
P.al Día- Estaba viendo números de Uruguay, hay unas 140 mil hectáreas plantadas y unos 400 productores… ¿Uruguay marca presencia en el mundo con el arroz?
Néstor Hugo- El arroz del Uruguay está conceptuado como uno de los mejores del mundo. Estamos en un nivel en calidad muy alto, se exporta el 95 % de todo lo que se produce acá. Nosotros habíamos llegado hasta 200 mil hectáreas, después por distintos motivos se bajó, subimos a 170 y ahora bajamos a 140 o 145 mil.
Pero hay muchos jugadores en el mundo. Esta guerra va a generar otra movida diferente, no te quiero decir si para bien o para mal, pero lo va a generar. Más allá de lo que pase con el petróleo, habrá un problema de contaminación muy grande, habrá lluvias acidas y eso va a afectar todo. Veremos qué es lo que ocurre.
Pero hoy el productor está con uno de los precios más bajos, y Uruguay hoy tiene el costo más alto del mundo, por lejos. Por ejemplo si Paraguay está en 140 o 150 bolsas de costo, Uruguay está en 200 bolsas de costo y el promedio país es 185 bolsas de producción por hectárea. Quiere decir que si vos estás en el promedio, perdés 15 bolsas por hectárea.
P.al Día- Los números no dan de ninguna manera…
Néstor Hugo- A veces es muy difícil de explicar, porque cuando decís “voy a tener todos estos costos”, se lo das a un contador y le decís “quizás produzca esto y esto me va a dar tanto”, el contador te mira y te dice “vos sabes sumar y restar, de entrada estás perdiendo quince bolsas”. Si te quejas tanto porque seguís plantando… es muy fácil, Cebollatí es una zona muy particular, a mi me costó mucho conocer la tierra de Cebollatí, ahí caen cuatro gotas y si el camionero no se va a un camino firme no sale más. Bernardo (Fuentes Pareja) ha volcado camiones, zorras, tienen que salir inmediatamente porque genera una baba que no te deja salir, son cosas particulares que van pasando. La tierra no es propicia a otra producción que no sea arroz…
“Me fui ganando el respeto, haciendo siempre las cosas bien y ayudando al que necesita, eso me ha dado resultado…”

P.al Día- Yendo un poco a tus inicios empresariales; ¿Cómo arrancas con los aviones y desde cuando sos productor agropecuario?
Néstor Hugo- Yo empecé en 1983, estaba en la empresa fúnebre de mi familia, y empecé a trabajar con los aviones. Hice un curso de piloto y empecé a hacer la propaganda aérea. La propaganda era muy buen negocio pero era dos meses nada mas, el fuerte era la publicidad comercial. El avión con los carteles se hacía desde hacía muchísimos años, después en la época de la dictadura se había prohibido, y ahí reenganchamos de vuelta los permisos y anduvimos muy bien, pero era solo por dos meses. El hecho de tener la publicidad te obligaba a tener dos aviones, hacerle mantenimiento, tuve que hacer un taller aeronáutico… Y tenía que buscar otra cosa, ampliar los servicios, y ahí empecé con la parte agrícola. En ese momento el Ministerio de Ganadería que tenía aviones agrícolas estaba empezando a salir del mercado porque los costos eran gigantescos, los de ellos, e iban a quedar algunos agujeros libres.
Empecé acá en la zona del sur, haciendo trabajos para los paperos, San José, Rincón del Pino, Cuchilla Alta, ahí trabajamos bastante; después me fui a la zona de Treinta y Tres y enseguida entré en la zona de Cebollatí, y me aquerencié allá con la gente.
Productores todos pequeños, salvo alguno que ha ido apareciendo, pero todo un grupo de gente muy agradable, muy buena gente… y ahí me instalé. A lo que el Ministerio cerró la base, me quedé, y aparecieron algunos colegas, pero prestando un buen servicio fuimos entrando y hoy somos una empresa bastante fuerte en el sector.
P.al Día- ¿Ahí abarcás toda la zona arrocera?
Néstor Hugo- Hago prácticamente todo Rocha, la cuenca arrocera es Lazcano hasta la Laguna Negra, yo no bajo al Chuy porque hay otros colegas, más bien voy hasta la Fortaleza de San Miguel y de ahí hasta el Río Cebollatí, cruzo y hago mucho en la zona de la Charqueada, después más arriba hay otros colegas, estamos bastante repartidos.
