En la edición anterior (1537), en una nota titulada PROGRESO: EL CAOS YA ES INTOLERABLE, hablamos del creciente malestar de los vecinos de Progreso por el estado de las calles y veredas de la ciudad, debido a la obra del saneamiento, que se ha caracterizado por el desorden, la desprolijidad y la ausencia aparente de una planificación por parte de la empresa que tiene a su cargo la misma.