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07/06/2017

Reciclar por medio de la creatividad

Mariana Bentancur es estudiante de Arquitectura, quien motivada por su visita a otros países, sumado a su interés por las artes plásticas y experiencias laborales relacionadas con el reciclaje, actualmente lleva adelante un Taller de Reciclaje en el Colegio Las Camelias promoviendo el cuidado del medioambiente.
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El mismo está dirigido a adolescentes y adultos pero más que nada a los más pequeños en edad escolar con la finalidad de comenzar a crear una conciencia ambiental desde temprana edad y que ellos inculquen los buenos hábitos en cuanto a la manipulación de los desechos en su entorno familiar y social.

Reciclar significa volver a introducir en el ciclo de producción y consumo productos obtenidos de residuos y eso es exactamente el objetivo de este taller de reciclaje creativo donde se trabaja con diferentes materiales como papel, plástico, tela y cartón.

Se trata de sensibilizar y crear conciencia en la sociedad sobre la responsabilidad de cuidar del entorno, de nuestra propia supervivencia y de las futuras generaciones por medio de la creatividad.

Para conocer más detalles de cómo surge esta iniciativa dialogamos con Mariana, así como también con algunos de los participantes que concurren al taller.

 

“Desarrollar una propuesta mediante talleres que promuevan el cuidado del medioambiente…”

 

P.al Día- ¿En qué consiste este taller y cómo surge el mismo?

Mariana Bentancur- Hace algunos años que estoy interesada en desarrollar una propuesta mediante talleres que promuevan el cuidado del medioambiente y todo lo relacionado con el reciclaje y la expresión plástica. Esto surgió en el 2015 cuando volví del viaje de Arquitectura ya que en muchos países que visité estuve viendo como trataban el tema del cuidado del medio ambiente y pensé en llevar a cabo una propuesta de este tipo en Progreso. A su vez comencé un taller de expresión plástica en Montevideo y tuve algunas experiencias laborales relacionadas con el reciclaje y todo eso también despertó un interés en mí sobre todos esos temas.

Se lo comenté a mi madre, ella fue Directora del Colegio Las Camelias, por lo que tenía experiencia en el armado de proyectos entonces dijimos de juntarnos y llevarlo a cabo. Ella fue quien me vinculó con el Colegio, con Adriana y con otras docentes de acá y pude conseguir el aula taller que ahora la estoy alquilando dos veces por semana para poder hacer los talleres.

 

“La idea es transformar el residuo sólido en un objeto creativo…”

 

P.al Día- ¿A quién está dirigido este taller?

Mariana Bentancur- Está dirigido a niños entre 5 y 12 años y después para adolescentes y adultos; no se precisa ningún conocimiento previo, es un taller que está al alcance de todos, la idea es promocionarlo para que las personas podamos a través del reciclaje creativo encontrar una forma o un interés para responsabilizarnos y comprometernos más con esto de lo que es la clasificación de los desechos y de cómo se tratan los residuos.  

La idea es transformar el residuo sólido en un objeto creativo, de interés, donde más allá de que yo tenga un programa o un ejercicio establecido está bueno escuchar las propuestas que trae cada uno, se plantean en el grupo y se hace entre todos. No tiene por qué ser un desecho que contamina sino que pueden ser artículos en desuso que queremos aprovecharlos y darles un segundo uso.

P.al Día- ¿Con qué materiales trabajan? 

Mariana Bentancur- El taller tiene un programa anual, ahora estamos haciendo puffs con botellas de plástico que están rellenas de residuos limpios y secos que se van forrando con guata, cartón y tela que es lo que le va dando resistencia.

También vamos a trabajar con restos de cerámica que cada uno va a traer de su casa y espuma plast, que hoy en día es un desecho muy común, y con eso vamos a hacer mosaicos para adornos o para revestimientos de algún sector de la casa que queramos. Una cosa a tener en cuenta es que todo lo que hagamos se lo pueden llevar, son objetos creativos que se hacen acá pero luego quedan para tu casa o para regalar.

P.al Día- ¿Qué días y horarios tienen los talleres?

Mariana Bentancur- Los talleres para niños de 5 a 12 años son los miércoles de 10 a 11:30 horas y para los adultos los lunes de 16:30 a 18:30 horas.

 

“Hace falta crear conciencia a nivel de la sociedad…”

 

P.al Día- ¿Cual es la realidad de Uruguay y puntualmente de Progreso en temas relacionados con el cuidado del medio ambiente respecto a otros países del mundo?

Mariana Bentancur- En cuanto a Gestión Ambiental ya existe una ley de envases que está promocionando la Intendencia y está interviniendo en algunos sectores del departamento, pero quizás en Progreso no lo notamos tanto. En Uruguay más allá de que esté la idea la gente no es conciente de todo esto o quizás no está informada, la información no está bien digerida por la sociedad. En otros países la gestión es muy buena y hay otra forma de llegarle a la gente, hay mucha promoción, concientización y se trabaja mucho en forma cooperativa y eso es lo que realmente está faltando acá para poder llegar a la gente y crear conciencia.

