Quedó viuda muy joven; por lo que tuvo que quedarse a cargo y criar a sus cuatro hijas en una época tan oscura como fue la dictadura, donde además fue sumariada y perseguida por ser gremialista.
En el pasado mes de enero hubo un hecho muy particular; ya que a “Charito” le hurtaron su bicicleta negra, más que un bien material o un vehículo, la compañera inseparable de toda su vida (desde que su padre se la regaló a los 10 años). Estaba tan triste que sus hijas iniciaron una campaña en las redes sociales; y le solicitaron a Progreso Al Día poderlo difundir. Esa noticia con llamado a la solidaridad para encontrar la “bici de Charito” tuvo más de mil “compartidos” con comentarios de afecto hacia la dueña, lo que llevó que al otro día le devolvieran la bicicleta.
Esta demostración de tanto cariño y afecto de los progreseños, nos llevó a pensar que “la profe Charito” era un ser muy especial, y que tenía mucho para contarnos… Realmente creo que no nos equivocamos, la charla fue un deleite. Esperamos poder plasmar lo más sustancial a continuación.
“Yo viajaba en tren desde que nací, era la cosa más divina del mundo…”
P.al Día- ¿Dónde nació y tuvo su infancia?
Elisa Sánchez- Yo nací en abril de 1938 Colón en el barrio Ferrocarril, era una manzana de mi abuelo Juan Bautista Salaberry, que era hijo de vascos, y tenía una calera entonces toda la gente de Canelón Chico y de Peñarol Viejo iba a comprar a esa calera para sulfatar la viña y esas cosas, por lo que era muy conocido por toda esa gente; yo no llegué a conocerlo. Allí viví 25 años…
P.al Día- Tiene tres nombres, ¿cómo solían llamarla de niña?
Elisa Sánchez- Me decían “Charito” desde que nací; mis compañeras de liceo y del IPA me decían Elisa, que es mi primer nombre.
P.al Día- ¿Qué recuerdos tiene de esa infancia?
Elisa Sánchez- Mi infancia fue muy linda, era un barrio muy tranquilo, con muchos chiquilines, era la época posguerra entonces tenía muchos amigos lituanos, italianos y jugábamos en un monte de eucaliptos que había enfrente a mi casa… Poníamos una colcha en el pasto e iba mi abuelita Victoria a la que yo le guardo un amor infinito y se quedaba con nosotros jugando.
Fue una infancia linda porque yo veo que ahora los chiquilines no tienen posibilidades de jugar así, pero también tuvo su parte negativa porque yo tenía un problema de salud llamado acetona (*) y vomitaba mucho. Mi madre por temor a que me enfermara me hizo hacer la escuela con una maestra particular hasta que en 6º año me mandó a la escuela pública con esa misma maestra.
A pesar de tener esa enfermedad yo era muy feliz porque hacía deportes, salía, me integraba con otros niños, tenía muchos amigos, me gustaba hacer ejercicios en la plaza de deportes y mi padre me alentaba porque quería que yo desarrollara un físico saludable. Fue una niñez muy linda…
(*) Acetona: enfermedad que se manifiesta en la niñez. El organismo metaboliza mal las grasas y, como consecuencia, baja el nivel de azúcar y se incrementan los llamados cuerpos cetónicos, que no son más que desechos tóxicos que circulan por la sangre y se eliminan por la orina. Las causas que producen la acetona son diabetes, infecciones, trastornos digestivos, una operación, el exceso de esfuerzo físico o cierto estado de inquietud.
P.al Día- ¿A que se dedicaba su padre?
Elisa Sánchez- Mi papá trabajaba en el puerto y era periodista deportivo en un diario. También cubría notas políticas en la época de la posguerra. Además era un reconocido deportista de remo, llegó a ir a las Olimpiadas de Berlín por el Rowing, en 1936.
P.al Día- A los 10 años su papá le regaló una bicicleta que aún conserva, ¿es así?
Elisa Sánchez- Sí, en el año 1948 papá me regaló una bicicleta. Al ser única hija y no tener hijos varones era muy pegada a mi papá, me llevaba al fútbol, recuerdo que me llevaba al Estadio Centenario cuando habían comenzado los partidos nocturnos.
“Me gusta Agronomía con locura, pero en casa no querían que siguiera esa carrera porque decían que no era para mujeres…”
P.al Día- ¿A qué instituciones educativas concurrió en esa época?
