Antonio Bazzino tiene 41 años, está casado, tiene tres hijos y fuera del trabajo disfruta de la familia, los amigos y su pasión, el fútbol. En 2008 regresó desde Estados Unidos donde se encontraba estudiando para incorporarse a la empresa familiar fundada por su padre, con la intención de desarrollarla más en el mercado local y llevarla al exterior. Hoy la firma que gestiona es una fuerte productora y exportadora de insecticidas y fungicidas que no solo vende en el mercado interno, sino que exporta a diferentes países de la región.