“Cebollatí tiene una identidad arrocera que muy pocos pueblos tienen; no hay nadie que no esté vinculado al arroz o lo haya estado…”
P.al Día- ¿Y cómo se dan tus inicios como productor?
Néstor Hugo- Habíamos empezado un negocio con vacas y las teníamos en el campo del hermano de Bernardo (Felipe Fuentes), en Durazno, negocio va, negocio viene… Ahí Felipe me comentó que podía salir un negocio de 1400 terneras, y le dije cómpralas.
En ese momento conseguí muchas personas que tenían un capital -30 o 40 mil dólares-, ya prácticamente estábamos en la crisis del 2002, la cosa estaba que ardía, los bancos no eran confiables; y bueno, logré juntar una buena suma y entre todos hacer un paquete de ganado. Eso me obligó a salir a buscar pastoreo, y me fui a aquella zona, y buscando una base me instalé en Cebollatí. Ahí quedamos trabajando con ganadería y con los aviones firmes, y empezamos a incursionar despacio en la plantación de arroz.
Empezamos con 50 hectáreas, y sumando año a año 50 más, acomodándonos porque no es un rubro que vos entras así como así. Es un rubro que primero tenés que contar con gente que sepa y que te guie para trabajar, yo mucho no me considero arrocero, respeto mucho a los arroceros… Cuando hablamos de arroz son ellos los que hablan, ahora cuando hablamos de negocios es otra cosa, vengan y hablamos. Ahí te vas ganando el respeto, haciendo siempre las cosas bien y ayudando al que necesita. Eso es lo que a mí me ha dado más resultado, el ayudar a la gente que necesita un empujón y a veces hay que bancar gente financieramente. Hay que conocer Cebollatí, es un pueblo de campaña muy chiquito, 1800 personas, muy modesto, muy particular, vale la pena conocerlo. A veces se discute cual es la capital del arroz, si es Treinta y Tres, si es Lascano en Rocha… Antiguamente se decía que era Cebollatí, que si bien no tiene la mayor producción de arroz del país, tiene algo muy particular, vos llegas al pueblo y donde pares y preguntes, saben si se está sembrando o si se está cosechando, todo el mundo sabe, tiene la identidad arrocera cosa que muy pocos pueblos tienen. No hay alguien en ese pueblo que no esté vinculado al arroz, o lo haya estado.
P.al Día- Para producir arroz es indispensable el agua; aquella zona está muy bien regada, con el Cebollatí, la represa de India Muerta, el Lago Merín-, además de ser zona de bañados… ¿se sufre igual la escasez de lluvias?
Néstor Hugo- Si Cebollatí no fuera por el arroz, hoy era un desierto. Porque la tierra es una tierra arenosa, pero las arroceras mantienen una circulación de agua, mantienen la fauna, han ido chicos a estudiar al campo nuestro y hay 117 especies de pájaros.
Cuando está seco, que acá en Progreso se prende fuego todo, allá el agua circula por todos los canales, va y viene del río, se levanta y baja, y eso genera todo una micro fauna espectacular.
P.al Día- ¿Te sentís más empresario de aeroservicios o productor agropecuario?
Néstor Hugo- Es un paquete que es muy difícil de separar. Yo estoy un rato en cada lugar, cuando estoy en verano trabajo en Punta del Este, Cebollatí y Progreso y pico toda la semana. Ahora ya terminamos con Punta del Este. Yo todas las semanas estoy dos o tres días allá y dos o tres días acá y tengo que estar en todo, no tengo más remedio, pero no tengo una identificación por encima de la otra. Es un paquete grande, y está todo vinculado.
P.al Día- Progreso Aeroservicios fue creciendo, ¿cuántos aviones tienen hoy día, que servicios brindan?
Néstor Hugo- También cambió porque la producción agrícola fue pasando por distintas crisis -como nos pasa a todos-, y había que buscar otros mercados y el mundo estaba caminando hacia dos lugares, hacia los helicópteros y hacia los jets, los jets vuelan a mayor altura y velocidad, pero en Uruguay no existen porque despegas y ya estás en otro país. Entonces apunté a los helicópteros, hicimos la Escuela de Vuelo, armamos la Unidad Aérea de la Policía, hacemos inspecciones de líneas de alta tensión para UTE, con eso ampliamos el mercado. Además tenemos taxis aéreos, paseos o tours aéreos, vuelos sanitarios, fotografía y filmación aérea.