Elisa Sánchez- Fui al liceo 9 de Colón donde cursé cuatro años y después hice Preparatorio de Derecho en el “Femenino”, instituto de mujeres IBO (Instituto Batlle y Ordóñez). Allí hice dos años de Derecho, pero después fui dos años a Facultad de Humanidades y Ciencias porque estaba indecisa sobre qué estudiar, me gusta Agronomía con locura pero en casa no querían que siguiera esa carrera porque decían que no era para mujeres. Me interesé por la Paleontología y ahí preparé el ingreso al IPA que era muy exigente; yo estaba convencida que no lo iba a salvar porque se presentaban más de cien personas y solo había cupo para diez, pero tuve suerte, estudié muy bien los temas que me tocaron e hice profesorado de Geografía cuatro años.
P.al Día- ¿Cuándo empezó a dar clases?
Elisa Sánchez- Yo empecé a dar clases en el año ´60 en Las Piedras.
P.al Día- Desde Colón a Montevideo viajaban en tren…
Elisa Sánchez- Yo viajaba en tren desde que nací, el tren era la cosa más divina del mundo, éramos una familia, nos conocíamos todos, incluso los guardas y la estación central era como un cobijo para nosotros.
“Ambos viajábamos en tren; mirada va mirada viene nos enamoramos…”
P.al Día- ¿Cómo conoció a su esposo, Mario Giambruno?
Elisa Sánchez- Mi marido vivió en Montevideo hasta los 8 años, su padre era capitán de navío y en la Segunda Guerra Mundial hundieron su barco y lo llevaron prisionero; cuando salió de Alemania con 45 Kg. de peso quería tener una granja y compró 3 hectáreas en Progreso y se vino con toda la familia. El hizo la Escuela Experimental acá, el liceo en Las Piedras y lo conocí cuando yo iba a la femenina y él también viajaba en tren; mirada va mirada viene nos enamoramos… él me llevaba tres años a mí.
En nuestra época de noviazgo dejamos y volvimos muchas veces, porque a él le encantaba recorrer el mundo, yo creo que mis nietos salen a él… Cada vez que volvía me venía a buscar y yo estaba enamorada de su personalidad, no era un tipo que te asfixiara, te dejaba vivir, le gustaba que yo estudiara y que tuviera amigas.
En el año ´63, cuando cumplí 25 años, nos casamos y fuimos a alquilar al centro de Montevideo, hasta que mi suegra nos preguntó si nos animábamos a ir a vivir a la chacra a Progreso, y nos vinimos con muchas expectativas pero sin plata, y como no teníamos dinero para invertir no pudimos dedicarnos a eso.
Después que egresé del IPA en el año 1966 empecé a trabajar en el liceo de Progreso; antes había trabajado en Montevideo y en Las Piedras.
P.al Día- ¿Qué significó para usted el liceo de Progreso?
Elisa Sánchez- Era una segunda familia, era una comunidad muy colectiva y unida y eso que había mucha gente que venía de otros lugares; hacíamos fondos comunes para ayudar en la alimentación de los chiquilines, en determinados momentos del turno salían a comer algo, nosotros detectábamos el grado de desnutrición que tenían, los problemas familiares, había una unión maravillosa.
Fueron muchos años… Con Mirian Pérez, Alexis Kent y otros profes llevábamos a los muchachos por todo el país de campamento.
“Fue una época de oro, no por el despliegue de grandeza económica, sino que había una unidad y un compromiso humano muy grande…”
P.al Día- ¿Cómo era Progreso en aquel entonces?
Elisa Sánchez- Estaba el tren, la galería, venía mucha gente de Montevideo y de Las Piedras al liceo. Fue una época de oro pero no por el despliegue de grandeza económica sino que había una unidad y un compromiso humano muy grande y yo veo que hoy se han perdido los valores, hay mucho individualismo, mucha indiferencia, nosotros nos comprometíamos con las cosas, había un compromiso social y político de ser mejor persona, ser más solidario.
P.al Día- ¿Todas sus hijas nacieron en Progreso?
Elisa Sánchez- No, yo me vine para acá cuando nació mi segunda hija Elisa, Cecilia la más grande hasta los 2 años y medio vivió en Montevideo pero yo iba mucho a lo de mi mamá que vivía en Colón.
“En la época de la dictadura yo era gremialista, me dejan cesante, estoy 6 meses sin trabajar con mi marido enfermo…”
P.al Día- Usted pierde joven a su esposo y tuvo que criar sola a sus hijas…
Elisa Sánchez- Sí, Mario murió en el año ´76, yo tenía 38 años, fue horrible por la situación política que atravesaba el país; en la época de la dictadura yo era gremialista, me dejan cesante, estoy 6 meses sin trabajar con mi marido enfermo, fue un cáncer muy agresivo porque era debajo de la lengua, lo operaron y perdió la mitad de la cara, entonces yo tenía que dividirme entre mis hijas, el liceo y mi marido, hasta que su mamá se lo llevó para la casa y lo cuidábamos entre todos.