En el taller lo que hacemos es tratar de inculcarles la parte teórica, lo que se llama la ley de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar, y todo empieza desde el momento que estamos en nuestra casa, en el reducir la cantidad de desechos, reutilizarlos y lo que nos vaya quedando reciclarlo, pero eso implica que en nuestro hogar haya ciertos contenedores clasificados. Precisamos más cantidad de contenedores, mejor distribuidos pero lo que más falta hacer es crear conciencia a nivel de la sociedad.

P.al Día- Esa educación a nivel medioambiental llega más a través de los niños y no tanto de los adultos que ya están “mal aprendidos”?

Mariana Bentancur- Es posible… el objetivo del taller es captar al público más joven y a través de los niños, que van a ser el futuro, comenzar a crear una conciencia ambiental y también sean ese conector con la familia inculcándoles otras prácticas en cuanto a la manipulación de los desechos.

En cuanto a los más grandes ya hay en el equipo adultos que vienen con conciencia porque ya traen desde su casa o desde su educación un interés por estos temas. Por ejemplo Adriana, Daniel y Sandra venden unos productos que los promocionamos en el taller y ese interés de ellos sirvió para encarar estos temas y hacer un intercambio más fluido, yo desde la parte más macro del medioambiente, de la sustentabilidad, todo lo aplicado al objeto y a lo edilicio, y ellos más desde el área comercial… Entonces el espacio de intercambio del taller se enriquece, se vuelve un espacio de dialogo y de interés común donde cada uno va trayendo sus experiencias de cómo cuidar el medioambiente y eso está bueno; cada uno hace su aporte a su manera.

Daniel- Nosotros nos encontramos con la traba de que había mucha gente interesada en cambiar para cosas ecológicas o biodegradables pero en la practica no se aplicaba por falta de hábito, entonces no funcionaba.

 

“En un lugar tan chico como es Progreso no puede haber tantos contenedores desbordados…”

 

Marta- La educación empieza desde casa, en las pequeñas costumbres y hábitos que surgen dentro de una familia como por ejemplo el uso de la calefacción, el cuidado del agua ya que los niños pasan rato bajo la ducha, tratar de no dejar las canillas abiertas mientras nos cepillamos los dientes, el uso de los materiales de desechos tanto orgánicos como inorgánicos, el uso de lámparas que no dañen el ambiente y que sean de bajo consumo, de educar a los niños a no tirar papeles fuera de lugar y eso después se ve reflejado en el aula, en la calle. En un lugar tan chico donde nos conocemos todos como es Progreso no puede haber tantos papeles, tantos contenedores desbordados, basurales que se arman por no hacer de los desechos algo más útil.            

En eso defiendo a la gente que vive en el campo porque en ese sentido por necesidad han tenido que aprender a reciclar, entonces los desechos orgánicos van para la tierra, no tiramos las botellas sino que inclusive las traemos hacia los contenedores y las dejamos a mano para que los recicladores las puedan aprovechar.

Tampoco tiramos artículos del hogar que podamos aprovechar de otra forma y de esa manera se genera mucho menos residuos por hogar.

Son pequeñas acciones que los padres tienen que hacer notar a sus hijos porque son los que transmitirán a las otras generaciones.

 

“No es una tarea en vano, se trata de ir contagiando el hábito…”

 

Adriana- Nosotros en realidad nos acercamos al taller por la inquietud surgida con el tema de los productos biodegradables pero todos apuntamos a querer cuidar y mejorar aunque nos parezca que es poquito lo que estamos haciendo. Desde nuestros hogares debemos intentar cambiar los hábitos, por ejemplo tratar de no contaminar los cursos de agua usando productos que no contengan fosfato que es de las peores cosas que le puede pasar al agua porque afecta a todos los seres vivos cuyo medio es el agua, y trasmitirlo para que otros hagan lo mismo más allá de lo que puede entenderse como lo comercial. Mariana tenía esta idea y la verdad que yo quedé maravillada con lo que se puede hacer con cosas que tenemos en nuestra casa que en vez de tirarlo a la papelera lo tiro en la botella y logro un ladrillo que después va a ser un puff. Está bueno eso de transmitir la información y de a poco ir logrando cosas.

P.al Día- Y de esa manera tratar de pasar de la teoría al hecho…

Adriana- Aunque parezca minúscula no es una tarea en vano, en definitiva se trata de ir contagiando el hábito.

P.al Día- ¿Algo más que quieran agregar?

Mariana Bentancur- Me quedo con lo ultimo que dijo Adriana de contagiar el hábito; podemos cambiar a nuestro entorno siendo ejemplo de los hábitos. Debemos transmitir, comunicar, concientizar conectando familias, personas, institutos y entre todos poder llevar a cabo este tipo de idea a la práctica y que no quede solo en la teoría.

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