Y en la parte agrícola hemos venido creciendo, tenemos siete aviones dedicados a fumigación permanente, tenemos un poder de trabajo muy grande.
P.al Día- ¿En qué rubros productivos trabajan?
Nestor Hugo- En la zona agrícola trabajas en todo, normalmente hacemos algo de trigo acá en el sur, pero muy poco porque tratamos de no estar, son áreas muy chicas y traer un avión de allá del este para acá está fuera de costo. Trabajamos allá en arroz, en soja, en pasturas, ahora ya se está sembrando todos los puentes verdes.
Ahora cuando entrabas a casa, a la cosecha de arroz en Cebollatí, a mano izquierda estaba la chacra que se iba a cosechar y a mano derecha ya se prepara la que se va a sembrar en setiembre, ya está pronta. Se hace todo y se le siembra raigrás, eso se hace con el avión, en menos de treinta días se empieza a pastorear y se van sacando kilos de carne, y cuando llega setiembre se quema y se siembra. Cuando haces el cultivo de soja entreverado se aprovecha para limpiar los campos, se matan las malezas que perjudican la soja, que perjudican el arroz y cuando la soja empieza a madurar se siembra con el arroz… Y ahí vienen los puentes verdes, se siembra pastura, llámese praderas o raigrás o verdeo como avena, entonces cuando la soja se termina que la vas a cosechar ahí se hace una cama que tapa todo y que genera un microclima que hace que esa pastura nazca a una velocidad vertiginosa, porque allá aunque no llueva hay mucho rocío que moja todos los días, en veinte días después que se cosecha la soja ya está pronto para pastorear. Se cosecha la soja y lo único que se hace son las taipas y los drenajes, ya está pronto para sembrar el arroz pero viene la pastura, ahí metes los terneros, sacas kilos de carne… Llegado el momento, quizás la soja no te dejó plata pero te pagó el laboreo prácticamente cero del arroz, y ahí es donde sacas la ganancia.
Si vas alternando la producción, manejas soja, ganado y arroz, los números empiezan a dar. Al que planta solo arroz, hoy los números le dan en rojo.
P.al Día-Hablábamos de cómo se van diversificando las actividades, ¿los drones van camino a sustituir la fumigación aérea de las avionetas?
Néstor Hugo- Los drones, como hace muchos años aparecieron los mosquitos, que quizás sacaron algo de trabajo a los aviones, pero te diría que muy poco porque los aviones vuelan si hay mal tiempo o cuando las chacras están embarradas, tenés que usar el avión, los mosquitos llegaron a un punto y los aviones se mantuvieron.
El dron ha hecho un cambio en la cabeza del productor de decir “que bueno es no pisar”, pero cuando el productor necesita hacer un área muy grande el dron no le rinde. Nosotros por ejemplo el sábado de mañana hicimos dos mil hectáreas, pusimos tres aviones. El ingeniero me dice “eso no tiene precio”, los mosquitos se estaban enterrando, pasan por donde está infectado y transmite por más que la va fumigando, genera huellas. Al pisar le resta entre un 7 u 8% del rendimiento de la chacra.
La llegada de los drones acostumbra al productor a no pisar de vuelta, su venta ahora está en una subida muy grande, pero atrás de esto también hay una serie de problemas. Los que dicen que el dron no tiene derivas es falso, el dron tiene la misma deriva que un avión, y las quemadas pueden ser tan o más grandes que un avión. Está prohibido volar de noche y los drones muchos están volando de noche, eso genera que ya están habiendo demandas.
Creo y por cómo se maneja el mundo, que siempre hay lugar para todos, hay que mantenerse prestando un buen servicio, eso es fundamental. El productor te llama y vos tenés que estar ahora, no es dentro de dos o tres días, así es como se maneja el mundo y nosotros lo entendemos de esa forma.
P.al Día- Nacido y criado en Progreso; ¿cómo ves a nuestra ciudad, la comunidad y el sector productivo, que en algún momento se catalogó como Capital Granjera?
Néstor Hugo- No ha crecido lo que tenía que crecer, pero bueno, también la zona urbana de Montevideo nos fue sacando área, y generando los inconvenientes de una zona metropolitana. Pero Progreso sigue siendo Progreso, es muy particular, y yo siempre le digo a todo el mundo: “Progreso es Progreso, si querés cantidad de movimiento andá a las Piedras”, estamos cerca pero tenemos diferentes características, diferente gente… Es lo bueno y lo que tenemos que tratar de mantener. Ahora vos querés facturar vení a Progreso, que Progreso tiene un capital muy importante que hay que seguir cuidándolo.