Mi hija Cecilia tenía 11 años, Elisa 9 años y la más chica casi no se acuerda del padre.
P.al Día- ¿Usted había sido militante?
Elisa Sánchez- Yo de joven siempre fui militante de izquierda, socialista, era una persona frenteamplista.
P.al Día- ¿Recuerda el momento que la cesaron del trabajo?
Elisa Sánchez- Sí fue horrible, yo fui al liceo como todos los días y unas amigas me comunican que no me podía acercar al liceo porque había venido una nota del consejo diciendo que estaba cesante… En ese momento me sentí morir porque pensé en mis hijas, y en qué iba a trabajar porque yo había trabajado en el Puerto pero había dejado; yo creo en Dios y no te abandona porque pasás por una mala pero después te levantas.
P.al Día- Imagino que después tuvo que trabajar mucho para mantener a sus hijas…
Elisa Sánchez- Trabajaba 60 horas semanales, me levantaba a las 6 de la mañana, iba a Las Piedras al San Isidro, después venía al Colegio de las Monjas, al liceo de Progreso y al liceo nocturno de Las Piedras; así estuve cerca de 8 años…
P.al Día- ¿Tuvo apoyo familiar para criar a sus hijas?
Elisa Sánchez- Económico no porque mis parientas que podían ayudarme se fueron todas exiliadas para España y mi mamá no tenia jubilación, había vendido todas sus propiedades y yo la tenía que mantener también. Mamá se vino a vivir conmigo y fue gracias a ella que yo pude trabajar porque cuidaba a todas mis hijas.
Mis hijas eran soles, yo tuve mi cuota de responsabilidad porque soy muy derecha para la educación y ellas sabían que tenían que seguir una carrera y que tenían que ayudarme y así fue; Elisa es maestra y Profesora de Geografía, Cecilia Profesora de Biología, Victoria Profesora de Idioma Español y Lucía que le gusta la comunicación.
P.al Día- ¿Cómo fue aquella época de docencia en tiempos de dictadura?
Elisa Sánchez- Habían términos que estaban prohibidos nombrar, por ejemplo la palabra “latifundio”, y lo mismo ocurría ciertas lecturas.
P.al Día- ¿En esos tiempos el ámbito liceal fue igual o había cierta separación entre los profesores por las ideologías?
Elisa Sánchez- En ese momento había que tener mucho cuidado porque había gente infiltrada, pero ya sabíamos quienes eran; los demás así fueran blancos o colorados éramos todos un mismo grupo, no se hablaba de ideología y no se preguntaba.
No te señalaban con el dedo, pero “te cortaban las patas” y echaban como hicieron conmigo… era una época muy difícil, fueron años tremendamente crudos.
P.al Día- ¿Hasta qué edad siguió trabajando?
Elisa Sánchez- Trabajé hasta el año 1993, primero me jubilé del liceo público y después del liceo privado. Los últimos años yo estaba muy cansada porque la directora que teníamos faltaba mucho y como la persona más antigua del liceo era yo me hacían quedar con la responsabilidad de la dirección, pero no me pagaban un peso más y aquello era tremendo porque además de eso tenía que salir a dar clases. Por lo tanto mis últimos años no fueron satisfactorios.
“Siempre le di mucha prioridad a la parte espiritual, sentimental y social de las personas…”
P.al Día- ¿Cómo definiría su estilo de hacer docencia?
Elisa Sánchez- Yo daba Geografía, pero siempre le di mucha prioridad a la parte espiritual, sentimental y social de las personas, porque no puede rendir lo mismo un niño que vive en condiciones infrahumanas que un niño que tiene todo y en la época que yo era profesora esa óptica la tenía muy poca gente. Yo tengo una sensibilidad especial, adoraba a mis alumnos, los sentía como mis hijos. A mí me importaba el alumno, la persona, después imponía mi teoría pero primero trataba de conocer al alumno, no los obligaba a nada. Oscar Andrade fue alumno mío, siempre fue contestatario, hacía preguntas muy interesantes, era muy inteligente, también Javier y Sara Petrocceli; los alumnos eran traviesos pero respetuosos.
P.al Día- ¿Por qué cree que los alumnos la recuerdan con tanto cariño?
Elisa Sánchez- Yo pienso que por el trato que tenía con ellos, la protección del niño y el adolescente que es una edad muy difícil y de mucho sufrir. Igualmente hay de todo porque también hay un ex alumno que cada vez que me ve me recuerda que yo lo boché tres veces.
A pesar de ser muy afectiva también tenía mis exigencias, me gustaba mucho trabajar, ahora hay muchas técnicas pero antes era todo muy primitivo, había un hectógrafo con el cual yo sacaba la matriz y hacía grupos diferentes, mapas donde tenían que marcar, todo inventado por mí y a ellos les encantaba porque salía un poco del tema.
“Esa bicicleta era un regalo de mi padre que me acompañó toda la vida, no era por lo material sino lo afectivo…”
P.al Día- En enero le sucedió un episodio muy particular con esa bicicleta que le regaló su papá que tuvo una gran repercusión en las redes sociales, lo que demuestra el afecto que la gente de Progreso tiene con usted…
Elisa Sánchez- Estando yo en la cocina de mi casa miro para afuera y veo una persona andando en bicicleta alrededor de la casa y yo pensé que era un ladrón que andaba en la bicicleta de él, entonces salí por el otro y no vi nada, volví y vi que faltaba mi bicicleta. Ahí me puse a llorar como una desesperada y fui a la casa de mi hija Victoria.
Al otro día apareció una señora con la bicicleta en la mano y me la devolvió… me dicen que hubo una gran movida en las redes sociales…
Yo no manejo la computadora y menos las redes sociales por eso me quedé con pena de no poder agradecerle a toda la gente que me ayudó y me alentó, sinceramente estoy sumadamente agradecida.
También hubo gente que me dijo que por una bicicleta había armado un lío bárbaro y eso me dolió mucho, pero esa bicicleta era un regalo de mi padre que me acompañó toda la vida, no era por lo material sino lo afectivo. Con esa bicicleta tuve tres sorpresas, cuando me la regaló mi papá, cuando mi hija Victoria me la mandó a restaurar y después cuando la señora me la devolvió. Al día de hoy no sé como apareció la bicicleta y tampoco quiero averiguarlo.
P.al Día- ¿Participó de alguna otra institución social además del liceo?
Elisa Sánchez- Sí, en la Parroquia y en el Colegio de las Hermanas.
“Llevo una vida tranquila y me encanta la soledad…”
P.al Día- ¿Cómo es un día suyo hoy?
Elisa Sánchez- Me levanto cerca de las 8:30, me higienizo, me preparo el mate, me voy para afuera con la radio y llevo un block de anotaciones por si me viene algún pensamiento. A las 11 hago los mandados, me cocino, hago las tareas de la casa, después me gusta ver la tele, leo pero con mucha dificultad porque tengo glaucoma, trato de interiorizarme con los temas que están pasando y me duermo tarde.
Hablo mucho por teléfono con mis amigas y mis hijas todos los días me vienen a ver; Lucía vive en Montevideo y viene a verme los domingos pero me llama todas las noches para ver como estoy. Llevo una vida tranquila y me encanta la soledad. Acá estoy en un entorno de campo, árboles, plantas, flores…
P.al Día- ¿Eso que escribe se lo muestra a sus hijas?
Elisa Sánchez- No, es como un diario íntimo, a veces veo pajaritos y escribo sobre ellos. A mí me encantaba irme a Valizas sola, me llevaba unos cuantos libros, ahora me da un poco de miedo.
Tengo que decirte que no me gusta viajar, mis hijas me dicen por qué no hago algún viaje, pero no… salgo al teatro, al cine, vamos a tomar el té. Mis hijas me vienen a buscar y salimos.
P.al Día- ¿Se lleva bien con sus hijas?
Elisa Sánchez- Excelente, somos como hermanas. Tres de ellas tienen un perfil docente pero la que más se parece a mí es Lucía, en el temperamento.
P.al Día- ¿Cuántos nietos? Algún bisnieto?
Elisa Sánchez- 10 nietos, bisnieto ninguno por ahora. Son todos amorosos… a algunos les gusta el teatro, la música, el arte, viajar.
A pesar de que tengo hijas que son bastante biólogas les gusta la literatura, el arte, el teatro, mi mamá era profesora de violín y mi papá también, así que quizás viene por ese lado, a mí me gusta la música pero no tengo oído.
P.al Día- ¿Satisfecha con lo que le ha dado la vida?, tuvo que lucharla mucho…
Elisa Sánchez- Muy satisfecha, lo único que le pediría a la vida es que me diera un poco de vista, porque después me manejo con lo que tengo, soy muy austera, pero me gusta regalar.
P.al Día- Muchas gracias por recibirnos en su casa, fue un placer hacerle esta nota…
Elisa Sánchez- Te agradezco en el alma que me hayas ayudado a ponerme en comunicación con la gente, tenía una gratitud enorme por cómo me ayudaron a recuperar la bicicleta; y gracias por la entrevista… Te conté muchas cosas de mi vida.
Nuestro reconocimiento a esta gran mujer, Elisa Sánchez, “Charito”; cuando está finalizando el mes de la mujer, y a pocos días de cumplir sus 79 años, el próximo 10 de abril.
Nota y fotos: Jorge Peraza.-