P.al Día- ¿Quién o quienes fueron tus referentes de la juventud?
Néstor Hugo- Yo cuando era chico, cuando tenía 11 o 12 años trabajaba con papá en la empresa y estaba con él permanentemente, y trataba con quienes en aquel momento eran “un montón de viejos para mí”, hablando de Nilo Toriño, del Nene Pérez, Juan Etcheverry, de Horacio Peña, Dil Risso, Daleiro, grandes valores que trabajaron muchísimo por Progreso y que nos dejaron muchas enseñanzas.
Y esos veteranos son los que trabajaron en todo el pueblo, en el Centro Comercial, en el Club Social, en la organización de la Fiesta de la Granja, eran los que empujaban y empujaban permanentemente, y me estoy olvidando de muchos nombres. Pero gracias a papá estuve con todos ellos en todos lados, y con todos aprendía. Tengo la suerte de que me gusta escuchar y no tomar partido de nada, sino escuchar y ver los ejemplos que cada uno te daba, y todos los ejemplos son válidos, tenés que ver cuál se adecua mejor a lo que vos estás haciendo.
Dil Risso, el padre de Gustavo, me decía “en la granja tenés que tener un poco de todo, manzana, durazno, peras, son lo que te van a dar siempre, pero tenés que tener ciruela, membrillo, y el día menos pensado el que te saca de los pelos es el limón o la naranja”, y es tal cual. Siguiendo un poco ese consejo, yo he ido tratando de enfrascar todo dentro del mismo paquete. Yo voy al campo, pero ahí están los aviones, y hay que estar en todo, y después los vínculos y el conocimiento para tratar de dar una mano en otros rubros. Tenés que estar y apoyar al pueblo, acá lo estamos haciendo dentro de lo que podemos también.
Acá teníamos el hogar de la gente que salía de la cárcel (Los Nogales en Km 30), se perdió, es un refugio, pero estamos creando otro con la hermana Nely, conseguimos un campo en Canelón Chico, pero pertenece a Progreso, lo estamos armando con todo un grupo de “chiquilinas” de Progreso que empujan como locas.
Entre las chiquilinas está Raquel, mi mamá, que siempre fue un baluarte, una verdadera Mujer Rural, ella ha estado más en Maldonado con su campo, allá fue presidenta de la Asociación Rural de San Carlos, presidenta de Calima (Cooperativa Agraria Limitada de Maldonado), hasta hoy con 87 años está en un montón de comisiones, y va y viene. Está muy activa todavía, sigue estando en la comisión del Centro Comercial, en Rotary, está en todos lados. Eso fue lo que yo recogí toda la vida de los dos viejos, como siempre digo, heredé lo mejor de ellos dos en la parte de relaciones públicas.
“Volar me desestresa, lo disfruto; y en el campo es algo parecido, la vegetación, el río, la fauna, cuidas eso y realmente vale la pena…”
P.al Día- ¿Te gusta trabajar, lo disfrutas?
Nestor Hugo- Sí, mucho. En la aeronáutica ya soy dinosaurio, pero a mi volar me desestresa, lo disfruto; y en el campo es algo parecido, cuando vez lo que hiciste y lo que haces, la vegetación, el río, la fauna, cuidas eso y realmente vale la pena.
P.al Día- ¿En los últimos tiempos, notas al sector político más presente e interesado en lo que sucede con la producción agropecuaria?
Néstor Hugo- Creo que han hecho otra presencia sí; yo crítico a viejos políticos que aparecían nomas cuando eran las elecciones, y al otro día de las elecciones los llamabas y nada, nadie más aparecía. En este momento en la situación de Uruguay creo que si no bajamos todas las banderas políticas y subimos la uruguaya estamos en el horno. Acá tienen que juntarse si o si todos los partidos para poder sacar cosas adelante; mira que el mundo está cambiando con esto de la guerra, el cambio es vertiginoso, no nos damos cuenta, nadie sabe lo que va a pasar, pero lo único que te digo que si acá se sale es todos juntos.
P.al Día- Gracias por el tiempo para esta nota; sabemos de tu intensa actividad, con agenda completa… Valoramos mucho tu humildad y tu perfil bajo, siempre cercano y pendiente de tu pueblo, Progreso.
Néstor Hugo- Muchas gracias a vos Pato por la nota, ha sido un placer, y a las órdenes.